{"id":11015,"date":"2025-06-09T00:48:02","date_gmt":"2025-06-08T22:48:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/?p=11015"},"modified":"2025-06-09T00:48:02","modified_gmt":"2025-06-08T22:48:02","slug":"no-somos-nuestros-errores-de-como-la-izquierda-de-ayer-vota-hoy-a-los-ultras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/no-somos-nuestros-errores-de-como-la-izquierda-de-ayer-vota-hoy-a-los-ultras\/","title":{"rendered":"No somos nuestros errores (de c\u00f3mo la izquierda de ayer vota hoy a los ultras)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>&lt;&lt;El hombre es el \u00fanico animal que tropieza dos veces en la misma guerra&gt;&gt;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>(Forges)<\/em><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid<\/h4>\n<figure id=\"attachment_418\" aria-describedby=\"caption-attachment-418\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-418 size-medium\" src=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.radioklara.org\/radioklara\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/rafael_cid_.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-418\" class=\"wp-caption-text\">Rafael Cid<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El populismo ultra de extrema derecha, estereotipo de lo <strong><em>&lt;&lt;facha&gt;&gt;<\/em><\/strong>, aparece en muchos gobiernos donde antes el impulso electoral, un simulacro de participaci\u00f3n ciudadana de abajo-arriba, estaba transitado por <strong><em>&lt;&lt;fuerzas progresistas&gt;&gt;<\/em><\/strong>. Parece como si la ley del p\u00e9ndulo pol\u00edtico fuera el signo de estos tiempos. La entronizaci\u00f3n de un revisionismo hist\u00f3rico de ajuste de cuentas con el pasado inmediato. Uno tras otro, aqu\u00ed y all\u00e1, las piezas del domin\u00f3 institucional postulan a l\u00edderes autoritarios al frente de formaciones nacionalistas-identitarias. Un vendaval reaccionario y contraf\u00e1ctico que ha sembrado la confusi\u00f3n y el temor en una parte de la sociedad comprometida con el cambio de avanzada. Y la \u00faltima manifestaci\u00f3n de ese transfuguismo hist\u00f3rico se ha producido en las elecciones del pasado 18 de mayo en Portugal, donde la ultra Chega ha<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>desbancado al veterano Partido Socialista como l\u00edder de la oposici\u00f3n, convirti\u00e9ndose en la segunda fuerza parlamentaria al superar al PS dos esca\u00f1os gracias al voto de la emigraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero m\u00e1s all\u00e1 de esas expresiones de alarma y crispaci\u00f3n, los sectores afectados no emiten se\u00f1ales de vida inteligente que expliquen el c\u00f3mo y el porqu\u00e9 del tsunami que les embarga. Nada m\u00e1s all\u00e1 de algunos esl\u00f3ganes espantap\u00e1jaros esgrimidos como anatema-reclamo, que por manoseados incurren en una ineficacia decreciente. Un bumer\u00e1n que se agota en automoribundia.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Confirm\u00e1ndose una vez m\u00e1s que la realpolitik tiene miedo al vac\u00edo. Y que cuando lo \u00fanico que se traduce desde los pulpitos oficiales es que lo que pasa es que no se sabe qu\u00e9 pasa, las jeremiadas pueden resultar funestas. Se mire por donde se mire, los actos tienen consecuencias. Prueba y error.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay nada m\u00e1s contraproducente y deshonesto intelectualmente que descalificar de entrada a esas crecientes masas electorales que ahora abrazan al populismo ultra como si de pronto hubieran sido abducidas por un extra\u00f1o agente del mal. Son en buena medida las mismas bases sociales, clase obrera y trabajadora, que ayer supon\u00edan la principal plataforma electoral de los partidos de izquierda en la era del Estado de Bienestar, estatus que nunca fue tan id\u00edlico como se pontificaba. Un burladero que resisti\u00f3 hasta que, con la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, el mundo se reconfigur\u00f3 monol\u00edticamente capitalista, trasunto sobre el que el crac econ\u00f3mico-financiero de 2008 hizo aflorar las met\u00e1stasis del sistema. El nuevo ciclo se inaugur\u00f3 bajo la divisa <strong><em>&lt;&lt;no hay alternativa&gt;&gt;<\/em><\/strong>. Marco de referencia que, como el dantesco <em><strong>&lt;&lt; \u00a1Abandonad toda esperanza! esperanza&gt;&gt;<\/strong><\/em>, anunciaba una \u00e9poca donde las nuevas generaciones vivir\u00edan peor que sus padres. El progreso involutivo en lo social mientras el terreno cient\u00edfico-t\u00e9cnico avanzada abrasivamente. Del tradicional ascensor social ya queda un desvencijado montacargas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La realidad es tozuda y, aunque se puede trastear a mucha gente durante poco tiempo y a poca