{"id":1619,"date":"2011-11-13T22:35:16","date_gmt":"2011-11-13T20:35:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=1619"},"modified":"2011-11-13T22:36:46","modified_gmt":"2011-11-13T20:36:46","slug":"por-una-izquierda-de-los-movimientos-el-15-m-como-espejo-y-como-modelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/por-una-izquierda-de-los-movimientos-el-15-m-como-espejo-y-como-modelo\/","title":{"rendered":"Por una izquierda de los movimientos: el 15-M como espejo y como modelo"},"content":{"rendered":"<h4>Carlos Taibo<\/h4>\n<figure id=\"attachment_415\" aria-describedby=\"caption-attachment-415\" style=\"width: 150px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a rel=\"attachment wp-att-415\" href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?attachment_id=415\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-415 \" title=\"Carlos Taibo\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/20110111171819-carlos-taibo1-300x220.jpg\" alt=\"Carlos Taibo\" width=\"150\" height=\"110\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/20110111171819-carlos-taibo1-300x220.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/20110111171819-carlos-taibo1.jpg 340w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-415\" class=\"wp-caption-text\">Carlos Taibo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas l\u00edneas recogen qu\u00e9 es lo que, desde mi punto de vista, deber\u00eda ser la izquierda entre nosotros. En ellas se elude premeditadamente una discusi\u00f3n tan farragosa como necesaria &#8211;la relativa a las virtudes y desventajas del t\u00e9rmino izquierda&#8211;, al tiempo que se toma en muchos sentidos como modelo lo que supone el movimiento del 15 de mayo.  Ahora disponemos de un referente material al que vincular nuestras ideas, y en singular la de que movimientos como \u00e9se son realidades plenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Cualquier iniciativa que pongamos en marcha debe ser, por fuerza, asamblearia y autogestionaria. Tenemos ya noticia cumplida de lo que significan, como obst\u00e1culos para la emancipaci\u00f3n, maquinarias burocr\u00e1ticas, liderazgos y liberados. Muchas de las manifestaciones del 15-M han puesto de relieve c\u00f3mo la gente de a pie tiene a menudo m\u00e1s capacidades, talento y coraje que quienes dicen ser sus representantes. En ese sentido, un movimiento como el mencionado debe aspirar, por l\u00f3gica, a convertirse en una omnipresente y libertaria instancia que plantee, en todos los terrenos, la doble perspectiva de la asamblea y la autogesti\u00f3n, y que desde\u00f1e, hasta donde sea posible, la delegaci\u00f3n de las decisiones en otros.  Hablamos, en otras palabras, de la primac\u00eda de la democracia directa sobre las reglas propias de las democracias representativa y participativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Es preciso defender un proyecto de sociedad adaptado a lo anterior. Ello significa, por encima de todo, pelear por la descentralizaci\u00f3n, recuperar con orgullo la vida local &#8211;hacer otro tanto, claro, con una vida social arrinconada por la miseria de la producci\u00f3n, el consumo y la competitividad&#8211;  y propiciar una progresiva descomplejizaci\u00f3n de nuestras sociedades. Somos tanto m\u00e1s dependientes cuanto m\u00e1s complejas son las relaciones que trenzamos. En el sentido general invocado, cualquier discurso que haga de la emancipaci\u00f3n su meta debe apostar con orgullo por la reaparici\u00f3n exultante del medio rural y debe mostrarse esc\u00e9ptico ante la eventual dimensi\u00f3n liberadora de la abrumadora mayor\u00eda de las  tecnolog\u00edas creadas por el capitalismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Por l\u00f3gica el proyecto descrito debe responder a una prioridad: la de construir desde ya, sin aguardar a eventuales y est\u00e9riles tomas del poder, espacios de autonom\u00eda en los que se apliquen reglas del juego distintas de las que se hacen valer al calor del capitalismo que padecemos. Aunque conviene subrayar que ese proyecto tiene a todas luces un contenido diferente de aquel que reivindica el despliegue de esfuerzos encaminados a conseguir que nuestros gobernantes modifiquen unas u otras pol\u00edticas, no hay por qu\u00e9 desde\u00f1ar que, t\u00e1cticamente, esa tarea de presi\u00f3n se haga valer tambi\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cosas como fueren, entre nosotros parece inevitable partir de un rechazo palmario de lo que han supuesto la idolatrada transici\u00f3n espa\u00f1ola y, con ella, el orden pol\u00edtico &#8211;la democracia liberal&#8211; perfilado en