{"id":6381,"date":"2017-06-25T01:27:01","date_gmt":"2017-06-24T23:27:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=6381"},"modified":"2017-06-25T01:33:37","modified_gmt":"2017-06-24T23:33:37","slug":"6381","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/6381\/","title":{"rendered":"Pol\u00edtica y moral"},"content":{"rendered":"<h4 align=\"JUSTIFY\">F\u00e9lix Garc\u00eda Moriy\u00f3n<\/h4>\n<h4 align=\"JUSTIFY\"><strong>INTRODUCCI\u00d3N: ALGUNOS ACUERDOS<\/strong><\/h4>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/F\u00e9lix.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5830\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/F\u00e9lix-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/F\u00e9lix-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/F\u00e9lix-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/F\u00e9lix.jpg 451w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>No es nada sencillo escribir un art\u00edculo breve sobre este tema sin repetir, en gran parte, enfoques o afirmaciones que ya forman parte del repertorio filos\u00f3fico y pol\u00edtico de la humanidad. Como queda claro ya en el t\u00edtulo, hablamos de dos campos claramente distintos, pero con un \u00e1mbito en el que se solapan. La pol\u00edtica, en general, debe ser entendida como la actividad que se centra en la resoluci\u00f3n de los problemas que afectan a la vida en com\u00fan de las personas, elaborando leyes y proyectos de actuaci\u00f3n encaminados a resolver esos problemas y creando instituciones y organismos encargados de gestionar la ejecuci\u00f3n de esos proyectos. Las personas dedicadas a la pol\u00edtica son quienes llevan a cabo esos proyectos, con frecuencia elaborando y promulgando leyes (el poder legislativo o las\u00a0Cortes en el caso de Espa\u00f1a), y quienes dirigen las instituciones y organismos encargados de ejecutar las leyes (el poder ejecutivo, o el Gobierno, estatal, auton\u00f3mico o municipal). Luego, claro est\u00e1, nos encontramos con un amplio n\u00famero de funcionarios o trabajadores de los servicios p\u00fablicos. Y por \u00faltimo, pero en puridad en el principio, tenemos a la ciudadan\u00eda, esto es al pueblo soberano, sujeto primero y \u00faltimo de las decisiones pol\u00edticas en sociedades democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La moral es la rama o disciplina del conocimiento humano que se dedica reflexionar sobre la bondad o maldad de los comportamientos de las personas y, de manera indirecta o anal\u00f3gica, de las leyes y las instituciones. Es frecuente restringir la moral al conjunto de valores que est\u00e1n vigentes en una sociedad, por lo que gozan de general aceptaci\u00f3n, aunque no siempre gozan del mismo nivel de cumplimiento. El juicio moral consiste en evaluar la calidad moral de las personas y sus actos (las hay buenas y malas, admirables y despreciables, ejemplares y negativas\u2026), las leyes (leg\u00edtimas o ilegitimas, justas o injustas) y las instituciones (honestas o corruptas, eficientes e ineficientes\u2026). Por otro lado, es frecuente restringir la \u00e9tica a la reflexi\u00f3n sobre esos comportamientos susceptibles de ser evaluados moralmente, ofreciendo argumentos para realizar dicha evaluaci\u00f3n as\u00ed como criterios para fundamentar de modo coherente el conjunto de valores que orientan la vida de los seres humanos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pues bien, no cabe la menor duda de que la pol\u00edtica es una actividad humana y, en cuanto tal, es susceptible de ser evaluada moralmente. Es m\u00e1s, de manera muy especial exige una valoraci\u00f3n moral de la misma, analizando cr\u00edticamente cu\u00e1les son los valores en los que se sustenta y en qu\u00e9 medida los cumple. Tiene una cierta autonom\u00eda y por eso, siguiendo el criterio anterior de eficiencia y eficacia, las pol\u00edticas pueden ser evaluadas por sus logros, es decir, por si se alcanzaron las metas previstas y el costo del proceso fue adecuado. Pero desde el origen de la pol\u00edtica, tal y como se ha venido ejerciendo en sociedades complejas, las que aparecen despu\u00e9s del neol\u00edtico, se ha considerado necesario evaluarla siempre moralmente. Es decir, no s\u00f3lo se ha intentado ser eficaz, pues eso es elemental, sino que se ha deliberado sobre los valores que se pretenden alcanzar y sobre los m\u00e9todos empleados para alcanzarlos. Se ha realizado una evaluaci\u00f3n moral de los fines y de los medios.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Intuitivamente, desde un principio, es posible afirmar que ha existido un acuerdo bastante generalizado respecto a cu\u00e1les son las conductas moralmente valiosas. Podemos decir, por ejemplo, que en todas las sociedades se ha condenado claramente el acto de matar, si bien se ha aceptado que en determinadas circunstancias pod\u00eda ser malo, pero inevitable y poreso se ha distinguido entre el asesinato y el homicidio. Y del mismo modo se ha exaltado la valent\u00eda frente a la cobard\u00eda, o la veracidad frente a la mendacidad. Esta universalidad queda completamente clara a partir de 1993: en la Conferencia de Viena, todos los Estados reconocen por primera vez en la historia, que los valores presentes en la Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos son universales, como proclama su t\u00edtulo, y deben orientar y regir el comportamiento de todos los seres humanos y en especial de todos los gobiernos, pues, como subraya Hannah Arendt, es la condici\u00f3n de ciudadanos de un Estado lo que nos permite ser titulares de derechos exigibles y justiciables.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Incluso si aceptamos la posici\u00f3n aristot\u00e9lica de poner como objetivo \u00faltimo de la conducta moral el logro de la felicidad, podemos decir que existe un cierto acuerdo sobre su contenido. Ten\u00eda raz\u00f3n Kant cuando afirmaba que la felicidad era un concepto demasiado emp\u00edrico y demasiado marcado por el azar o la fortuna, y en parte por eso rechazaba las \u00e9ticas materiales, pero eso no quita que exista tambi\u00e9n un elevado consenso al respecto. En primer lugar, como el mismo Arist\u00f3teles se\u00f1alaba, la felicidad no consiste en el logro de un sentimiento placentero, sino m\u00e1s bien en el logro de una vida plena, una vida propia de la dignidad de un ser humano. Por eso, frente a la agobiante industria de la felicidad que nos invade, diluyendo o trivializando el sentido de la misma, e incluso poniendo precio al logro de algo que es sobre todo un valor, el informe anual de las Naciones Unidas ofrece una visi\u00f3n m\u00e1s aristot\u00e9lica y se esfuerza por identificar indicadores objetivos de la felicidad que puedan ser considerados como condiciones necesarias, quiz\u00e1 tambi\u00e9n suficientes, para el logro de una plenitud humana o, m\u00e1s modestamente, de un bienestar plenificante. Con ligeras variantes, que en lo sustancial no suponen cambios significativos, esos indicadores pueden equipararse a los satisfactores de las necesidades b\u00e1sicas humanas, ya sea las que se\u00f1ala Maslow o las que propuso Etzioni. Al menos como condiciones necesarias, las sociedades buscan lograr condiciones materiales de existencia acordes con la b\u00fasqueda de la felicidad.<\/p>\n<h5 align=\"JUSTIFY\">ALGUNAS DIFICULTADES<\/h5>\n<p align=\"JUSTIFY\">Admitir esos acuerdos no conlleva negar las discrepancias, algo que hace incluso m\u00e1s urgente la exigencia de una reflexi\u00f3n \u00e9tica que permita formar y orientar el juicio moral. Para empezar, puede darse un desacuerdo respecto a qui\u00e9nes son los individuos titulares de dignidad moral y, por tanto, frente a los que se nos exige seguir esas normas. Si bien en el mundo actual se acepta incluir a todos, absolutamente a todos, los seres humanos, existen duras discrepancias en el caso de los fetos o incluso en enfermos terminales o personas profundamente discapacitadas. Algunas pr\u00e1cticas eugen\u00e9sicas se sit\u00faan en un peligroso terreno