Pactos de La Moncloa 2020: contra las generaciones futuras

El Vaivén de Rafael Cid

Rafael Cid

Durante el segundo semestre de 1977 España nadaba entre tres aguas. Padecía los estertores del posfranquismo, estrenaba un gobierno democrático y aún carecía de una constitución homologable a las de Europa occidental. El 15 de julio, un partido de tránsfugas, la Unión de Centro Democrático (UCD), había ganado las primeras elecciones libres desde 1936 y recuperaba como presidente del gobierno a Adolfo Suarez, el último secretario general del Movimiento. Los españoles, convocados a las urnas solo dos años después de la muerte de Franco, se habían decantado por un continuismo de nueva planta. Entronizaban al máximo responsable del partido único de la dictadura, desoyendo las tímidas llamadas a la ruptura de las fuerzas de la oposición de izquierda. Era el inicio de la transición, aunque todavía quedaba camino hasta llegar al consenso.

Como  tantas otras veces en nuestra historia reciente, la economía empujó el cambio que  la política de partidos por sí sola no podía. Con los primeros coletazos de la crisis energética del 73, provocada por el súbito encarecimiento del precio del petróleo, los poderes fácticos y los institucionales empezaron a temer que la coyuntura pifiara lo que inopinadamente acababan de sentenciar los comicios. En la memoria de muchos estaba el recuerdo de lo sucedido en 1931, cuando las réplicas tectónicas  del crac del 29  convirtieron unas elecciones municipales en un plebiscito contra la monarquía  y de soslayo alumbrara la Segunda República. Además, en la vecina Portugal el ejército se había unido al pueblo para acabar con el régimen oprobioso de Oliveira Salazar, que junto con el Caudillo eran los últimos vestigios fascistas del viejo continente.

Con esa zozobra compartida (un gobierno con una cuestionada legitimidad de origen y una oposición sin legitimidad real de ejercicio) se diseñó la teoría de la <<correlación de debilidades>> que permitió a los contendientes  escenificar una vuelco ideológico salvando la cara. Quienes detentaban el poder sabían que tenían los pies de barro. La iniciativa en las calles les era adversa, como demostraban las estadísticas sobre las manifestaciones y protestas. Solo en 1976 hubo 1.438 días de huelga por cada mil trabajadores, siendo la media en la Comunidad Económica Europea (CEE) de 390. Por otro lado, socialistas y comunistas, las dos formaciones que integraban la alternativa al sistema a través de la Junta Democrática y de la Platajunta, respectivamente, no desconocían que la policía y las fuerzas armadas defenderían el legado de Franco designando a Juan Carlos I como su sucesor a título de Rey

De ahí que El País, el diario más influyente de la nueva etapa inicialmente patrocinado por el franquista Manuel Fraga, nada más conocerse los resultados del 15-J lanzara todo su argumentario en pos de un gran acuerdo entre españoles que superara las diferencias de las dos Españas (Juan Luis Cebrián, Un pacto nacional. 16 de junio de 1977). Arriados los diques ideológicos del proyecto rupturista por otro de índole reformista, unos y otros convinieron en la necesidad de mostrar a la opinión pública que intereses superiores aconsejaban trocar las lanzas en cañas. Un sendero, de simple armisticio primero y de recíproca aquiescencia después, que llevó a los principales dirigentes de la izquierda al rescate del régimen después de intercambiarse concesiones mutuas como ornato (aceptación de la monarquía juancarlista por Santiago Carrillo como compensación por la legalización del PCE; y demolición controlada del aparato del viejo socialismo empoderando como nuevo líder a Isidoro, el Felipe González de <<la clandestinidad>>, en el Congreso de Suresnes con el apoyo de la poderosa socialdemocracia alemana).

Todo eso se puso negro sobre blanco en los Pactos de La Moncloa, firmados el 25 de octubre de 1977, un año antes de que se aprobara en referéndum la Constitución. El acuerdo marco fue suscrito por los líderes de los partidos con representación parlamentaria y, posteriormente, por la Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO), después de vencer las reticencias de sectores laborales que consideraban lo firmado como una claudicación del sindicalismo de clase y la desmovilización del movimiento obrero (como denunciara la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), la histórica centrar anarcosindicalista, que saludó la afrenta con una gran huelga de gasolineras en Catalunya). Las cifras macro que excusaban aquel consenso contra natura eran: una inflación del 30%; un paro de 3,75%; y un déficit del sector exterior cercano al 3,5%.

