{"id":1346,"date":"2011-09-13T00:38:00","date_gmt":"2011-09-12T22:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=1346"},"modified":"2011-09-13T00:38:01","modified_gmt":"2011-09-12T22:38:01","slug":"deficits-y-trampas-gobernantes-culpables","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/deficits-y-trampas-gobernantes-culpables\/","title":{"rendered":"D\u00e9ficits y trampas: gobernantes culpables"},"content":{"rendered":"<h4>\n<p><figure id=\"attachment_415\" aria-describedby=\"caption-attachment-415\" style=\"width: 170px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a rel=\"attachment wp-att-415\" href=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?attachment_id=415\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-415 \" style=\"margin: 10px;\" title=\"Carlos Taibo\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/20110111171819-carlos-taibo1.jpg\" alt=\"Carlos Taibo\" width=\"170\" height=\"125\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/20110111171819-carlos-taibo1.jpg 340w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/20110111171819-carlos-taibo1-300x220.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 170px) 100vw, 170px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-415\" class=\"wp-caption-text\">Carlos Taibo<\/figcaption><\/figure><\/h4>\n<h4>Carlos Taibo<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Cuando nuestros gobernantes, lejos de los micr\u00f3fonos, se refieren a las numerosas y draconianas medidas de ajuste que han desplegado en el \u00faltimo a\u00f1o y medio suelen echar mano casi siempre del mismo argumento: un eventual desplome de bancos e instituciones financieras provocar\u00eda un escenario de caos y de ausencia dram\u00e1tica de expectativas que har\u00eda que a\u00f1or\u00e1semos una situaci\u00f3n como la presente. El argumento en cuesti\u00f3n suele verse acompa\u00f1ado de otro de perfil similar: hay que hacer lo imposible para evitar un programa de rescate de la UE, y ello aun cuando los deberes consiguientes recuerden poderosamente a ese programa de rescate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Importa subrayar lo que hay por detr\u00e1s de semejante trama argumental: un manifiesto olvido de c\u00f3mo esos mismos gobernantes han tolerado -mejor ser\u00eda decir que han estimulado- conductas econ\u00f3micas lamentables que nos han situado al borde del precipicio. Primero nos colocan junto a \u00e9ste para despu\u00e9s contarnos que no queda m\u00e1s remedio que acatar unas medidas de ajuste que, por a\u00f1adidura, son m\u00e1s de lo mismo, esto es, ratifican el acercamiento al precipicio. No s\u00f3lo eso: ni siquiera han demostrado su utilidad en t\u00e9rminos de las claves mentales que maneja la econom\u00eda dominante en un escenario en el que -sobran los datos para confirmarlo- ninguna de las concesiones realizadas a la l\u00f3gica de los mercados ha servido para frenar un \u00e1pice la codicia de \u00e9stos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es verdad que en repetidas ocasiones hab\u00edamos pronosticado que todo esto iba a ocurrir. Debemos reconocer, sin embargo, que nunca pensamos que nuestros gobernantes iban a llegar tan lejos en su complicidad con obscenos intereses privados. El hecho de que algunos de ellos, y bien que con palabras cautelosas, se hayan atrevido a reconocer que la mayor\u00eda de las reglas del juego las determinan esos intereses retrata fidedignamente a d\u00f3nde hemos llegado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Tiene su sentido examinar tres de las manifestaciones precisas de todo lo anterior. Vaya la primera de ellas. Semanas atr\u00e1s nuestros peri\u00f3dicos acogieron, a menudo en los titulares de portada, una noticia vanamente esperanzadora: los Gobiernos de varios de los Estados miembros de la Uni\u00f3n Europea, y entre ellos el espa\u00f1ol, hab\u00edan decidido proscribir, para defender a los bancos, determinado tipo de operaciones de cort\u00edsimo plazo que inequ\u00edvocamente escond\u00edan infumables pr\u00e1cticas especulativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La riqueza de la noticia era doble. En primer lugar, el lector descubr\u00eda que al alcance de nuestros dirigentes estaba, en virtud de una decisi\u00f3n estrictamente legal, prohibir pr\u00e1cticas que hab\u00edan da\u00f1ado de forma visible el quehacer cotidiano de las econom\u00edas de los pa\u00edses afectados, y que con certeza, y dicho sea de paso, hab\u00edan acrecentado los d\u00e9ficits p\u00fablicos de aqu\u00e9llos. La pregunta estaba, entonces, servida: \u00bfc\u00f3mo es posible que durante a\u00f1os se haya transigido, inopinadamente, con esas pr\u00e1cticas? \u00bfHasta d\u00f3nde no habr\u00e1 llegado la idolatr\u00eda dispensada al dios mercado que este \u00faltimo ha quedado, siempre, por encima de lo que cab\u00eda entender que era el bien com\u00fan? De la noche a la ma\u00f1ana descubr\u00edamos, para descr\u00e9dito de quienes nos gobiernan, que, frente al que ha sido su discurso monocorde, s\u00ed era posible -era f\u00e1cil- establecer reglas del juego que frenasen la especulaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que prestar atenci\u00f3n, aun as\u00ed, a otra cara de la cuesti\u00f3n: tal y como los hechos se nos explicaban, los beneficiarios principales de la medida adoptada no eran sino los bancos. \u00a1Caramba! Ahora resulta que estos \u00faltimos nada ten\u00edan que ver con esas pr\u00e1cticas especulativas que repentinamente se trataba de combatir&#8230; Obligado est\u00e1 uno a certificar lo que a estas alturas se antoja evidente: nuestros gobernantes, que se han desentendido por completo de lo que sucede al ciudadano de a pie, siguen empe\u00f1ados en rescatar a los bancos del abismo en que ellos mismos, voluntaria y gustosamente, nos han emplazado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Rescatemos un segundo hecho de inter\u00e9s, que no puede ser otro que la decisi\u00f3n asumida por socialistas y populares en el sentido de reformar la Constituci\u00f3n para incluir en ella una menci\u00f3n expresa a l\u00edmites infranqueables en lo que se refiere al d\u00e9ficit de las diferentes administraciones p\u00fablicas. Como suele ocurrir con estas cosas, a primera vista el criterio abrazado parece muy razonable: qu\u00e9 mejor que alentar la austeridad y el equilibrio en esas administraciones. Pena es que, por detr\u00e1s, todas las miserias exploten.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo pronto, se nos invita a eludir cualquier consideraci\u00f3n sobre el entorno de la medida en cuesti\u00f3n. \u00bfPara qu\u00e9 plantear una discusi\u00f3n seria en lo que se refiere a qui\u00e9n paga impuestos entre nosotros, al fraude fiscal o a la evaporaci\u00f3n de recursos en ex\u00f3ticos para\u00edsos? \u00bfPara qu\u00e9 formular alguna pregunta en lo relativo a cu\u00e1l es -cu\u00e1l ha de ser- el destino de los recursos p\u00fablicos en un lugar que, indeleblemente lastrado por la corrupci\u00f3n y las obras fara\u00f3nicas, se caracteriza por la ausencia de noticias que den cuenta de la apertura de causas legales contra quienes no han actuado como deb\u00edan?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por detr\u00e1s lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n es, con todo, el designio de esquivar cualquier juicio relativo a los hechos que han conducido a una situaci\u00f3n muy delicada como resulta ser, al cabo, la presente. Pienso al respecto en unas pr\u00e1cticas especulativas que en el mejor de los casos son condenadas ret\u00f3ricamente, en una burbuja inmobiliaria alentada por todos nuestros gobernantes, tirios y troyanos, o, en suma, en la tolerancia sin l\u00edmites, cuando no el est\u00edmulo, con que esos mismos gobernantes han obsequiado el negocio f\u00e1cil y la inmoralidad de las transacciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada de lo anterior tiene, con todo, el mismo relieve que corresponde a un hecho principal: encubierta tras sus \u00ednfulas de saludable austeridad, la reforma constitucional que nos ocupa obedece al cristalino