Ángeles Sanmiguel
“Me requisaron absolutamente todas mis pertenencias, que ya no me devolvieron, cámara, tablet, ropa de navegación. Me guardé como pude la sim (tarjeta inteligente de los teléfonos móviles) en las bragas ya que contenía imágenes donde se veía el abordaje”. Emilia Nacher, enfermera, madre de tres hijas y secretaria de Acción Social País Valencià del sindicato CGT (Confederación General del Trabajo), es una de las personas que utiliza tiempo y trabajo para concienciar e informar de atrocidades cometidas contra poblaciones y etnias prestando ayuda sanitaria en masacres. En dos mil dieciocho embarcó rumbo a Gaza con la Flotilla de la Libertad sin miedo al límite más extremo del riesgo ese que afrontan activistas en acciones de auxilio y avituallamiento para la perseguida y arrasada sociedad civil. En el actual genocidio palestino más de treinta y un mil personas han sido asesinadas cifra a la que no se suman aquellas otras que mueren por inanición, es “una guerra contra la comida, una guerra de hambre”, se declara en las ondas, promocionada por el poder inescrupuloso y su magia negra. En la Segunda Guerra Mundial treinta millones de civiles fueron asesinados. ¡El pueblo siempre inmolado!
A la activista estadounidense miembro del Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM) Rachel Aliene Corrie “le pasó un tanque por encima (topadora blindada Caterpillar D9 R), cuando tenía veintitrés años, por tratar de evitar un desalojo” en la ciudad gazatí de Rafah, “asesinada por un soldado israelí”. Razan al -Najjar, sanitaria voluntaria vestida con la bata blanca, participante en la Marcha del Retorno en Gaza, fue matada por un francotirador israelí, la joven con anterioridad declararía “no tengo miedo”. Ese mismo año Nacher, como enfermera, navegaría rumbo a Gaza en el convoy formado por veleros y barcos junto a activistas de dieciocho nacionalidades portando material médico tras la petición de auxilio lanzada por las autoridades sanitarias de la franja. “Soñábamos con romper el bloqueo” y entregar los más de cinco mil euros de utillaje y productos sanitarios, pero cualquier presentimiento o desvarío no igualaría a la violenta realidad. “Nos interceptaron fuerzas del ejército israelí, en aguas internacionales, a cuarenta millas de la costa”.
La Plataforma Sanitari@s por Palestina realizará una manifestación estatal el día seis de abril. Con anterioridad, en el País Valencià, en Valencia, el dieciséis de marzo, descentralizada y simultáneamente en todo el territorio nacional, la “Caravana de Solidaridad con Palestina” llevará a cabo varias actividades. Desde el puente 9 d´Octubre se desplegaran dibujos gigantes del artista urbano Escif, “el Bansky valenciano” soltando globos con los colores de la bandera palestina y mostrando carteles con el desarrollo histórico de la invasión. Después, comenta Nacher, “voy a hacer un audiovisual” que se proyectará en un pase, en abril, en el Colegio de Enfermería, la tarde del día diez de abril, de seis a siete y media de la tarde”. Actualmente “no se ha barajado la posibilidad” de relaciones con el gobierno autonómico. Por su parte la Escuela de Enfermería, en su revista, publicará un artículo. “Hemos tenido una entrevista con el decano de la Facultad de Medicina y también tenemos contactos con el Colegio de Médicos, así mismo hemos hablado con el sindicato estudiantil y vamos a intentar una concentración y performanceante la Consellería de Sanitat. ¡Poquito a poco! Hacemos concentraciones en todos los hospitales de Valencia y centros de salud”.
Corredor sanitario ¡ya! Estados Unidos anuncia que construirá un puerto en el Mediterráneo, en Gaza. ¿Genocidio para el aposentamiento naval, geopolítica comercial y base militar disfrazada? ¿El evangelio económico adoctrinando a macha martillo? ¡No más dinero público para la guerra! ¿Vía libre, en plena tragedia, a los asentamientos ilegales israelíes que se expanden como carcinoma?
“Estoy terriblemente sobrecogida, he visitado algunos campamentos como en el Líbano, de palestinos, de la masacres de Sabra y Shatila en las que asesinaron a un motón de mujeres y niños, nos enseñaron la prisiones que habían allí antes de que fueran liberados”. El ir a Gaza “es mucho más triste, más hiriente que si lo ves de lejos”. “Para mí el activismo sanitario es un salvavidas para levantarte cada mañana, si no, no podría, de vergüenza como país, y de impotencia por no poder hacer nada como enfermera”. A Sanitari@s por Palestina el no tener subvenciones institucionales les “permite ser un poco más libres, no estar supeditados a ninguna opinión”, se autofinancian con aportaciones personales. “La última propuesta que hice es aportar con una ONG, las siglas son PMRS (Unión de Comités Palestinos de Ayuda Médica), es una ONG médica,” Nueve mil quinientos euros han sido recolectados por donaciones de personas que fueron en la flotilla de la libertad, “les han llegado ya a través de un banco, de una cuenta de Egipto, ¡les ha llegado ya! es imprescindible comprar material porque están operando sin anestesia, no tienen medicación ni para las infecciones, si comen es una vez al día, peor no pueden estar, mi sugerencia es que podamos hacer un crowdfunding (micromecenazgo), incluso vender merchandising(productos licenciados de una marca) si hace falta, he propuesto que se haga una cena en CSOA l´Horta (Centro Comunitario en Benimaclet)” con asistencia de personal médico palestino para hablar sobre Palestina. “Todo eso son ideas”. Las personas que ayudan, activistas, “no precisamos las gracias, esa sensación de apoyo yo creo que es ya una recompensa”. “Aunque no se vean las sonrisas en ese momento de caos y de desolación”. Y mientras tanto, ¿no se les cae la cara de vergüenza a todas esas autoridades, o lo que sean, que roban dinero público destinado a ayudar a personas que sufren: caso Blasco o de la Cooperación, Ayuso, caso Koldo, caso ERE en Andalucía, casos “Mascarillas”…?
