{"id":6124,"date":"2017-03-27T14:02:41","date_gmt":"2017-03-27T12:02:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=6124"},"modified":"2017-03-27T14:02:41","modified_gmt":"2017-03-27T12:02:41","slug":"estampas-de-miseria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/estampas-de-miseria\/","title":{"rendered":"Estampas de miseria"},"content":{"rendered":"<h4><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/FAGC.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6094 alignleft\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/FAGC.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"66\" \/><\/a><\/h4>\n<h4><a href=\"http:\/\/www.assi-assi.org\/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1031&amp;Itemid=1\" target=\"_blank\">Ruyman Rodr\u00edguez<\/a><\/h4>\n<style type=\"text\/css\">\n\t<!--\n\t\t@page { margin: 2cm }\n\t\tTD P { margin-bottom: 0cm }\n\t\tP { margin-bottom: 0.21cm }\n\t-->\n\t<\/style>\n<p align=\"JUSTIFY\">He comentado alguna vez que el activismo social, la militancia o como se le quiera llamar, ha tratado de cuestionar (con mayor o menor eficacia) muchos de los privilegios del hombre blanco occidental. Sin embargo, y por parad\u00f3jico que parezca, no ha sabido cuestionar el privilegio de clase. Se usan categor\u00edas decimon\u00f3nicas para hablar de la clase obrera y posicionarse de su lado, pero no se ha querido profundizar m\u00e1s all\u00e1 de llamar burgu\u00e9s a todo lo que suena \u201canti-obrero\u201d. El fen\u00f3meno del supuesto \u201caliado feminista\u201d, que habla de lo que desconoce y eclipsa a las responsables de su propia emancipaci\u00f3n, se da tambi\u00e9n cuando hablamos de pobreza.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">S\u00e9 que puede sonar precisamente \u201cburgu\u00e9s\u201d, posmoderno, c\u00ednico, afirmar que mucha literatura sobre las clases est\u00e1 hoy obsoleta, pero no me baso en sesudos an\u00e1lisis acad\u00e9micos ni lecturas de fil\u00f3sofos decadentes, me fundamento en mis vivencias diarias y en lo que veo cuando milito y doy una vuelta por el barrio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A m\u00ed me es f\u00e1cil hablar de opresores y oprimidos, por muy simplista que parezca. Sin embargo, no siempre puedes ubicar a la gente real en los compartimentos estanco en los que hemos convertido las categor\u00edas sociales. El vecino que trapichea por la tarde, trabaja por la ma\u00f1ana de reponedor en un \u201c24 horas\u201d y tiene heredado un trozo de tierra donde pone a trabajar a migrantes por una miseria los fines de semana, no encaja en las definiciones de los libros de texto. Puedo entender que en algunos \u00e1mbitos de su vida es oprimido y en otros oprime; que a veces es \u201clumpen\u201d, otras obrero y otras explotador; pero ni el lenguaje del interclasismo laxo que se vende desde la mentalidad del \u201cemprendedor\u201d ni el r\u00edgido dogma acad\u00e9mico sobre las clases sociales arquet\u00edpicas me parecen definirlo. Al final, visto el mundo desde el laboratorio, nos alejamos de los sujetos reales, de su verdad, con sus mezquindades y virtudes. Pasa con el pobre, con la mujer y con el extranjero. Cosificados para ser c\u00f3modamente entendidos por los que nos han hecho creer que hay un est\u00e1ndar humano.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Personalmente, como autodidacta sin t\u00edtulos, como pobre que escribe desde la pobreza, me siento muy maltratado por el an\u00e1lisis social que los ideologizados lanzan sobre la miseria. No me ofende porque he renunciado a cualquier patriotismo, tambi\u00e9n al de mi extracci\u00f3n social, pero eso no evita que detecte lo sesgado de los planteamientos lanzados por la izquierda en general sobre quienes no tenemos estabilidad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La cuesti\u00f3n se aborda desde dos polos: la idealizaci\u00f3n o la demonizaci\u00f3n. Dos \u00f3pticas de un mismo clasismo, de un mismo burguesismo ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La idealizaci\u00f3n tiende a aplicar el \u201cmito del buen salvaje\u201d al fenotipo del \u201cbuen pobre\u201d, con todos los