Desde la franja de Mieres. Abel Ortiz
La blanquitud, bolsa de valores en la modernidad capitalista, devasta Bolivia. Leonardo Sciascia tuneao: El Alto es el mundo y el mundo es el Alto. El Alto; Un millón de habitantes rodeando La Paz.
En Santa Cruz, provincia rica, el payo Camacho organiza persecuciones a opositores. La minoría social, clasista y racista, persigue a las mayorías metiendo bala, biblia y rosario, en nombre de la democracia y la libertad. EEUU da las órdenes por el pinganillo. Llamas y cristales rotos. El general Custer y Tirano Banderas. Cochabamba, pobres asesinados.
Los que respaldan torturas, detenciones arbitrarias y extrajudiciales, quema de casas y agresiones de falangistas, llaman vándalos a los civiles que protestan. Como Piñera y los sangrientos milicos chilenos.
Las mujeres de pollera están hartas, hermanos. No van a permitir que sus hijas e hijos vuelvan a ser esclavizadas, hermanos. Las inteligencias militares no entienden el poder de la cultura, hermanos. Cultura: Cultivo crítico de la identidad (Bolívar Echeverría).
Roma, película mexicana e imperio mediterráneo. Los dominados que hablan latín. La inquisición, Washington, Bruselas traficando con africanos, vivos o muertos.
Aymaras, Quechuas, Guaraníes y Mojeños, entre otros, señalan a los golpistas sin dudas: Mesa y Camacho. Túpac Katari, como Zapata o Víctor Jara, vuelve. Ahora son millones. No es propaganda, no es un corrido, no es romanticismo revolucionario, no es más periodismo. Es la pinche realidad, huevón.











































