{"id":5113,"date":"2015-07-28T11:24:47","date_gmt":"2015-07-28T09:24:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=5113"},"modified":"2015-07-28T11:25:04","modified_gmt":"2015-07-28T09:25:04","slug":"consenso-de-clases-en-el-laboratorio-griego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/consenso-de-clases-en-el-laboratorio-griego\/","title":{"rendered":"Consenso de clases en el laboratorio griego"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\">El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n<h5 style=\"text-align: right;\">\u201cLa cesi\u00f3n ante la Troika refuerza a Tsipras. Seg\u00fan un sondeo, si ahora se celebraran elecciones en Grecia Syriza sacar\u00eda mayor\u00eda absoluta\u201d.<\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\">\u201cPablo Iglesias ha sido elegido candidato de Podemos a La Moncloa con un aplastante 82% de los sufragios emitidos sobre un 16% de votantes\u201d.<br \/>\n(De la prensa)<\/h5>\n<figure id=\"attachment_3624\" aria-describedby=\"caption-attachment-3624\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3624\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid.jpg\" alt=\"Rafael Cid\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid.jpg 600w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3624\" class=\"wp-caption-text\">Rafael Cid<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvo Perry Anderson, fundador y editor de la influyente New Left Review, la mayor\u00eda de los pol\u00edticos e intelectuales de la izquierda anticapitalista (tambi\u00e9n existe una derecha anticapitalista) contin\u00faan rehenes de su prematura mitificaci\u00f3n del \u201cfen\u00f3meno Syriza\u201d, lo que les impide sacar las oportunas conclusiones de la \u201cdebacle griega\u201d (t\u00edtulo del art\u00edculo cr\u00edtico del historiador brit\u00e1nico) que ha culminado reforzando la distopia dominante. Unas consecuencias de enorme trascendencia para el pensamiento emancipador, que nuevamente refutan las alternativas al sistema implementadas clonando las reglas de juego del sistema y con medios que supeditan la apuesta democr\u00e1tica a la mera conquista del poder, con el consiguiente desarme del potencial de la sociedad civil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde los or\u00edgenes del movimiento obrero el tema de la lucha de clases sociales ha sido el perejil de todas las salsas en que se debatiera sobre el socialismo. La lucha de clases fue su gran mito movilizador, en el sentido que Georges Sorel daba al t\u00e9rmino, como el de la huelga general o la revoluci\u00f3n. De hecho, tras d\u00e9cadas de relativa \u201cpaz social\u201d plasmada en el usufructo del Estado de Bienestar que ahora se desploma, la crudeza de la crisis financiera lo ha vuelto a traer de actualidad. Aunque sea en su versi\u00f3n estad\u00edstica, como expresi\u00f3n de los extremados niveles de desigualdad que fomenta el modelo de capitalismo neoliberal. La famosa y maximalista variable que relaciona el 1% de la poblaci\u00f3n que controla m\u00e1s de la mitad de los recursos del planeta con el 99% que est\u00e1 a verlas venir, ha sido uno de los clich\u00e9s m\u00e1s utilizados para tipificar esa explotaci\u00f3n sist\u00e9mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que \u201cel caso griego\u201d sea un interesant\u00edsimo laboratorio hist\u00f3rico-pol\u00edtico-social en el que contrastar la vigencia de la interacci\u00f3n entre la evidente existencia de clases sociales, abismalmente distantes en cuanto a participaci\u00f3n en la riqueza nacional, y su teorizado grado de confrontaci\u00f3n. Parece obvio que un partido como Syriza, integrado por grupos de la izquierda marxista aplicados en la dial\u00e9ctica de la lucha de clases, deber\u00eda haber sido una piedra de toque para hacer pol\u00edticamente operativa esa disidencia. Sobre todo cuando dicha coalici\u00f3n logr\u00f3 un respaldo electoral suficiente para alcanzar democr\u00e1ticamente el gobierno del pa\u00eds. Y sin embargo, ha sucedido todo lo contrario. El ejecutivo de Tsipras ha capitulado ante el gran capital, escenificando una colaboraci\u00f3n de clases, sin casi presentar batalla m\u00e1s all\u00e1 de una inicial resistencia pasiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las causas de ese viraje hist\u00f3rico son complejas y sin duda ser\u00e1n objeto de estudio y reflexi\u00f3n por parte de los investigadores en los pr\u00f3ximos tiempos. Aunque una cosa si se puede anticipar. Y es que por primera vez la cuesti\u00f3n social se ha planteado, ex ante y ex post, fuera del marco del Estado-Naci\u00f3n, mapa donde las competencias de opresores y oprimidos est\u00e1n tasadas. Estamos en la