tintes del infantilismo rousseauniano. Esta visi\u00f3n, cargada de prejuicios, lanzada desde la distancia y el desconocimiento, reduce a las personas que carecemos de recursos a ser unos eternos menores de edad, ingenuos e inmaduros. Somos \u201cnegritos\u201d, \u201cgitanitos\u201d y \u201cpobrecitos\u201d. La etapa adulta es cosa de blancos con buenos sueldos. Como en esas ficciones de Hollywood donde, para supuestamente huir del racismo o la homofobia, se convierte a homosexuales, afroamericanos o nativos en seres artificiales, en recursos c\u00f3micos sin individualidad, incapaces de tener cambios de humor, tomar la iniciativa, ser introvertidos, intelectualmente perversos, etc. La normalidad, que entra\u00f1a la capacidad de acceder a las mejores y peores cualidades humanas, no es para nosotros. Esto no es una discriminaci\u00f3n positiva; es una discriminaci\u00f3n sin m\u00e1s. En el caso de las personas pobres, quedamos limitadas a un estereotipo, sin margen para la autonom\u00eda, para decidir por nosotros mismos, para equivocarnos, para poder desarrollar nuestras vidas sin la gu\u00eda de nadie y sin ser el sujeto de estudio de ninguna ideolog\u00eda. De ah\u00ed nace la frivolizaci\u00f3n, la que hace que los embarazos no deseados de adolescentes en los barrios no sean un problema que abordar desde el feminismo y la natalidad consciente, sino un recurso de red social o un chiste televisivo. Se cogen los formalismos, los fetiches est\u00e9ticos, y se convierten en productos que los pijos pueden comprar para tener su porci\u00f3n de \u201cautenticidad\u201d. Lejos de analizar y condenar la invasividad capitalista, se explota y se convierte en espect\u00e1culo. Los uniformes que nos imponen desde arriba, desde sus centros comerciales, sus m\u00fasicas y sus televisiones, pasan a ser parte de una identidad artificial a reproducir y no de la alienaci\u00f3n a la que tambi\u00e9n los ricos est\u00e1n sometidos pero sin miedo a ser cosificados. El leopardo, el aro, el ch\u00e1ndal, el tatuaje o el corte de pelo, son carne de selfie para ni\u00f1atos burgueses aburridos, productos que poder adquirir cuando se quiere jugar a ser pobre. Vistas as\u00ed las personas, minimizadas como una pl\u00e1stica, no sufren, ni padecen, ni mueren de hambre, ni de fr\u00edo, ni son morosas, ni desahuciadas, ni viven en chabolas, ni son violadas, ni encarceladas, ni aguantan sin agua y sin luz. Se limitan a hacer de extras en videoclips.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Esta frivolizaci\u00f3n es la que convierte al obrero en un buenazo corpulento y tontorr\u00f3n; al indigente en un esp\u00edritu silvestre, loco e inocente; a los chicos del pol\u00edgono en bandas cool de malotes romantizados. Yo, que provengo de ah\u00ed, del curro, del banco del parque y del barrio, lo tomo como un insulto lanzado como un cubo de agua sucia con lej\u00eda desde una ventana.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La idealizaci\u00f3n es desnaturalizaci\u00f3n. Es simpat\u00eda hacia una elaboraci\u00f3n imaginaria y desprecio hacia la realidad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por el otro lado est\u00e1 la demonizaci\u00f3n. Es lo que pasa cuando el clasismo no teme reconocer abiertamente que lo es. Aqu\u00ed es cuando la militancia orgullosa de ser de clase media analiza a los m\u00e1s pobres como el m\u00e9dico hace con las enfermedades: somos un mal a erradicar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">In\u00fatiles, destructivos por sistema, m\u00e1s capitalistas que el mayor de los empresarios, imposibilitados para desarrollar una conciencia propia o \u201cde clase\u201d, inconscientes, c\u00f3mplices, necesitados de un adoctrinamiento ideol\u00f3gico y una direcci\u00f3n fuerte que nos encamine hacia la \u201clibertad\u201d. As\u00ed nos ven. Necesitamos que nos \u201cdespierten\u201d porque, al parecer, estamos dormidos y s\u00f3lo los que provienen de profesiones liberales y tienen una n\u00f3mina regular saben lo que nos conviene.