{"id":4397,"date":"2014-09-06T13:00:30","date_gmt":"2014-09-06T11:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=4397"},"modified":"2014-09-06T13:05:50","modified_gmt":"2014-09-06T11:05:50","slug":"carlos-oroza-el-poeta-pasapalabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/carlos-oroza-el-poeta-pasapalabra\/","title":{"rendered":"Carlos Oroza el poeta pasapalabra"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\">El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-3625\" style=\"margin: 10px;\" title=\"rafaelcid1\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid1-150x150.jpg\" alt=\"rafaelcid1\" width=\"200\" height=\"200\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A sus 81 a\u00f1os (en alguna biograf\u00eda pone 91, pero tama\u00f1a longevidad me confunde), formalmente Carlos Oroza Hern\u00e1ndez sigue siendo un poeta in\u00e9dito. Su nombre no figura ni el Diccionario de Escritores en Lengua Galega de Edici\u00f3s Do Castro ni en la popular Biblioteca 120 Galega de la Voz de Galicia (por cierto, una mancheta en tan rotundo castellano que denuncia su ascendente centralista), aunque si en el tomo \u201cGallegos. Qui\u00e9n es qui\u00e9n en Galicia en los 90\u201d, publicado por El Correo Gallego. Y es l\u00f3gico que as\u00ed sea. Aunque nacido en Viveiro (Lugo) ha pasado gran parte de su vida con la mochila al hombro de la Ceca a la Meca. Pero sobre todo porque apenas tiene obra escrita en su idioma natal\u2026 ni en ninguno. Ha sido un fecund\u00edsimo poeta \u00e1grafo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed esa clandestinidad que ha constituido una constante en su trayectoria. Enti\u00e9ndase. No digo que sea un \u201cautor incognito\u201d, como sabemos de Traven, el creador de El Tesoro de Sierra Madre, ni que haya borrado concienzudamente sus huellas, como el Salinger de El guardi\u00e1n en el centeno. Lo de Oroza es m\u00e1s at\u00edpico. Es un ilustre desconocido porque su obra sobre todo es oral, recitada, no escrita y muchos menos a\u00fan publicada. Su tradicional fobia al libro (\u201cese cementerio de signos\u201d) ha hecho que su nombre, como ocurr\u00eda con la China de Mao, encubriera durante d\u00e9cadas un misterio envuelto en un enigma. Y as\u00ed fecund\u00f3 el mito Oroza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Carlos Oroza, grand\u00edsimo bardo, que yo conoc\u00ed levantaba pasiones entre los j\u00f3venes indignados que luchaban y verbalizaban contra el franquismo a finales de la d\u00e9cada de los sesenta. Como en el m\u00edtico concierto del Raimon en la Facultad de Pol\u00edticas y Econ\u00f3micas de Madrid, lo voz jeremiaca del gallego que nunca ejerci\u00f3 del todo, era la traca con que se cocinaban algunos c\u00f3cteles molotov dedicados a los \u201cgrises\u201d y sus \u201clecheras\u201d (los antidisturbios de la \u00e9poca). M\u00edstico, harag\u00e1n, fam\u00e9lico, colgao, herm\u00e9tico, aquel Oroza de todos los zafarranchos pertenec\u00eda a la estirpe incendiaria y cabal\u00edstica de los Dylan Thomas, los Whitman, los Rimbaud, o de nuestro inclasificable Leopoldo Mar\u00eda Panero (meto en el mismo saco a Eduardo Haro Ibars), alma gemela con el que comparte un mismo semblante de ave de presa en posici\u00f3n de desear, aunque de perfil es la efigie clavada del febril Cesar Vallejo. En Nueva York le concedieron el Premio Internacional de Poes\u00eda Underground, tan heterodoxo lo consideraban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maldito entre los malditos (entonces a\u00fan no hab\u00eda sida, solo hambre y LSD de garrafa), aunque a veces asomaba por la pasarela del castizo Caf\u00e9 Gij\u00f3n para \u00e9pater le bourgeois y, seg\u00fan la leyenda, dejarse agasajar por alguna marquesa viciosilla y transgresora, el m\u00e1s (sub)urbano de todos los poetas, el vate del campus de la villa y corte (entonces solo hab\u00eda una universidad  casi empotrada en la ciudad), dej\u00f3 en nuestra precoz memoria algunos de los episodios que marcaron aquellos a\u00f1os de mortal aburrimiento, hostias y pesadilla con que el inquilino de El Pardo se zamp\u00f3 varias generaciones. Cerbatanas contra el innombrable y sus inquisidores, esas eran sus nobles armas. Como el c\u00e9lebre poema sobre Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera que enarbolaba iracundo ante los estudiantes entregados (\u201cLos hijos de Juan Ram\u00f3n Cireda S.A. \/ mataron al padre a pu\u00f1etazos y lo vistieron de payaso \/Las hienas lo hubieran devorado \/ pero la ley tiene un servil descaro y lo meti\u00f3 en el tren de la ternura \/ Lo unieron al paso de los otros\u00bb). Un \u201ccaralsol\u201d a la remanguill\u00e9 que junto a  \u201cDiguem no\u201d contribuy\u00f3 como una calentura a la educaci\u00f3n pol\u00edtica, et\u00edlica y sentimental de lo mejor de aquella universidad castizamente sesentayochista.  