{"id":3007,"date":"2013-01-27T20:19:57","date_gmt":"2013-01-27T18:19:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=3007"},"modified":"2013-01-27T20:36:36","modified_gmt":"2013-01-27T18:36:36","slug":"la-complejidad-de-la-cebolla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/la-complejidad-de-la-cebolla\/","title":{"rendered":"La complejidad de la cebolla"},"content":{"rendered":"<h4>La Veranda de Rafa Rius<\/h4>\n<p><a href=\"http:\/\/elporque.net\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/cebolla.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" style=\"margin: 10px;\" src=\"http:\/\/elporque.net\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/cebolla.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"186\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Funcionamos como una cebolla que vive inmersa en el caos. No es gratuito el hecho de que tantas mitolog\u00edas sit\u00faen su origen en \u00e9l. El caos, esa confusi\u00f3n primordial dif\u00edcilmente transitable no es tan solo una invenci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n humana para explicar lo inexplicable sino una realidad cotidiana, verificable cada vez que dirigimos nuestra mirada a lo que est\u00e1 pasando. Tampoco parece gratuito el que diferentes variantes de Apocalipsis,  figuren en el acto final de bastantes relatos mitol\u00f3gicos, como si un m\u00fasico macabro hubiese dise\u00f1ado un cuarto y \u00faltimo movimiento allegro molto vivace para la conclusi\u00f3n de su sinfon\u00eda s\u00e1dica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante mis ojos, una muchacha sola sentada en una silla de anea, toca el cello frente a un fuego en el que crepitan grandes troncos. Las llamas caprichosas parecen seguir en su danza los contornos sinuosos de la melod\u00eda. Ha hecho ella misma una adaptaci\u00f3n de las Variaciones Goldberg y Bach se desliza sin sentir por el m\u00e1stil de su instrumento. Un gran dan\u00e9s bosteza indolente a sus pies mientras la lluvia llora en los cristales de las ventanas. La serenidad inquieta de los momentos m\u00e1gicos se instala en el ambiente, perfilando un tiempo de porcelana presto a romperse ante la aparici\u00f3n de cualquier elemento extra\u00f1o. El fin del mundo habita otra galaxia. Todos los relojes duermen en un sue\u00f1o de indiferencia como si con ellos no fuera la cosa. El bien y el mal libran muy lejos su eterna batalla. Lo que llamamos  realidad es un elemento extra\u00f1o y remoto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas dos manzanas m\u00e1s all\u00e1, se ha desatado el Apocalipsis de cada d\u00eda: las calles se llenan de gritos de angustia y aullidos de nada mitol\u00f3gicas sirenas. Entre el humo de contenedores ardiendo y  botes de gas se perfilan bajo la lluvia borrosas siluetas fantasmales que corren, luchan, caen, se levantan. Frente a ellas se alzan los contornos de extra\u00f1os gigantescos seres oscuros disfrazados de androides que se abaten violentamente sobre cualquier figura con apariencia humana, golpeando con sus largos ap\u00e9ndices en un ins\u00f3lito y est\u00e9ril destajo laboral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre un cielo sucio de invierno se recortan las l\u00edneas del tendido el\u00e9ctrico punteadas de gorriones que forman las notas de un pentagrama inquieto y ef\u00edmero. M\u00e1s abajo la algarab\u00eda de los p\u00e1jaros se confunde con el tr\u00e1fago ciudadano. La manifestaci\u00f3n se disuelve entre cargas y porrazos. Alguien decora con spray las vidrieras de un banco mientras en su interior, en un rinc\u00f3n del cajero, una mujer de edad indefinida apresta su lecho de cartones. Al lado, en una  boutique de nombre improbable, un hijo de su padre duda entre una corbata de Gucci y otra de Adolfo Dom\u00ednguez. Afuera, un hombre con aspecto de parado de larga duraci\u00f3n, espera junto a un sem\u00e1foro con cara de perplejidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excepto los androides esbirros que no son sino S\u00edsifos bastardos condenados a reproducir eternamente su inmundo y f\u00e9tido papel, todas las  escenas: la de la muchacha y su m\u00fasica y la de los manifestantes apaleados, la de la mujer que duerme sin sue\u00f1os en el cajero y la del pijo que compra corbatas, la del que pinta los cristales del banco y la del que espera junto al bordillo no sabe bien qu\u00e9, conviven en un mismo tiempo y casi en un mismo espacio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro momento del espacio\u2013tiempo los protagonistas pueden intercambiar sus papeles: la mujer del violoncello luchar\u00e1 en las calles y cualquier manifestante llorar\u00e1 escuchando a Bach junto al fuego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imagino la realidad, nuestra realidad, como una cebolla. Est\u00e1 hecha de m\u00faltiples capas superpuestas, es como un caleidoscopio perturbador en el que coexisten y se confunden de manera ef\u00edmera y heterog\u00e9nea diferentes maneras de vivir el tiempo improrrogable que nos ha sido dado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Funcionamos como una cebolla que vive inmersa en el caos. No es gratuito el hecho de que tantas mitolog\u00edas sit\u00faen su origen en \u00e9l. El caos, esa confusi\u00f3n primordial dif\u00edcilmente transitable no es tan solo una invenci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n humana para explicar lo inexplicable sino una realidad cotidiana, verificable cada vez que dirigimos nuestra mirada a lo que est\u00e1 pasando. 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