fronterizo, como ocurre en el caso de los fetos con s\u00edndrome de Down. Es m\u00e1s, como esos valores universales, cuando hablamos de la pol\u00edtica, se traducen en derechos, no todas las personas son titulares del mismo nivel de derechos. Para empezar, como ya he mencionado, est\u00e1n los ap\u00e1tridas, es decir, quienes no son ciudadanos de ning\u00fan Estado; y tambi\u00e9n est\u00e1n los refugiados y mucho m\u00e1s todav\u00eda los inmigrantes en situaci\u00f3n ilegal. Unas exigencias m\u00ednimas se deben cumplir, pero desde luego los Estados no suelen concederles todos los derechos que reconocen a sus propios ciudadanos. Evidentemente, en este \u00e1mbito, desde una perspectiva diferente, podemos incluir la persistente discriminaci\u00f3n de las mujeres y los derechos de las personas que pertenecen al amplio colectivo de LGBTQ. O a las personas dependientes por diversas discapacidades f\u00edsicas o mentales. Sin exagerar, podemos decir que hay ciudadanos de primera o de segunda, incluso que no son ciudadanos pues son simples s\u00fabditos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El segundo nivel de desacuerdo se da en el car\u00e1cter siempre situado o contextualizado de la conducta humana. Esta condici\u00f3n no implica un relativismo en sentido fuerte, pero s\u00ed demanda adaptar las exigencias a las situaciones concretas. Por poner un problema ya mencionado, lo que para unos es un homicidio, condenable pero moralmente aceptable, para otros es un asesinato que a lo sumo merece atenuantes. Esto lo tuvo claro Arist\u00f3teles, y tambi\u00e9n pr\u00e1cticamente todas las culturas. En sentido positivo, normalmente se ha insistido en cuidar de manera especial a las personas m\u00e1s vulnerables o desfavorecidas: la tradici\u00f3n jud\u00eda destaca al hu\u00e9rfano, la viuda y el extranjero; cristianos y musulmanes ponen especial \u00e9nfasis en la atenci\u00f3n a los pobres y necesitados; Siddharta Gautama inicia su proceso de transformaci\u00f3n tras el encuentro con la enfermedad, la vejez, la muerte y por \u00faltimo un asceta, que le indica el camino. La calidad democr\u00e1tica de la acci\u00f3n pol\u00edtica en el mundo actual da mucha importancia a las pol\u00edticas de atenci\u00f3n a la dependencia, buscando la inclusi\u00f3n en especial de las personas m\u00e1s vulnerables. En un sentido algo m\u00e1s \u00abneutral\u00bb todos sabemos que nuestro comportamiento moral no s\u00f3lo debe tener en cuenta el contexto, sino que debe dejarse guiar por el contexto; como en las obras de arte, una buena acci\u00f3n no deja de ser justo la que conviene hacer en cada caso concreto.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En un sentido quiz\u00e1 m\u00e1s negativo, se acepta el llamado mal menor: en algunos casos, el contexto hace que entren en conflicto valores de tal modo que no todos pueden ser respetados al mismo tiempo, e incluso en algunos casos debemos da\u00f1ar algunos valores para evitar que sean da\u00f1ados otros superiores. Eso es lo que subyace en situaciones de conflicto social en las que, por ejemplo, no parece f\u00e1cil respetar al mismo tiempo la libertad y la seguridad. O agotada la resoluci\u00f3n dialogada de conflictos, se pasa al uso de la violencia leg\u00edtima para erradicar pr\u00e1cticas o comportamientos claramente lesivos para el conjunto de una sociedad. La variante del mal menor la tenemos en la tajante formulaci\u00f3n de Maquiavelo, el fin justifica los medios, que en su formulaci\u00f3n quiz\u00e1 m\u00e1s perversa recibe el nombre de raz\u00f3n de Estado, ambiguo paraguas bajo el que se siguen escondiendo comportamientos francamente inmorales. Para no extenderme m\u00e1s, tenemos que tener en cuenta la creciente complejidad de las interacciones humanas, incrementada a altos niveles en el caso de sociedades muy pobladas, con m\u00faltiples y diversas divisiones sociales, y personas y colectivos cuyos intereses no siempre son coincidentes, sino que est\u00e1n enfrentados. No debemos magnificar el conflicto