{"id":6296,"date":"2017-05-14T10:00:50","date_gmt":"2017-05-14T08:00:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=6296"},"modified":"2017-05-14T00:45:19","modified_gmt":"2017-05-13T22:45:19","slug":"octavio-alberola-reflexiones-de-un-hombre-de-accion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/octavio-alberola-reflexiones-de-un-hombre-de-accion\/","title":{"rendered":"Octavio Alberola: reflexiones de un hombre de acci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">\n\t<!-- @page { margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } --><br \/>\n\t<\/style>\n<h4>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n<p align=\"JUSTIFY\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6198\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/rafacid-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/rafacid-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/rafacid-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/rafacid.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Estamos ante un libro acorde\u00f3n y polif\u00f3mico, con mucho fondo de armario. Complejo e inasequible a una interpretaci\u00f3n monocorde, igual que la descripci\u00f3n del anarquismo en que inscribe su ciclo. \u201c<i>Revoluci\u00f3n o colapso<\/i>\u201d, la obra a que aludimos, admite tantas lecturas provechosas como \u00e1ngulos desde donde analizarla. Tiene un aspecto cronol\u00f3gico b\u00e1sico, donde expone la trayectoria de su autor, que abarca casi setenta a\u00f1os y engloba a varias generaciones. Ese tramo alcanza desde sus balbuceos libertarios en el primer tercio del pasado siglo hasta el \u00faltimo compromiso ambientalista de \u00e9pocas recientes. Tambi\u00e9n se puede abordar transversalmente. Comparando la hemeroteca de los acontecimientos que ilustran sus p\u00e1ginas, una especie de gu\u00eda de comprensi\u00f3n, con las acotaciones que hoy suscitan esos hechos a su protagonista. Cabe, incluso, una cala de naturaleza ideol\u00f3gica, reveladora de una firme evoluci\u00f3n cr\u00edtica, en la que queda patente su potencial intelectual y compromiso \u00e9tico. Y si se me apura, a\u00fan a\u00f1adir\u00eda un activo m\u00e1s como anexo: los imprescindibles pr\u00f3logos que incorpora, uno de Tom\u00e1s Ib\u00e1\u00f1ez (para la edici\u00f3n francesa) y otro de Carlos Taibo (para la versi\u00f3n espa\u00f1ola), dos agudos renovadores del pensamiento antiautoritario. Quiz\u00e1s por eso, para resaltar esa rica y dispersa biodiversidad, estas a modo de memorias llevan un subt\u00edtulo m\u00e1s vol\u00e1til: \u201centre el azar y la necesidad\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Confieso que a m\u00ed me agrada m\u00e1s el rotundo disyuntivo <i>\u201cRevoluci\u00f3n o colapso\u201d<\/i> que vocea en la portada. Recuerda aquel otro enunciado radical de Rosa de Luxemburgo, \u201cSocialismo o barbarie\u201d, utilizado por Castoradis y Lefort, precursores de la desacralizaci\u00f3n de esas doctrinas que pretend\u00edan transformar el mundo tras interpretarlo, para dar nombre a su grupo de trabajo y a la revista que editaba. Dice m\u00e1s sobre el periplo pol\u00edtico de Octavio Alberola Surinach. Hablo del revolucionario de la acci\u00f3n directa (dos conceptos que no siempre son compatibles) y a la vez del inconformista que reflexiona sobre los caminos de una emancipaci\u00f3n que ya no puede ignorar la condici\u00f3n ecocida de un sistema regido por la l\u00f3gica productivista a diestra y siniestra. Evoluci\u00f3n en la revoluci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 clich\u00e9s y de etiquetas, una l\u00ednea heterodoxia que informa todo el texto salv\u00e1ndole de la cosificaci\u00f3n autorreferencial en que suelen caer biograf\u00edas ensimismadas en la cultura del m\u00fasculo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Alberola es por m\u00e9rito propio y de su eterna rebeld\u00eda uno de los m\u00e1s fieles exponentes del movimiento libertario, bander\u00edn de enganche entre la generaci\u00f3n de la guerra civil y la de la democracia, lo que implica adem\u00e1s su tr\u00e1nsito por el exilio y la resistencia antifranquista. No voy a hacer una relaci\u00f3n de su peripecia como agitador y hombre de acci\u00f3n, quien lo desee tiene a su disposici\u00f3n una exhaustiva recopilaci\u00f3n en la excelente <i>Enciclopedia Hist\u00f3rica del Anarquismo Espa\u00f1ol<\/i>, de Miguel I\u00f1iguez, obra \u00fanica en su g\u00e9nero nunca suficientemente celebrada. Solo decir que como su padre, maestro racionalista y responsable de Instrucci\u00f3n en el Consejo de Arag\u00f3n, siempre ha demostrado una gran sensibilidad para desafiar a cualquier instancia de dominaci\u00f3n, pugna compartida con su igualmente vehemente confianza en el estudio, la ciencia y el conocimiento como ant\u00eddoto al oscurantismo y la heteronom\u00eda. En estas dos dimensiones esenciales hay que inscribir su desenfrenado activismo libertario, all\u00ed donde su probado esp\u00edritu solidario le lleva, no exento de choques, tropiezos, claroscuros y desencuentros con su entorno militante. En el primer exilio mexicano, a donde lleg\u00f3 con su familia siendo un adolescente, y m\u00e1s tarde en su etapa de clandestinidad en Europa, hasta convertirse en una especie de enemigo p\u00fablico n\u00famero uno del r\u00e9gimen franquista por su contumacia en la lucha contra la dictadura con todos los medios a su alcance. Todo ello, con el consiguiente correlato de periodos de c\u00e1rcel, la primera vez a los 20 a\u00f1os, destierros, arrestos y confinamientos, que le persiguieron hasta la muerte de Franco en 1975. Pero el resistente Alberola ni se jubila de las ideas ni se vuelve sedentario. Con la llegada de la democracia coronada se centrar\u00e1 sobre todo en misiones pedag\u00f3gicas y divulgativas por medio de charlas, conferencias, art\u00edculos y proyectos de \u00edndole cultural, actitud siempre dirigida a despertar el sentimiento de independencia en las personas y estimular espacios de debate que interroguen a los poderes hegem\u00f3nicos. En la mejor tradici\u00f3n ilustrada de aquellos hombres y mujeres del movimiento libertario que hicieron de la coherencia entre la palabra y la vida, el hacer y el decir, un imperativo \u00e9tico.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pero quiz\u00e1s, y ese es a mi modo de ver el mayor m\u00e9rito de <i>\u201cRevoluci\u00f3n o colapso\u201d<\/i> frente a otros libros de Alberola, lo sustantivo del relato que nos ocupa es que nos permite visibilizar la evoluci\u00f3n ideol\u00f3gica del protagonista, y comprobar su capacidad de adaptaci\u00f3n a la realidad circundante, sin declinar en su compromiso solidario internacionalista. Una cualidad que suele escasear en quienes, tras formar parte de la historia, se atrincheran en la infabilidad por temor a que, al repensar \u201clos principios\u201d a la luz de las nuevas identidades, se desmorone el mundo que los habitaba. Por el contrario, un repaso a esa agenda de las ideas intercalada en su \u00faltimo trabajo, nos devuelve la imagen de un revolucionario <i>malgre lui<\/i> que nunca estuvo al margen de las prioridades de su tiempo. Y ello, alejado de oportunismos, renuncias o conformismos. Su capacidad cr\u00edtica y el grado de entrega, generosa y orgullosa, atend\u00edan lo mismo a reivindicar la figura de Cipriano Mera (como hizo en 1979 en un art\u00edculo de la revista <i>Historia Libertaria<\/i>) que, ya en la actualidad y en otros territorios ideol\u00f3gicos, a enfrentarse con la beater\u00eda de la izquierda para denunciar el \u201cmito de la Revoluci\u00f3n cubana\u201d con ocasi\u00f3n de la muerte de Fidel Castro (<i>Rivista Anarchica,<\/i> febrero 2017). Con la autoridad que le daba haber sido compa\u00f1ero del legendario cenetista en el proscenio de Defensa Interior (DI), en un caso, y, en otro, de haber colaborado estrechamente \u201ccon el grupo de exiliados cubanos que prepar\u00f3 la expedici\u00f3n del <i>Gramma<\/i> y organiz\u00f3 el apoyo a la lucha contra la dictadura de Batista\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En este sentido, llama la atenci\u00f3n que ya en 1953 Alberola fijara posici\u00f3n dial\u00e9ctica en una colaboraci\u00f3n publicada en <i>Regeneraci\u00f3n<\/i>, \u00f3rgano de la Federaci\u00f3n Anarquista Mexicana, fundada por los hermanos Flores Mag\u00f3n. \u201cLo nuestro \u2013escribi\u00f3 entonces- no es eterno y mucho menos insuperable. Nuestros ideales pueden ser renovados, ampliados o modificados, sin menoscabo de su valor \u00e9tico y libertario\u201d. Una temprana declaraci\u00f3n de intenciones que habr\u00eda dejar huella en el \u00e1mbito de la lucha