{"id":3389,"date":"2025-11-20T17:00:28","date_gmt":"2025-11-20T15:00:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=3389"},"modified":"2025-11-19T19:34:59","modified_gmt":"2025-11-19T17:34:59","slug":"durruti-en-delantal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/durruti-en-delantal\/","title":{"rendered":"Durruti en delantal"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/info.nodo50.org\/Durruti-en-delantal.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Nodo50<\/a><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/cortoverano.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5906 alignleft\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/cortoverano.jpg\" alt=\"cortoverano\" width=\"295\" height=\"452\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/cortoverano.jpg 295w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/cortoverano-196x300.jpg 196w\" sizes=\"auto, (max-width: 295px) 100vw, 295px\" \/><\/a>Recopilaci\u00f3n de Nodo50 al hilo de una entrada de Espejismos Digitales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCuando iban a visitarnos sal\u00eda a menudo con un delantal puesto, porque estaba pelando patatas. Su mujer trabajaba. A \u00e9l no le importaba; no conoc\u00eda el machismo y no se sent\u00eda herido en su orgullo al hacer las labores dom\u00e9sticas\u00bb (recogido por Hans Magnus Enzensberger).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDurruti me habl\u00f3 de su preocupaci\u00f3n por los dif\u00edciles problemas que atravesaban los hombres cuando sal\u00edan de permiso precisamente en los momentos en los que m\u00e1s falta hac\u00edan en el frente. Los hombres, evidentemente, conoc\u00edan bien a su l\u00edder, conoc\u00edan su determinaci\u00f3n, su voluntad de hierro. Pero tambi\u00e9n conoc\u00edan la comprensi\u00f3n y compasi\u00f3n escondidas tras una austera vida exterior. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda soportarlo cuando los hombres regresaban de haber estado de permiso en casa con su familia, sus mujeres, sus hijos?\u00bb (Emma Goldman).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cA principios de 1936 Durruti viv\u00eda justo al lado de mi casa, en un peque\u00f1o piso en el barrio de Sans. Los empresarios lo hab\u00edan puesto en la lista negra. No encontraba trabajo en ninguna parte. Su compa\u00f1era \u00c9milienne trabajaba como acomodadora en un cine para mantener a la familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una tarde fuimos a visitarle y lo encontramos en la cocina. Llevaba un delantal, fregaba los platos y preparaba la cena para su hijita Colette y su mujer. El amigo con quien hab\u00eda ido trat\u00f3 de bromear: \u201cPero oye, Durruti, \u00e9sos son trabajos femeninos.\u201d Durruti le contest\u00f3 rudamente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cToma este ejemplo: cuando mi mujer va a trabajar yo limpio la casa, hago las camas y preparo la comida. Adem\u00e1s ba\u00f1o a la ni\u00f1a y la visto. Si crees que un anarquista tiene que estar metido en un bar o un caf\u00e9 mientras su mujer trabaja, quiere decir que no has comprendido nada.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPara m\u00ed, su hero\u00edsmo no estaba tanto en lo que dicen los diarios sino, sobre todo, en su vida cotidiana. Claro, eso lo sabe muy poca gente, lo saben los que lo conocieron en el caf\u00e9 de la esquina, en su casa o en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por las manos de Durruti han pasado millones, y sin embargo le he visto remed\u00e1ndose las plantillas de los zapatos porque no ten\u00eda dinero para llevados al zapatero. A veces, cuando nos encontr\u00e1bamos en un bar, no ten\u00eda siquiera el dinero para pedir un caf\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando iban a visitarnos sal\u00eda a menudo con un delantal puesto, porque estaba pelando patatas. Su mujer trabajaba. A \u00e9l no le importaba; no conoc\u00eda el machismo y no se sent\u00eda herido en su orgullo al hacer las labores dom\u00e9sticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente tomaba la pistola y se echaba a la calle para enfrentarse a un mundo de represi\u00f3n social. Lo hac\u00eda con la misma naturalidad con que la noche anterior hab\u00eda cambiado los pa\u00f1ales a su hijita Colette\u201d.