entre el inter\u00e9s individual y general, o entre el privado y el p\u00fablico. El mismo Adam Smith recordaba que el inter\u00e9s del tendero no estaba enfrentado al de su cliente: aunque pudieran ser distintos, los dos se beneficiaban con el trato. Con frecuencia se resaltan las divergencias de tal modo que los posibles conflictos dejan de ser conflictos constructivos que se afrontan desde la creatividad y la cooperaci\u00f3n, la estrategia m\u00e1s propia de los seres humanos; en esas situaciones, los conflictos se viven como contradicciones en las que alguien tiene que perder definitivamente y cada parte procura que pierda la otra, dando absoluta prioridad a lo propio. En la lucha por el reconocimiento que ya describ\u00eda bien Hegel, los intereses son a veces contradictorios, y buen ejemplo lo pone Marx quien interpreta toda la historia como lucha de clases, y en su contexto espec\u00edfico, interpreta que la superaci\u00f3n de la indigna situaci\u00f3n en la que vive el proletariado exige la desaparici\u00f3n de la burgues\u00eda y la aparici\u00f3n de una nueva sociedad sin clases. En las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, Karl Schmitt tipific\u00f3 la pol\u00edtica como el enfrentamiento entre amigos y enemigos, lo que sin duda implica lucha, incluso violenta, acompa\u00f1ada de victoria de unos y derrota de otros. Como bien se\u00f1alan Sen o Maalouf, eso es tambi\u00e9n lo que caracteriza a los nacionalismos pol\u00edticos identitarios: una fuerzadestructiva que parte de la tajante distinci\u00f3n entre ellos y nosotros.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por \u00faltimo, no debemos olvidar que analizar una situaci\u00f3n. conflictiva, descubrir cu\u00e1les son exactamente los problemas y conflictos as\u00ed como elaborar e implementar las estrategias m\u00e1s adecuadas no es tarea sencilla. El proceso de deliberaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n exige competencias (afectivas y cognitivas), seg\u00fan el lenguaje al uso, o virtudes (\u00e9ticas y diano\u00e9ticas), por volver a Arist\u00f3teles, plagadas de dificultades que no facilitan llegar a buen puerto y exigen una constancia y rigor que no siempre est\u00e1n a nuestra disposici\u00f3n, o que no siempre estamos dispuestos a ejercer dada la dificultad que implican. Sin \u00e1nimo de agotar tan ampliocampo, s\u00ed considero que hay algunas de esas dificultades que lo ponen dif\u00edcil.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Muy sugerente han sido las aportaciones realizadas desde la psicolog\u00eda moral, en especial la que en los \u00faltimos tiempos ha hecho Lakoff quien, precisamente, hablando de pol\u00edtica y moral, ha puesto de manifiesto c\u00f3mo los seres humanos parten de marcos mentales, representables en met\u00e1foras narrativas (en su caso las del padre estricto y el progenitor atento) marcos que condicionan toda nuestra interpretaci\u00f3n de la realidad. No son las met\u00e1foras como recursos estil\u00edsticos de la ret\u00f3rica, sino m\u00e1s bien algo cercano a lo que Ortega llamaba creencias, si bien en este caso expuesto con m\u00e1s detalle desde la psicolog\u00eda moral. Lo importante es que son inconscientes, lo que hace m\u00e1s dif\u00edcil evitar el sesgo que introducen en nuestra percepci\u00f3n, pero permite entender mejor por qu\u00e9 es tan dif\u00edcil que se entiendan dos personas que reflexionan desde marcos mentales diferentes. La resoluci\u00f3n de conflictos se convierte en lucha por ganar, y cuando inicia su tarea ejecutiva un gobierno que parte de un marco mental diferente al del gobierno previo, procura directamente desmontar las aportaciones que este hab\u00eda hecho. Algo sabemos en Espa\u00f1a, por ejemplo, en el caso de la educaci\u00f3n. La soluci\u00f3n no es sencilla, dice Lakoff, pero sin duda el primer paso es reconocer\u00a0nuestro marco mental.