militante emprendida por Octavio Alberola. No se trataba solo de \u201creinventar el anarquismo\u201d, sino de que esa actualizaci\u00f3n necesaria no se quedara en una mera formulaci\u00f3n. Como argumentara en el n\u00famero de junio-julio de 1987 de <i>Presencia Libertaria<\/i>, publicaci\u00f3n animada por un grupo de militantes anarcosindicalistas enfrentados \u201ca la burocratizaci\u00f3n e inmovilismo de la CNT y del MLE\u201d, \u201ceste reinventar el anarquismo, llevado a sus \u00faltimas consecuencias, implica tambi\u00e9n reinventar la revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Con esas premisas, parece l\u00f3gico que, sin a\u00fan renegar de la violencia revolucionaria en defensa de los oprimidos, Alberola se abriera enseguida a otros registros del acervo libertario. Lo hace expresamente en 1979 a trav\u00e9s de un escrito en la revista el <i>Viejo Topo<\/i>, donde tras admitir que la ideolog\u00eda anarquista no es el <i>sumun<\/i> del pensamiento antiautoritario afirma: \u201cel cuestionamiento m\u00e1s radical del orden proviene actualmente de individualidades y grupos independientes, generalmente marginados de la vida apol\u00edtica y sindical, que cuestionan la ideolog\u00eda en tanto que tal y que, en consecuencia, rechazan la sistematizaci\u00f3n de la libertad erigida en doctrina\u201d. Estamos en un momento de catarsis en el imaginario de Octavio Alberola, que por un lado incide en las ense\u00f1anzas de Mayo del 68 franc\u00e9s, que \u00e9l no pudo \u201cdisfrutar\u201d por hallarse en prisi\u00f3n, y por otro anticipa la formulaci\u00f3n central de lo que ser\u00edan a\u00f1os m\u00e1s tarde las principales se\u00f1as de identidad del movimiento del 15 M espa\u00f1ol. Precisamente en este periodo se acerca tambi\u00e9n a una especulaci\u00f3n pol\u00edtica sobre la democracia, que luego no ha tenido continuidad visible en su perspectiva intelectual, en una comunicaci\u00f3n compartida con Fernando Aguirre con el t\u00edtulo \u201cm\u00e1s all\u00e1 de la democracia: la demoa\/cracia\u201d (un concepto, DemoAcracia, sobre el que, sin yo conocer este precedente, vengo indagando desde hace a\u00f1os como desarrollo estructural del anarquismo).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El Octavio Alberola del presente, el que deja su impronta contestar\u00eda y subversiva en algunas de las principales webs alternativas, es alguien capaz de rectificarse en retrospectiva. Hasta el punto de plantearse, con el \u00faltimo Michel Foucault, si \u201cel problema hoy no es saber si la revoluci\u00f3n es a\u00fan posible sino si a\u00fan es deseable. Al menos como ha sido concebida y considerada hasta el d\u00eda de hoy\u201d. Con esa percepci\u00f3n sobre sus hombros alumbra una nueva etapa en su impugnaci\u00f3n del capitalismo y el poder para \u201coponerles una nueva praxis consecuente fundada en valores y relaciones \u00e9ticas y ecol\u00f3gicas\u201d. Ni m\u00e1s ni menos que el enunciado de su testimonio: \u201crevoluci\u00f3n o colapso\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ignoro si ese proceder hay que etiquetarlo de pos-anarquismo, aunque el t\u00e9rmino me sugiere superaci\u00f3n y desapego. Sin caer en el coleccionismo de antig\u00fcedades, si recuerdo que este af\u00e1n de ecosistema integral no es original. Acompa\u00f1\u00f3 las inquietudes de muchos pioneros de la Idea. Como el gran ge\u00f3grafo Eliseo Reclus, al decir que su intenci\u00f3n al escribir <i>El Hombre y la Tierra<\/i> era mostrar que \u201clas maneras de obrar de los pueblos se explicasen, de causa a efecto, por su armon\u00eda con la evoluci\u00f3n del Planeta\u201d.<\/p>\n<h4 align=\"JUSTIFY\">(Nota. Este art\u00edculo se ha publicado en el <a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=6298\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00famero de Mayo de Rojo y Negro<\/a>).<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid Estamos ante un libro acorde\u00f3n y polif\u00f3mico, con mucho fondo de armario. Complejo e inasequible a una interpretaci\u00f3n monocorde, igual que la descripci\u00f3n del anarquismo en que inscribe su ciclo. \u201cRevoluci\u00f3n o colapso\u201d, la obra a que aludimos, admite tantas lecturas provechosas como \u00e1ngulos desde donde analizarla. 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