{"id":2959,"date":"2012-12-22T20:06:04","date_gmt":"2012-12-22T18:06:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=2959"},"modified":"2012-12-22T20:06:04","modified_gmt":"2012-12-22T18:06:04","slug":"el-sincretismo-ecopoblacional-del-anarquismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/el-sincretismo-ecopoblacional-del-anarquismo\/","title":{"rendered":"El sincretismo ecopoblacional del anarquismo"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\">El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n<figure id=\"attachment_418\" aria-describedby=\"caption-attachment-418\" style=\"width: 150px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-thumbnail wp-image-418\" title=\"rafael_cid_\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-150x150.jpg\" alt=\"Rafael Cid\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-418\" class=\"wp-caption-text\">Rafael Cid<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"text-align: justify;\">Desde que el mundo es mundo, la lucha por la vida ha sido la cruda lucha por la subsistencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recolectores, agricultores o ganaderos, la alimentaci\u00f3n fue siempre el primer mandamiento de la humanidad. Espoleados por el hambre, hombres y mujeres, comprendieron que los reci\u00e9n nacidos no ven\u00edan con el pan bajo el brazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><br \/>\nLa econom\u00eda surgi\u00f3 para administrar bienes comunes, por definici\u00f3n escasos y susceptibles de usos alternativos. Un dilema moral: bocas que mantener. La siempre incierta riqueza de las naciones y la segura pobreza de la prole. Por eso las pol\u00edticas de la poblaci\u00f3n est\u00e1n en el origen de todas las grandes ideolog\u00edas. Unas para preservar el orden establecido. Era la intenci\u00f3n de Malthus, un liberal chapado a la antigua. Otras para subvertirlo y tratar de hacer del planeta un h\u00e1bitat. Fue la obsesi\u00f3n de Godwin, un radical ilustrado. Ambas opciones, distintas y distantes, dejaron profundas huellas en el pensamiento antiautoritario. Un hecho nada fortuito que desmiente el interesado t\u00f3pico del aislamiento intelectual del anarquismo, demostrando por el contrario que es precisamente la espl\u00e9ndida impureza de su mestizaje cultural lo que le aporta su eterna rebeld\u00eda. La saga ecolog\u00eda, demograf\u00eda y anarquismo goza de buena salud, pero convengamos tambi\u00e9n que su eficaz sincretismo refuta el mito de un anarquismo campeador. Veamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos asuntos de trascendencia universal resumen mejor el ideal anarquista como la cuesti\u00f3n de los l\u00edmites de la poblaci\u00f3n. El problema de la autodeterminaci\u00f3n personal; el de la justicia social; el de la emancipaci\u00f3n; el de la liberaci\u00f3n de la mujer y el del respeto a la naturaleza, elementos que integran el corpus libertario, tienen ra\u00edz intelectual en el debate sobre el crecimiento de la humanidad y los recursos para su sostenimiento. Una afinidad l\u00f3gica, ya que la primera persona que indirectamente abri\u00f3 el debate sobre el tema demogr\u00e1fico fue William Godwin (Wisbeach, 1756), autor del libro Encuesta sobre la Justicia Social y su influencia en la virtud y la felicidad de la gente, publicado en Inglaterra en 1793, al calor del optimismo antropol\u00f3gico y del culto a la raz\u00f3n insuflado por la Revoluci\u00f3n Francesa de 1789 en las mejores cabezas del continente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue la obra heterodoxa de este antiguo pastor protestante lo que provoc\u00f3 la respuesta de su coet\u00e1neo, el tambi\u00e9n sacerdote anglicano y economista consagrado, Robert Malthus (Dorking, 1776), a trav\u00e9s de su Ensayo sobre la poblaci\u00f3n tal como afecta a la mejora de la sociedad. Editado cinco a\u00f1os despu\u00e9s del texto de Godwin, el libro naci\u00f3 en la mente del acad\u00e9mico como r\u00e9plica al trabajo del que ha sido considerado \u201cel abuelo del anarquismo\u201d (reservando la paternidad del t\u00e9rmino anarqu\u00eda al franc\u00e9s Proudhon), quien todav\u00eda a los 64 a\u00f1os contestar\u00eda a Malthus en Investigaci\u00f3n sobre el problema de la poblaci\u00f3n (1820). Que dos creyentes, aunque con fidelidades \u00faltimas contrapuestas, se enzarzaran en una disputa de cerebros durante 22 a\u00f1os, cuando la escasez extrema condicionaba la econom\u00eda y la sociedad industrial apenas gateaba, calibra la importancia que iba a tener en el futuro todo lo referente al \u201cmodelo reproductivo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Donde Godwin sosten\u00eda que los males de la sociedad estaban causados por instituciones pervertidas y no por fatales cat\u00e1strofes naturales o designios divinos, Malthus hablaba de condiciones innatas ajenas a la voluntad humana. Mientras el primero cifraba la mejora existencial en luchar contra el Estado, derrocar a los gobiernos usurpadores, combatir la propiedad y el matrimonio (am\u00e9n de favorecer el apoyo mutuo, la descentralizaci\u00f3n pol\u00edtica y la austeridad en el consumo), su contrincante argumentaba que el principio de autoridad y la dominaci\u00f3n de clase eran indispensables para el progreso de la sociedad. Uno pon\u00eda su fe en la perfectibilidad del g\u00e9nero humano, el otro en la coacci\u00f3n del derecho y en las prescripciones morales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras el iconoclasta Godwin sosten\u00eda que \u201clas leyes que regulan la propiedad y la moral son in\u00fatiles si los hombres no son virtuosos\u201d, su rival conservador afirmaba que \u201cen virtud de las ineludibles leyes de la naturaleza, algunos seres deben necesariamente sufrir escasez\u201d. Perfiles ambos que anticipaban los dos polos de la ret\u00f3rica que en lo sucesivo identificar\u00eda a la izquierda y a la derecha pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social. Podr\u00eda decirse con asomo de simplicidad que Malthus militaba en el bando de los que prefer\u00edan la injusticia al desorden y Godwin entre quienes proclamar\u00edan que la anarqu\u00eda era la m\u00e1s alta expresi\u00f3n del orden.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Malthus, famoso profesor de econom\u00eda, ten\u00eda a favor el rigor cient\u00edfico que su condici\u00f3n de docente universitario le otorgaba, lo que sin duda contribuy\u00f3 a que su tesis sobre la ley de la poblaci\u00f3n prevaleciera en el contexto oficial de la \u00e9poca. Igual que Carlos Marx un siglo m\u00e1s tarde arriesg\u00f3 que la antinomia entre la acumulaci\u00f3n de plusval\u00edas y la pauperizaci\u00f3n de los trabajadores desencadenar\u00eda la hecatombe capitalista, Malthus estimaba que los rendimientos decrecientes de la oferta alimentaria confrontados con la progresi\u00f3n geom\u00e9trica de la tasa de natalidad abocar\u00eda a la humanidad al desastre. De ah\u00ed que el malthusianismo asumiera como ant\u00eddotos para la sostenibilidad del planeta los efectos correctores de las guerras, las epidemias, el aborto, los m\u00e9todos anticonceptivos y el celibato. Un programa tan pragm\u00e1tico como reaccionario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sin raz\u00f3n Godwin le significar\u00eda como ap\u00f3stol de los poderosos y valedor del principio de la desigualdad social: \u201cel se\u00f1or Malthus ha dado un gran paso en favor de la parte m\u00e1s favorecida de la comunidad\u201c. Al tiempo que denunciaba la carga alienante que su doctrina supon\u00eda:\u201dla principal y m\u00e1s directa lecci\u00f3n del Ensayo sobre la poblaci\u00f3n es la pasividad. Las criaturas humanas deben pensar que son desafortunadas e infelices, y as\u00ed su sensatez les conduce a permanecer quietas y a soportar las problemas que tienen, en lugar que exponerse a otros que les son desconocidos\u201d. Carlyle denominar\u00eda a esa disciplina econ\u00f3mica antipersonas \u201cciencia l\u00fagubre\u201d (the gloomy science).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo ha influido este choque de trenes intelectual en la agitada historia del anarquismo? \u00bfSon v\u00e1lidos actualmente los iniciales clich\u00e9s de un Malthus retr\u00f3grado y un Godwin progresista? El propio mapa de la cuesti\u00f3n poblacional tatuado en la epidermis anarquista ense\u00f1a que el manique\u00edsmo y el dogmatismo no ayudan a analizar la historia de la ideas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Potencias del pensamiento libertario como el tip\u00f3grafo Proudhon, el cient\u00edfico Kropotkin o el ge\u00f3grafo Reclus se posicionaron contra Malthus en sus obras Filosof\u00eda de la miseria, La conquista del pan y Evoluci\u00f3n, revoluci\u00f3n y anarqu\u00eda, respectivamente. En la misma estela se situ\u00f3 el promotor del anarcosindicalismo, Anselmo Lorenzo, cuando en su libro El banquete de la vida (1905) escribi\u00f3 con m\u00e1s voluntad que entendimiento: \u201ccontrariando la terrible y falsa f\u00f3rmula malthusiana, especie de evangelio de los privilegiados, que negaba a los desheredados el banquete de la vida, es