Lo que está pasando en el PSOE y en el gobierno que le representa, con un presidente Rodríguez Zapatero dimisionario y vapuleado por las urnas, no es una jornada de reflexión asamblearia como las que tienen lugar en la Puerta de Sol de Madrid y demás sucursales del 15-M en la topografía española. Es una riña mafiosa que puede terminar como el rosario de la aurora. Se empieza con una discrepancia, se continúa con una disidencia y al final se puede acabar en una voladura incontrolada sin tedax que la sofoquen. El famoso efecto mariposa en la política de clanes, tribunos, barones y mercachifles se llama “fíate de la virgen y no corras”.
Cuando todo marcha viento en popa, hay pasta en la caja y alabanzas en falsimedia, la clase política se cree divina. Pero si la suerte es adversa y, como dijo el inefable alcalde derrotado de Córdoba, “el pueblo se equivoca” y les manda el recado envenado de su defección en forma de votos o de olímpico desprecio, entonces se sienten los seres más atrabiliarios del mundo. Se agitan, corren y se desesperan. Y cuando se dan cuenta de que el rey está desnudo, la providencia de vacaciones y el jefe pillado con el carrito de los helados, son proclives a ahogarse en su propia saliva.
Es lo que está ocurriendo en la guerra civil abierta en el partido socialista tras la cantada derrota electoral del 22-M, que sólo un “friki y pegamoide” como José Blanco podía ignorar. Patxi contra ZP; Vara contra Chaves, Barreda contra Griñán y todos contra todos en una trifulca a lo Cojo Manteca que no tiene casi precedentes en los anales, desde la transición para acá. Digo casi, porque así fue como empezó la rebelión de los barones de UCD contra Adolfo Suárez y ya sabemos de qué cuartelera forma terminó.
Y los dueños de los medios de comunicación a la greña, porque según quién suba o baje en la cucaña del poder, así les irá. No hay más que ver sus diferentes opciones como correas de transmisión de las familias partidistas en litigio. El País defendiendo las tesis del Congreso, que ampara Rubalcaba y la vieja guardia, y Público, apuntándose a las Primarias de Chacón y Zapatero, como corresponde a un medio cuyo último director, Félix Montería, ex de El País en Catalunya, es en la actual el jefe de Comunicación de Moncloa.
Sigamos atentos a la pantalla, congelemos la imagen, este guión “demoliciones Chacón” tendrá más capítulos que mentiras “Cuéntame cómo pasó”.
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