{"id":4390,"date":"2014-08-30T11:27:14","date_gmt":"2014-08-30T09:27:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=4390"},"modified":"2014-08-30T11:27:14","modified_gmt":"2014-08-30T09:27:14","slug":"anarquismo-vividor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/anarquismo-vividor\/","title":{"rendered":"Anarquismo vividor (*)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\">El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-3625\" style=\"margin: 10px;\" title=\"rafaelcid1\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/rafaelcid1-150x150.jpg\" alt=\"rafaelcid1\" width=\"200\" height=\"200\" \/><\/a>\u201cLa revoluci\u00f3n no tiene distrito electoral\u201d (Pintada callejera)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEste es el libro anarquista sobre pensamiento anarquista m\u00e1s importante publicado en Espa\u00f1a en muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde aquel ya vetusto 1964 en que un joven universitario espa\u00f1ol exiliado en Francia acu\u00f1ara la idea de la A dentro de un c\u00edrculo para reconciliar y coordinar a los distintos grupos y tendencias del anarquismo, hasta esta otra formulaci\u00f3n que hace ahora el ya veterano libertario Tom\u00e1s Iba\u00f1ez en su \u00faltimo libro \u201cAnarquismo es movimiento\u201d, hay una misma voluntad de agitar la terca estirpe antiautoritaria como semillero de convivencia \u00e9ticamente sostenible. Solo que lo que entonces era un mensaje end\u00f3geno, ahora ampl\u00eda su genealog\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de la autarqu\u00eda de las organizaciones cl\u00e1sicas. Fugado el genio de la l\u00e1mpara, hoy busca nuevos yacimientos en la di\u00e1spora del anarquismo n\u00f3mada y vividor que poliniza la insurgencia pol\u00edtica de este primer tercio del siglo XXI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto \u201cAnarquismo es movimiento\u201d contiene en realidad dos libros. Sendos libros distintos pero no distantes, y por tanto hay que leerlo a pares. Lo que no quiere decir repetir la lectura sino secuenciarla para valorar sus respectivas credenciales en profundidad. En un bloque, que su autor llama \u201cprincipal\u201d, se reflexiona sobre la vitalidad del anarquismo, realidad que Iba\u00f1ez da por cierta y percutiente al mostrar su \u201cconvencimiento en que esa nueva pol\u00edtica radical se formar\u00e1, paulatinamente, y sustituir\u00e1, en una plazo m\u00e1s o menos lejano, a las que se iniciaron en el siglo XIX\u201d (p\u00e1g.84). El otro, confiado al apartado subalterno de \u201cAdendas\u201d, engloba tres aproximaciones sobre las concomitancias, carencias o refutaciones que se han producido en el decurso del anarquismo seg\u00fan etapas y filosof\u00edas imperantes (modernidad- postmodernidad, estructuralismo-postestructutalismo y relativismo). De los dos apartados, el \u00faltimo es el primero en longitud de onda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vaya por delante que comparto sin reticencia de ninguna clase la tesis de fondo que anima el libro sobre la movilizaci\u00f3n creativa del activismo anarquista ciudadano. Por tanto, lo que sigue a continuaci\u00f3n no es una rese\u00f1a ni una presentaci\u00f3n al uso. Tom\u00e1s Iba\u00f1ez no necesita presentaciones y mucho menos re-presentaciones de glosadores sobrevenidos. Raz\u00f3n por la cual, para no caer en huera conformidad, fijar\u00e9 mi atenci\u00f3n en esta nota de lectura sobre aquellos aspectos que por su trascendencia permiten entablar un di\u00e1logo leal y agon\u00edstico. O sea, discrepar\u00e9, si cabe, desde la com\u00fan convicci\u00f3n en esa fecunda primavera libertaria, que como siempre lleg\u00f3 sin avisar ni pedir permiso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que deseo reflejar de \u201cAnarquismo es movimiento\u201d son sus curiosas ausencias, absolutas o presentidas. Por ejemplo, la aparente desatenci\u00f3n que el texto presta al \u201canarcosindicalismo\u201d y, por tanto, al potencial obrero en el anarquismo del siglo XXI. Me parece algo sugerente, m\u00e1xime viniendo de un investigador social que es curtido militante de la anarcosindicalista Confederaci\u00f3n General del Trabajo.  (CGT). Motivador y encomiable \u201creto\u201d, adem\u00e1s, porque dicho solapamiento posiblemente sostenga una p\u00e9rdida de influencia del mundo del trabajo en el proyecto emancipador. Incluso me atrever\u00eda a decir que hay un aminoramiento del propio concepto de \u201ctrabajo\u201d como vector de ese flamante expansionismo anarquista. De hecho, el texto asume que \u201cla dominaci\u00f3n, que se encuentra mucho m\u00e1s diversificada que en tiempos pasados, ha proliferado fuera del campo del trabajo productivo, debilitando as\u00ed de forma considerable la fuerza del movimiento obrero\u201d (p\u00e1g.60). Y cuando reflexiona sobre la caducidad de la modernidad lo asocia a \u201cla centralidad del trabajo\u201d (p\u00e1gs. 103-104), concretando: \u201cfin, por tanto, no del trabajo, pero s\u00ed de esa peculiar ideolog\u00eda del trabajo\u201d (p\u00e1g.106). Por nuestra parte, recordemos, revancha de la historia, que la acepci\u00f3n \u201ctrabajo\u201d procede del lat\u00edn tripalium, (tres palos), que identifica al yugo usado para amarrar a los esclavos para azotarlos. En cuanto al t\u00e9rmino \u201canarcosindicalismo\u201d solo aparece mencionado en las p\u00e1ginas 33 y 84 del libro, y ello de pasada y casi como dato cartogr\u00e1fico. Aunque ya se sabe que, como dec\u00eda el padre de la sem\u00e1ntica general, Alfred Korzybski, \u201cni el mapa es el territorio, ni el nombre es la cosa nombrada\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n el concepto \u201cdemocracia\u201d, e incluso la categor\u00eda \u201cEstado\u201d, diana tradicional de todo anarquismo que se precie, est\u00e1n bajo m\u00ednimos en el texto. Al \u201cEstado\u201d se le cita en la p\u00e1gina 74, como canon de organizaci\u00f3n descendente, y en la 123 de una de las \u201cAdendas\u201d como sin\u00f3nimo de \u201cpoder ah\u00ed arriba\u201d, que Iba\u00f1ez hace equivaler a \u201cel Estado y los centros de poder\u201d. En este caso, una correspondencia que remite a uno de los temas centrales del libro: la centrifugaci\u00f3n del \u201cpoder\u201d como marco de la pr\u00e1ctica anarquista en el siglo XXI. \u201cEl poder se genera y brota desde todos los \u00e1mbitos de lo social porque le es inmanente\u201d, sostiene el autor en un discurso de clara resonancia foucaultniana. Aunque esa caracter\u00edstica polis\u00e9mica o \u201camorfa\u201d del poder ya fue observada en la cl\u00e1sica distinci\u00f3n que el Max Weber de Econom\u00eda y Sociedad hace entre poder (\u201cla probabilidad de imponer la propia voluntad dentro de una relaci\u00f3n social\u201d) y dominaci\u00f3n (\u201cla probabilidad de encontrar obediencia a un mandato de determinado contenido entre personas dadas\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero entremos en materia. \u00bfCu\u00e1l es la base de esa aportaci\u00f3n que lleva a Tom\u00e1s Iba\u00f1ez a celebrar su particular \u201ceppur si muove\u201d anarquista? Seg\u00fan testimonia en diferentes momentos, la renovaci\u00f3n implica \u201cuna ampliaci\u00f3n considerable de sus l\u00edneas y de sus temas de intervenci\u00f3n\u201d (p\u00e1g.5), debido a la insurgencia de \u201cun anarquismo extramuros\u201d (p\u00e1g.20). Habla, pues, de un activismo casi amateur porque est\u00e1 encarnado \u201cpor colectivos y por personas que no provienen necesariamente de los medios que  se definen expl\u00edcitamente como anarquistas\u201d  (p\u00e1g.7) y  que se declara escasamente fundamentalista, ya que su locus radica en \u201cacciones destinadas a subvertir, en lo inmediato, aspectos concretos y limitados de la sociedad instituida\u201d (p\u00e1g.20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estar\u00edamos, pues, ante un anarquismo sin fronteras, que sin abandonar su tradicional car\u00e1cter internacionalista ha descendido del pedestal de los grandes principios para