lo cierto que si existe una ley econ\u00f3mica bien establecida y evidentemente demostrada es esta: el hombre produce m\u00e1s de lo que consume\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el antimalthusianismo primario no fue ni con mucho el \u00fanico enfoque que adopt\u00f3 la familia anarquista al reflexionar acerca de los l\u00edmites del crecimiento de la poblaci\u00f3n. Hubo una tendencia neomalthusiana que cosech\u00f3 importantes adeptos, aunque tomando del cura de Dorking s\u00f3lo el diagn\u00f3stico sobre los peligros de la explosi\u00f3n demogr\u00e1fica, para reneg\u00e1ndole en las recetas aplicar salidas progresistas basadas en el autocontrol reproductivo, la liberaci\u00f3n de la mujer y una explotaci\u00f3n sostenible de los recursos naturales que asegurara la capacidad de reposici\u00f3n. Esta tendencia ven\u00eda as\u00ed a reconocer lo acertado de la apuesta central de Malthus para luego, a contracorriente, aplicar la f\u00f3rmula Godwin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Neomalthusianos de aquella manera fueron Sebasti\u00e1n Faure y Rudolf Rocker, quien en su libro El problema de todos, aparecido en 1951, centraba en el aumento de la poblaci\u00f3n y la ca\u00edda de la actividad agr\u00edcola uno de los riesgos a los que se entregaba el planeta. Sin embargo, el verdadero basti\u00f3n de esa corriente de opini\u00f3n gravit\u00f3 sobre un gran n\u00famero de publicaciones, como Salud y fuerza y Estudios, donde colaboraron destacados publicistas libertarios (Isaac Puente, F\u00e9lix Mart\u00ed Ib\u00e1\u00f1ez, etc.) que llevaron a cabo una extraordinaria labor pedag\u00f3gica y propagand\u00edstica para concienciar a los trabajadores y trabajadoras de los riesgos que el problema reproductivo entra\u00f1aba para su emancipaci\u00f3n personal y colectiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El balance hist\u00f3rico, visto a d\u00eda de hoy, demuestra que ni Godwin estaba completamente acertado ni Malthus totalmente equivocado, y viceversa. Con su aldabonazo, Malthus anticip\u00f3 los peligros de lo que en el siglo XXI conocemos como la \u201chuella ecol\u00f3gica\u201d y la inminente obsolescencia de los recursos econ\u00f3micos, a la vez que Godwin erraba en su defensa a ultranza del productivismo y daba en la diana al denunciar que el problema de la creciente desigualdad social se deb\u00eda a la (in)justicia pol\u00edtica. En esa complejidad se enmarcar\u00eda el debate en torno al tema de la poblaci\u00f3n en los c\u00edrculos anarquistas. Curiosamente, la experiencia FAI, la espec\u00edfica \u00e1crata surgida en 1927, podr\u00eda por aproximaci\u00f3n contemplarse como el justiprecio de ambas experiencias: rabiosamente antiautoritaria y vehementemente naturista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso el fen\u00f3meno del ludismo, que irrumpi\u00f3 en los a\u00f1os posteriores al despegue del maquinismo fabril, conecta a su modo con la pol\u00e9mica sobre el crecimiento de la poblaci\u00f3n. La amenaza de Malthus, una especie de bomba de tiempo que cebaba el baby boom, zozobr\u00f3 porque no previ\u00f3 los enormes avances cient\u00edfico-t\u00e9cnicos que el capitalismo introdujo para optimizar su modelo de explotaci\u00f3n. Por su parte, el positivismo de Godwin se ver\u00eda moderado por los da\u00f1os colaterales que una industrializaci\u00f3n desbocada acarrear\u00eda. Lo que interesa destacar aqu\u00ed es que la historia de la pol\u00e9mica Godwin-Malthus desmiente la idea de que en el anarquismo han faltado pensadores de relieve.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una cr\u00edtica bastante com\u00fan entre historiadores y expertos sostiene que el movimiento libertario a lo largo de su trayectoria ha contado con pocas personalidades. Que al anarquismo le sobra dinamita cerebral pero le falta materia gris. Y la verdad es que si pasamos lista, cuantitativamente cualquier otra ideolog\u00eda fuerte tiene una n\u00f3mina m\u00e1s abultada de artistas, acad\u00e9micos y cient\u00edficos. Seguramente porque en las filas \u00e1cratas no se lleva lo de destacar. Recuerdo lo que dec\u00eda Juan G\u00f3mez Casas en la transici\u00f3n: \u201cEn la CNT, al que levanta la cabeza se la cortamos\u201d. Es una frase tan expresiva como desafortunada. Pero tiene su aqu\u00e9l. Al anarquismo no se viene a hacer carrera. Casi al contrario. El liderazgo en su seno est\u00e1 gafado. Cosa normal, si se tiene en cuenta que la gente que asume el ideal antiautoritario es, en t\u00e9rminos generales, mucho m\u00e1s culta, instruida y