<\/p>\n<h4>Testimonios recogido en Hans Magnus Enzensberger, El corto verano de la anarqu\u00eda, (Barcelona, Anagrama, 2002)<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<h3>Durruti ha muerto, pero est\u00e1 vivo todav\u00eda. Por Emma Goldman<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durruti, con quien estuve hace nada m\u00e1s que un mes, perdi\u00f3 su vida en los combates de las calles de Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conoc\u00eda a este rebelde del movimiento revolucionario y anarquista espa\u00f1ol solamente por mis lecturas sobre \u00e9l. Desde mi llegada a Barcelona pude conocer muchas historias tan fascinantes sobre Durruti y su columna que me animaron a ir al frente de Arag\u00f3n donde era el esp\u00edritu que guiaba a las bravas y valientes milicias que luchaban all\u00ed contra el fascismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegu\u00e9 al cuartel general de Durruti al atardecer, absolutamente agotada por el largo trayecto por una carretera accidentada. Unos minutos con Durruti fueron como una poderosa bebida estimulante, refrescante y tonificante. Con un cuerpo poderoso que parec\u00eda esculpido en las rocas de Montserrat, Durruti encarnaba sin dificultad a la personalidad m\u00e1s brillante entre los anarquistas con la que me hab\u00eda encontrado desde mi llegada a Espa\u00f1a. Su potente energ\u00eda me electrific\u00f3 como parec\u00eda afectar a todo aquel que permaneciese dentro de su radio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encontr\u00e9 a Durruti en una aut\u00e9ntica colmena de actividad. Los hombres iban y ven\u00edan, el tel\u00e9fono sonaba para \u00e9l constantemente. Y si no fuese bastante, el ensordecedor martilleo de los trabajadores que estaban construyendo un cobertizo de madera para el equipo de Durruti. A pesar de todo el barullo y las continuas llamadas para Durruti permanec\u00eda sereno y paciente. Me recibi\u00f3 como si me conociese de toda la vida. La cortes\u00eda y calidez de un hombre comprometido a vida o muerte en la lucha contra el fascismo fue algo que no esperaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda o\u00eddo muchas cosas acerca de la maestr\u00eda de Durruti para gobernar la columna que llevaba su nombre. Ten\u00eda curiosidad por saber mediante qu\u00e9 otros medios adem\u00e1s de los militares consigui\u00f3 unir a 10.000 voluntarios sin tener ninguna formaci\u00f3n militar previa o experiencia de ninguna clase. Durruti pareci\u00f3 sorprendido de que yo, una veterana anarquista, me atreviese a hacer semejante pregunta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abHe sido un anarquista toda mi vida \u2013replic\u00f3\u2013, y espero seguir si\u00e9ndolo. Me parecer\u00eda realmente muy triste que tuviese que convertirme en un general y gobernar a los hombres con la disciplina castrense. Han venido a m\u00ed voluntariamente, est\u00e1n preparados para entregar sus vidas a la lucha antifascista. Creo, como siempre he cre\u00eddo, en la libertad. La libertad que descansa en el sentido de responsabilidad. Creo que la disciplina es indispensable pero tiene que ser una disciplina interior motivada por un prop\u00f3sito com\u00fan y un fuerte sentimiento de camarader\u00eda\u00bb. Se gan\u00f3 la confianza y el afecto de los hombres porque nunca actu\u00f3 como un superior. Era uno de ellos. Com\u00eda y dorm\u00eda tan austeramente como ellos. A menudo incluso se privaba de hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegu\u00e9 en la v\u00edspera de un ataque que Durruti hab\u00eda preparado para la ma\u00f1ana siguiente. Al despuntar el d\u00eda Durruti, con su rifle al hombro como el resto de la milicia, iba en cabeza. Junto a ella hizo retroceder al enemigo cuatro kil\u00f3metros e incluso consigui\u00f3 hacerse con una importante