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No somos solidarios, ni nos preocupa el mundo, ni nuestros semejantes. Tribales, aldeanos, cerriles, vivimos sin m\u00e1s horizonte que nuestros barrios, que deber\u00edan ser gestionados desde las universidades por gente que nunca los ha pisado. Hedonistas y superficiales, no lloramos ni sentimos. En nuestra delincuencia no hay conflicto social, s\u00f3lo ego\u00edsmo. Par\u00e1sitos de la administraci\u00f3n y del pap\u00e1 Estado. Sabandijas a domesticar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pues bien, toda esta sarta de prejuicios, adornados por el desprecio (hablo de desprecio y no de odio porque ya dec\u00eda Mella que este \u00faltimo se da entre iguales)1, nos la escupen a la cara personas vestidas con todos los colores de la izquierda, cargadas de banderas y llenas de mierda. Desde el marxismo hasta cierto espectro del anarquismo que renuncia a sus presupuestos b\u00e1sicos, sea con un libro de Adorno bajo el brazo o con un fanzine sobre compostaje en la mano, muchos creen que somos seres inferiores que necesitan ser iluminados. Es una forma de jerarqu\u00eda cargada de ideolog\u00eda, pero tan fuertemente social y econ\u00f3mica como la capitalista.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En mis viajes por la pen\u00ednsula, de una parte a otra del Estado, no son pocos los ambientes (por suerte, y es obligatorio aclararlo, no todos) donde he encontrado esos prejuicios m\u00e1s o menos velados. Si pregunto por los barrios pobres y por qu\u00e9 no hay un trabajo de base en ellos, me dicen: \u201c\u00bfqu\u00e9 quieres, que nos metamos en los barrios de los gitanos?\u201d; \u201cesa zona est\u00e1 llena de putas y yonkis, ah\u00ed no se puede trabajar\u201d; \u201c\u00bfpara qu\u00e9 quieren los mendigos y los chorizos un sindicato?, \u00bfpara tener donde vaguear?\u201d. Esto es lenguaje textual desde las tripas de la \u201cvanguardia revolucionaria\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ese clasismo, que nos encierra en la jaula de lo fabricado por cerebros bien nutridos e hidratados que no saben lo que es el hambre ni la insolvencia, abunda en los movimientos sociales, propag\u00e1ndose en cuanto dicen, escriben o hacen, como una enfermedad ven\u00e9rea.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Yo, aun sabiendo lo que es la miseria, tambi\u00e9n cre\u00eda en las categor\u00edas mentales cerradas. Cuando eres ni\u00f1o aprendes a que la insolvencia te d\u00e9 verg\u00fcenza. Te educan con una televisi\u00f3n donde el est\u00e1ndar en dibujos, series y pel\u00edculas es la clase media pudiente, donde las mesas del desayuno parecen el expositor de un supermercado y todos van impecablemente vestidos. Eso es lo \u201cnormal\u201d, lo que t\u00fa crees ser, con lo que te identificas aunque no tengas nada. Pero si un profesor entra en clase y delante del resto de alumnos te dice que pases por secretar\u00eda a recoger unos libros que han donado para los ni\u00f1os pobres como t\u00fa, no tardas mucho en aprender, a base de insultos y peleas, el humillante significado que encierra eso de ser pobre. Cuando tienes que hacer los deberes antes de que se haga de noche, porque tienes por delante un mes con la luz cortada y sin velas, la lecci\u00f3n sobre desigualdad sigue redundando. Despu\u00e9s creces unos a\u00f1os y te vas formando, y entonces puede ser tentador creer que los pobres son \u201cla clase elegida que heredar\u00e1 la tierra\u201d y cantar orgulloso el rid\u00edculo \u201cVals del obrero\u201d. Caes en la idealizaci\u00f3n. Pero a\u00fan no has crecido lo suficiente. Toca confrontar con otras realidades. Y advierto que el aterrizaje nunca es sencillo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Implicado a tiempo completo en la militancia social, las idealizaciones y los prejuicios, positivos o negativos, se rompen.