Los Pactos de La Moncloa supusieron de hecho una constitución económica que nunca fue sometida al refrendo de la ciudadanía. Como tampoco lo serían otros acuerdos menos generalistas pero igualmente trascendentales en cuanto a su impacto en la vida de la población. Como el que llevó en 2010 a la reforma exprés del artículo 135 de la C.E., a fin de blindar las políticas de ajustes y recortes perpetradas para gestionar la crisis financiera. Entre el <<Plan de Estabilidad>> de antaño y la << Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera>> de hogaño, hay algo más que una afinidad semántica. Como recuerda la hemeroteca, aquellos pactos (en plural) se cumplimentaron más en lo que afectaba  a la modernización de la economía de libre mercado que en lo que concernía al ámbito social. Así, mientras se contuvo la inflación, gracias sobre todo a la limitación salarial acordada, el paro no dejó de crecer, trepando hasta el 17,9% cinco años más tarde.

Se trataba de crear las condiciones adecuadas para un cambio de mentalidad social. La idea era pasar de la tradicional hostilidad entre capital y trabajo del franquismo a un escenario de diálogo social en la recién conquistada democracia. Para favorecer esa transición resultó decisiva la intervención de los medios de comunicación que propiciaron un imaginario de hiperliderazgo de los dirigentes políticos. Eso hizo posible que las formaciones de izquierda tomaran la iniciativa en los acuerdos arrastrando a los sindicatos hermanos en la lógica de la época de las centrales como correa de transmisión de los partidos. La <<paz social>> así formulada selló el definitivo consenso. Gráficamente, el consolidado resultante se visualizó en la modificación del color del uniforme de la policía armada, los impopulares <<grises>>.

Ahora la emergencia no viene de facilitar la mutación de una dictadura a una democracia, sino de paliar los efectos destructivos de una pandemia que ha llevado a la hibernación de la economía y al confinamiento de la gente por mor del estado de alarma decretado por el gobierno. Y de nuevo, España es obtusamente diferente. Si entonces se daba la espalda a la salida radical dada en Portugal y Grecia, ahora un gobierno de coalición <<rotundamente progresista>> plantea unos nuevos Pactos de la Moncloa sin parangón en el contexto internacional. Ningún otro país de nuestro entorno ha pedido <<parar el reloj>> del juego democrático para lidiar con el Covid-19. Es un formato de nuestra exclusividad y responsabilidad. Solo que, por una vez y sin que sirva de precedente, la historia se repite como farsa. El plácet que el Ejecutivo de la nación solicita del resto de los interlocutores sociales, lo hace un líder que llegó al poder al grito de <<no, es no>> cuando se planteó la posibilidad de un gabinete de integración nacional. En claro, rotundo y arrogante rechazo de cualquier consenso con la oposición. Pero como no hay dos sin tres, nuevamente esa <<correlación de debilidades>> que induce al <<donde dije digo…>> se oficializa 24 horas después de que el intelectual orgánico de Ferraz pidiera una reedición de los Pactos de La Moncloa a través del consejo de otro director del rotativo (Joaquín Estefanía, El compromiso histórico español. 3 de abril de 2020). De esta suerte, el bullicioso agit-prop sobre el <<trifachito>> y <<las tres derechas>>, que tanto provecho deparó a Sánchez y asociados en su escalada hacia La Moncloa, daba paso sin romperlo ni mancharlo a un perentorio <<todos a una como Fuenteovejuna>>.

El sábado 4 de marzo, mientras España se convertía en el primer país de Europa por afectados, muertos al día y sanitarios contagiados (según los dudosos registros oficiales), míster <<lo que haga falta, donde haga falta y cuando haga falta>>  comunicaba al país la prórroga del confinamiento hasta el 25 de abril como poco. Y advertía: <<Es evidente que la economía española se va a tener que endeudar.  Vamos a detraer recursos a las nuevas generaciones>>. Con el prorrogado sacrificio de la juventud sin futuro tras el austericidio anterior, Sánchez confirmaba su visión tierraplanista del Covid-19 planificando por encima de sus capacidades.

4 comentarios en “Pactos de La Moncloa 2020: contra las generaciones futuras

  • el 6 abril 2020 a las 22:18
    Permalink

    Buenas noches.
    Una vez más Rafa Cid la vuelve a clavar.
    Cuando habla de guerra me recuerda a esa foto del Jefe del Estado el Ifema, entró pero no se acercó a los enfermos, co mi cualquier alto mando que espera en la retaguardia y mira con los prismaticos la batalla.
    Cada céntimo de Europa costará uno más en devolver. Nada es gratis.
    Mano tendida con los pactos de la Moncloa, esta claro que van perdidos.
    Salud

  • el 7 abril 2020 a las 14:46
    Permalink

    El precio a pagar de este País a la usura de Europa, Por el cagallero de la Tenaza.

