{"id":12908,"date":"2026-11-02T10:59:01","date_gmt":"2026-11-02T08:59:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=12908"},"modified":"2026-11-02T11:00:56","modified_gmt":"2026-11-02T09:00:56","slug":"desafeccion-politica-con-participacion-electoral-coces-en-el-aguijon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/desafeccion-politica-con-participacion-electoral-coces-en-el-aguijon\/","title":{"rendered":"Desafecci\u00f3n pol\u00edtica con participaci\u00f3n electoral: coces en el aguij\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>&lt;&lt;Yo no quiero cambiar la humanidad, quiero que la humanidad cambie&gt;&gt;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><strong>(Cornelius Castoriadis)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desafecci\u00f3n pol\u00edtica, el desprecio hacia las instituciones, es una realidad patente en las sociedades postmodernas que a\u00fan se pregonan democr\u00e1ticas. Seguramente por esa inercia que ha llevado a considerar el Estado de Derecho y la Constituci\u00f3n como su emulsi\u00f3n natural, aunque no existe evidencia de que eso por s\u00ed solo garantice la salud democr\u00e1tica. Sin embargo, el abismo de desconfianza abierto entre gobernantes y gobernados no suele llegar a traducirse en colapso del sistema. El modelo mantiene un notable nivel de resiliencia aparentemente ajeno a las turbulencias que bullen en su seno. Cada convocatoria electoral legalmente sancionada, aun con las fuerzas ganadoras lejos de alcanzar un quorum m\u00ednimamente legitimador, se ofrece como prueba de su mala salud de hierro. En una palabra: una vez cerradas las urnas, la raqu\u00edtica participaci\u00f3n electoral se esgrime como aval de mandato popular en flagrante contradicci\u00f3n a lo que la pertinaz desafecci\u00f3n demuestra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desafecci\u00f3n pol\u00edtica ha alcanzado la categor\u00eda m\u00f3rbida en el arranque de este siglo XXI, que ven\u00eda a coronar un mundo unipolar pre\u00f1ado de revoluciones tecnol\u00f3gicas. Pero super\u00f3 el punto de no retorno impulsado por la crisis financiera de 2008 y la pandemia del coronavirus del 2020. Dos impactos globales que modificaron bruscamente el adn vivencial de unas comunidades acostumbradas a que los cambios transformadores fueran homeop\u00e1ticos, reduciendo al m\u00ednimo sus efectos perturbadores al dilatarse en el tiempo. Asimilar que en el curso de una misma generaci\u00f3n la gente ten\u00eda que adaptarse a otras reglas del juego, era mucho m\u00e1s traum\u00e1tico que la <em><strong>&lt;&lt;destrucci\u00f3n creadora&gt;&gt;<\/strong><\/em> con que Joseph Schumpeter caracterizara la esencia del capitalismo. Un genocidio demogr\u00e1fico en diferido era lo que implicaba la jeremiaca sentencia <em><strong>&lt;&lt;las nuevas generaciones est\u00e1n condenadas a vivir peor que sus padres&gt;&gt;<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por primera vez en la historia, los nacidos no llegaban con un pan bajo el brazo sino con una condena. El progreso carec\u00eda de proyecto y las met\u00e1stasis de esa maldici\u00f3n b\u00edblica corr\u00edan como la p\u00f3lvora por los intersticios sociales. A la exigencia de resignaci\u00f3n se sumaba una especie de s\u00e1lvese quien pueda. Pero ni se puede poner puertas al campo ni las sociedades se suicidan. Esa nueva hegemon\u00eda ha derivado en una disrupci\u00f3n ciudadana generalizada, con nuevos roles en sectores y espacios hasta ahora bald\u00edos. Una arquitectura institucional que solo conserva de la tradicional su decorado, sin m\u00e1s sentido ni sustancia, pero que mantiene cierto pedaleo vital porque la pol\u00edtica tiene horror al vac\u00edo. El Estado de Derecho convertido en Estado de Leyes y la Democracia en Votocracia son las nuevas herramientas del poder para mantener un simulacro pol\u00edtico que permita la ficci\u00f3n de cohesi\u00f3n entre gobernantes y gobernados; dirigentes y dirigidos; explotados y explotadores; trabajadores y desempleados; pudientes y vulnerables. Bajo el soporte de un status pan\u00f3ptico, la flexiseguridad, la econom\u00eda de la atenci\u00f3n y la Inteligencia Artificial, ensayadas con m\u00e9rito en el universo productivo, se hacen normas de obligado cumplimiento virales por el proselitismo de las redes sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta que cabe hacer es c\u00f3mo ha sido posible que esta gangrena no haya derivado en una revoluci\u00f3n social como en otras etapas de la historia. Los motivos, impl\u00edcitos o expl\u00edcitos, son diversos, distintos y distantes. Pero una explicaci\u00f3n nada despreciable es la que aporta Zygmunt Baumen se\u00f1alando al cambio operado en la naturaleza de la ciudadan\u00eda postmoderna. Apunta este autor que la ataraxia de que hacen gala los perdedores de la crisis global tiene mucho que ver con que a menudo ellos mismos son parte del problema. Que su pasividad radica en que, al margen de lo que ocurriera en el pasado, los afectados de hoy sienten que ellos tambi\u00e9n tienen algo que perder. Son rehenes de su doble condici\u00f3n de productores y consumidores. <em><strong>&lt;&lt;Los consumidores deben ser guiados por normas est\u00e9ticas, no por nomas \u00e9ticas [\u2026] La est\u00e9tica