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Puedes fantasear con los roles, encumbrarlos o sentir rechazo hacia ellos, pero el contacto real no soporta nuestros ejercicios de odio irracional o de ingenuidad patol\u00f3gica. Lo que yo he visto de la pobreza y la miseria, toda esa mezcla de subalternidades, renuncias y humillaciones entrelazadas, ya no me permite abordar el tema en t\u00e9rminos generales. Ha de vivirse tocando lo concreto, la experiencia individual, pero profundamente interrelacionada con el medio, que se da en cada caso. Podemos tomar lo que voy a contar como \u201cescenas lumpen\u201d, pero la realidad es que son estampas de miseria, episodios sociales que afectan a quienes nacieron pobres y tambi\u00e9n a los que una cotizaci\u00f3n temprana hizo creer que nunca entrar\u00edan en las fronteras de la insolvencia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por las redes sociales, las compa\u00f1eras de la FAGC han contado los casos de botulismo de algunas personas a las que hemos realojado, provocado por comer latas caducadas recogidas de la basura. Tambi\u00e9n el caso de una mujer a la que se le ca\u00edan los dientes por culpa de una enfermedad que cre\u00edamos decimon\u00f3nica como el escorbuto, pues con cerca de 30 a\u00f1os no com\u00eda verduras ni frutas frescas desde 2005 y su organismo carec\u00eda de vitamina C. Yo mismo he hablado de vecinas y vecinos que llevaban d\u00e9cadas sin acceder al agua corriente y la luz el\u00e9ctrica hasta que contactaron con la FAGC. Sin embargo, hemos visto cosas a\u00fan m\u00e1s duras, en las que de poco sirvi\u00f3 nuestra ayuda, y que son dif\u00edciles de verbalizar. Un corolario de miserias que del hambre y la deshidrataci\u00f3n derivan en la adicci\u00f3n y la locura, y de ah\u00ed a la miseria cultural, sabiamente impuesta desde arriba para generar dependencia y autodepredaci\u00f3n, para resignarnos al abuso y la brutalidad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">He conocido personas sin hogar que quer\u00edan matarse bebiendo, suicidarse lentamente ingiriendo alcohol de noventa grados y cualquier cosa que las inhibiera de la realidad y las da\u00f1ara. Ojos amarillos en caras amarillas con h\u00edgados secos que no sobrevivir\u00e1n a los 40 a\u00f1os. He visto a obreros h\u00e1biles y resolutivos ir apag\u00e1ndose por el consumo de \u201cboliche\u201d (crack), cada d\u00eda m\u00e1s delgados y desesperados, perdiendo lo poco que ten\u00edan hasta quedarse literalmente descalzos, con los nervios marcados en la piel. He visto personas l\u00facidas, intelectualmente brillantes, cuyo consejo yo solicitaba, ir apag\u00e1ndose poco a poco, a golpe de pastillas y mierdas varias, que hac\u00edan m\u00e1s llevadera su situaci\u00f3n de desempleo o abandono y que, poco a poco, iban oscureciendo su mente hasta convertirlas en aut\u00f3matas cacof\u00f3nicos. Los he visto un d\u00eda llevando la iniciativa en una asamblea y, a los pocos meses, haciendo flexiones en la calle entre un coro de risas a cambio de cincuenta c\u00e9ntimos. No caben aqu\u00ed las f\u00e1bulas rom\u00e1nticas sobre los \u201cpara\u00edsos artificiales\u201d de los poetas malditos, porque aqu\u00ed no hay un c\u00f3modo camino de vuelta que desandar cuando el viaje se tuerce.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">He visto ni\u00f1os alimentados exclusivamente, desde beb\u00e9s hasta que pueden acceder a la beca del comedor del colegio, con harina guisada en agua. Ni\u00f1os raqu\u00edticos, con hidropes\u00eda, que caminaban con dificultad y a los que no terminaban de salirles los dientes. He visto otros malnutridos, con obesidad y anemia, por una dieta basada exclusivamente en los arroces y las pastas que reciben sus familias de los bancos de alimentos. He visto esto donde vivo, en Canarias, la que para muchos est\u00fapidos es la frontera Sur de Europa, ignorando una miseria infantil que trasciende las estad\u00edsticas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">He colaborado con familias que sent\u00edan un odio feroz a los hippies y a todo lo que tuviera apariencia \u201calternativa\u201d, y no era un odio at\u00e1vico basado en prejuicios ni nada por el estilo. Los odiaban porque \u00e9stos \u201creciclaban\u201d la comida de los contenedores de basura que aqu\u00e9llas necesitaban para no morir de inanici\u00f3n. Conoc\u00ed a una compa\u00f1era que viv\u00eda en la calle y sab\u00eda abrir cerraduras perfectamente, sin romperlas, porque se hab\u00eda acostumbrado a abrir los candados que algunos