A Nacher le “rompieron dos costillas de un puñetazo” y la inaudita respuesta del ministro de Asuntos Exteriores español, en aquél momento Josep Borrell, (quien el 17/5/1995 expresaría: “Sólo la derecha milagrera de escapulario y cilicio, puede proponer a la gente más de todo con menos ingresos”, según el libro del guionista de televisión Albert Om), fue: “Que las fuerzas habían sido proporcionales”. ¿De qué forma tan estrambótica se ve la realidad desde los “sillones”? Mientras la flotilla de activistas, grupo desarmado en su totalidad, realizaba “talleres de no violencia en el viaje”, fueron abordados por individuos “armados hasta los dientes, con capuchas, agrediéndoles”. Después, el colectivo, estremecido de horror y dolor, desconcertado y asustado, sería conducido a una prisión israelí. ¿Personal sanitario tratado como sanguinarios piratas? ¿Desapariciones forzosas, escarmientos ejemplares, muertes súbitas (trágicamente tan de actualidad)?
“Me exigieron la “sim” y me negué a colaborar, así que entraron unas seis o siete mujeres militares, se pusieron guantes de látex y me rasgaron la ropa interior hasta encontrarla”. Nacher jamás olvidará lo padecido. A cuatro años vista de que se acabe la prohibición dictada a Nacher de pisar el territorio no se amedrenta ofreciéndose “conscientemente a la causa Palestina. Mi corazón está con ellos”. Comenta que Israel es “el país número uno en venta de órganos humanos, no en vano uno de los mayores vendedores de armas “experimentadas”.
“Denunciamos las ciento treinta y siete instituciones atacadas” en estos cinco meses, “los doscientos treinta miembros del personal médico ejecutados y los ciento sesenta trabajadores y trabajadoras muertos prestando asistencia sanitaria”. La psicopatía del absolutismo es atroz y considera al pueblo, per se, algo hostil practicando el terrible dictamen de: “Al enemigo ni agua”.
“Solicitamos a nuestro Ministerio de Sanidad apoyo material urgente, a la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina) y gestión de campaña con UCIs (Unidad de Cuidados Intensivos) pediátricas, atención obstétrica y una toma de compromiso público en los aspectos socio sanitarios que está atravesando el pueblo palestino”. ¿Por qué la OMS se ha desentendido del genocidio infringido impunemente? “Que la OMS (Organización Mundial de la Salud) retome su obligación como organización internacional y aporte los recursos materiales y humanos indispensables”. ¿Por qué no se consiguen hermanamientos con hospitales españoles? Enmendar la realidad de esta “cárcel abierta, la mayor cárcel del mundo” requiere que egos diabólicos supremos desaparezcan.
“Nos secuestran y encima nos acusan de haber roto el bloqueo, desvistiéndonos para ver si llevábamos microchips o no” manipulando las luces para impedir cualquier descanso, una de las veinticuatro técnicas de tortura aprobadas para Guantánamo en dos mil tres, el “ajuste del sueño”, que enloquece hasta causar la muerte.
Operaciones sin narcosis, sin medicamentos, sin personal de enfermería y sanitario, sin diálisis para pacientes nefrológicos, sin quimioterapia ni radioterapia, sin agua, sin alimentos, sin carburantes, sin electricidad, sin vendas, algodón ni desinfectantes, lo más básico para sobrevivir le ha sido negado al pueblo palestino que desde tiempo inmemorial ha sido usurpado paulatinamente, desterrado por la fuerza, silenciado por intereses totalitarios que exterminan cuanta vida exista. ¿Quién influye ¡y paga! a verdugos, sicarios y esclavistas para que puedan vivir bien, muy bien, masacrando sin fiscalización o condena alguna?
“Muchas profesionales entre las que me encuentro, muchas, desde la plataforma “Sanitari@s por Palestina”, y muchas, a las que el Colegio de Enfermería de Valencia puede hacer llegar nuestra sensibilidad, iríamos como voluntarias”, informa la también presidenta de la asociación Ananda Maitreya que los viernes da de comer “a la gente de la calle” buscándole casa y trabajo a las mujeres. Cuando la ética se patentiza en profesionales de cualquier nivel y especialidad la vida humana vuelve a tener sentido.











