socializarse en las cuestiones \u201cmundanas\u201d. Un af\u00e1n que recuerda aquella cita del escritor portugu\u00e9s Miguel Torga sobre que \u201clo  universal es lo local sin muros\u201d. En este sentido, los nuevos c\u00f3digos que le definen entran de lleno en las entra\u00f1as de la postmodernidad que arrumb\u00f3 los grandes relatos y sus n\u00famerus clausus militante. De ah\u00ed los recelos que este \u201canarquismo en movimiento\u201d de nueva planta ha suscitado a veces en \u201cel movimiento anarquista\u201d de toda la vida. La relativa incomprensi\u00f3n y sospecha con que determinados n\u00facleos del \u201canarcosindicalismo organizado\u201d saludaron el \u201cprotagonismo libertario\u201d del 15M es una muestra de la problematicidad de ese recambio generacional e ideol\u00f3gico en la lucha por la \u201ccuesti\u00f3n social\u201d. El propio texto resulta sensible a ese prejuicio cuando alerta: \u201ces obvio que un comportamiento horizontal y asambleario no basta para que se pueda hablar de pr\u00e1cticas anarquistas\u201d (p\u00e1g.27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este supuesto mantengo una disidencia con la percepci\u00f3n que avanza Iba\u00f1ez. De la misma forma que su lapsus en torno al anarcosindicalismo denunciar\u00eda en realidad la prevalencia del t\u00e9rmino \u201canarco\u201d sobre el de \u201csindicalismo\u201d en la actualidad de los conflictos emancipadores, intuyo un sesgo estanco cuando constata las limitaciones de una construcci\u00f3n desde abajo, formalmente autogestionaria, sin sacar la consecuencia l\u00f3gica de que su plenitud positiva demandar\u00eda perfiles radicalmente democr\u00e1ticos. Posiblemente este hiato argumental, presente por empat\u00eda en otros temas del libro, diagnostique una resistencia interna a la hora de consumar el despliegue de esa mutaci\u00f3n epistemol\u00f3gica que anida en el libro \u201cAnarqu\u00eda es movimiento\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y puestos a buscar una espita que explique este posicionamiento ambivalente, me atrever\u00eda a insinuar que se halla en la secreta intenci\u00f3n de aunar el pasado y el presente del anarquismo para asegurar su futuro sin soluci\u00f3n de continuidad (anarquismo-neoanarquismo-postanarquismo). Porque el reconocimiento de su mal\u00edsima salud del hierro viene contingentado por dos activos de la vieja escuela. Uno ser\u00eda esa adscripci\u00f3n \u201cparamarxista\u201d a la imposibilidad de que exista anarquismo fuera del capitalismo. \u201cNo hay anarquismo sin el desarrollo del capitalismo\u201d (p\u00e1g.15), dice Iba\u00f1ez, mientras luego reconoce que a partir de 1940, claramente durante la emergencia del capitalismo m\u00e1s feroz y campeador, \u201cel anarquismo se repleg\u00f3, se contrajo y desapareci\u00f3 pr\u00e1cticamente de la escena pol\u00edtica mundial y de las luchas sociales durante d\u00e9cadas\u201d (p\u00e1gs.17-18). El otro asidero estar\u00eda en la reivindicaci\u00f3n del \u201cprincipio organizativo\u201d como su deus ex machina f\u00e1ctico. Mi criterio es que ni uno ni otro son axiomas y que elevarlos  a esa condici\u00f3n limita su campo de visi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anclar el anarquismo al avatar capitalista podr\u00eda dejarle cojo, en tanto en cuanto estar\u00edamos ponderando su potencialidad de conflicto en pos de la justicia y la igualdad, pero con merma de su raz\u00f3n de ser como imaginario insobornablemente libertario. Precisamente el ideal de la emancipaci\u00f3n da respuesta a esa doble demanda mancomunada: libertad y justicia. Bakunin, con una finura de la que no siempre hac\u00eda gala, lo resalt\u00f3 con su proclama \u201clibertad sin socialismo es privilegio e injusticia, y socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad\u201d. Por otra parte, el correoso tema de la organizaci\u00f3n del \u201canarquismo en movimiento\u201d introduce distorsiones parecidas a las que Iba\u00f1ez elucida en el contencioso del poder. Una especie de sofocante