torno a la Constituci\u00f3n en vigor. Y parece urgente plantar cara, en paralelo, a lo que significan unos medios de incomunicaci\u00f3n dram\u00e1ticamente volcados al servicio de inconfesables intereses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. El proyecto que nos ocupa tiene que ser inequ\u00edvocamente anticapitalista. Seamos m\u00e1s precisos: no puede ser exclusivamente antineoliberal, toda vez que es posible contestar agriamente el neoliberalismo, por entender que es una manifestaci\u00f3n extrema e indeseable del capitalismo, al tiempo que se acepta, sin embargo, la l\u00f3gica de fondo de este \u00faltimo. No es cre\u00edble ninguna iniciativa de transformaci\u00f3n que sea meramente ciudadanista, esto es, que plante cara a una u otra aberraci\u00f3n del sistema mientras olvida cuestionar \u00e9ste como un todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que recordar, cuantas veces sea preciso, que el mundo del trabajo asalariado y de la mercanc\u00eda sigue estando en el centro de muchas cosas. Y lo sigue estando tanto m\u00e1s cuanto que el capitalismo contempor\u00e1neo en muchos sentidos est\u00e1 recuperando reglas y modos de acci\u00f3n que una ilusi\u00f3n \u00f3ptica suger\u00eda que hab\u00eda abandonado para siempre. Esa recuperaci\u00f3n coincide llamativamente, por cierto, con la apertura de una fase de corrosi\u00f3n terminal del propio capitalismo que en una de sus dimensiones se vincula estrechamente con su ceguera ante las consecuencias, dram\u00e1ticas, de la crisis ecol\u00f3gica en curso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Desde el respeto a muchas gentes valiosas que creen en unos y otras, sobran las razones para guardar todas las distancias con respecto a lo que suponen partidos y elecciones. El registro hist\u00f3rico de nuestra izquierda pol\u00edtica es bien poco estimulante. En \u00e9l se dan cita el asentamiento de genuinas castas burocr\u00e1ticas, el despliegue de pr\u00e1cticas aberrantemente lastradas por la obsesi\u00f3n electoral, un lamentable anquilosamiento program\u00e1tico<br \/>\n&#8211;con las diferentes modulaciones de la socialdemocracia en la trastienda&#8211; y, en suma, una llamativa ausencia de sensores que permitan calibrar lo que piensan y desean muchas de las personas aparentemente pr\u00f3ximas. Una de las manifestaciones m\u00e1s claras de todo lo anterior la aporta, en estas horas, la escueta defensa de los Estados del bienestar en abierta ignorancia de lo que \u00e9stos han supuesto hist\u00f3ricamente, de la forma pol\u00edtica que inequ\u00edvocamente los acompa\u00f1a, de su insoslayable vinculaci\u00f3n con la l\u00f3gica del capitalismo y de su dif\u00edcil sostenibilidad ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobran las razones, entonces, para contraponer izquierda pol\u00edtica e izquierda social, y para sostener, cuantas veces sea preciso, que las concreciones de esta \u00faltima que merecen la pena no necesitan instancias de representaci\u00f3n externas. No hay mayor motivo para acatar, por a\u00f1adidura, la idea de que es tan posible como razonable crear partidos de tipo nuevo. Aqu\u00e9llos de los que ya disponemos son suficiente ilustraci\u00f3n de las carencias hist\u00f3ricas de la forma correspondiente, y de la condici\u00f3n parcial de su propuesta (tambi\u00e9n en el terreno ideol\u00f3gico: al parecer es imposible encontrar un partido que postule al tiempo de forma consecuente el designio de la lucha social y el prop\u00f3sito de hacer frente de manera cabal a la crisis ecol\u00f3gica).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Una reflexi\u00f3n similar debe tener por objeto las miserias que rodean hoy a los dos sindicatos mayoritarios. Estos \u00faltimos, pilares fundamentales del sistema que padecemos, arrastran todas las secuelas de su abrumadora dependencia con respecto a los recursos p\u00fablicos. Burocratizados y vinculados poco menos que en exclusiva con los trabajadores asalariados, le han dado alas a muchas de las aberraciones que estos \u00faltimos han acabado por abrazar, y entre ellas la que, tras idolatrar el salario, identifica sin m\u00e1s consumo y bienestar (no es m\u00e1s halag\u00fce\u00f1o lo que puede decirse de la mayor\u00eda de las ONG, tambi\u00e9n anquilosadas, volcadas sobre s\u00ed mismas y parad\u00f3jicamente dependientes de las arcas p\u00fablicas).