Oroza estaba en \u201cel Incide\u201d y ese morbo no ten\u00eda precio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, Carlos Oroza era un poeta de o\u00eddas. Y de boca a oreja. Rumiado y copiado. Cuando se hab\u00eda tenido la suerte de verle en acci\u00f3n, los \u201cnov\u00edsimos\u201d parec\u00edan los ni\u00f1os cantores de Viena. Aquel l\u00edder de la chusma no  hacia concesiones a sus fieles. O le escuchabas en directo, del productor al consumidor, o te quedabas sin conocer lo que era la contagiosa alegr\u00eda de la subversi\u00f3n. Nunca, nadie, en ning\u00fan lugar era capaz de mostrar un libro-libro con sus versos. Pero todo el mundo sab\u00eda alguna de sus estrofas. Un poeta oral, un bardo, que devolv\u00eda a las palabras el valor esencial y elemental con que fueron paridas. En un principio fue el verbo y eso sembr\u00f3 la vida. Al fin y al cabo, el primero de todos los fil\u00f3sofos, S\u00f3crates, jam\u00e1s escribi\u00f3 una l\u00ednea, y su legado a\u00fan nos perturba. Y como recuerda Lewis Mumford en T\u00e9cnica y civilizaci\u00f3n, Plat\u00f3n, su renegado alumno, \u201cdefini\u00f3 los l\u00edmites del tama\u00f1o de una ciudad como el n\u00famero de personas que pod\u00edan o\u00edr la voz de un solo orador\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprovechando que el Mi\u00f1o no es el Bidasoa, aunque ambos r\u00edos ba\u00f1an dos comunidades de lengua separadas por el artefacto Estado, parece pertinente una reflexi\u00f3n sobre contenidos y continentes, significantes y significados, en el \u00e1mbito del conocimiento. El paso de la tradici\u00f3n oral a la escrita, y de esta a la impresa, represent\u00f3 un cambio de paradigma tan contundente que se podr\u00eda asimilar al tr\u00e1nsito de la democracia directa (en su espl\u00e9ndido origen ateniense fue totalmente oral) a la llamada denominada representativa. La primera, que tanto ha cultivado Oroza, era popular e inclusiva. La segunda fue elitista por estar monopolizada en sus or\u00edgenes por la clase monacal (un gui\u00f1o a la democracia censitaria) y en la actualidad oficia de selectiva por precisar cierto bagaje instrumental (desde las cuatro reglas a los arcanos de la inform\u00e1tica) para ejercitarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en realidad lo fundamental en todo este recorrido son los contenidos, y lo contingente solo los envases que cada etapa publicita. Este proceso cognitivo que nos lleva desde la inteligencia anal\u00edtica a al digital, sustancializa lo que se dice (shoeware) y relativiza aquello con lo que se dice (harware). De ah\u00ed que los poderes recelen tanto de la recuperaci\u00f3n de la memoria hist\u00f3rica, que es una mezcla sulf\u00farica de experiencia individual (la memoria) y colectiva (la historia). Aunque es indudable que la tecnolog\u00eda ha permitido la comunicaci\u00f3n a escala y forma masiva (otro ingrediente com\u00fan con la democracia representativa) muy por encima de la capacidad de la voz que identifica a la cultura de proximidad. Todo ello en un salto innovador exponencial y meton\u00edmico de herramientas para la guerra en nombre de la paz. Pero volvamos d\u00f3nde sol\u00edamos. Al poeta del pasapalabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trasegado el fascio a los flamantes odres de la transici\u00f3n, vendr\u00edan los nuevos tiempos y de su mano los cazatalentos, los editores, la publicidad, la prensa, los premios a tanto la resma y los agentes literarios. Y cuando a\u00fan retumbaban los ecos de las soflamas que el bohemio Oroza lanzaba en aulas, garitos, comisar\u00edas y casas de mala nota, desde su pl\u00e1cido exilio vigu\u00e9s, el poeta de la \u201cComuna de la Complutense\u201d va y anuncia la publicaci\u00f3n de \u00c9vame, sus \u201cobras completas\u201d. El acabose. Finito. Ya no hay locos. Bastar\u00e1 ir al Corte Ingl\u00e9s y pedir \u201cdos  Oroza con dedicatoria para regalar\u201d. Una putada para el hacker del sistema que hab\u00eda encriptado los libros como \u201ccementerios de signos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carne es d\u00e9bil. Incluso el gran Jorge Oteiza, ese genial energ\u00fameno martillo de meapilas  que canta el no menos indispensable Mikel Laboa, meti\u00f3 la pata. Ya anciano, por no fastidiar, acept\u00f3 un homenaje oficial. Pero eso s\u00ed, lo reconoci\u00f3 y a su modo pidi\u00f3 disculpas antes de salirse definitivamente por la tangente: \u201ctoda una vida de magn\u00edficas derrotas, para al final joderlo con un premio de mierda\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nostalgia tambi\u00e9n se vive.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid A sus 81 a\u00f1os (en alguna biograf\u00eda pone 91, pero tama\u00f1a longevidad me confunde), formalmente Carlos Oroza Hern\u00e1ndez sigue siendo un poeta in\u00e9dito. 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