vaiv\u00e9n al comp\u00e1s del \u201cni contigo ni sin ti\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todas las rectificaciones acad\u00e9micas que se quieran hacer a Robert Michels, su teorizaci\u00f3n sobre la ley de hierro de las organizaciones sigue v\u00e1lida en lo sustancial. Recordemos: \u201cla organizaci\u00f3n es lo que da origen a la dominaci\u00f3n de los elegidos sobre los electores, de los mandatarios sobre los mandantes, de los delegados sobre los delegadores. Quien dice organizaci\u00f3n dice oligarqu\u00eda\u201d (Los partidos pol\u00edticos, Amorrortu, p\u00e1g.13). Posiblemente ese filo de la navaja que significa el troquel organizativo, m\u00e1s all\u00e1 de interpretaciones maximalistas,  es lo que diferencia al viejo y nuevo anarquismo. Es decir, el dinamismo de uno, tambi\u00e9n su evanescencia, y el sedentarismo del otro, tambi\u00e9n su tangibilidad. De ah\u00ed que no parezca ocioso reflexionar sobre el sitio de la organizaci\u00f3n en el anarquismo, de la misma manera que hace con brillantez el texto de referencia al afrontar el debate entre poder y dominaci\u00f3n. Sobre todo porque el secular antiestatismo del anarquismo se cimenta precisamente sobre la refutaci\u00f3n del Estado como suprema expresi\u00f3n de organizaci\u00f3n coactiva. Vaya por delante que esto no significa abrazar un nihilismo o desconocer que el ideal anarquista debe abarcar el inevitable problema de la organizaci\u00f3n social, porque estimo, remedando al jurista R. Von Ihering, que \u201cel derecho es un organismo objetivo de la libertad humana\u201d y que \u201cla ley suprema de la historia es la comunidad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me interesa tambi\u00e9n resaltar la reconversi\u00f3n que del imaginario revolucionario hace Iba\u00f1ez al sostener que \u201ces en el aqu\u00ed y ahora donde se lleva a cabo la \u00fanica revoluci\u00f3n que existe y que se vive realmente\u201d (p\u00e1g.7). El nuevo paradigma transformador que el autor divisa en ese reiniciar el anarquismo licencia el cl\u00e1sico mito revolucionario como \u201calgo que s\u00f3lo se desea y sue\u00f1a como acontecimiento futuro\u201d (p\u00e1g. 31) en favor de algo efectivamente vivido y sentido. Seg\u00fan esta perspectiva, se impondr\u00eda una \u201catracci\u00f3n hacia lo que se podr\u00eda llamar revoluci\u00f3n continua e inmediata\u201d (p\u00e1g.31), porque \u201c\u00e9sta no se ubica en el porvenir, sino que tiene solo el presente por \u00fanica morada y se produce en cada espacio y en cada instante que se consigue sustraer al sistema\u201d (p\u00e1g.32). Posiciones todas ellas de enorme calado ya que asumen en pentimento a la vez una continuidad y una ruptura entre el anarquismo codificado de ayer y el presente \u201canarquismo l\u00edquido\u201d. No solo por la ejemplaridad de los anarquistas hist\u00f3ricos, verdadera \u201cpropaganda por el hecho\u201d, viviendo conforme a sus ideas, sino porque fue el mismo Pierre-Joseph Proudhon quien lanz\u00f3 la expresi\u00f3n \u201crevoluci\u00f3n permanente\u201d, o m\u00e1s exactamente, como oportunamente recuerda Hannah Arendt, la de \u201cr\u00e9volution en permanence\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La des-mitificaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n como una apuesta de plenitud que sacrifica el presente real al incierto por-venir  est\u00e1 a su vez cargada de potencialidad revolucionaria. Por un  lado, rompe con la sacralidad impl\u00edcita en un concepto que, igual que en el reino de la fe, remite al m\u00e1s all\u00e1 (la eternidad) la realizaci\u00f3n personal al precio de inmolarse en el m\u00e1s ac\u00e1. Por otro, e ir\u00f3nicamente, la presunta radicalidad del t\u00e9rmino revoluci\u00f3n inocula un cortoplacismo bald\u00edo en nuestra agenda vital, que al normativizarse anula el continuum que integran muchos presentes revolucionarios enlazados, trenzado indispensable para fijar una cultura aut\u00e9nticamente transformadora. Nada hay m\u00e1s menos revolucionario que una idea que fideliza a la gente en la creencia de que es posible brincar del cero al infinito con un golpe de suerte, o de fuerza, la revoluci\u00f3n al dente. Que esa es la promesa impl\u00edcita en el mito revolucionario mientras estigmatiza las luces largas de las pr\u00e1cticas de autoemancipaci\u00f3n  realmente existentes. T\u00f3tem y tab\u00fa. Quiz\u00e1s por eso la ya citada Arendt rese\u00f1aba en su libro Sobre la revoluci\u00f3n el contradictorio pedigr\u00ed del t\u00e9rmino \u201crevoluci\u00f3n\u201d. Un concepto del siglo XVI confeccionado a caballo de su origen astron\u00f3mico-cient\u00edfico (por su aparici\u00f3n en el libro De revolutionibus orbium coelestium de Cop\u00e9rnico) y del pol\u00edtico-religioso (la expresi\u00f3n fue utilizada por el gobernador de Poitiers para justificar la conversi\u00f3n al catolicismo de Enrique IV de Francia).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volviendo  a la exposici\u00f3n que hace Iba\u00f1ez al respecto, conviene resaltar su \u00e9nfasis en la construcci\u00f3n del presente por un anarquismo que, sin dejar de ser reactivo, destaca orgullosamente lo proactivo. \u201cLuchar ya no consiste solo en denunciar, oponerse y enfrentarse, es tambi\u00e9n, aqu\u00ed y ahora, crear una realidades diferentes\u201d (p\u00e1g. 35), \u201ccreando v\u00ednculos sociales diferentes, construyendo complicidades y relaciones solidarias\u201d (p\u00e1g.36). Meditaci\u00f3n que nos introduce en un aspecto poco reflexionado. Hablo de que su indudable y conocido impulso pol\u00edtico, vector para una organizaci\u00f3n social deliberativa (la polis), no agota su proyecto emancipador. Y de que junto a este  existe tambi\u00e9n otro de sesgo impol\u00edtico (nunca antipol\u00edtico o apol\u00edtico)  que identifica el compromiso \u00e9tico-c\u00edvico de los anarquistas como un hecho diferencial frente a  otras ideolog\u00edas, su propia y espec\u00edfica \u201cpaideia\u201d. A ello se refiere el libro al significar que el anarquismo es \u201cuna manera de ser, un modo de vivir y de sentir, una forma de sensibilidad\u201d (p\u00e1g.38). Incluso hasta el punto de  afirmar que \u201cquienes han sido marcados profundamente por su experiencia anarquista permanecen irrecuperables para siempre\u201d (p\u00e1g.38-39).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un profano podr\u00eda percibir esta empat\u00eda a perpetuidad como el toque m\u00edstico del autor, y sin embargo forma parte del arsenal de m\u00e9ritos que hacen de \u201cAnarquismo es movimiento\u201d un dechado de incitaciones. Porque cuando menciona la \u201cexperiencia anarquista\u201d toca un tema esencial e intransferible del mundo libertario. La llamada a la acci\u00f3n directa y, por tanto, la asunci\u00f3n de no delegaci\u00f3n pol\u00edtica, su autogobierno contante y sonante, es una carga de profundidad contra un sistema basado en estructuras de dominaci\u00f3n, donde las personas son masa amorfa porque la doctrina delegativa les impide vivir su propia vida. Michel Fuoucault habl\u00f3 de ello en el curso dictado en el Colegio de Francia ahora editado con el t\u00edtulo \u201cEl gobierno de s\u00ed y de los otros\u201d, y en ese contexto Iba\u00f1ez se\u00f1ala: \u201cno es que el sujeto sea la condici\u00f3n de posibilidad de experiencia, sino que es la experiencia la que constituye al sujeto\u201d (p\u00e1g.122).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Faltar\u00eda en ese guion del anarquismo aqu\u00ed y ahora (m\u00ednimo y m\u00e1ximo; t\u00e1ctico y estrat\u00e9gico; individual y colectivo; significante y significado; local y global; de centro y de periferia; ut\u00f3pico y realista), hablar de su inherente relatividad. De esa imposibilidad de realizaci\u00f3n completa que le es af\u00edn. Lo que lejos de ser un bald\u00f3n dignifica y humaniza su propuesta fuera de pulsiones escatol\u00f3gicas. Pero no hay tal olvido. Iba\u00f1ez advierte a los buscadores de recompensas y a cuantos piensan en el anarquismo como un medio de afirmaci\u00f3n