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Este tipo de problemas no acaban aqu\u00ed. Ya hace casi un siglo, Anna Freud hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n de manera sistem\u00e1tica y organizada a lo que se llaman mecanismos de defensa del yo. Una vez m\u00e1s, nos encontramos con mecanismos inconscientes que tienen un peso enorme en la toma de decisiones de los sujetos, condicionando la calidad argumentativa de la interpretaci\u00f3n de los problemas as\u00ed como la toma de decisiones. Algunos de ellos ya han recibido constante atenci\u00f3n en la \u00e9tica desde tiempos remotos, como son los de negaci\u00f3n, racionalizaci\u00f3n y proyecci\u00f3n. De modo similar, la propuesta planteada por la teor\u00eda de la atribuci\u00f3n de Heider ha ofrecido valiosas aportaciones para entender la conducta humana y los procesos que nos llevan a evaluar situaciones y a tomar decisiones. Desde su formulaci\u00f3n inicial ha ofrecido un importante marco te\u00f3rico para la investigaci\u00f3n psicosocial y ha dado pie a algunas de las teor\u00edas y experimentos m\u00e1s conocidos en el campo, como la teor\u00eda del error fundamental de atribuci\u00f3n de Ross, la disonancia cognitiva o los turbadores experimentos de Zimbardo, sobre la asunci\u00f3n de roles, y de Milgram sobre la obediencia\u00a0a la autoridad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Es decir, la democracia, como espec\u00edfica configuraci\u00f3nvde la convivencia pol\u00edtica de profundo calado moral,se basa en el supuesto de que existe una participaci\u00f3nvdeliberativa, lo que supone sujetos racionales, ovquiz\u00e1 mejor razonables, por lo tanto con clara competenciavcognitiva, que puedan deliberar en condicionesvde igualdad y libertad y que se atrevan a ser veraces, lo que los griegos llamaban parrex\u00eda. Pero no es tan f\u00e1cil encontrar ese tipo de ciudadanos. Sin duda nuestra<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">dotaci\u00f3n innata, por el proceso evolutivo, incluye altas capacidades cognitivas y una marcada tendencia a la cooperaci\u00f3n, adem\u00e1s de una pluralidad de opciones que constituye nuestra libertad. Esta confianza en la racionalidad de la conducta humana, permiti\u00f3 a especialistas en ciencias sociales y econ\u00f3micas elaborar la teor\u00eda de la elecci\u00f3n racional, pero ya Amartya Sen y otros autores relevantes han criticado esta teor\u00eda y han puesto en duda el valor que pueda tener para fundamentar sobre ella un comportamiento pol\u00edtico moralmente correcto. Del mismo modo, tambi\u00e9n Arist\u00f3teles fue consciente de que no era la voluntad de verdad, la parrex\u00eda, una virtud s\u00f3lidamente arraigada, pues en la deliberaci\u00f3n pol\u00edtica dominaba m\u00e1s el arte de la persuasi\u00f3n que el del convencimiento. Esta distinci\u00f3n se mantiene hoy en d\u00eda quiz\u00e1 de forma algo extrema, en eso que ha venido en llamarse post-verdad, neologismo consagrado por Ralph Keyes en un libro titulado La \u00e9poca de la post-verdad. Hay una diferencia fundamental entre la post-verdad y la persuasi\u00f3n ret\u00f3rica, pues Arist\u00f3teles al distinguir entre convencer y persuadir llamaba la atenci\u00f3n sobre el predominio de la verosimilitud, no de la verdad. Lo veros\u00edmil sigue siendo algo compatible con la verdad, aunque pr\u00f3ximo a la mentira, lo que se\u00f1ala el grave riesgo que corren los debates argumentativos que priorizan la persuasi\u00f3n hasta el punto de mentir, es decir, afirmar hechos que se sabe con certeza que son falsos, pero se dicen con la intenci\u00f3n de enga\u00f1ar o al menos manipular a la audiencia.