cantidad de armas que el enemigo hab\u00eda dejado atr\u00e1s durante la retirada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ejemplo moral de su sencillo igualitarismo no era, ni mucho menos, la \u00fanica explicaci\u00f3n de la influencia de Durruti. Hab\u00eda otra, su capacidad para hacer que los milicianos comprendieran el sentido profundo de la guerra antifascista \u2013el sentido que hab\u00eda dominado toda su vida y que hab\u00eda aprendido a orientar hacia los pobres y de los m\u00e1s pobres de entre los pobres\u2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durruti me habl\u00f3 de su preocupaci\u00f3n por los dif\u00edciles problemas que atravesaban los hombres cuando sal\u00edan de permiso precisamente en los momentos en los que m\u00e1s falta hac\u00edan en el frente. Los hombres, evidentemente, conoc\u00edan bien a su l\u00edder, conoc\u00edan su determinaci\u00f3n, su voluntad de hierro. Pero tambi\u00e9n conoc\u00edan la comprensi\u00f3n y compasi\u00f3n escondidas tras una austera vida exterior. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda soportarlo cuando los hombres regresaban de haber estado de permiso en casa con su familia, sus mujeres, sus hijos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un Durruti acosado antes de los gloriosos d\u00edas de julio de 1936, como una fiera de pa\u00eds en pa\u00eds. Encarcelado durante largos per\u00edodos como un criminal. Incluso condenado a muerte. \u00c9l, el odiado anarquista, odiado por la siniestra trinidad: la burgues\u00eda, el estado y la iglesia. Un vagabundo sin techo y sin sentimientos como el genio mal\u00e9fico del capitalismo proclamaba. Qu\u00e9 poco conoc\u00edan a Durruti. Qu\u00e9 poco comprend\u00edan su aut\u00e9ntica sabidur\u00eda. Nunca fue indiferente a las necesidades de sus camaradas. Ahora, sin embargo, estaba comprometido en una batalla desesperada contra el fascismo en defensa de la revoluci\u00f3n, y se necesitaba a cada hombre en su puesto, una situaci\u00f3n muy dif\u00edcil de abordar. Pero el ingenio de Durruti venci\u00f3 todas las dificultades. Escuch\u00f3 pacientemente muchas historias sobre personas desafortunadas y, despu\u00e9s, se dedic\u00f3 a divulgar la causa de las enfermedades de los pobres. Sobrecarga de trabajo, malnutrici\u00f3n, falta de aire limpio, falta de alegr\u00eda de vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCamarada, \u00bfpuedes comprender que la guerra que t\u00fa y yo libramos es para garantizar la revoluci\u00f3n y que la revoluci\u00f3n quiere acabar con la miseria y el sufrimiento de los pobres? Tenemos que derrotar a nuestro enemigo fascista. Debemos ganar la guerra. Eres una parte esencial en ello. \u00bfLo ves, camarada?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces alg\u00fan hombre se obcecaba e insist\u00eda en dejar el frente. \u00abBien, le dec\u00eda Durruti, pero te ir\u00e1s a pie y para cuando llegues a tu pueblo todo el mundo sabr\u00e1 que tu coraje te ha abandonado, que has huido y que has eludido la tarea que t\u00fa solo te impusiste\u00bb. Funcionaba de maravilla. El hombre suplicaba que le dejaran volver. No hab\u00eda intimidaci\u00f3n, coerci\u00f3n o castigos disciplinarios para mantener en el frente a la columna Durruti. Era solo la volc\u00e1nica energ\u00eda del hombre la que empujaba adelante a cada uno y les hac\u00eda sentir a todos como uno solo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un gran hombre este anarquista Durruti, un l\u00edder nato y maestro de hombres, un camarada cabal y afectuoso, todo en una sola persona. Y ahora Durruti est\u00e1 muerto. Su gran coraz\u00f3n no latir\u00e1 nunca m\u00e1s. Su poderoso cuerpo ca\u00eddo como un \u00e1rbol gigante. Todav\u00eda no. Durruti no ha muerto todav\u00eda. Los cientos de miles de personas que asistieron a rendir su \u00faltimo homenaje a Durruti el domingo 22 de noviembre de 1936 lo testifica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No, Durruti no ha muerto. El fuego de su esp\u00edritu est\u00e1 vivo en todo aquel que lo conoci\u00f3 y lo