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque todos los discursos sindicales plantean problemas, salta a la vista que \u00e9stos resultan ser sensiblemente menores en el caso del sindicalismo alternativo y resistente, las m\u00e1s de las veces de cariz anarcosindicalista y muy pr\u00f3ximo, cognitiva y emocionalmente, a la izquierda social y a movimientos como el del 15 de mayo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Adem\u00e1s de anticapitalista, cualquier proyecto de emancipaci\u00f3n que cobre cuerpo en el Norte opulento en el inicio del siglo XXI tiene que ser por fuerza antipatriarcal, antiproductivista, antimilitarista e internacionalista. Debe colocar en un primer plano, en otras palabras, el prop\u00f3sito de acabar en todos los \u00f3rdenes con la marginaci\u00f3n, material y simb\u00f3lica, que padecen las mujeres; tiene que responder, en segundo lugar, a una defensa cabal de los derechos de las generaciones venideras (y de los de las dem\u00e1s especies que nos acompa\u00f1an en el planeta Tierra); ha de hacer frente, en tercer t\u00e9rmino, a lo que acarrean poderosas instancias de cariz militar-represivo &#8211;y a los valores consiguientes&#8211;, y est\u00e1 en la obligaci\u00f3n de dar aliento en todo momento a los designios de liberaci\u00f3n que cobran cuerpo en los pa\u00edses del Sur.<br \/>\nTodo ello implica que en las diferentes concreciones materiales de ese proyecto tiene que estar presente en todo momento un horizonte de medio y largo plazo que a menudo falta en las propuestas, casi siempre cortoplacistas, de la izquierda pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. De siempre arrastramos problemas que en un grado u otro se vinculan con la cuesti\u00f3n generacional. Al respecto es importante, por lo pronto, que recordemos que la visi\u00f3n de muchos hechos complejos &#8211;lo que es, por ejemplo, el bienestar o lo que significa consumir&#8211; tiene una dimensi\u00f3n generacional a la que debemos prestar, para no equivocarnos, una expresa atenci\u00f3n. Esto al margen, el proyecto emancipatorio se ver\u00e1 sensiblemente lastrado si en su seno no est\u00e1n presentes, con sus percepciones singulares, las diferentes generaciones. Tan grave es que en un movimiento falten los j\u00f3venes como que en \u00e9l no haya gentes de edad. Y, sin embargo, y como es sabido, una y otra realidad son harto comunes entre nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. Aunque el discurso dominante quiere hacernos creer lo contrario, la defensa cabal del derecho de autodeterminaci\u00f3n es inexcusable. No vaya a ser que, si no la asumimos, aceptemos de buen grado las consecuencias de esa monserga que al cabo nos viene a decir que todo puede discutirse &#8211;es evidente, claro, que no es as\u00ed&#8211; excepto la condici\u00f3n e integridad del Estado en que vivimos. Sobran las razones para afirmar que s\u00f3lo cabe describir como democr\u00e1tica la configuraci\u00f3n de una comunidad pol\u00edtica, sea cual fuere \u00e9sta, cuando la adhesi\u00f3n a ella es plenamente voluntaria. En tal sentido, defender entre nosotros, por ejemplo, la configuraci\u00f3n de un Estado federal sin antes haber garantizado la plena voluntariedad de las adhesiones a esa forma de Estado es, sin m\u00e1s, una aberraci\u00f3n. Y lo es incluso para quienes, leg\u00edtima y razonadamente, recelan de los Estados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10. Cualquier proyecto de emancipaci\u00f3n que se precie de tal debe partir de la certificaci\u00f3n de que habr\u00e1 siempre un riesgo al acecho. Con un lenguaje que es de otra \u00e9poca, Cornelius Castoriadis lo describi\u00f3 como \u201cel constante renacimiento de la realidad capitalista en el seno del proletariado\u201d. Dig\u00e1moslo con otras palabras: nunca debemos olvidar que nosotros mismos formamos parte de ese sistema al que deseamos plantar cara, de tal suerte que sus vicios y aberraciones se manifiestan frecuentemente en nuestra conducta. Por eso es tan importante que en todas nuestras iniciativas se revele el firme y libertario prop\u00f3sito de subvertir o, lo que es lo mismo, de abandonar el imaginario de la jerarqu\u00eda, de los personalismos, de la ciencia, de la tecnolog\u00eda, del crecimiento, del consumo, de la productividad y de la competitividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Semejante tarea se hace a\u00fan m\u00e1s perentoria en un momento como el presente, en el que, por retomar la muy conocida teorizaci\u00f3n de Walter Benjamin, y ante el colapso que se avecina, estamos obligados a aplicar, nosotros mismos, los frenos de emergencia que ha perdido dram\u00e1ticamente el sistema que padecemos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estas l\u00edneas recogen qu\u00e9 es lo que, desde mi punto de vista, deber\u00eda ser la izquierda entre nosotros. 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