Algo huele a podrido en Ferraz

Rafael Cid
Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

Esto del PSOE no parece tener fin. Primero aúpan a la derecha al poder municipal y autonómico como castigo por su política antisocial. Y tras el lógico batacazo del 22-M por haber traicionado al electorado de centro-izquierda, van y persisten en las mismas reaccionarias intenciones. Sólo que ahora poniendo al frente de la contramanifestación al ministro de la Policía, el presunto comunicador Alfredo Pérez Rubalcaba, precisamente uno de los jarrones chinos hecho añicos en los comicios, puesto que si algo probó la consulta es que el “efecto Rubalcaba” era música celestial.

Pero, como decimos, lo peor, es que de nuevo todos a una. En el Partido Socialista se han conjurado para ahondar en la misma política económica favorable a los mercados de capital que promovió la repulsa de los ciudadanos llevando a Zapatero a los peores resultados de la historia del partido. Se ve que tiran más los dineros de los banqueros que los derechos de los obreros. Además, con alevosía y sin nocturnidad, ya que todas las instancias y corrientes del PSOE, sin fisuras ni remilgos, están de acuerdo en “sostenella y no enmendalla”.

Lo dijo Zapatero la misma noche electoral: “Continuaremos las reformas”. Lo reafirmó Felipe González, el gran manitú inspirador del “efecto Rubalcaba”, al día siguiente desde las páginas amigas de El País: “El Gobierno debe agotar la legislatura y seguir promoviendo en profundidad las reformas ya iniciadas”. Y, lo que es mucho más sorprendente, acaban de sumarse al coro reaccionario gentes hasta ayer críticas con el felipismo irredento como José Andrés Torres Mora y Javier Pérez Royo.

Lo que significa que han cerrado filas y lo que viene ahora es utilizar la era Rubalcaba, con la ayuda sin par de CCOO y UGT, para imponer las medidas más draconianas que los financieros exigen. Todo ello sin que la gravísima denuncia hecha desde la propia sede central del PSOE por Carme Chacón, acusando a personas de la dirección no identificadas de dar un golpe de mano, haya provocado el más mínimo recelo.

Por cierto, ¿habrá tenido que ver en la renuncia de Chacón la amenaza de algún dossier similar al que en su día se esgrimió para tumbar a Josep Borrell?

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