gente durante mucho tiempo, lo que parece insostenible es soplar y sorber a la vez. En Europa los partidos comunistas y socialistas, cantera de la izquierda tradicional, actualmente est\u00e1n en franca retirada cuando no desaparecidos, y sus bases militantes son las que en buena medida nutren la galopada de la extrema derecha. Un fen\u00f3meno que, mutantis mutandis \/ ceteris paribus, podr\u00eda explicar el \u00e9xito de los republicanos trumpistas en Estados Unidos a costa de dem\u00f3cratas y liberales. En la pol\u00edtica institucional ocurre como con la energ\u00eda, que ni se crea ni se destruye, \u00fanicamente se transforma. Son vasos comunicantes. Por eso resultan tan desafortunadas las estigmatizaciones sumarias que se lanzan contra esos millones de votantes<strong><em> &lt;&lt;tr\u00e1nsfugas&gt;&gt;<\/em><\/strong>. Ni en Francia, ni en Italia, ni en Alemania, ni en Espa\u00f1a, hay esa <strong><em>&lt;&lt;fachosfera&gt;&gt;<\/em><\/strong> multitudinaria que la inquina rivalista adjudica a estas corrientes populistas. Un tic supremacista que viene de atr\u00e1s y de lejos. El franquismo sol\u00eda achacar sus problemas existenciales a una conjura judeo-mas\u00f3nica-comunista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su libro <i>La monarqu\u00eda del miedo<\/i>, la fil\u00f3sofa norteamericana Martha C. Nussbaum ha indagado sobre los factores determinantes del conflicto abierto en canal a partir de la irrupci\u00f3n del trumpismo. <strong><em>&lt;&lt;Los problemas que la globalizaci\u00f3n y la automatizaci\u00f3n crean a los estadounidenses de la clase trabajadora son reales, profundos y, en apariencia, tienen muy dif\u00edcil remedio (\u2026) muchas personas que sienten que su nivel de vida empeora pueden optar por echar la culpa de todo a \u201clos malos\u201d de la historia: si nosotros conseguimos que \u201cellos\u201d no entren (construyendo un muro)<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>o logramos ponerlos \u201cen su lugar\u201d (en puestos subordinados a los \u201cnuestros\u201d) \u201cnosotros\u201d podremos recuperar nuestro orgullo y en el caso de los hombres nuestras masculinidad&gt;&gt;<\/em><\/strong>. Esto para el flanco derecho, en el segmento electoral motivado por consignas identitarias de <em><strong>&lt;&lt;los nuestros, primero&gt;&gt;.<\/strong><\/em> El espacio electoral que sucumbe a la tentaci\u00f3n de ver en el migrante un intruso social; en la ecolog\u00eda una barrera que hace peligrar su trabajo (agricultura, ganader\u00eda, etc.); y en la incorporaci\u00f3n de la mujer en el \u00e1mbito profesional una desventaja competitiva. Aunque un malestar equivalente impregna tambi\u00e9n al otro bando militante que tensiona la polarizaci\u00f3n. Afirma esta autora al respecto: <em><strong>&lt;&lt;Al mismo tiempo, el miedo tambi\u00e9n se extiende desbocado entre personas de \u201cizquierdas\u201d que aspiran a una mayor igualdad social y econ\u00f3mica, y a una protecci\u00f3n en\u00e9rgica de todos esos derechos de las mujeres y las minor\u00edas que tanto cost\u00f3 conquistas&gt;&gt;<\/strong><\/em>. Dos amenazas concurrentes habitualmente esgrimidas por las c\u00fapulas de los partidos afectados y sus dirigentes para su arquitectura de dominio. En este sentido, censura Nussbam: <strong><em>&lt;&lt;En lugar de analizar la cuesti\u00f3n con seriedad y de escuchar los argumentos de la otra parte, tratando de comprender a fondo los diversos aspectos de la realidad, tienden a demonizar a nada menos que a la mitad del electorado estadounidense, calificando a estos votantes de monstruos y de enemigos de todo lo bueno&gt;&gt;<\/em><\/strong>. La antigua teor\u00eda de las dos orillas (rive droit\/rive gauche) en un mundo un\u00edvocamente capitalista que las tendencias olig\u00e1rquicas (la vertical del poder) que ya denunciara Robert Michels en los partidos impiden desenredar (levantar muros, no pasar\u00e1n, etc.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha habido momentos y circunstancias en que la sociedad civil activada, como el jilguero en la mina, mand\u00f3 un S.O.S. alertando del inminente naufragio sin por eso recibir acuse de recibo desde las instituciones. Posiblemente porque la nomenklatura dirigente, en el af\u00e1n de mantenerse en el poder caiga quien caiga ha ido desmantelando los mecanismos democr\u00e1ticos que permitir\u00edan remediar semejantes calamidades. Ese fue el mensaje impl\u00edcito en la revuelta francesa de los chalecos amarillos y en las varias sacudidas de los 15-M que surgieron en el planeta tras el estallido de las primaveras \u00e1rabes. Distantes pero no distintas, esas protestas eran un clamor popular, un ultim\u00e1tum civilizatorio, un <strong><em>&lt;&lt;as\u00ed no podemos seguir&gt;&gt;<\/em><\/strong>. En el caso de los chalecos