Coronavirus: Los medios y los miedos

J. Arteaga “Jipy”

Jesús Arteaga «Jipy»

LOS MIEDOS.

Hay un miedo sano, casi innato que nos es útil para protegernos de riesgos. Nada que objetar sobre esta faceta  instintiva y emocional del miedo. El miedo como prevención nos puede salvar de muchas cosas que nos  perjudicarían. Pero hay otra forma de miedo absolutamente patológica; el miedo originado por el ejercicio del terror. El que persigue un fin espurio e inhumano y que los poderes y las elites han utilizado en beneficio propio o particular a lo largo de los siglos.

No es nada novedosa la función principal de la utilización del miedo, a modo de imposición, para conseguir objetivos macabros y perversos por parte de macro y micro tiranías, desde las expansivas y ambiciosas hasta las locales o de “andar por casa”. Y digo en modo de imposición, por que es un modelo más de las muchas variantes por las que circula en nuestras cabezas… las azoteas en donde anida el miedo. Hay mas variantes del miedo, pero voy a partir de estas dos, la faceta preventiva y la función paralizante, para dar una breve opinión también sobre sobre los medios. El impacto de la extensión del COVID-19 ha hecho eclosionar toda forma de miedos pero estas dos variantes están ahora en plena explosión.

Hay un peligro que nos amenaza y nos defendemos.  Además es difícil de detectar, identificar y vencerlo. Es natural que aumenten nuestras alertas y temores y estemos dispuestas a resistirnos empleando métodos que resten nuestra exposición al peligro y las consecuencias que conlleva. Esta especie de sumisión para acatar las recomendaciones
que nos salven de virus se debe más; ¿a las precauciones tomadas, resultado del temor a contagiarnos y a la esperanza de hacer que no se contagie nadie? , ¿o al temor a las sanciones o represalias por infringir el estado de alarma. En realidad es una suma de ambas… indudablemente se mezclan unas cosas con otras ante una situación cómo la actual .

Es comprensible que ante el CORONAVIRUS las personas se muestren dispuestas a colaborar en medidas como las que sugieren los especialistas y las autoridades, que son las que suponemos más competentes. Hay quienes esgrimen un argumento que tiene cierta base; “aquí solo entendemos las cosas cuando nos meten miedo”, que es una variante adulta de “la letra con sangre entra”, para justificar que lo mejor es la “mano dura” para enderezarnos. No sirve de mucho aplicar parámetros binarios como… o es blanco o es negro, o es bueno o es malo, y es inútil aplicar criterios simplistas para desgranar situaciones hipercomplejas. Lo que planteo es, qué en esa fluctuación de factores que rodean nuestros miedos no es fácil discernir porqué actuamos y marchamos en una dirección u otra, máxime cuando nuestra libertad está maniatada y corremos peligro por ejercerla. Se podría decir que los indicadores del miedo que nos es útil, del que nos avisa del peligro, son los que nos lleva a usar guantes, mascarillas, lavarse las manos, incluso el aislamiento. También son útiles las palmas y caceroladas en los balcones, las redes de apoyo mutuo y solidaridad. Esa visióndel miedo que no crea héroes valientes ni cobardes

Importa mucho las formulas que empleamos para que nuestros estados anímicos se decanten hacia un miedo que sirva para enseñarnos y aprender qué no tenemos que volver hacer y qué nos sirva de antídoto para nuevas situaciones de riesgo. Por contra, estamos expuest@s o muy influenciad@s por herramientas que trabajan, creo que de manera consciente, para deslizar nuestros temores, hacia la angustia, el pánico y la desesperación, cuando no el terror… hacia el lado del miedo que nos convierte en seres indefensos, vulnerables y bloqueados.

LOS MEDIOS

En estos momentos confusos y convulsos (tiempos salvajes que dirían “Los Ilegales”) los bulos, las mentiras, la desinformación o las patrañas tienen el terreno abonado, dado el desconocimiento que tenemos sobre la dimensión del peligro que nos acecha. Las grandes corporaciones que controlan las cadenas de TV, Radio y Prensa han establecido una política para alimentar la parte mas tenebrosa de un problema sobre el que la mayoría de periodistas y reporteros que tienen a sueldo saben menos que nada. Y es aquí donde señalo a LOS MEDIOS que difunden LOS MIEDOS. Las chutonas que nos inyectan un veneno tan necesario como peligroso… necesario por su constancia en atemorizarnos… y peligroso por sus efectos al intoxicar nuestras vidas.

Nada de lo que está sucediendo hubiera sido posible sin esos medios sirviendo en bandeja los miedos de los que se ha nutrido una situación de alarma y estado de sitio como la que vivimos.  ¿Qué tipo de medios? Los de omcunicación e información?. Ya quisiéramos. Atresmedia (Antena3, La Sexta, La Razón, Onda Cero, etc),  MediaSet (Tele 5, La 4, etc), PRISA (La SER, El Pais, etc), las TV’s y Radios Publicas, (TeleMadrid, R.Nacional, TVE, etc) se han dedicado a inocularnos, todos los días y 24 horas cada día, sensacionalismo amarillista por la vena.

¿Sabéis de la tortura de la gota de agua en la cabeza, también conocida como la Tortura China? ”Consistía en inmovilizar a un reo en decúbito supino —tumbado boca arriba—, de modo que le cayera sobre la frente una gota de agua fría cada cinco segundos. Después de algunas horas, el goteo continuo provocaba daño físico en su piel, similar al que sufren las yemas de los dedos después de un baño de inmersión. Pero la verdadera tortura para la víctima era la locura que le provocaría el no poder dormir, debido a la constante interrupción de las gotas, ni tampoco poder beber esa agua cuando la sed atacara, con lo cual a los pocos días sobrevenía la muerte por paro cardíaco”.

