El golpe de Estado de ZP, la hora de la verdad del 15-M

La propuesta de incluir en la Constitución un techo de gasto para las administraciones públicas sin un referéndum previo que lo legitime, es lo más parecido que existe a un golpe de Estado palaciego (autogolpe, porque se hace desde el mismo Estado). La iniciativa, relevada por sorpresa por el presidente del Gobierno (saliente) en el último pleno del Congreso de esta legislatura, y apoyada sobre la marcha por el Partido Popular, con cuyo líder Mariano Rajoy había pre-cocinado Zapatero la medida la noche anterior, supone una injerencia inadmisible en la soberanía popular al permitir a un bipartidismo agonizante colar un cambio en la Carta Magna que va a precarizar estructuralmente los recursos públicos (y sociales) al margen de la voluntad de los ciudadanos. Todo ello saltándose a la torera los mínimos requisitos formales que una acción de esa trascendencia exige. Como en tiempos de la dictadura franquista, el golpe de mano constitucional de ZP se perpetra en pleno agosto vacacional, fruto de un pacto entre notables, de penalty (se quiere aprobar en sólo 2 semanas) y de la mano de un Ejecutivo que se puesto ha a sí mismo fecha de caducidad. ¡No nos representan! ¡Lo llaman democracia y no lo es!

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