<\/p>\n<h5 align=\"JUSTIFY\">LA MORAL POL\u00cdTICA COMO TAREA ESFORZADA Y ESPERANZADA<\/h5>\n<p align=\"JUSTIFY\">Llegados a este punto, queda claro que la tarea moral en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica es algo que exige un gran esfuerzo, dada la diversidad de obst\u00e1culos que se oponen a lograr su objetivo central: resolver problemas que afectan a la convivencia de tal manera que salgan beneficiadas la mayor\u00eda de las personas, si no todas, y que los costes del proceso empleado no terminen siendo mucho m\u00e1s graves que los problemas resueltos. Como ya he dicho en otros contextos, tanto los grandes valores que orientan nuestra actuaci\u00f3n, los Derechos Humanos, como las competencias o virtudes (virtudes republicanas lo llaman muchos) son un perfecto ejemplo de una \u00e9tica de m\u00e1ximos, no de m\u00ednimos. Si bien es posible encontrar numerosos actos de barbarie humana a lo largo de la historia, el resultado de la misma, vista en su conjunto, indica que no lo han hecho del todo mal nuestros antepasados, pues si as\u00ed hubiera sido, no estar\u00edamos ahora donde estamos. Posiblemente, ni siquiera estar\u00edamos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El acierto global pasado, de ser verdadero, no garantiza que vayamos a acertar ahora. Los retos que\u00a0tenemos por delante no son pocos, pues la humanidad asiste a un proceso acelerado de cambio que va a exigir soluciones sumamente imaginativas y cuidadosamente solidarias si no queremos fracasar en el intentoy si tampoco queremos que una gran mayor\u00eda pague un precio excesivo para que una minor\u00eda logre salir adelante. Algunos, no sin fundamento, consideran que el gran reto moral que tenemos por delante es el reto ecol\u00f3gico, es decir, el reto de lograr que el planeta como tal no llegue al agotamiento y la civilizaci\u00f3n humana colapse, arrastrando en su fracaso evolutivo a otras muchas especies. Garantizar el bienestar de la poblaci\u00f3n del planeta no es en absoluto una tarea sencilla; m\u00e1s all\u00e1 de f\u00f3rmulas gen\u00e9ricas como el desarrollo sostenible y el equilibro ecol\u00f3gico, est\u00e1 la tarea de aportar soluciones sostenibles para conseguir ese objetivo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Del mismo modo, el cambio tecnol\u00f3gico acelerado est\u00e1 poniendo a prueba nuestra capacidad de integrarlo en un modelo de sociedad vivible y acogedor. Al margen de optimismos o pesimismos tecnol\u00f3gicos, lo crucial, moralmente hablando, consiste en tener claro cu\u00e1les son las tecnolog\u00edas m\u00e1s necesarias y qu\u00e9 uso hacemos luego de ellas. La \u00e9tica, sin recurrir a novedosos desarrollos tecnol\u00f3gicos, dif\u00edcilmente podr\u00e1 resolver los problemas morales de la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de la riqueza, o del acceso al agua y la energ\u00eda, o de la vida en las grandes ciudades, o de la participaci\u00f3n de todas las personas en la deliberaci\u00f3n sin delegar todo el poder en oligarqu\u00edas tecnocr\u00e1ticas y plutocr\u00e1ticas. Del mismo modo, la tecnolog\u00eda, sin la imprescindible reflexi\u00f3n \u00e9tica que fije medios y fines y articule adecuadamente la relaci\u00f3n entre los mismos, en el mejor de los casos nos llevar\u00e1 a mundos futuros dist\u00f3picos, en los que ser\u00e1n elevada mayor\u00eda quienes padezcan una vida marcada por la pobreza y la exclusi\u00f3n. El cine y la literatura dan buena prueba de ellos. Pero la realidad cotidiana tambi\u00e9n nos proporciona relatos de situaciones en las que crece la desigualdad, la violencia, la xenofobia, el racismo\u2026<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Detectar esos problemas, definirlos con precisi\u00f3n, establecer procesos de afrontamiento y soluci\u00f3n de los mismos, es tarea para personas con coraje henchido de esperanza, capaces de denunciar todo lo que no vale y de proponer alternativas factibles, conscientes de que no hay soluciones sencillas ni descansadas. Es m\u00e1s, con bastante probabilidad, apenas encontrada la soluci\u00f3n de un problema, es posible que surjan nuevos problemas no previstos con antelaci\u00f3n. Como he dicho al principio, los valores morales fundamentales pueden afirmarse con rigor y reconocer su car\u00e1cter universal, no negociable. Pero lograr que arraiguen en la mente y el comportamiento humanos es otra cuesti\u00f3n. Y la actuaci\u00f3n conforme a esos principios es falible y al mismo tiempo fr\u00e1gil, exigida de