Pues eso es lo que han hecho desde que apareció el dichoso virus en China. Crear las condiciones necesaria para que la pandemia del COVI-19 nos llevara a una situación inédita en el terreno económico y social. No quiero ni colaborar ni alimentar conspiraciones o paranoias, pero ahora que nombro China quiero que reparéis en una película cuyo argumento ha sido sospechosamente coincidente con los argumentos que escuché en la mayoría de estos medios en boca de los numerosos bocazas a los que les pagan por hablar lo que sea (incluso en estos momentos tan terribles) sobre el virus. Esta película se llama “El contagio” y esto es la parte final de su guión(perdonar el espoiler): “En la escena final, el origen del virus es revelado a los espectadores. Un bulldozer (el cual opera para la compañía para la que Emhoff trabajaba), derriba unas palmeras, asustando a algunos murciélagos. Uno de ellos llega a un banano. Al murciélago se le cae un trozo de banana de su hocico al sobrevolar una porqueriza, el cual es comido por un lechón. Unos cocineros chinos llevan los cerdos a un casino de Hong Kong. Un cocinero es llamado mientras prepara el lechón, limpiándose en su delantal. Da un apretón de manos a Beth Emhoff, contagiándola de la mezcla de virus que la convierte en el paciente cero. El número de muertes llega a los 2.5 millones en los Estados Unidos, y 26 millones en todo el mundo. La Dra. Hextall guarda muestras del MEV-1 en un envase criogénico, junto con muestras del H1N1 y el SARS.”

Espacios de TV dedicados al petardeo del mundo rosa, o a los deportes, a eso que ellos llaman cultura del entretenimiento (realitys) han dado pábulo a noticias falsas y ha “especialistas” en montar parafernalias. Reporteros asustándonos, que no sabemos el que papel juegan en la información excepto repetir una y otra vez, un@ tras otr@ que la gente somos algo así como entre idiotas y héroes. ¿Qué eso es su trabajo? Pues vaya mierda de función la suya.

Que mientan o especulen con las miserias de quienes hacen de sus vida una mercancía pues vale. Pero hacer de todo esto que tiene que ver con el coronavirus19 un gran espectáculo es mierda pura. No comprendo que el Estado de Alarma no estipule que bajo el paraguas de la libertad de expresión no tienen cabida la mentira, la especulación o el interés económico. Sólo desde el humor se puede permitir ciertas exageraciones o ciertas chanzas (“Dicho que tiene gracia y agudeza y que generalmente no encierra mala intención”).

Desde mi punto de vista, los grandes medios han tenido una gran responsabilidad en azuzar el MIEDO y alimentar la hoguera que ahora nos está quemando las almas. No demuestran lo que enaltece la labor de informar y comunicar, sino que se refugian en la permisividad de una sociedad que en algún momento pretende acercarnos a la libertad sin conseguirlo, y desde sus pocilgas mediáticas siguen haciendo lo que mejor saben…EMPOZOÑAR CONCIENCIAS Y FRABRICAR FALSAS ILUSIONES E INTOXICAR LA VIDA.

Son MEDIOS alimentadores de MIEDOS que apuntalan este modelo de sociedad, que igual admite la seudo-democracia como un mal que soportar pero que igualmente soportaría los nuevos totalitarismos emergentes como los que sostienen y defienden Donal Traump, Boris Johnson, Merkel, Bolsonaro, Putin, Erdogan o Pablo Casado-Abascal. por citar sólo a unos pocos.

Menos mal que Internet y los medios telefónicos, (junto a las Radios libres y comunitarias, paginas web y revistas alternativas o reporteros freelance), han roto el monopolio de la información y la comunicación entre las personas, pero no habría que descartar la posibilidad de cargarse los únicos canales donde la disidencia aun encuentra algunos resortes para difundir criterios que apuntan en direcciones opuestas o diferentes a los medios de deformación y desinformación. Pero no decirlo muy alto.

Es muy paradójico que por infringir el aislamiento forzoso te puedan detener o multar, pero qué por ensuciar en los MEDIOS, con falsedades como las de Ana Rosa sobre las toses de Irene Montero, o los helicópteros fumigando Valencia, nadie pague nada es un despropósito. No es que yo quiera limitar la posibilidad de informar a nadie de estos MEDIOS, pero sí en estas circunstancias tan especiales cómo anómalas, ellos pueden hacer de su capa un sayo, (encima con la posibilidad dehacerlo en los comedores de nuestras casas) no entiendo, que yo que estoy libre de virus, no pueda salir de casa cuando el que se pone en peligro soy yo…. tal como si fuera a un estanco.

Mas de 1.760.000 personas murieron en el mundo de cáncer de pulmón en el año 2018, (más de 22.000 en el Estado Español y la mayoría por fumar o por contaminación atmosférica) según la Sociedad Española de Oncología Medica- SEOM) pero ahí están las grandes tabacaleras, los distribuidores y las farmacéuticas haciendo negocio con nuestra salud. ¿Y que tal si se prohíben los coches y la industria contaminante?. O el tabaco?. Ah NO!!…de eso nada!! Mientras, la Marihuana,ese gran remedio natural para las personas operadas de cáncer, perseguida y llenando cárceles.

Menos cuentos chinos fatalistas como argumento para explicar lo del CORONAVIRUS y más periodistas honestos y valientes, diciendo lo hay que decir o callando cuando hay que callar. Puede que esté equivocado por el hecho de que algún o alguna buena periodista se sienta ofendido. Pero es que a estas alturas no he oído una autocrítica en los grandes MEDIOS y sólo veo grandes MIEDOS a mi alrededor. Y yo al menos no quería callarme esta reflexión.

Jesus Arteaga “Jipy”

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