del consumo gobierna hoy donde antes lo hacia la \u00e9tica del trabajo&gt;&gt;<\/strong><\/em> asegura en su libro&nbsp;<em>Trabajo, consumismo y nuevos pobres<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En l\u00ednea con el concepto <em><strong>&lt;&lt;corrupci\u00f3n del car\u00e1cter&gt;&gt;<\/strong><\/em> innovado por su colega Richard Sennett, el soci\u00f3logo alem\u00e1n estima que la actual primac\u00eda del gen consumista respecto a la herencia del <em><strong>&lt;&lt;homo faber&gt;&gt;<\/strong><\/em> ha modificado radicalmente las bases mentales del contrato social. <em><strong>&lt;&lt; La experiencia que me ense\u00f1a a vivir&gt;&gt;<\/strong><\/em>, propia de la \u00e9tica del trabajo, sostiene Baumann, sucumbe ante <em><strong>&lt;&lt;la vivencia de las cosas por las que atravieso a lo largo de la vida&gt;&gt;<\/strong><\/em>, caracter\u00edstica del goce consumista. En la actualidad es frecuente encontrar trabajadores pobres, pero a la vez consumidores subsidiados y miembros activos del cuerpo electoral. Esta creativa incongruencia, concretada en la ausencia de una participaci\u00f3n pol\u00edtica protagonista y responsable, ha constituido el plano inclinado que ha facilitado el tr\u00e1nsito desde la experiencia vivida a la simple vivencia representada. Amputaci\u00f3n democr\u00e1tica que el Manifiesto de 1866 de la Primera Internacional de Trabajadores (AIT) debi\u00f3 presagiar cuando dej\u00f3 inscrito en sus estatutos :<em><strong>&lt;&lt;No m\u00e1s deberes sin derechos ni m\u00e1s derechos sin deberes&gt;&gt;<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desmantelamiento del Estado de Bienestar, parteaguas de la crisis abierta ahora en canal, ha sido el escenario propicio para la eclosi\u00f3n de la parad\u00f3jica nueva normalidad. Son precisamente las masas trabajadoras, base y basti\u00f3n de la izquierda cl\u00e1sica, las que est\u00e1n liderando el vuelco respaldando con su voto a las opciones ultras que en el pasado combat\u00edan. Socialdem\u00f3cratas y conservadores no han sabido comprender que estaban inmersos en una crisis existencial, y su respuesta levantando un cord\u00f3n sanitario frente al populismo rampante, sin otras medidas de calado, no ha servido m\u00e1s que para dilatar el desenlace. La sufrida clase proletaria, ahormada en la disciplina cuartelera, el seguidismo ciego y el culto al partido-gu\u00eda, solo ha tenido que cambiar de bando para reconocer su causa en otros espacios pol\u00edticos. Aquel <em><strong>&lt;&lt;ten\u00edamos raz\u00f3n por motivos equivocados&gt;&gt;<\/strong><\/em>, con que el dirigente comunista Arthur Koestler exorcizaba su pasado estalinista, podr\u00eda estar teniendo all\u00ed una segunda oportunidad en un vientre de alquiler.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a esto, y en sus ant\u00edpodas ideol\u00f3gicas, persiste una izquierda gubernamental que predica manos libres para salvarnos de la amenaza ultra. No promueve mayores valores democr\u00e1ticos, ni el esp\u00edritu cr\u00edtico, ni una transparencia pol\u00edtica que vigorice la excelencia \u00e9tica de sus proclamas. Da por hecho que ella lleva de serie esa supremac\u00eda moral, y que sus acciones tienen un objetivo trascendente que justifica la obediencia debida. Corrupci\u00f3n a pu\u00f1ados en su entorno m\u00e1s directo; ocupaci\u00f3n de las instituciones y empresas p\u00fablicas con comisarios pol\u00edticos; la mentira indiscriminada como arma dial\u00e9ctica, toda una bater\u00eda de acciones y medidas para bunkerizarse en el poder y as\u00ed sortear la amenaza de desahucio en ciernes. Actitudes que, en su mayor\u00eda, tienen la misma ra\u00edz antidemocr\u00e1tica, paternalista y hasta desp\u00f3tica que las que propagan con \u00e9xito sus antagonistas. La diferencia m\u00e1s notable est\u00e1 en su indecente reclamaci\u00f3n de suspensi\u00f3n de juicio para permitir su alto desempe\u00f1o sin interferencias. Aunque en la pr\u00e1ctica lo que hace sea contribuir al embrutecimiento de la sociedad civil y facilitar la llegada de los b\u00e1rbaros. Un p\u00e9ndulo acunado por episodios alimenticios como el resignado <em><strong>&lt;&lt;m\u00e1s vale lo malo conocido&gt;&gt;<\/strong><\/em>. Un pudridero para una democracia convertida en una <em><strong>&lt;&lt;superstici\u00f3n de la estad\u00edstica&gt;<\/strong><\/em>, seg\u00fan la percepci\u00f3n de Jorge Luis Borges, en lectura po\u00e9tica de la&nbsp;<em>Ley del n\u00famero<\/em>&nbsp;de Ricardo Mella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">(Nota. Este art\u00edculo se ha publicado en el <a href=\"https:\/\/cgt.es\/n-rojo-y-negro\/rojo-y-negro-no-416-noviembre-2026\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00famero de noviembre de Rojo y Negro<\/a>)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-418\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Rafael Cid<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid &lt;&lt;Yo no quiero cambiar la humanidad, quiero que la humanidad cambie&gt;&gt; (Cornelius Castoriadis) La desafecci\u00f3n pol\u00edtica, el desprecio hacia las instituciones, es una realidad patente en las sociedades postmodernas que a\u00fan se pregonan democr\u00e1ticas. 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