humilde que la militancia convencional de otras organizaciones. Por lo que dif\u00edcilmente podr\u00eda alguien de reconocida val\u00eda sobresalir en ese medio hostil sin ser un santo var\u00f3n. No encontrar\u00eda el contraste necesario. Una manzana se hace notar en un cesto de morcillas y un espabilado entre una tropa de catetos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que sucede es que si pasamos de la estad\u00edstica a granel a la sociolog\u00eda anal\u00edtica, las cosas cambian. La historia del anarquismo apenas computa \u201canarquistas ilustres\u201d, aunque si muchos \u201cilustres anarquistas\u201d. Pero sin embargo, pocos movimientos sociales han puesto m\u00e1s \u00e9nfasis en la educaci\u00f3n como medio de superaci\u00f3n y casi ninguno ha tenido una veta editorial de nivel donde colaboraran tantos y tan destacados intelectuales. Con s\u00f3lo citar la Revista Blanca, Orto y Estudios, en cuyas p\u00e1ginas escribieron las principales eminencias de su tiempo, bastar\u00eda para ver que ese p\u00e1ramo de inteligencias que se achaca al anarquismo s\u00f3lo expresa una estr\u00e1bica percepci\u00f3n de la realidad. Haberlos haylos, pero no son famosos oficiales ni salen en los peri\u00f3dicos. Esa cantera se nutre de otra singularidad del anarquismo: su imperfecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n existe una costumbre muy arraigada en la tradici\u00f3n libertaria que considera el anarquismo como un ideal supremo, excelso y concluyente, campeador, sin par. Se trata de un esquematismo inmaduro y arrogante que no se corresponde con la realidad hist\u00f3rica ni tiene parang\u00f3n en el plano intelectual. Nada hay m\u00e1s ajeno al anarquismo que los altares. Por definici\u00f3n, el anarquismo es polis\u00e9mico, posee diferentes acepciones y registros, que van desde el individualismo solipsista al comunismo colectivista. Eso en la teor\u00eda. Pero si lo juzgamos a la luz de su implantaci\u00f3n social, o sea en su versi\u00f3n anarcosindicalista, su hibridaci\u00f3n toma carta de naturaleza. Anarquismo y sindicalismo, t\u00e1ndem que funciona como una coalici\u00f3n permanente sometida a los flujos y reflujos de su propia din\u00e1mica interna, son sus partes constituyentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el h\u00e1bito no hace al monje. Anarcosindicalismo o anarquismo a secas es toda aquella secuencia de valores que, tanto en el \u00e1mbito de la acci\u00f3n social como en la vivencia personal, persigue la autodeterminaci\u00f3n del individuo y, por consiguiente, la refutaci\u00f3n de esa superstici\u00f3n llamada Estado que sirve para institucionalizar la heteronom\u00eda y la coacci\u00f3n. En palabras del libertario aragon\u00e9s recientemente fallecido Francisco Carrasquer, el nudo gordiano de \u201cla idea\u201d quedar\u00eda reflejado en la sentencia \u201ctodo tiene que ser libre para que funcione\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, cuando hablamos de anarcosindicalismo estamos refiri\u00e9ndonos a dos legados confluentes, el del anarquismo fijado por Proudhon como \u201cno gobierno, no autoridad\u201d, y el del activismo sindicalista de la Carta de Amiens. De este entronque entre una cultura basada en la exaltaci\u00f3n de la autonom\u00eda personal y otra pensada para socializar la lucha de los trabajadores contra la explotaci\u00f3n capitalista nace el talante libertario. Una hibridaci\u00f3n o punto de encuentro que, como han se\u00f1alado con lucidez desde diferentes perspectivas el fil\u00f3sofo Tom\u00e1s Ib\u00e1\u00f1ez y el historiador C\u00e9sar M. Lorenzo, define su mala salud de hierro, su eterna juventud. Un temple y una mimetizaci\u00f3n que renueva su operatividad en distintos escenarios, \u00e9pocas y sistemas, al margen de la obsolescencia y el cortoplacismo que caracteriza a otros referentes ideol\u00f3gicos que aspiran a dominar el artefacto del Estado. En este sentido, terr\u00edcolas sin remisi\u00f3n, el anarquismo sin apellidos es una Paideia, una forma de vida \u00e9tica, gozosa y cincelada a golpes de libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Nota: Este art\u00edculo, aparecido en el n\u00famero de septiembre de la revista Al Margen, es deudor de dos excelentes trabajos sobre el mismo tema publicados por Jos\u00e9 Ardillo en el peri\u00f3dico CNT, n\u00fameros 366-367)<\/p>\n<h4>Rafael Cid<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid Desde que el mundo es mundo, la lucha por la vida ha sido la cruda lucha por la subsistencia. 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