era global, y las medidas que el ejecutivo heleno se ha visto obligado a asimilar ven\u00edan dictadas desde el exterior. Esto constata un hecho nuevo respecto a situaciones pasadas: que el dinero, aparte de no tener patria, en el siglo XXI est\u00e1 organizado a escala mundial. Ese es el significado preciso del concepto globalizaci\u00f3n: la internacionalizaci\u00f3n del capital financiero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, los trabajadores no hay sabido superar el marco endog\u00e1mico para dinamizar una solidaridad supraestatal que compita al capital: hoy no existe una internacional de los trabajadores propiamente dicha. Llama poderosamente la atenci\u00f3n los escasos apoyos que el atribulado pueblo griego, en su primera fase de oposici\u00f3n ciudadana a las exigencias de la Troika, obtuvo entre las centrales obreras \u201crepresentativas\u201d y las confederaciones sindicales europeas. Salvo algunas manifestaciones callejeras convocadas a iniciativa de los movimientos sociales y el sindicalismo alternativo, la incidencia p\u00fablica de las protestas contra la plutocracia de \u201clos acreedores\u201d ha sido escasa. Esta evidencia contrasta con el alud de informaciones y art\u00edculos de opini\u00f3n insertados en las webs de ideolog\u00eda anticapitalista criticando con dureza la intransigencia dolosa de las instituciones de la eurozona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De seguir a esos medios de comunicaci\u00f3n podr\u00eda deducirse que de la llegada de Syriza al poder depend\u00eda el futuro de las masas populares en muchos pa\u00edses azotados por la crisis. Mientras que en el entorno de la clase trabajadora y de sus organizaciones ese compromiso militante se convert\u00eda en un seguimiento pragm\u00e1tico, casi ret\u00f3rico. Ni en Grecia ni fuera de ella ha primado el beligerante disenso de clase durante el proceso de negociaciones, sino m\u00e1s bien un deseo contenido de arrancar concesiones a Bruselas sin llegar al conflicto social. Solo as\u00ed se explica el hecho ins\u00f3lito de que Syriza ganara las elecciones con algo m\u00e1s del 33% de los votos esgrimiendo un programa rupturista y tras capitular ante la Troika los sondeos escalen ese resultado hasta un notabil\u00edsimo 42%, lo que le dar\u00eda la mayor\u00eda absoluta que antes no consigui\u00f3. Datos que parecen indicar que Tsipras es institucionalmente m\u00e1s fuerte cuando encarna el consenso social que cuando presagiaba un activo de la lucha de clases.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este registro se complejiza a\u00fan m\u00e1s si se compara con el refer\u00e9ndum del Oxi (No) al memor\u00e1ndum de la \u201cdeudocracia\u201d, que logr\u00f3 un respaldo popular de m\u00e1s del 62%. Entonces fueron los j\u00f3venes, cuya tasa de desempleo en Grecia llega hasta el 60%, quienes se decantaron mayoritariamente contra las exigencias de Bruselas, estando el bando del Nai (Si) compuesto fundamentalmente por el sector de los trabajadores y los jubilados. El mapa que dibujan esos datos cruzados indica un arraigado conservadurismo entre los asalariados (activos o pasivos) y un impulso de cambio radical entre la poblaci\u00f3n m\u00e1s vulnerable, los j\u00f3venes excluidos. Algo que en clave temporal significa que la gente que tiene m\u00e1s pasado que futuro vota continuismo mientras la que tiene m\u00e1s futuro que pasado elige alternativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De suyo, las revueltas contra el orden existente que brotaron al tiempo que la debacle econ\u00f3mica en sitios pol\u00edtica y geogr\u00e1ficamente tan dispares como T\u00fanez, Egipto y Espa\u00f1a, entre otros, fueron protagonizadas por las nuevas generaciones condenadas a vivir peor que sus padres, motivadas estas \u00faltimas por recuperar el status previo a la crisis. A esta situaci\u00f3n se la pueden atribuir causas y eximentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el efecto devastador y t\u00f3xico que la corrupci\u00f3n generalizada ha provocado en las sociedades desarrolladas (en todas direcciones: de arriba-abajo y de abajo-arriba), hasta la otra m\u00e1s cl\u00e1sica y acad\u00e9mica que habla de la resistencia al cambio de las clases que tienen algo que perder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera argumentaci\u00f3n es contingente, y habr\u00eda que suponer que si idealmente cesara la corrupci\u00f3n sus efectos tambi\u00e9n decaer\u00edan. Sin embargo, la segunda es inmanente, porque est\u00e1 ligada a la naturaleza misma de la sociedad capitalista, la \u00fanica que hoy impera en todo el planeta, que a\u00fana en un mismo r\u00e9gimen econ\u00f3mico-productivo a trabajadores y patronos. Por tanto, y teniendo en cuenta que la \u00e9poca del pleno empleo no volver\u00e1, ser\u00eda preciso buscar otros factores que m\u00ednimamente expliquen esa acomodaci\u00f3n de los asalariados al sistema vigente. Lo que antes se llamaba alienaci\u00f3n y hoy podr\u00eda denominarse con mayor perspicacia servidumbre voluntaria, para no abusar del sesgo cl\u00ednico que acompa\u00f1a a aquel t\u00e9rmino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido se ha menospreciado la influencia que la inserci\u00f3n en el proceso productivo implica. La \u201cmochila del trabajo\u201d, lo que Richard Sennett llama \u201cla corrosi\u00f3n del car\u00e1cter\u201d. Es decir, la doma y disciplinaci\u00f3n que la cultura laboral implementa sobre la personalidad de los trabajadores y trabajadoras a lo largo de su existencia. Hay que tener en cuenta que buena parte de la vida de una persona se desarrolla en un entorno empresarial, donde los valores humanos cooperativos quedan relegados a un segundo plano en favor de la l\u00f3gica productivista regida por el principio del beneficio. Una cadena de renuncias que, a\u00f1o tras, vida tras vida, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, impregna una \u201csegunda naturaleza\u201d donde prima la ambici\u00f3n, la competitividad y la obediencia debida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s por eso la clase trabajadora, hu\u00e9rfana de los est\u00edmulos que favorec\u00eda el impulso combativo y el ascendente \u00e9tico del primer internacionalismo solidario, se ha adocenando en el capitalismo avanzado hasta convertirse en su aliado de \u00faltimo recurso. Quedando as\u00ed la rebeld\u00eda y el pensamiento cr\u00edtico en los m\u00e1rgenes del sistema y en las minor\u00edas comprometidas de los sectores juveniles, que al no tener el estigma de la explotaci\u00f3n poseen una mayor y m\u00e1s l\u00facida comprensi\u00f3n del car\u00e1cter hostil y m\u00f3rbido del modelo imperante. A un lado quedar\u00eda la juventud m\u00e1s preparada, cosmopolita y maltratada de la historia y al otro la clase obrera m\u00e1s desarraigada, insolidaria y conformista de los \u00faltimos tiempos. Esta dualidad se puso de manifiesto en las respuestas dadas por unos y por otros frente a las pol\u00edticas austericidas de los gobiernos europeos. A grandes rasgos, los m\u00e1s j\u00f3venes activaron movimientos de resistencia, autoorganizaci\u00f3n y protesta de car\u00e1cter radical que refutaban el sistema en su conjunto, y los mayores (empleados y\/o parados), por su parte, buscaban refugio en el seno de organizaciones ultras, como el Frente Nacional franc\u00e9s, cambiando la tradicional \u00e9pica de la lucha de clases por la del rencor antieuropeista y el nacionalismo xen\u00f3fobo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este nuevo terreno de juego, habr\u00eda que preguntarse qu\u00e9 papel puede desempe\u00f1ar un partido como Podemos al que el primer ministro griego Alexis Tsipras ha considerado como la opci\u00f3n pol\u00edtica que puede frenar la deriva antisocial de la Uni\u00f3n Europea. Un \u201cmarr\u00f3n\u201d para Pablo Iglesias que exige escrutar las dos caras que conviven en su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De un lado, la consideraci\u00f3n de que se trata de una organizaci\u00f3n integrada por gente joven con todos las se\u00f1as de positividad que se presupone a su generaci\u00f3n, al margen de las pegas propias de su euf\u00f3rica inmadurez. Y por otro, en el hecho chocante de que sus dirigentes sean en su gran mayor\u00eda profesores de la universidad p\u00fablica, una de las instituciones m\u00e1s endog\u00e1micas e ineficaces de Espa\u00f1a, que fue la primera en plegarse a las imposiciones \u201cmercantiles\u201d de Bruselas con el Plan Bolonia. Hablamos de un estamento funcionarial que goza de condiciones laborales privilegiadas respecto a otros sectores profesionales (salarios por encima de la media; contrato fijo; empleo estable; jubilaci\u00f3n m\u00e1s temprana; etc.). Ventajas todas ellas a notable distancia de los problemas de todo tipo que acosan a la generalidad de la juventud, condenada a la emigraci\u00f3n, la exclusi\u00f3n social o el precariado existencial. El enigma Podemos: una moneda al aire.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid \u201cLa cesi\u00f3n ante la Troika refuerza a Tsipras. Seg\u00fan un sondeo, si ahora se celebraran elecciones en Grecia Syriza sacar\u00eda mayor\u00eda absoluta\u201d. \u201cPablo Iglesias ha sido elegido candidato de Podemos a La Moncloa con un aplastante 82% de los sufragios emitidos sobre un 16% de votantes\u201d. 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