amarillos, protagonizadas por los damnificados del sistema (asalariados y clase media rebajada), sin sesgo ideol\u00f3gico evidente, lo que trajo de cabeza a los taxidermistas de la cosa p\u00fablica siempre prestos a rotular iniciativas que les descuadran. En el cap\u00edtulo del quicemayismo, espoleadas sobre todo por una juventud sin futuro y un precariado laboral marginado por el sistema, los indignados habidos y por haber. Dos cu\u00f1as de la misma madera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La suerte qued\u00f3 definitivamente echada cuando los aludidos por la ola contestaria se empe\u00f1aron en buscar antecedentes por el espejo retrovisor de la historia. Que si fascistas, que si comunistas, un \u00e1rbol geneal\u00f3gico que solo sirvi\u00f3 para aumentar su miop\u00eda fundacional. La alquimia pol\u00edtica que alumbra aqu\u00ed y ahora al populismo bifronte, de extrema derecha y de extrema izquierda, cuenta con ide\u00f3logos curtidos en el sincretismo proceloso. Comunistas de largo aliento como el franc\u00e9s Alain Badiou, que ha redescubierto para su causa al nazi Carl Schmitt y su definici\u00f3n del adversario como enemigo a batir. O el inclasificable Viktor Orban, quinta columna de Putin en la Uni\u00f3n Europea (UE), que tiene a Antonio Gramsci y su teor\u00eda de la hegemon\u00eda como mentor intelectual (hizo su tesis doctoral sobre el fundador del Partido Comunista Italiano). Tan singular hibridaci\u00f3n ha dejado escapar algunas experiencias aberrantes, quiz\u00e1s inspiradas en las f\u00f3rmulas totalitarias de los a\u00f1os veinte del siglo pasado, con un fondo de marxismo identitario (tambi\u00e9n participan de la tesis antiliberal del Estado de Derecho como emanaci\u00f3n superestructural del poder econ\u00f3mico y financiero). Ah\u00ed van dos perlas. Una, el manifiesto <i>\u00bfFascismo en Italia? Decreto dignidad<\/i> (5 de septiembre de 2018) suscrito por los dirigentes de Izquierda Unida H\u00e9ctor Illueca, Manuel Monereo y Julio Anguita en defensa de las pol\u00edticas de Matteo Salvini, l\u00edder de la formaci\u00f3n xen\u00f3foba Liga Norte (a Illueca ese lastre no le impidi\u00f3 llegar a ser vicepresidente de la Generalitat Valenciana). La otra interesa al antiguo neonazi Jorge Verstrynge, que de mentor de Unidas Podemos (UP) ha pasado a encuadrarse como nazbol, acr\u00f3nico que compendia a una nueva estirpe ideol\u00f3gica que combina el nacionalismo con el bolchevismo.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las nuevas sensibilidades pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas, m\u00e1s emocionales que racionales, se han acentuado con el impacto de la pandemia. La percepci\u00f3n generalizada de una cierta orfandad propici\u00f3 que mucha gente defraudada con el sistema se echara en manos de partidos identitarios y pol\u00edticos salvapatrias que enarbolan la bandera del euroescepticismo, la antiglobalizaci\u00f3n y contra la democracia liberal al grito de <strong><em>&lt;&lt;los nuestros, primero&gt;&gt;<\/em><\/strong>. El problema es que enfrente, las formaciones de izquierda, en vez de elevar el grado de exigencia democr\u00e1tica, responden asumiendo algunas de las prerrogativas anti-inmigraci\u00f3n de sus contrincantes; controlando las instituciones; quebrando la separaci\u00f3n de poderes; gobernando al margen del parlamento (decretos leyes \/ ordenes ejecutivas); y banalizando los espacios de los medios de comunicaci\u00f3n p\u00fablicos para ampliar su base clientelar (el caso de TVE con espacios de la telebasura tipo <i>S\u00e1lvame<\/i> y sus mariachis). En suma, cavando su propia tumba y extendiendo una alfombra roja a sus potenciales sucesores iliberales. El fetichismo acr\u00edtico del Estado y su aparato reproductivo; el culto a la personalidad; y el autoritarismo operativo de los partidos comunistas del extinto Bloque del Este est\u00e1 en la base del rena(z)imiento de Alternativa por Alemania (AfD) que en solo doce a\u00f1os se ha convertido en la primera fuerza electoral desde su baluarte en la antigua RDA.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de todo, no somos nuestros errores, solo sus v\u00edctimas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>(Nota. Este art\u00edculo se ha publicado en el n\u00famero Junio de Rojo y Negro)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&lt;&lt;El hombre es el \u00fanico animal que tropieza dos veces en la misma guerra&gt;&gt; (Forges) El Vaiv\u00e9n de Rafael Cid El populismo ultra de extrema derecha, estereotipo de lo &lt;&lt;facha&gt;&gt;, aparece en muchos gobiernos donde antes el impulso electoral, un simulacro de participaci\u00f3n ciudadana de abajo-arriba, estaba transitado por &lt;&lt;fuerzas progresistas&gt;&gt;. 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