supermercados ponen a sus contenedores de basura. Nos ayud\u00f3 mucho a realojar familias en su misma situaci\u00f3n. Tambi\u00e9n he visto familias perder tr\u00e1gicamente a algunos de sus miembros por cortar un trenzado el\u00e9ctrico de aluminio sin separar los cables, empujados a la muerte por el hambre y el desconocimiento. He visto compa\u00f1eros que paraban su destartalado coche en cualquier arc\u00e9n o contenedor para llevarse cualquier peque\u00f1a ferralla, desde retales de alambre a las bisagras de una puerta, para ganar ocho c\u00e9ntimos por kilo si es hierro y un poco m\u00e1s si es otro metal (lo m\u00e1s ansiado, el cobre, no suele pasar de los tres o cuatro euros por kilo). Uno de estos chatarreros, amigo m\u00edo, acab\u00f3 dependiendo de la chatarra que pod\u00eda robar para dar de comer a sus hijos y, aun en esas circunstancias, siempre se neg\u00f3 a desenhebrar el cobre de las viviendas particulares de los barrios obreros, pues seg\u00fan dec\u00eda, con una fuerza que impactaba: \u201cantes muerto que robar a un pobre\u201d. He visto esa defensa a ultranza de los principios como \u00faltimo salvavidas moral con la misma frecuencia con la que he visto desprenderse de todo escr\u00fapulo por conseguir cinco euros m\u00e1s. Y repito que he visto todo esto en Canarias, no es literatura naturalista sovi\u00e9tica ni francesa, ni cine social brit\u00e1nico comprometido, ni ning\u00fan artefacto cultural que est\u00e9 de moda entre la bohemia neoyorquina. Es lo que he visto a dos pasos de mi casa, sin m\u00e1s esfuerzo que abrocharme la chaqueta y bajar a la calle para que me salpique la miseria que nos rodea.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Y eso no ha sido lo peor. Recuerdo con especial dolor un proyecto comunitario que se fue al carajo. Lo recuerdo porque ah\u00ed vi entrelazadas muchas de las opresiones que acaban asumi\u00e9ndose como cotidianas sin importar su monstruosidad. Opresiones que consideramos propias del ambiente aunque atenten contra nuestra seguridad, vida o dignidad. Opresi\u00f3n de g\u00e9nero, contra la infancia, que se retroalimenta de la capacidad comunitaria para habituarse al dolor y la miseria. Realojamos en ese proyecto a una ni\u00f1a de 13 a\u00f1os embarazada, junto a su padre y sus cuatro hermanos menores. Tardamos un tiempo en descubrir horrorizados que estaba embarazada de su propio padre. Cuando hablamos con ella para echarlo, la ni\u00f1a amenaz\u00f3 con llamar a la polic\u00eda y denunciarnos. \u201cNadie toca a mi marido\u201d, nos dijo. Podr\u00edamos analizarlo como un caso de s\u00edndrome de Estocolmo, donde la v\u00edctima queda emocionalmente vinculada a su agresor; tambi\u00e9n como una situaci\u00f3n donde es m\u00e1s f\u00e1cil sobrevivir asumiendo el rol de \u201cpareja\u201d que el de v\u00edctima de violaci\u00f3n; pero cuando hablamos de una situaci\u00f3n como \u00e9sta, trat\u00e1ndose especialmente de una persona en formaci\u00f3n, s\u00f3lo una ni\u00f1a, los psicoan\u00e1lisis que se lanzan desde la distancia, siempre segura y c\u00f3moda, no se dirigen al dolor de la afectada y s\u00ed a las pretensiones del observador. Despu\u00e9s de este episodio, conmocionados a\u00fan, no hab\u00eda transcurrido ni un d\u00eda cuando una vecina de 11 a\u00f1os nos dijo que el mismo hombre hab\u00eda intentado tocarla. Lo echamos por la fuerza, mientras su hija nos denunciaba y gritaba \u201cmi marido es un hombre, no es de piedra\u201d, y que la culpa era de la otra ni\u00f1a, que era \u201cuna puta\u201d. Es terrible recordarlo, y m\u00e1s ir seleccionando las palabras para tener que escribirlo. En ese mismo proyecto, que apenas dur\u00f3 un mes (lo abandonamos, rotos y heridos de por vida, y al poco tiempo fue desalojado), se dio otro caso de intento de agresi\u00f3n sexual con la complicidad de la pareja del agresor. Al ser expulsado, no fueron pocos los vecinos que se pusieron de su parte, pues para ellos era \u201cun buen hombre\u201d, \u201cun padre de familia\u201d, y el resto \u201cunos entrometidos\u201d, \u201cunos buscarruinas\u201d. Visto en la distancia, podemos hablar de los tent\u00e1culos del patriarcado, el machismo y la misoginia cultural, de c\u00f3mo la estructura familiar act\u00faa como argamasa y parapeta el abuso, de la complicidad de la comunidad, de la alienaci\u00f3n de las v\u00edctimas, de c\u00f3mo estas son introducidas en el engranaje de la opresi\u00f3n, de c\u00f3mo todo esto pasa tambi\u00e9n en ambientes adinerados s\u00f3lo que con otros c\u00f3digos, pero eso no cambia el impacto psicol\u00f3gico que nos ocasion\u00f3 y que, en ese momento, s\u00f3lo sinti\u00e9ramos rabia y abominaci\u00f3n por la especie humana. Nuestra capacidad de razonar a veces es insuficiente. Sin embargo eso, y no perder tambi\u00e9n la capacidad de sentir, es lo \u00fanico que arroja un poco de luz.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hemos ocupado inmuebles de los que nos han desalojado no por la denuncia de buenos burgueses, sino por culpa de trapicheadores de coca\u00edna y hach\u00eds que eran confidentes de la polic\u00eda. Gente con la que a veces nos hemos enfrentado a golpes. Si, en un barrio, el chivato era un apestado, contra \u00e9l se nos advert\u00eda; pero en otros, si ten\u00eda dinero y contactos, era al que hab\u00eda que hacer una ofrenda si quer\u00edamos ocupar. Al no hacerle su regalo, las denuncias y las navajas no tardaban en asomar. Por otra parte, en otras ocupaciones han sido los propios vecinos, menudeadores incluidos, los que han acabado con el tr\u00e1fico en la calle, apaleando si era preciso a los camellos para conseguir tener un barrio limpio que no pusiera en peligro la ocupaci\u00f3n de sus casas y tambi\u00e9n para mantener la droga lejos de sus hijos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Conocemos a un chico de apenas 17 a\u00f1os que dej\u00f3 de afanar y trapichear despu\u00e9s de que una deuda le costara un navajazo en la barriga. Tuvo que largarse del barrio pero se recuper\u00f3. Consigui\u00f3 colocarse en un taller mec\u00e1nico y dice que ahora s\u00ed roba a la gente, legalmente, cobrando 60 euros por hacer un cambio de aceite y filtros. Sin embargo, ahora se le tiene por \u201cun hombre de provecho\u201d, \u201cun buen chico\u201d. Es la misma persona pero con un trabajo estable, una ocupaci\u00f3n seria, y la gente le trata distinto. Ya dec\u00eda Stirner que la burgues\u00eda no soporta que no se tenga \u201cun medio seguro de existencia\u201d2. En breve el compa tendr\u00e1 su segundo hijo y reconoce que no tiene otra aspiraci\u00f3n en la vida que responder al rol de lo que para \u00e9l es ser \u201cun buen marido\u201d. La man\u00eda de referirse al compa\u00f1ero sentimental como \u201cmi marido\u201d y \u201cmi mujer\u201d la hemos visto en infinidad de parejas que, con 15 a\u00f1os, ya piensan en tener hijos aunque est\u00e9n viviendo en un coche abandonado en un descampado. Visto desde fuera parece una irresponsabilidad, y evidentemente lo es, pero hay que analizar cu\u00e1ntas de esas ni\u00f1as quieren ser madres para huir de una infancia que les asquea, cu\u00e1ntos ni\u00f1os quieren ser adultos para asumir una identidad social diferente, cu\u00e1ntos tienen como ejemplo a unos padres que \u201clos sacaron adelante\u201d teniendo a\u00fan menos que ellos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No hablo de falta de responsabilidad individual, hablo de falta de elecciones verdaderamente libres, hablo de inercia, hablo de adaptarse para sobrevivir a pesar de que esto pase por adaptarse tambi\u00e9n a recibir los golpes constante del imperio, sin eufemismos democr\u00e1ticos, de la fuerza bruta.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">He visto lo m\u00e1s oscuro ante la carencia de todo y, en ese mismo ambiente, donde lo l\u00f3gico deber\u00edan ser los mordiscos y los tajos, he visto tambi\u00e9n ejemplos que rompen con los condicionantes del medio. Ya he puesto algunos ejemplos, pero podr\u00eda dar m\u00e1s. He visto a un indigente dar los \u00fanicos seis euros que ten\u00eda a una madre para que llevara a su hija al hospital. He visto a un compa\u00f1ero toxic\u00f3mano rodearse de ni\u00f1os y fabricarles una casita de juguete aguantando las punzadas del dolor. He visto a mujeres, con problemas mentales, v\u00edctimas de abusos sexuales en su infancia, implic\u00e1ndose en sacar adelante un huerto comunitario o un mercadillo solidario con la misma determinaci\u00f3n con la que deten\u00edan una pelea a cuchillo entre dos machangos de una sola bofetada. He visto a los despreciados y maldecidos sumarse a unos movimientos sociales que no les miran ni a la cara y parar un desahucio de alguien a quien ni conoc\u00edan. Les he visto enfrentarse a la polic\u00eda para evitar que detuvieran y aporrearan a un menor en la calle, mientras los manifestantes se limitaban a gritar consignas con las manos en alto. En otras ocupaciones los he visto actuando como una sola persona, unidos y compactos, expulsando del barrio a quien hab\u00eda intentado agredir sexualmente a alguna de sus hijas. En mi \u00faltima detenci\u00f3n, fueron ellos quienes me apoyaban y quienes protestaban en los juzgados. Nadie los organiz\u00f3, no ten\u00edan ninguna experiencia en concentraciones solidarias y, sin embargo, eran sus gritos los que yo o\u00eda desde el calabozo. Les he visto hacer de la solidaridad un principio de supervivencia y no una consigna de art\u00edculos pol\u00edticos y pancartas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Visto lo visto y vivido lo vivido, tengo que concluir que lo m\u00e1s sabio es prescindir de ideas preconcebidas, conocer a la gente, entender c\u00f3mo el entorno trata de condicionar sus actos, no excusarlos ni idealizarlos pero tampoco prejuzgarlos, y reconocer sus victorias cuando rompen con las cadenas del ambiente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Puede ser tentador coincidir con Marx y decir que los habitantes del planeta miseria, el \u201clumpenproletariado\u201d, somos \u201ccapaces tanto de las haza\u00f1as m\u00e1s heroicas y de los sacrificios m\u00e1s exaltados como del bandidaje m\u00e1s vil\u201d3, pero para aceptar eso habr\u00eda que olvidar el desprecio clasista al lumpen que subyace en el contexto de esa afirmaci\u00f3n (desprecio que se extiende por el grueso de su obra) y omitir que ese juicio es igualmente aplicable a los obreros convencionales, los burgueses o los nobles. Todos somos capaces de heroicidades y ruindades. Quiz\u00e1 la conclusi\u00f3n simple sea hablar de fallos y virtudes humanas, propias y comunes a todos, pero que se imponen, se siembran y crecen, con mayor o menor fertilidad, al calor y la humedad del medio. Y admitamos que, aun en el medio m\u00e1s des\u00e9rtico, la vida se abre camino contra todo pron\u00f3stico. Es la conclusi\u00f3n simple pero, para m\u00ed, tambi\u00e9n la m\u00e1s certera.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En definitiva, cuando contactas con la gente real te das cuenta de que no todo lo tangible es definible en t\u00e9rminos de generalidad. Nuestra mente se ha acostumbrado a etiquetar, a catalogar previamente, antes incluso de tener ning\u00fan conocimiento adquirido a trav\u00e9s de la experiencia. Nuestros procesos mentales necesitan esa sistematicidad, pero hemos de admitir que no es real. Es c\u00f3modo y f\u00e1cil, pero no es real ni justo. Para analizar a quienes nos rodean necesitamos algo de conocimiento antisistem\u00e1tico, de conocimiento vivencial, emp\u00edrico. Es jodidamente duro admitir que no puedes acercarte a una problem\u00e1tica social a trav\u00e9s de ideas preconcebidas, que tienes que formar tu juicio a trav\u00e9s del contacto personal, que no hay certidumbres. Es duro porque, cuando no puedes aplicar tus certezas previas a una cuesti\u00f3n, te sientes completamente perdido, desorientado, sin ninguna tabla a la que aferrarte ante la marea de sensaciones e ideas. Es inc\u00f3modo no tener ninguna seguridad previa, pero completamente necesario para conocer y comprender.