quiso, nunca podr\u00e1 ser extinguido. Las masas ya han vuelto a levantar bien alta la antorcha que cay\u00f3 de las manos de Durruti. Con esp\u00edritu triunfante la llevan ante ellos en el mismo camino que Durruti hab\u00eda abanderado durante a\u00f1os. El camino que lleva a la m\u00e1s alta cima de los ideales de Durruti. Este ideal fue el anarquismo \u2212la gran pasi\u00f3n en la vida de Durruti\u2212. Se entreg\u00f3 a \u00e9l completamente. Le fue fiel hasta su \u00faltimo aliento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una prueba de la gentileza de Durruti es su preocupaci\u00f3n por mi seguridad. No hab\u00eda un lugar donde hospedarme por la noche en el cuartel general. La localidad m\u00e1s pr\u00f3xima era Pina. Pero hab\u00eda sido repetidamente bombardeada por los fascistas. Durruti fue muy reacio a enviarme all\u00ed. Yo insist\u00ed en que estaba bien. Solo se muere una vez.[1] Pude notar el orgullo en su semblante de que su vieja camarada no tuviese miedo. Y me dej\u00f3 marchar bajo una doble guardia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le agradezco que me diera la excepcional oportunidad de conocer a muchos de sus compa\u00f1eros de armas y tambi\u00e9n la de hablar con la gente del pueblo. El esp\u00edritu de esas m\u00e1s que probadas v\u00edctimas del fascismo fue muy impresionante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enemigo estaba a tan solo una corta distancia de Pina, al otro lado de un arroyo. Pero no hubo miedo ni flojera entre la gente. Lucharon heroicamente. \u00abAntes muerto que bajo el fascismo\u00bb, me dijeron. \u00abHasta el \u00faltimo de nosotros caminar\u00e1 y caer\u00e1 con Durruti en la lucha antifascista\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Pina encontr\u00e9 a una ni\u00f1a de ocho a\u00f1os, una hu\u00e9rfana que hab\u00eda sido uncida al yugo de dur\u00edsimas tareas en una familia fascista. Sus manitas estaban rojas e hinchadas. Sus ojos llenos de horror desde el shock espantoso que tuvo que vivir a manos de los secuaces de Franco. La gente de Pina era pobre de solemnidad. Sin embargo, todo el mundo dio a esta ni\u00f1a maltratada cari\u00f1o y cuidados como no hab\u00eda conocido antes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La prensa europea compiti\u00f3, desde el comienzo de la contienda antifascista, para calumniar y vilipendiar a los defensores de la libertad espa\u00f1oles. No ha habido d\u00eda, durante los \u00faltimos cuatro meses, en el que esos s\u00e1trapas del fascismo europeo no escribiesen las cr\u00f3nicas m\u00e1s sensacionalistas sobre las atrocidades cometidas por las fuerzas revolucionarias. Cada d\u00eda, los lectores de esa prensa amarilla eran alimentados con los imaginados disturbios y des\u00f3rdenes en Barcelona y otras ciudades y pueblos liberados de la invasi\u00f3n fascista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haber viajado por Catalu\u00f1a, Arag\u00f3n y el Levante y haber visitado cada pueblo y cada ciudad del camino, puedo testificar que no hay ni una sola palabra verdadera en ninguna de esas terror\u00edficas cr\u00f3nicas que he le\u00eddo en algunos peri\u00f3dicos ingleses y europeos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un ejemplo reciente de la total deshonestidad de la creaci\u00f3n de noticias falsas fue orquestado por algunos de los peri\u00f3dicos que cubrieron la muerte del heroico l\u00edder anarquista en la lucha antifascista, Buenaventura Durruti.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con sus cr\u00f3nicas totalmente absurdas, la muerte de Durruti supuestamente ha provocado en Barcelona violentos altercados y sediciones entre los camaradas del h\u00e9roe revolucionario Durruti.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quien quiera que haya sido quien escribi\u00f3 esta rid\u00edcula invenci\u00f3n no puede haber estado en Barcelona. Y mucho menos sabr\u00e1 nada sobre el lugar que ocupa Buenaventura Durruti en los corazones de los miembros de la CNT y la FAI. Y lo que es m\u00e1s, en los corazones y los sentimientos de mucha gente a pesar de que puedan tener divergencias con los ideales pol\u00edticos y sociales de Durruti.