un esfuerzo constante de revisi\u00f3n, readaptaci\u00f3n, deconstrucci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Afrontar moralmente la pol\u00edtica exige vivir el presente, haci\u00e9ndose cargo del pasado del que venimos, pero sin que \u00e9ste suponga una deuda insuperable que nos encadena, sin que el recuerdo de quienes murieron en el dolor y la culpa acumulada de la humanidad, nos suma en la tristeza de la imposibilidad de una sociedad sin represi\u00f3n, como se\u00f1alaba Marcuse. El pasado no debe tener la contundencia de lo irreparable, sino de lo que puede ser reparado y perdonado, del perd\u00f3n de lo imperdonable, como dicen Levinas y Derrida. El futuro es tenido en cuenta, pero sobre todo como la apertura hacia lo imprevisible, como la posibilidad de que la novedad, incluso la que ni siquiera imaginamos, irrumpa en nuestras vidas. No es en absoluto un futuro cerrado y dise\u00f1ado con precisi\u00f3n por los expertos y los l\u00edderes que ejercen el control.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El acontecimiento, nuestro maestro interior, es el tiempo del presente, el tiempo-ahora que se aleja del tiempo cronol\u00f3gico, que queda como suspendido, para dar paso al tiempo kairol\u00f3gico, en el que irrumpen y se esparcen astillas del tiempo mesi\u00e1nico, al decir de Walter Benjamin. La acci\u00f3n humana hace posible que hoy empiece todo; es capaz de hacer probable lo improbable, de dar paso a la novedad, por lo que esa acci\u00f3n cotidiana es equiparable cada d\u00eda al nacimiento que abre la puerta a la innovaci\u00f3n primordial. La radicalidad moral de la acci\u00f3n pol\u00edtica reside, por tanto, en ese esfuerzo por hacer posible una sociedad reconciliada aqu\u00ed y ahora, por vivir la plenitud, pues la plenitud deja de estar situada en el futuro y se actualiza en el presente: cada momento de nuestras vidas puede y debe ser un momento pleno, en el que, como bien defienden los anarquistas, prefiguramos ese otro mundo que est\u00e1 ya en lo profundo de nuestros corazones.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Es el tiempo en el que recreamos la creaci\u00f3n inicial, seg\u00fan expone John Caputo: el esp\u00edritu sopla sobre nosotros mismos, sobre todo aquello que nos rodea y en especial sobre los otros que con nosotros con-viven y cuyo rostro nos interpela. Nuestra acci\u00f3n pasa a ser ese soplo que infunde vida, como la lluvia en tiempo de sequ\u00eda, que transfigura la realidad para, al desplegar todas las posibilidades que contiene, prefigurar un mundo nuevo, que no es totalidad cerrada, sino infinitud de posibilidades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>F\u00e9lix Garc\u00eda Moriy\u00f3n INTRODUCCI\u00d3N: ALGUNOS ACUERDOS No es nada sencillo escribir un art\u00edculo breve sobre este tema sin repetir, en gran parte, enfoques o afirmaciones que ya forman parte del repertorio filos\u00f3fico y pol\u00edtico de la humanidad. Como queda claro ya en el t\u00edtulo, hablamos de dos campos claramente distintos, pero con un \u00e1mbito en<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6382,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"sns_share_botton_hide":"","vkExUnit_sns_title":"","_vk_print_noindex":"","sitemap_hide":"","_veu_custom_css":"","veu_display_promotion_alert":"","vkexunit_cta_each_option":"","footnotes":""},"categories":[3],"tags":[127],"class_list":["post-6381","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinio","tag-felix-garcia-moriyon"],"veu_head_title_object":{"title":"","add_site_title":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6381","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6381"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6381\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6382"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6381"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6381"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6381"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}