psicopersonal sobre la inutilidad de su c\u00e1lculo. \u201cQuienes nos comprometemos en el combate en favor de la emancipaci\u00f3n, jam\u00e1s conoceremos el \u00e9xito final de esos combates, ni el advenimiento del tipo de sociedad con que so\u00f1amos\u201d (p\u00e1g. 41). E insiste: \u201ccontra las tentaciones totalizantes, los anarquistas debemos tener el pleno convencimiento de que sus valores, sus ideas, sus pr\u00e1cticas, sus utop\u00edas, sus creencias, los modos de vida que ans\u00edan, la sociedad con la sue\u00f1an, en resumen, todo lo que los distingue y los caracteriza, no conseguir\u00e1 nunca, ni de lejos, la unanimidad de una humanidad extraordinariamente diversa\u201d (p\u00e1g.89). \u00bfCabe mayor prueba de desinteresada exigencia libertaria?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Claro que ante este horizonte alguien podr\u00eda plantearse qu\u00e9 sentido tiene adherirse a la movida anarquista. La f\u00e1bula del campesino  que antes de morir dice a sus hijos que les deja un teoso escondido en el campo, oficiar\u00eda como posible respuesta. Al fallecer el anciano, sus herederos lo buscan denodadamente sin encontrarlo, y al final se dan cuenta que el tesoro era el bienestar  proporcionado al remover la tierra para buscarlo. El anarquismo que avizora Iba\u00f1ez tampoco es el fin de la historia. A lo sumo es como ese tesoro que nunca se cobrar\u00e1 pero que contribuye a hacer el mundo mucho m\u00e1s habitable, digno, libre, fraternal e igualitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro de los m\u00e9ritos de \u201cAnarquismo es movimiento\u201d es darnos noticia de una plantel de estudiosos extranjeros, en su mayor\u00eda del \u00e1mbito anglosaj\u00f3n que, como el mismo Iba\u00f1ez, en sus investigaciones hacen un \u201cllamamiento a sobrepasar el anarquismo en nombre de la anarqu\u00eda\u201d (p\u00e1g.63). As\u00ed tenemos a Hakim Bey, Todd May, Andrew Koch, Saul Newman, Lewis Call, Jason Adams, Benjamin  Franks, Jesse Cohn, Wilbur Shaw, Nico Berti; Vivien Garc\u00eda, Nathan Jun, Michael Schmidt  o Lucien van der Walt. Todos ellos, con sus peculiaridades, positivos o cr\u00edticos, nos introducen en el territorio del postanarquismo y  de rond\u00f3n en la prospectiva libertaria, mediante una muy atractiva especulaci\u00f3n intelectual sobre \u201cla misteriosa capacidad  que tendr\u00eda el anarquismo para trascender las condiciones que lo constituyen\u201d (p\u00e1g.73). De suyo, es un hecho que en este primer tercio del siglo XXI el anarquismo, o una cierta idea de anarquismo libremente interpretado, sobrevive sobre las cenizas del fascismo y el comunismo, sus rivales totalitarios que alcanzaron el olimpo del poder pol\u00edtico-gubernamental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es interesante resaltar que este baipass ideol\u00f3gico incide en la cr\u00edtica anarquista a la representaci\u00f3n (aunque el libro no cita a su principal te\u00f3rica Hannah Fenichel Pitkin) y que su origen se remonta a una lectura estructuralista de los \u201cacontecimientos\u201d de Mayo del 68, donde confluyeron valores de la modernidad y de la postmodernidad. \u00bfEs el l 15M su pen\u00faltima declinaci\u00f3n, aunque el gur\u00fa de la \u201cmodernidad l\u00edquida\u201d, Zygmunt Bauman, lo desmerezca, de la misma forma que Jacques Lacan prejuzg\u00f3 la irrupci\u00f3n del sesentayochismo?  Porque ayer como hoy, el activismo que ha descendido a las calles hace de la utop\u00eda un referente radical ante la imperial divisa \u201cNo Future\u201d, \u201cNo Alternative\u201d. Un optimismo de la voluntad firmemente sustentado en que \u201chay que creer muy intensamente que otro orden de cosas, mucho m\u00e1s atrayente que el existente, es posible, y desear  fervorosamente que esta posibilidad se realice para entregarse sin reserva a la lucha por cambiar la realidad existente\u201d (p\u00e1g. 84). Nada in\u00e9dito, por otra parte, en cuanto al hecho de resaltar la potencialidad transformadora del \u201cimaginario\u201d. \u00abEl hombre