    Es más que una evidencia que el ogro que representan «las Naciones» del norte de Europa. Que su sibilina interpretación de la «solidaridad» con los países del mediterráneo es pura filfa de banqueros de la usura y lo que les mueve en realidad son unas ganas locas de intervenir en la economía y la soberanía de estos últimos, relegándolos a la categoría de países intervenidos a través de su deuda, como de igual modo hicieron con la sufrida Grecia y que nadie hasta ahora haya pegado allí en Bruselas un puñetazo en la mesa de esos centros de decisión. El cuernavirus, bienvenido sea, pues ha dejado al descubierto toda la aviesa e intención interesada, en como conciben estos «Estados Nación» la construcción de una Europa con una voluntad de Imperio incontestable, por aquello de tener luz propia en el contexto internacional entre EEUU, China y la Rusia de Putin. Claro, esto tiene un peaje de servidumbre que los países mediterráneos deben hacia los del norte.
    Y mientras tanto, qué dicen los trabajadores de estos países. Nada; están mudos, sordos y además se tapan los ojos, la luz les molesta. Y qué dice la clase obrera de los países del arco mierditerraneo, ¿? no dicen nada, Es más: sus organizaciones están todas absolutamente mediatizadas por el Estado y claro; cómo te vas a revelar contra quien te mantiene y subvenciona.
    Ignoro que es lo que nos va a deparar el futuro inmediato, pero de lo que si ya hay claras manifestaciones de signo autoritario, que ponen en tela de juicio, todo este modelo de sociedad democrática que parece ser cumple su ciclo vital.

    Emili Justicia

  • el 7 abril 2020 a las 21:51
    Permalink

    Buenas noches, por favor si alguien me lee me gustaría hacer unas preguntas si tienen a bien comentarlas, son cuestiones que me hago en la soledad del confinamiento y no se si realmente rozan la locura del que ya está cansado.
    Vereis veo, leo noticias, escuchó datos y no me cuadran.
    Una son los Ertes.
    -¿No creéis que al Gobierno y a las Empresas se les a ido la pelota a la hora de aplicar Ertes?
    Con esta pregunta me refiero al exceso de Ertes.
    -¿Creéis los datos de fallecidos que dan EEUU y China?
    -¿Creéis los datos de infectados de China?

    Por favor, no son preguntas malintencionadas, entiendo que los Ertes para algunas empresas y personas puedan ser necesarios, pero personalmente veo un exceso de libertad a la hora de aplicarlos y quisiera saber si alguien comparte esta opinion o no.
    En cuanto a los datos de infectados y fallecidos a causa del Covit-19 en los países mencionados, matemáticamente los deEEUU no me cuadran, y en China 15 o 20 casos «importados…o no» …¡ejem!.
    Vamos que no se si la peña va envuelta en celofán y aguanta la respiración a la misma vez. Fuera bromas, enserio, no me salen las cuentas.
    ¿Podéis de manera sería (como bien haceis siempre) plantear estos temas en algún momento?
    Muchas Gracias. Salud y libertad que se echa de menos.
    ….mucha, mucha policia

  • el 8 abril 2020 a las 21:47
    Permalink

    Dice el cagallero de la Tenaza…

    Sobre creencias y fideísmos; Aquí nadie da cifras que se ajusten a certezas medianamente razonables. Entre China y los EEUU hace tiempo que hay una lucha Político- económica por la hegemonía global, es decir: en esta contienda los Estados Unidos parece ser que lleva su beligerancia en clara desventaja respecto a China, hasta el punto que los Estados Unidos, como tutor de Europa a los largo de los últimos setenta y cinco años, ha llegado a su cenit y si se tiene en cuenta que la Rusia de Putin tampoco es un aliado de fiar de los EEUU, tendremos que pensar, (cosa poco habitual en las gentes) que Europa tiene un grande problema. Máxime con el conflicto añadido que el cuernavirus ha suscitado entre los países del norte de Europa y sus grandes diferencias de estos con los países del sur.
    Si los números de fallecimientos es grave, no son lo suficiente para que reste importancia al problema principal que es lo que se viene encima, sobre todo para las gentes del común. Los ERTE son una cuestión temporal. Lo grave será cuando todo esto de la pandemia pase o se alivie, habrá que ver como remonta el país el paro que se avecina, las nuevas condiciones de trabajo. Y sobre todo como el gobierno de turno, sindicatos y patronal replantean y cuestionan el gravísimo error de travestir a un país que tenía una regular infraestructura industrial, que compaginaba mal que bien con el sector primario y el secundario, por un descabellado y suicida modelo de país de servicios de camareros y Putas y como dije anteriormente travestirlo de «Parque temático» para divertimento de los bárbaros del norte. En definitiva: La clase trabajadora lo va a tener muy crudo y las organizaciones mal llamadas de clase harán el trabajo sucio, cumpliendo su papel de chusqueros y cabos de Vara.
    No es el propósito de entrar en debate, pues estos sirven para poco o nada, bueno, pueden dar espectáculo y nada más.

    Un saludo

    Emili Justicia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies