{"id":5838,"date":"2016-10-16T01:43:04","date_gmt":"2016-10-15T23:43:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=5838"},"modified":"2016-10-16T01:44:41","modified_gmt":"2016-10-15T23:44:41","slug":"sobre-el-colapso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/sobre-el-colapso\/","title":{"rendered":"Sobre el colapso"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00a0<a href=\"http:\/\/www.carlostaibo.com\/articulos\/texto\/?id=519\">Carlos Taibo. Nuevo desorden<\/a><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/colapso.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5839 alignleft\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/colapso.png\" alt=\"colapso\" width=\"150\" height=\"231\" \/><\/a>Acabo de publicar un libro titulado <em>Colapso. Capitalismo terminal, transici\u00f3n ecosocial, ecofascismo <\/em>(Los Libros de la Catarata). Me permito resumir aqu\u00ed, con vocaci\u00f3n fundamentalmente pedag\u00f3gica, algunas de las tesis que defiendo en esa obra. Lo hago, por lo dem\u00e1s, desde la certeza de que el debate relativo a un eventual colapso general del sistema que padecemos falta llamativamente tanto en los medios de incomunicaci\u00f3n como entre los responsables pol\u00edticos. Dicho esto, agrego que no estoy en condiciones de afirmar taxativamente que se va a producir ese colapso general, y menos lo estoy de adelantar una fecha al respecto. Me limito a se\u00f1alar que ese colapso es probable. No s\u00f3lo eso: que los datos que van llegando invitan a concluir que es cada vez m\u00e1s probable, algo que, por s\u00ed solo, invitar\u00eda a asumir una estrategia de reflexi\u00f3n, de prudencia y, claro, de acci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><em>1.\u00bfQu\u00e9 es el colapso?<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El colapso es un proceso, o un momento, del que se derivan varias consecuencias delicadas: cambios sustanciales, e irreversibles,en muchas relaciones, profundas alteraciones en lo que se refiere a la satisfacci\u00f3n de las <em>necesidades b\u00e1sicas<\/em>, reducciones significativas en el tama\u00f1o de la poblaci\u00f3n humana, una general p\u00e9rdida de complejidad en todos los \u00e1mbitos -acompa\u00f1ada de una creciente fragmentaci\u00f3n y de un retroceso de los flujos centralizadores-, la desaparici\u00f3n de las instituciones previamente existentes y, en fin, la quiebra de las ideolog\u00edas legitimadoras, y de muchos de los mecanismos de comunicaci\u00f3n, del orden antecesor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Importa subrayar, de cualquier modo, que algunos de los rasgos que se atribuyen al colapso no tienen necesariamente una condici\u00f3n negativa. Tal es el caso de los que se refieren a la rerruralizaci\u00f3n, a las ganancias en materia de autonom\u00eda local o a un general retroceso de los flujos jer\u00e1rquicos. Esto al margen, es razonable adelantar que el concepto de colapso tiene cierta dimensi\u00f3n etnoc\u00e9ntrica: es muy dif\u00edcil \u2013o muy f\u00e1cil- explicar qu\u00e9 es el <em>colapso<\/em> a un ni\u00f1o nacido en la franja de Gaza; no lo es tanto, por el contrario, hacerlo entre nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p><em><strong>2. \u00bfCu\u00e1les son las previsibles causas de un colapso general del sistema?<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme a una visi\u00f3n muy extendida, y controvertida, habr\u00eda que identificar dos causas principales del colapso, en el buen entendido de que en la trastienda operar\u00edan otras que llegado el caso podr\u00edan adquirir un papel prominente u oficiar como multiplicadores de tensi\u00f3n. Las dos causas mayores son el cambio clim\u00e1tico y el agotamiento de las materias primas energ\u00e9ticas que empleamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En lo que al cambio clim\u00e1tico se refiere, parece inevitable que la temperatura media del planeta suba al menos dos grados con respecto a los niveles anteriores a la era industrial. Cuando se alcance ese momento nadie sabe lo que vendr\u00e1 despu\u00e9s, m\u00e1s all\u00e1 de la certeza de que no ser\u00e1 precisamente saludable. Conocidas son, por otra parte, las consecuencias esperables del cambio clim\u00e1tico: adem\u00e1s de un incremento general de las temperaturas se har\u00e1n valer \u2013se hacen valer ya- una subida del nivel del mar, un progresivo deshielo de los polos, la desaparici\u00f3n de muchas especies, la extensi\u00f3n de la desertizaci\u00f3n y de la deforestaci\u00f3n, y, en fin, problemas crecientes en el despliegue de la agricultura y la ganader\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por lo que respecta al agotamiento de las materias primas energ\u00e9ticas,lo primero que hay que subrayar es nuestra dram\u00e1tica dependencia en relaci\u00f3n con los combustibles f\u00f3siles. Si renunciamos al petr\u00f3leo, al gas natural y al carb\u00f3n, no quedar\u00e1 nada de nuestra civilizaci\u00f3n termoindustrial. Seg\u00fan una estimaci\u00f3n, sin esos combustibles un 67% de la poblaci\u00f3n del planeta perecer\u00eda. Antonio Turiel sostiene que el pico conjunto de las fuentes no renovables se producir\u00e1 en 2018, de tal suerte que inequ\u00edvocamente la producci\u00f3n de aqu\u00e9llas se reducir\u00e1 y los precios se acrecentar\u00e1n en un escenario en el que habr\u00e1 que aportar cada vez m\u00e1s energ\u00eda para obtener cada vez menos energ\u00eda. Aunque se pueden imaginar cambios en la combinaci\u00f3n de fuentes que hoy empleamos, con un mayor peso asignado, por ejemplo, a las renovables y al carb\u00f3n, no hay sustitutos de corto y medio plazo para las fuentes presentes. Cualquier cambio reclamar\u00e1, inequ\u00edvocamente, transformaciones oneros\u00edsimas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entre los elementos acompa\u00f1antes del colapso que podr\u00edan adquirir, en su caso, un relieve principal no est\u00e1 de m\u00e1s que mencione los que siguen: (a) la crisis demogr\u00e1fica; (b) una delicad\u00edsima situaci\u00f3n social, con m\u00e1s 3.000 millones de seres humanos condenados a malvivir con menos de 2 d\u00f3lares diarios;(c) la esperable extensi\u00f3n del hambre, acompa\u00f1ada, en muchos casos, de una escasez de agua; (d) la expansi\u00f3n de las enfermedades, en la forma de epidemias y pandemias, de multiplicaci\u00f3n de los c\u00e1nceres y las enfermedades cardiovasculares y de reaparici\u00f3n de dolencias como la tuberculosis;(e) un entorno invivible para las mujeres \u2013son el 70% de los pobres y desarrollan el 67% del trabajo, para recibir s\u00f3lo un 10% de la renta-;(f) el presumible efecto multiplicador de la crisis financiera, con sus secuelas en forma de caotizaci\u00f3n, inestabilidad, p\u00e9rdida de confianza e incertidumbre;(g) la quiebra de muchos Estados, estrechamente vinculada con las guerras de rapi\u00f1a asestadas por las potencias del Norte;(h) las secuelas de la subordinaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda a los intereses privados;(i) una huella ecol\u00f3gica disparada \u2013el espacio bioproductivo consumido hoy es de 2,2 hect\u00e1reas por habitante, por encima de las 1,8 que la Tierra pone a nuestra disposici\u00f3n-, y (j) una inquietante idolatr\u00eda del crecimiento econ\u00f3mico.<\/p>\n<p><em><strong>3. \u00bfCu\u00e1les son los rasgos previsibles del escenario posterior al colapso?<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquier respuesta a esta pregunta tiene que ser por fuerza especulativa. Para que no fuese as\u00ed deber\u00edamos conocer las causas mayores del colapso, si \u00e9ste tiene un car\u00e1cter repentino o no, sus eventuales variaciones geogr\u00e1ficas o la naturaleza de las reacciones suscitadas. Aunque tampoco es posible fijar el momento del colapso, no est\u00e1 de m\u00e1s que se\u00f1ale que muchos analistas se refieren al respecto a los a\u00f1os que separan 2020 y 2050.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Aun con ello, y si se trata de identificar los rasgos generales de la sociedad poscolapsista, bien pueden ser \u00e9stos: (a) una escasez general de energ\u00eda, con efectos visibles en materia de transporte, suministros y turismo, y al amparo de una general desglobalizaci\u00f3n; (b) graves problemas para la preservaci\u00f3n de muchas de las estructuras de poder y dominaci\u00f3n, y en particular para las m\u00e1s centralizadas y tecnologizadas; (c) una aguda confrontaci\u00f3n entre flujos centralizadores, hipercontroladores e hiperrepresivos, por un lado, y flujos descentralizadores y libertarizantes, por el otro; (d) inquietantes confusiones entre lo p\u00fablico y lo privado, con una manifiesta extensi\u00f3n de la violencia de la que ser\u00e1n v\u00edctimas principales las mujeres; (e) una trama econ\u00f3mica general marcada por la reducci\u00f3n del crecimiento, el cierre masivo de empresas, la extensi\u00f3n del desempleo, la desintegraci\u00f3n de los llamados <em>Estados del bienestar<\/em>, la subida de los precios de los productos b\u00e1sicos, la quiebra del sistema financiero, el hundimiento de las pensiones y retrocesos visibles en sanidad y educaci\u00f3n; (f) un general deterioro de las ciudades, con p\u00e9rdida de habitantes y desigualdades crecientes; (g) un escenario delicado en el mundo rural, resultado de la mala gesti\u00f3n de los suelos, del monocultivo, de la mecanizaci\u00f3n y de la mercantilizaci\u00f3n, y (h) una reducci\u00f3n de la poblaci\u00f3n planetaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el caso preciso de la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, los antecedentes son malos, como lo testimonian el abandono de las energ\u00edas renovables, el despilfarro y la escasa eficiencia energ\u00e9tica, la lamentable apuesta por la alta velocidad ferroviaria y por las autopistas, la baja producci\u00f3n de materias primas energ\u00e9ticas, el alto consumo de petr\u00f3leo y, en fin, en la trastienda, la deuda. El cambio clim\u00e1tico se traducir\u00e1 ante todo en una subida notable de las temperaturas en la mitad meridional de la pen\u00ednsula, con efectos graves sobre la agricultura y una insorteable crisis de la industria tur\u00edstica. Esto al margen, se har\u00e1n valer fen\u00f3menos planetarios como los vinculados con la quiebra de empresas, la explotaci\u00f3n laboral, el empobrecimiento, la crisis financiera, la desnutrici\u00f3n, el deterioro de la sanidad y el descr\u00e9dito de las instituciones.<\/p>\n<p><strong><em>4. \u00bfQu\u00e9 proponen, como alternativa, los movimientos por la transici\u00f3n ecosocial?<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sustancia lo que proponen no es otra cosa que una recuperaci\u00f3n del viejo proyecto libertario de la sociedad autoorganizada desde abajo, desde la autogesti\u00f3n, desde la democracia y la acci\u00f3n directas, y desde el apoyo mutuo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si se trata de identificar, de cualquier modo, algunos de los rasgos de esa transici\u00f3n ecosocial, y del escenario final acompa\u00f1ante, bien pueden ser los que siguen: (a) la reaparici\u00f3n, en el terreno energ\u00e9tico, de viejas tecnolog\u00edas y h\u00e1bitos, en un escenario de menor movilidad y de retroceso visible del autom\u00f3vil en provecho del transporte p\u00fablico; (b) el despliegue de un sinf\u00edn de econom\u00edas locales descentralizadas; (c) el asentamiento de formas de trabajo m\u00e1s duro, pero en un entorno mejor, sin desplazamientos, con ritmos m\u00e1s pausados, con el deseo de garantizar la autosuficiencia, y sin empresarios ni explotaci\u00f3n; (d) la progresiva remisi\u00f3n de la sociedad patriarcal, en un escenario de reparto de los trabajos y de retroceso de la pobreza femenina; (e) una reducci\u00f3n de la oferta de bienes, y en particular de la de los productos importados, en un marco de sobriedad y sencillez voluntarias; (f) la recuperaci\u00f3n de la vida social y de las pr\u00e1cticas de apoyo mutuo; (g) una sanidad descentralizada basada en la prevenci\u00f3n, en la atenci\u00f3n primaria y en la salud p\u00fablica, con un menor uso de medicamentos; (h) el despliegue de f\u00f3rmulas de educaci\u00f3n\/deseducaci\u00f3n extremadamente descentralizadas; (i) una vida pol\u00edtica marcada por la autogesti\u00f3n y la democracia directa; (j) una general desurbanizaci\u00f3n, con reducci\u00f3n de la poblaci\u00f3n de las ciudades, expansi\u00f3n de la vida de los barrios y progresiva desaparici\u00f3n de la separaci\u00f3n entre el medio urbano y el rural, y (k) una activa rerruralizaci\u00f3n, con crecimiento de la poblaci\u00f3n del campo en un escenario definido por las peque\u00f1as explotaciones y las cooperativas, la recuperaci\u00f3n de las tierras comunales y la desaparici\u00f3n de las grandes empresas. Cinco verbos resumen, acaso, el sentido de fondo de muchas de estas transformaciones: decrecer, desurbanizar, destecnologizar, despatriarcalizar ydescomplejizar.<\/p>\n<p><em><strong>5. \u00bfQu\u00e9 es el ecofascismo?<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el prefijo \u201ceco-\u201c se suele identificar con realidades saludables, no est\u00e1 de m\u00e1s que se\u00f1ale que en el partido nazi, el partido de Hitler, operaba un poderoso grupo de presi\u00f3n de car\u00e1cter ecologista, defensor de la vida rural y receloso ante las consecuencias de la industrializaci\u00f3n y de la tecnologizaci\u00f3n. Cierto es que este proyecto se volcaba en favor de una raza elegida que deb\u00eda imponerse, sin pararse en los medios, a todos los dem\u00e1s&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Carl Amery ha subrayado que estar\u00edamos muy equivocados si concluy\u00e9semos que las pol\u00edticas que abrazaron los nazis alemanes ochenta a\u00f1os atr\u00e1s remiten a un momento hist\u00f3rico singular\u00edsimo, coyuntural y, por ello, afortunadamente irrepetible. Amery nos emplaza, antes bien, a estudiar esas pol\u00edticas por cuanto bien pueden reaparecer entre nosotros, no defendidas ahora por ultramarginales grupos neonazis, sino postuladas por algunos de los principales centros de poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico, cada vez m\u00e1s conscientes de la escasez general que se avecina y cada vez m\u00e1s decididos a preservar esos recursos escasos en unas pocas manos en virtud de un proyecto de darwinismo social militarizado, esto es, de ecofascismo. Este \u00faltimo, que en una de sus dimensiones principales responde a presuntas exigencias demogr\u00e1ficas, reivindicar\u00eda la marginaci\u00f3n, en su caso el exterminio, de buena parte de la poblaci\u00f3n mundial y tendr\u00eda ya manifestaciones preclaras en la renovada l\u00f3gica imperial que abrazan las potencias occidentales. Cierto es que el escenario general de crisis energ\u00e9tica puede debilitar sensiblemente los activos al servicio de un proyecto ecofascista.<\/p>\n<p><em><strong>6. \u00bfQu\u00e9 es lo que la gente com\u00fan piensa del colapso?<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El colapso suscita reacciones varias. Una de ellas se asienta, sin m\u00e1s, en la ignorancia, visiblemente inducida por el negacionismo que proponen las grandes empresas con respecto al cambio clim\u00e1tico o al agotamiento del petr\u00f3leo. Una segunda reacci\u00f3n bebe de un optimismo sin freno, traducido en una fe ciega en que aquello que deseamos se har\u00e1 realidad, en la intuici\u00f3n de que los cambios ser\u00e1n lentos, predecibles y manejables, en la certeza de que todav\u00eda tenemos tiempo o, en fin, en la confianza en los gobernantes. Una tercera posici\u00f3n es la de quienes estiman que inexorablemente aparecer\u00e1n tecnolog\u00edas que permitir\u00e1n resolver todos los problemas. No faltan, en un cuarto estadio, quienes prefieren acogerse al\u00a0<em>carpe diem<\/em> y, al efecto, consideran que s\u00f3lo debe preocuparnos lo m\u00e1s inmediato y lo que est\u00e1 m\u00e1s cerca. Hay quien se acoge, en suma, al concepto de <em>culpa <\/em>y aduce, bien que no tiene obligaci\u00f3n alguna de resolver los problemas que crearon otros, bien que la especie humana se ha hecho merecedora, por su conducta, de un castigo sever\u00edsimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En este mismo orden de cosas, Elisabeth Kubler-Ross ha identificado cinco etapas en el procesamiento del colapso: la negaci\u00f3n, la angustia, la adaptaci\u00f3n, la depresi\u00f3n y la aceptaci\u00f3n. Por detr\u00e1s de muchas de las reacciones mencionadas se aprecia, de cualquier modo, el designio, en buena parte de la poblaci\u00f3n del Norte opulento, de no renunciar a su modo de vida presente, y de preservar los niveles actuales de consumo y de\u00a0<em>status social<\/em>. Y se aprecia tambi\u00e9n una firme negativa a pensar en las generaciones venideras y en las dem\u00e1s especies que nos acompa\u00f1an en la Tierra.<\/p>\n<p><em><strong>7. \u00bfEsquivar el colapso?<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El capitalismo es un sistema que ha demostrado hist\u00f3ricamente una formidable capacidad de adaptaci\u00f3n a los retos m\u00e1s dispares. La gran pregunta hoy es la relativa a si, llevado de un impulso incontenible encaminado a acumular espectaculares beneficios en un per\u00edodo de tiempo muy breve, no estar\u00e1 cavando su propia tumba, con el agravante, claro, de que dentro de la tumba estamos nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante el riesgo de un colapso pr\u00f3ximo, en el mundo alternativo las respuestas son, en sustancia, dos. Mientras la primera entiende que no queda otro horizonte que el de aguardar a que llegue ese colapso -ser\u00e1 el \u00fanico camino que permita que la mayor\u00eda de los seres humanos se percaten de sus deberes-, la segunda considera que hay que salir con urgencia del capitalismo y que al respecto, y a t\u00edtulo provisional, lo que se halla a nuestro alcance es abrir espacios aut\u00f3nomos autogestionados, desmercantilizados y, ojal\u00e1, despatriarcalizados, propiciar su federaci\u00f3n y acrecentar su dimensi\u00f3n de confrontaci\u00f3n con el capital y con el Estado. Si unos interpretan que estos espacios nos servir\u00e1n para esquivar el colapso, otros creen que es preferible concebirlos como escuelas que nos preparar\u00e1n para sobrevivir en el escenario posterior a aqu\u00e9l. Lo m\u00e1s probable, de cualquier modo, es que no consigamos evitar el colapso: lo que est\u00e1 a nuestro alcance es, antes bien, postergar un poco su manifestaci\u00f3n y, tal vez, mitigar algunas de sus dimensiones m\u00e1s negativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Parece claro, de cualquier modo, que no hay ning\u00fan motivo serio para depositar nuestra esperanza en unas instituciones, las del sistema, sometidas a los intereses privados, jerarquizadas, militarizadas y aberrantemente cortoplacistas. Una de las estratagemas mayores del capitalismo contempor\u00e1neo se beneficia de la enorme habilidad que el sistema muestra a la hora de evitar que nos hagamos las preguntas importantes.Y es que un empe\u00f1o principal del capitalismo de estas horas consiste en buscar desesperadamente materias primas y tecnolog\u00edas que nos permitan conservar aquello de lo que hoy disponemos, sin permitir que nos preguntemos por lo principal: \u00bfrealmente nos interesa conservar esto con lo que hoy contamos, o con lo que cuentan, mejor dicho, unos pocos?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Carlos Taibo. Nuevo desorden Acabo de publicar un libro titulado Colapso. Capitalismo terminal, transici\u00f3n ecosocial, ecofascismo (Los Libros de la Catarata). Me permito resumir aqu\u00ed, con vocaci\u00f3n fundamentalmente pedag\u00f3gica, algunas de las tesis que defiendo en esa obra. 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