no hubiera logrado lo posible si no hubiera intentado una y otra vez lo imposible\u201d, se\u00f1al\u00f3 Weber. Porque nada est\u00e1 escrito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bloque dedicado a las  \u201cAdendas\u201d tiene una notable singularidad. En los tres apartados de que consta, apenas aparece la palabra anarquismo. Solo se menciona brevemente al principio de la Adenda 2 para reflejar la influencia del \u201cpostestructuralismo sobre la configuraci\u00f3n del postanarquismo\u201d (p\u00e1g.113), circunstancia que p\u00e1ginas m\u00e1s adelante asimila a su mutua \u201cconcepci\u00f3n del poder\u201d (p\u00e1.124),  y en la justificaci\u00f3n de la Adenda 3, al fijar en el rechazo de la ideolog\u00eda de la Ilustraci\u00f3n uno de los motivos de confluencia entre el relativismo y \u201cel tipo de pensamiento que inspira el postanarquismo\u201d (p\u00e1g.127). Y sin embargo estas  Adendas son las reflexiones de mayor enjundia anarquista de toda la obra. Iba\u00f1ez aborda aqu\u00ed cuestiones estrat\u00e9gicas que si no existieran dejar\u00edan su discurso sin humus, desarraigado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas Adendas se resume y justifica desde el punto de vista filos\u00f3fico la din\u00e1mica que fluye en esa fecunda hibridaci\u00f3n del anarquismo vividor. Asuntos como la aceleraci\u00f3n del ritmo hist\u00f3rico; el agotamiento de la idea de progreso; la deriva de las expectativas racionales; la tentaci\u00f3n desp\u00f3tica del esencialismo; la nueva sintaxis social del poder; la problem\u00e1tica del sujeto y la conciencia como entes constituidos, entre otros, son algunos de los m\u00faltiples registros que aborda \u201cAnarqu\u00eda es movimiento\u201d en esta \u00faltima densa y l\u00facida secci\u00f3n que demuestra, contra el t\u00f3pico, que a veces segundas partes resultan imprescindibles. Pero esa es otra historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluyamos. En alerta o en reposo, los anarquistas somos personas de orden. No s\u00e9 si \u201cla m\u00e1s alta expresi\u00f3n del orden\u201d, como reclam\u00f3 Eliseo Reclus, pero de orden. Aunque solemos leer los peri\u00f3dicos por el final, al terminar siempre los dejamos abiertos por la portada. Gentes de orden a las que fastidia la disciplina de lo estad\u00edsticamente correcto y la obediencia debida. Como met\u00e1fora, cabr\u00eda decir que la anarqu\u00eda es a la construcci\u00f3n social como el descubrimiento del cero para las matem\u00e1ticas. En nuestro caso, un cero al que el sistema se empe\u00f1a en situar a la izquierda, pero que cuando rompe en movimiento puede resultar pura \u201cdinamita cerebral\u201d para cuestionar el tr\u00e1gala del consentimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(*) Este texto fue publicado en el \u00faltimo n\u00famero de la revista de la CGT Libre Pensamiento como rese\u00f1a del \u00faltimo libro de Tom\u00e1s Iba\u00f1ez \u201cAnarquismo es movimiento\u201d, de Virus editorial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid \u201cLa revoluci\u00f3n no tiene distrito electoral\u201d (Pintada callejera) Este es el libro anarquista sobre pensamiento anarquista m\u00e1s importante publicado en Espa\u00f1a en muchos a\u00f1os. Desde aquel ya vetusto 1964 en que un joven universitario espa\u00f1ol exiliado en Francia acu\u00f1ara la idea de la A dentro de un c\u00edrculo para reconciliar<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"sns_share_botton_hide":"","vkExUnit_sns_title":"","_vk_print_noindex":"","sitemap_hide":"","_veu_custom_css":"","veu_display_promotion_alert":"","vkexunit_cta_each_option":"","footnotes":""},"categories":[3],"tags":[618,14],"class_list":["post-4390","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinio","tag-el-vaivan","tag-rafael-cid"],"veu_head_title_object":{"title":"","add_site_title":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4390"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4390\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}