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hemos de huir del juicio moral y asumir, como Wilde, que la gente no es buena ni mala, es lo que sus actos hacen de ella4. Hemos de acercarnos a las personas vivas y dise\u00f1ar nuestros juicios al socaire de la proximidad. Quiz\u00e1s estas estampas de miseria sirvan para romper tanto las fantas\u00edas literarias dickensianas como los anatemas de los manifiestos comunistas pol\u00edticos y ver, tras la sangre, la ra\u00f1a y la cicatriz, la realidad de una individualidad que se construye o deconstruye en tensi\u00f3n con su mundo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">As\u00ed, tal vez, se llegue a entender que no es posible analizar la miseria y sus consecuencias de forma realista mientras ustedes se nieguen a escuchar lo que nosotros, los miserables, tenemos que decir al respecto.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n<p align=\"JUSTIFY\">1 \u201cEntre el odio y el desprecio preferimos el odio; lo preferir\u00e1 toda persona de mediano sentido. El odio es un sentimiento de igual a igual; el desprecio, un sentimiento de superior e inferior. El odio enciende el odio, la represalia; el desprecio humilla, confunde, anonada\u201d (Ricardo Mella, \u201cLa hip\u00e9rbole intelectualista. Obreros intelectuales y obreros manuales\u201d, en Natura, octubre de 1903).<\/p>\n<p>2\u00a0 \u201cLa burgues\u00eda se reconoce en su moral, estrechamente ligada a su esencia. Lo que exige, ante todo, es que se tenga una ocupaci\u00f3n seria, una profesi\u00f3n honrosa, una conducta moral. El estafador, la ramera, el ladr\u00f3n, el bandido y el asesino, el jugador, el bohemio, son individuos inmorales y el burgu\u00e9s experimenta por esas gentes sin costumbres la m\u00e1s viva repulsi\u00f3n. Lo que les falta a todos es esa especie de derecho de domicilio en la vida que da un negocio s\u00f3lido: medios de existencia seguros, rentas estables, etc.; como su vida no reposa sobre una base segura, pertenecen al clan de los individuos peligrosos, al peligroso proletariado: son particulares que no ofrecen ninguna garant\u00eda y no tienen nada que perder, ni nada que arriesgar\u201d (Max Stirner, El \u00danico y su propiedad, 1844).<\/p>\n<p>3 \u201cEsta capa social es un centro de reclutamiento para rateros y delincuentes de todas clases, que viven de los despojos de la sociedad, gentes sin profesi\u00f3n fija, vagabundos, gens sans feu et sans aveu [gente sin hogar y sin credo], que difieren seg\u00fan el grado de cultura de la naci\u00f3n a que pertenecen, pero que nunca reniegan de su car\u00e1cter de lazzaroni [indigentes napolitanos]; en la edad juvenil, en que el Gobierno provisional los reclutaba, eran perfectamente moldeables, capaces tanto de las haza\u00f1as m\u00e1s heroicas y los sacrificios m\u00e1s exaltados como del bandidaje m\u00e1s vil y la m\u00e1s sucia venalidad\u201d (Karl Marx, La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850, 1850).<\/p>\n<p>4\u00a0 \u201cLa moral no me ayuda. Soy antin\u00f3mico por naturaleza. Soy uno de esos que est\u00e1n hechos para las excepciones, no para las reglas. No veo el mal en lo que hacemos sino en aquello que nuestros actos hacen de nosotros\u201d (Oscar Wilde, De profundis, 1905).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>Ruym\u00e1n Rodr\u00edguez<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ruyman Rodr\u00edguez He comentado alguna vez que el activismo social, la militancia o como se le quiera llamar, ha tratado de cuestionar (con mayor o menor eficacia) muchos de los privilegios del hombre blanco occidental. Sin embargo, y por parad\u00f3jico que parezca, no ha sabido cuestionar el privilegio de clase. Se usan categor\u00edas decimon\u00f3nicas para<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6102,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"sns_share_botton_hide":"","vkExUnit_sns_title":"","_vk_print_noindex":"","sitemap_hide":"","_veu_custom_css":"","veu_display_promotion_alert":"","vkexunit_cta_each_option":"","footnotes":""},"categories":[3],"tags":[696,697],"class_list":["post-6124","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinio","tag-fagc","tag-ruyman-rodriguez"],"veu_head_title_object":{"title":"","add_site_title":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6124","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6124"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6124\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6102"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}