{"id":5109,"date":"2015-07-20T09:44:24","date_gmt":"2015-07-20T07:44:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=5109"},"modified":"2015-07-20T09:44:24","modified_gmt":"2015-07-20T07:44:24","slug":"pequena-historia-de-verano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/pequena-historia-de-verano\/","title":{"rendered":"Peque\u00f1a historia de verano"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\">La Veranda de Rafa Rius<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/veranda260.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-5110\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/veranda260-150x150.jpg\" alt=\"veranda260\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>Entre los muchos c\u00f3mputos que los humanos han inventado para intentar empaquetar el tiempo, es sin duda el de las estaciones del a\u00f1o uno de los m\u00e1s cargados de sentido. Los ciclos estacionales repetidos de manera invariable desde el alba de la Historia, representan para las especies que pueblan este planeta una de las escasas formas de reencontrarse peri\u00f3dicamente con la tranquilidad y el equilibrio emocional que proporciona aquello conocido y esperado. La vendimia y la ca\u00edda de las primeras hojas, la opulencia de los frutos en saz\u00f3n, los d\u00edas que se acortan o se alargan imperceptiblemente&#8230; Cada acontecimiento tiene su momento del a\u00f1o. Pues bien, la historia que sigue sucedi\u00f3 en verano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella se llamaba Rosmar\u00ed, y ven\u00eda de Ecuador, ese pa\u00eds atravesado por una raya que divide la naranja del mundo en dos mitades. Un buen d\u00eda, harta de miserias diversas, gast\u00f3 todos sus ahorros en un billete low cost y aterriz\u00f3 en Espa\u00f1a, tierra de oportunidades al decir de algunos de sus paisanos. Ten\u00eda veintipocos a\u00f1os y hab\u00eda dejado atr\u00e1s una hija al cuidado de su madre. Trabajaba seis d\u00edas a la semana cuidando a una anciana gru\u00f1ona pero buena gente y casi todo su sueldo lo ahorraba. Quer\u00eda volver y montar all\u00e1 un peque\u00f1o negocio que le asegurara su subsistencia y la de su hija, sin tener que depender de nadie. Estaba m\u00e1s que escarmentada y no quer\u00eda saber nada de hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l se llamaba Muthana y ven\u00eda del L\u00edbano, ese pa\u00eds de grandes cedros en los confines mediterr\u00e1neos, anta\u00f1o pr\u00f3spero aunque asolado desde hac\u00eda demasiado tiempo por m\u00faltiples conflictos recurrentes y confusos que imped\u00edan vivir en paz a sus habitantes. Hab\u00eda estudiado delineaci\u00f3n y un par de cursos de arquitectura pero la situaci\u00f3n se hab\u00eda hecho insostenible porque algunos fan\u00e1ticos del Islam lo ten\u00edan entre ceja y ceja, as\u00ed que decidi\u00f3 dejarlo todo y escapar. Despu\u00e9s de pasar por Egipto y Libia acab\u00f3, tras mil peripecias tr\u00e1gicas, en Italia y de all\u00ed, vaya usted a saber como y por qu\u00e9, consigui\u00f3 pasar a Espa\u00f1a. Era un manitas y no le hac\u00eda ascos a nada; aqu\u00ed sobreviv\u00eda gracias a diferentes chapuzas ocasionales que le iban surgiendo debido su buen car\u00e1cter y sobretodo a los bajos presupuestos presentados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus vidas se cruzaron en un vag\u00f3n de metro. Ella volv\u00eda a su piso compartido para pasar all\u00ed el escaso tiempo de su descanso semanal. \u00c9l regresaba exhausto despu\u00e9s de diez horas reformando una cocina. Ella era peque\u00f1a, de facciones redondeadas y unos enormes ojos negros que parec\u00edan absorber cuanto se hallaba a su alrededor. \u00c9l ten\u00eda un cuerpo enjuto, una barba poblada y una hermosa sonrisa que desarmaba a cualquiera. Por la raz\u00f3n que fuera, desde ese d\u00eda se hicieron inseparables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprovechaban los escasos ratos semanales que les dejaban libres sus trabajos para verse, pasear y hablar de las numerosas carencias compartidas. Acababan durmiendo juntos en su estrecha cama y al despertar se daban el gran lujo de compartir un desayuno dominical de caf\u00e9, tostadas y zumo de naranja. No era la felicidad, pero despu\u00e9s de unas vidas de desventuras continuadas, algo se le parec\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo se deslizaba sigiloso a su lado. As\u00ed pasaban los meses sin sentir y lleg\u00f3 el verano. Un verano que seg\u00fan se comentaba, estaba resultando uno de los m\u00e1s t\u00f3rridos que se recordaban. Volv\u00eda un s\u00e1bado Muthana de arreglarle un grifo a un amigo, impaciente por encontrarse con Rosmar\u00ed, cuando una pareja de maderos, sagaces ellos y con vista de lince, lo detuvieron para pedirle los papeles guiados por su inconfundible pinta \u00e1rabe y por tanto su condici\u00f3n de presunto terrorista. Como era de esperar Muthana no pose\u00eda los papeles que le ped\u00edan y, tras pasar por comisaria, acab\u00f3 en el Centro de Internamiento para Extranjeros. Ese d\u00eda Rosmar\u00ed se qued\u00f3 esperando. Despu\u00e9s de preguntar en todos los hospitales, una amiga \u201clegal\u201d casada con un espa\u00f1ol, llam\u00f3 a la polic\u00eda donde se le inform\u00f3 del internamiento de Muthana en el CIE y su m\u00e1s que probable deportaci\u00f3n con destino desconocido. Un d\u00eda de la siguiente semana en que el term\u00f3metro coqueteaba con los 40 grados, Rosmar\u00ed fue hallada muerta en casa de la anciana a la que cuidaba. La autopsia confirm\u00f3 que hab\u00eda ingerido una caja entera de somn\u00edferos que la abuela guardaba en su dormitorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entretanto, la gente segu\u00eda llenando las terrazas, las playas estaban repletas de ba\u00f1istas y el verano se deslizaba imperceptiblemente hacia el oto\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Veranda de Rafa Rius Entre los muchos c\u00f3mputos que los humanos han inventado para intentar empaquetar el tiempo, es sin duda el de las estaciones del a\u00f1o uno de los m\u00e1s cargados de sentido. 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