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En honor a la verdad, nunca hubo una unidad tan completa en toda la jerarqu\u00eda del frente popular de Catalu\u00f1a como la habida desde el primer momento en que se hizo p\u00fablica la noticia de la muerte de Durruti hasta el \u00faltimo, cuando se le dio sepultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los partidos de todas las tendencias pol\u00edticas que luchaban contra el fascismo asistieron al completo a rendir un sentido homenaje a Buenaventura Durruti. No solo los compa\u00f1eros cercanos de Durruti, contados por cientos de miles entre todos los aliados de la lucha antifascista, sino tambi\u00e9n la mayor parte de la poblaci\u00f3n de Barcelona, manifestada en una constante riada humana. Todos llegaron para participar en el largo y agotador cortejo f\u00fanebre. Nunca antes Barcelona hab\u00eda sido testigo de una marea humana cuyo silencioso dolor se alzaba y ca\u00eda al un\u00edsono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igual que los camaradas de Durruti, camaradas estrechamente unidos por sus ideales y camaradas igual de unidos por la valerosa columna que organiz\u00f3. Su admiraci\u00f3n, su afecto, su devoci\u00f3n y respeto no dejaba sitio para la discordia ni los altercados. Eran uno solo en su dolor y en su determinaci\u00f3n de continuar la batalla contra el fascismo y para el \u00e9xito de la revoluci\u00f3n para la cual Durruti hab\u00eda vivido, luchado y apostado todo hasta su \u00faltimo aliento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1No, Durruti no ha muerto! Est\u00e1 m\u00e1s vivo que mientras vivi\u00f3. Su glorioso ejemplo ser\u00e1 emulado por todos los trabajadores y campesinos, por todos los oprimidos y desheredados. El recuerdo del valor y la bravura de Durruti les alentar\u00e1 en las grandes haza\u00f1as hasta que el fascismo sea aniquilado. Entonces comenzar\u00e1 el verdadero trabajo, el trabajo de crear una nueva estructura social con valores humanos, justicia y libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1No y no! \u00a1Durruti no ha muerto! Vive en nosotros para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] La frase completa es pronunciada por el Julio Cesar que retrat\u00f3 Shakespeare y dice: \u00abA coward dies a thousand deaths, but the valiant taste death but once\u00bb. Se puede traducir como: \u201cUn cobarde muere un centenar de muertes, pero el valiente saborea la muerte solo una vez\u201d.<\/p>\n<h4>Emma Goldman &#8211; Traducci\u00f3n: Fanny Tard\u00edo<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nodo50 &nbsp; Recopilaci\u00f3n de Nodo50 al hilo de una entrada de Espejismos Digitales \u00abCuando iban a visitarnos sal\u00eda a menudo con un delantal puesto, porque estaba pelando patatas. Su mujer trabajaba. A \u00e9l no le importaba; no conoc\u00eda el machismo y no se sent\u00eda herido en su orgullo al hacer las labores dom\u00e9sticas\u00bb (recogido por<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6779,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"sns_share_botton_hide":"","vkExUnit_sns_title":"","_vk_print_noindex":"","sitemap_hide":"","_veu_custom_css":"","veu_display_promotion_alert":"","vkexunit_cta_each_option":"","footnotes":""},"categories":[1,3],"tags":[525,68,286],"class_list":["post-3389","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticies","category-opinio","tag-durruti","tag-memoria","tag-nodo50"],"veu_head_title_object":{"title":"","add_site_title":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3389","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3389"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3389\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6779"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3389"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3389"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3389"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}