prop\u00f3sito de acometer impresentables recortes en un gasto social ya de por s\u00ed claramente por debajo del existente en los miembros de la UE a los que decimos querer homologarnos, y de alentar, al tiempo, nuevas privatizaciones. En su esencia lo que despunta es el designio de garantizar que gozar\u00e1n de absoluta  prioridad, en cuanto al pago, las deudas contra\u00eddas por las administraciones p\u00fablicas con las instituciones financieras, de tal suerte que si ello implica -y lo implica- reducir sensiblemente el gasto en sanidad y en educaci\u00f3n habr\u00e1 que acatar sumisamente esta consecuencia. El escenario es dantesco: luego de haber asistido en los \u00faltimos a\u00f1os a formidables operaciones de inyecci\u00f3n de recursos p\u00fablicos en el sistema financiero, los beneficiarios de esas operaciones reciben, adem\u00e1s, garant\u00edas de que sus intereses seguir\u00e1n estando en primera l\u00ednea, y ello sin que conste que hayan abandonado las pr\u00e1cticas a las que nos tienen acostumbrados. Y es que conviene agregar que son esas instituciones financieras las que muy a menudo se ocultan tras esos ignotos mercados que en la propaganda oficial nos estar\u00edan haciendo tanto da\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palabras, y para resumir lo que se avecina, quienes nos han emplazado en una crisis delicad\u00edsima se aprestan a obtener beneficios adicionales de la mano de la aplicaci\u00f3n de las mismas recetas que nos han colocado en ese escenario. Curioso es, por cierto, que quienes tan remisos se han mostrado de siempre a la hora de reformar una Constituci\u00f3n que no tuvieron la oportunidad de refrendar la mayor\u00eda de quienes hoy disfrutan del derecho a voto se muestren ahora dispuestos a hacerlo con tanta prisa y sigilo en provecho, por a\u00f1adidura, de la franca incorporaci\u00f3n a la carta magna de una regla de oro que nace de una ideol\u00f3gica percepci\u00f3n de los hechos econ\u00f3micos. De poco consuelo parece al respecto la certificaci\u00f3n de que son muchos los \u00e1mbitos en los que la Constituci\u00f3n no es objeto de respeto: a buen seguro que no ser\u00e1 \u00e9ste -el de los techos de d\u00e9ficit- uno de ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. No quiero dejar en el olvido una tercera manifestaci\u00f3n de las miserias contempor\u00e1neas: la que se revela a trav\u00e9s de las omnipresentes declaraciones del ministro Blanco. No acierto a entender qui\u00e9nes han aupado a puestos de relieve a un personaje de semejante condici\u00f3n: cuando lo que se trata es de enga\u00f1ar a la ciudadan\u00eda lo suyo es que se pongan en funcionamiento las estrategias m\u00e1s sagaces desplegadas por las personas m\u00e1s inteligentes\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Blanco nos cuenta el lunes que mantiene en pie todas las promesas de finalizaci\u00f3n de las obras de nuevas l\u00edneas de alta velocidad ferroviaria. Nuestros gobernantes llevan dos decenios dilapidando recursos fara\u00f3nicos para pertrechar un sistema de transporte p\u00fablico claramente volcado al servicio de las capas pudientes de la sociedad, y claramente encaminado a reducir las posibilidades de transporte al alcance de todos los dem\u00e1s. Para esto, y al parecer, ha habido y hay recursos, como si las obras correspondientes nada tuviesen que ver con el crecimiento espectacular del d\u00e9ficit de unas y otras administraciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El martes, en cambio, a Blanco le toca llamar a cap\u00edtulo para que esas administraciones asuman draconianas estrategias de recorte del gasto que en algo coinciden, eso s\u00ed, con el proyecto maestro defendido el primer d\u00eda de la semana: su traducci\u00f3n inmediata lo es, de nuevo, en provecho de reducciones en lo que se refiere al gasto social, en franco detrimento, una vez m\u00e1s, de las posibilidades al alcance de las clases populares. Si alguien se pregunta que hay por detr\u00e1s de la obsesi\u00f3n de nuestros gobernantes por la alta velocidad