{"id":6527,"date":"2017-09-03T19:36:19","date_gmt":"2017-09-03T17:36:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=6527"},"modified":"2017-09-04T00:13:59","modified_gmt":"2017-09-03T22:13:59","slug":"silencio-y-ruido-en-los-medios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/silencio-y-ruido-en-los-medios\/","title":{"rendered":"Silencio y ruido en los medios"},"content":{"rendered":"<h4>La Veranda de Rafa Rius<\/h4>\n<p style=\"text-align: right;\">\u201c<em>El \u00fanico silencio que conoce la utop\u00eda de la comunicaci\u00f3n es el de la aver\u00eda, el del fallo de la m\u00e1quina, el de la interrupci\u00f3n de la transmisi\u00f3n<\/em>\u201d<br \/>\n(Du silence \u2013 David Le Breton \u2013 1997)<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo hay que recordar la extra\u00f1a sensaci\u00f3n que nos invade cuando en medio de la noche, estamos contemplando TV, escuchando la radio o perdidos en alg\u00fan vericueto de internet, y se produce un corte en el fluido el\u00e9ctrico, cuando sin transici\u00f3n, pasamos de la visi\u00f3n de cualquier banalidad a la oscuridad y el silencio. Ese silencio es entonces percibido como un intruso que nos produce un vago malestar \u00bfC\u00f3mo se atreven a interrumpir nuestra diaria raci\u00f3n de ruido enajenante y tan familiar, que nos sustrae de la necesidad de pensar? Pero, al mismo tiempo, all\u00e1 en el fondo, en lo m\u00e1s profundo de nuestra mente, sentimos una imprecisa nostalgia que provoca nuestro deseo de otras formas m\u00e1s serenas de percibir el rumor del mundo. Como Kierkegaard subrayaba hace m\u00e1s de cien a\u00f1os -muy lejos a\u00fan de la era cibern\u00e9tica y del atronador chismorreo medi\u00e1tico- el silencio puede resultar cat\u00e1rtico y purificante.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde qued\u00f3 el placer de compartir di\u00e1logos que no acaben derivando en mon\u00f3logos simult\u00e1neos en paralelo, en situaciones donde todo el mundo habla y nadie escucha, d\u00f3nde qued\u00f3 el placer de compartir di\u00e1logos en los que observemos atentos y en silencio el rostro, la mirada de nuestro interlocutor mientras nos habla? La ficci\u00f3n de comunicaci\u00f3n, cuando se produce, es siempre unidireccional y las palabras que se difunden a trav\u00e9s de la heterog\u00e9nea multitud de soportes diluyen sus significados en su propia saturaci\u00f3n, sus contenidos se pierden en una omnipresente aparente banalidad. Aparente porque, frente a la trivialidad con la que se nos presenta, su prop\u00f3sito oculto no es sino perdernos en un intrincado laberinto de signos inextricables que por indolencia o aburrimiento nos conduzcan a la aquiescencia y la servidumbre. Su prop\u00f3sito no declarado pero evidente es que creamos estar siguiendo los caminos de nuestro deseo, mientras en realidad hacemos aquello que interesa a quienes dirigen nuestras vidas y disponen del poder de quien posee y controla los medios.<\/p>\n<p>Frente a todo ello, bueno ser\u00eda reivindicar el valor del silencio en la comunicaci\u00f3n. Me viene a la memoria un antiguo programa radiof\u00f3nico de entrevistas conducido por Jes\u00fas Quintero y que llevaba el t\u00edtulo de una conocida balada de los Beatles: \u201cEl loco de la colina\u201d. En \u00e9l, tras cada respuesta del entrevistado, el entrevistador, antes de formular la siguiente pregunta, sol\u00eda dejar pasar no menos de cinco segundos de silencio. Cinco segundos que se hac\u00edan eternos. M\u00e1s all\u00e1 de la intencionalidad de la pausa, abierta a m\u00faltiples interpretaciones, si por algo destacaba era por lo inusual. Frente al breve momento de silencio, los oyentes sol\u00edan reaccionar con una sensaci\u00f3n de incomodidad: -\u201c\u00bfQu\u00e9 pasa, por que no dice \u201calgo\u201d?\u201d. Y es que ese \u201calgo\u201d que caracteriza a la radio, tanto como a la televisi\u00f3n, es la ausencia total de silencio. El tiempo es oro \u2013son euros- y a una sinton\u00eda de despedida se sucede una cu\u00f1a publicitaria y a \u00e9sta un avance de programaci\u00f3n\u2026 y as\u00ed hasta que nos llega, sin una d\u00e9cima de segundo de descanso, la careta del siguiente programa. No hay tiempo que perder, no se puede dejar espacio al silencio porque el silencio es territorio propicio a la reflexi\u00f3n y la reflexi\u00f3n propicia a su vez la desconexi\u00f3n.<\/p>\n<p>En los supuestos noticiarios, las informaciones que interesan a sus propietarios, son repetidas machaconamente en diversos momentos, mientras las que, por orden de los amos del circo medi\u00e1tico, no interesan o no convienen, son ninguneadas, silenciadas, simplemente no existen\u2026<\/p>\n<p>Entretanto, del otro lado del ojo omnipresente del Gran Hermano, los corderos ya ni balan. Un silencio ominoso desciende sobre el reba\u00f1o. S\u00f3lo se oye el ruido de las voces de los pastores vendiendo falsas esperanzas de poder abandonar el corral. De pronto, inexorablemente, un murmullo que va creciendo hasta hacerse ensordecedor ocupa el \u00e1mbito del aprisco. Multitud de mensajes vocingleros cruzan el ciberespacio en todas direcciones. Parece que al fin los corderos han despertado y est\u00e1n haci\u00e9ndose o\u00edr. Una vez m\u00e1s es un burdo enga\u00f1o, no son sino ecos de ecos de otros ecos que nunca trascienden el \u00e1mbito de la caverna plat\u00f3nica, medi\u00e1tica y cibern\u00e9tica donde el monstruoso c\u00edclope de un solo ojo m\u00faltiple los mantiene prisioneros de s\u00ed mismos. El silencio de las ovejas ha devenido en ruido abigarrado e ininteligible que pretenden hacernos pasar por comunicaci\u00f3n interactiva.<\/p>\n<p>S\u00f3lo un pu\u00f1ado de h\u00e9roes, aferrados a los vellones de la panza ovejuna intentar\u00e1n y lograr\u00e1n enga\u00f1ar al gigante y salir en libertad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Veranda de Rafa Rius \u201cEl \u00fanico silencio que conoce la utop\u00eda de la comunicaci\u00f3n es el de la aver\u00eda, el del fallo de la m\u00e1quina, el de la interrupci\u00f3n de la transmisi\u00f3n\u201d (Du silence \u2013 David Le Breton \u2013 1997) Tan s\u00f3lo hay que recordar la extra\u00f1a sensaci\u00f3n que nos invade cuando en medio<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6528,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"sns_share_botton_hide":"","vkExUnit_sns_title":"","_vk_print_noindex":"","sitemap_hide":"","_veu_custom_css":"","veu_display_promotion_alert":"","vkexunit_cta_each_option":"","footnotes":""},"categories":[3],"tags":[239,238],"class_list":["post-6527","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinio","tag-la-veranda","tag-rafa-rius"],"veu_head_title_object":{"title":"","add_site_title":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6527","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6527"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6527\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6528"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6527"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6527"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6527"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}