ferroviaria, responder\u00e9 r\u00e1pidamente: el designio de no fallar a un pu\u00f1ado de grandes empresas de la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Tengo que volver sobre algo de lo que he hablado de manera demasiado r\u00e1pida. Me refiero a la singular\u00edsima y metaf\u00edsica condici\u00f3n que corresponde a los mercados. \u00c9stos se nos presentan como nebulosas realidades detr\u00e1s de las cuales no habr\u00eda personas ni beneficiarios. Se tratar\u00eda de una suerte de extraterrestres que operar\u00edan como virus por completo fuera de control. Nada se podr\u00eda hacer contra ellos porque no parecen estar en ning\u00fan lugar y porque, dada su apersonal condici\u00f3n, en el hipot\u00e9tico caso de que la enfermedad que provocan se tradujese en eventuales delitos ninguna causa legal podr\u00eda abrirse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salta a la vista que todo lo anterior es una ficci\u00f3n interesada e inteligentemente construida. Detr\u00e1s de los mercados hay personas e instituciones de nombre conocido. Obligado parece aportar una explicaci\u00f3n, urgente, de por qu\u00e9 conductas impresentables como las asumidas por esas personas e instituciones no han sido objeto de persecuci\u00f3n alguna. Nos hallamos al respecto ante una de las secuelas inesperadas de la desregulaci\u00f3n que lo ha marcado todo al calor de la globalizaci\u00f3n capitalista: si desaparecen las normas reguladoras que en el pasado -vamos a suponer que fue as\u00ed- establecieron l\u00edmites en la acci\u00f3n de capitales y capitalistas, desaparece el propio fundamento de un imaginable delito. No es, por una vez, que los jueces no est\u00e9n haciendo su trabajo: es que no hay leyes en las cuales fundamentar el encausamiento legal de quienes moralmente no pueden describirse sino como genuinos delincuentes. Claro que al efecto es inevitable atribuir una responsabilidad central, de nuevo, a nuestros gobernantes, que son los que, al fin y al cabo, han dado alas a la desregulaci\u00f3n de la que hablamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. \u00a0Lo dejo para el final y le dedico bien poco espacio, pese a que, acaso, es m\u00e1s importante que todo lo anterior. Las discusiones relativas a la trama de la crisis financiera en curso, o a la responsabilidad que al respecto recae sobre nuestros gobernantes, arrastran siempre una inquietante condici\u00f3n de corto plazo. Enfangados como estamos en la miseria del d\u00eda a d\u00eda, no acertamos a ver m\u00e1s all\u00e1. Y esto nos sucede a menudo tambi\u00e9n -no lo olvidemos- a quienes queremos contestar radicalmente el orden existente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dig\u00e1moslo con rotundidad: cualquier an\u00e1lisis que merezca cr\u00e9dito, y cualquier propuesta alternativa al desorden que padecemos, adem\u00e1s de colocar en primer plano, por l\u00f3gica, el designio general de hacer frente a la explotaci\u00f3n y a la alienaci\u00f3n, tiene por fuerza que prestar atenci\u00f3n a tres dimensiones inexcusables. Hablo de las que hacen referencia a las mujeres y su secular postraci\u00f3n, a los derechos de las generaciones venideras &#8211;y a los de las otras especies que nos acompa\u00f1an en el planeta&#8211; y a los habitantes de los pa\u00edses del Sur. No vaya a ser que, sin contestar los cimientos de la miseria que rodea al crecimiento, a la competitividad y a la productividad, nos empe\u00f1emos en reconstruir nuestros maltrechos Estados del bienestar en franco olvido de todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando nuestros gobernantes, lejos de los micr\u00f3fonos, se refieren a las numerosas y draconianas medidas de ajuste que han desplegado en el \u00faltimo a\u00f1o y medio suelen echar mano casi siempre del mismo argumento: un eventual desplome de bancos e instituciones financieras provocar\u00eda un escenario de caos y de ausencia dram\u00e1tica de expectativas que har\u00eda que a\u00f1or\u00e1semos una situaci\u00f3n como la presente. 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