40 años del asesinato de Valentín

José Asensio

Este próximo 25 de junio de 2019 se cumplen 40 años del asesinato del joven cenetista Valentín González Ramírez. Valentín y sus compañeros, la colla de trabajadores de carga y descarga del antiguo Mercado de Abastos de la ciudad de València, participaban en una huelga legal exigiendo el pago de sus salarios atrasados. La huelga, mayoritariamente respaldada, fue duramente reprimida y Valentín cayó muerto defendiendo a su padre tras recibir un pelotazo a bocajarro que le reventó el corazón. La brutal represión ejercida provocó como respuesta una huelga general y una de las mayores manifestaciones de repulsa que se han realizado en la comarca valenciana de L´Horta en nuestra historia reciente.

Este año, volveremos a estar con su familia, acompañándola a en su dolor y en su memoria. Además, se descubrirá una escultura, en el lugar donde cayó Valentín, que dejará constancia venidera de la lucha de una clase obrera ninguneada en muchas de las lecturas que se hacen de aquella época; de la falsamente denominada transición pacífica. Desde aquí animar a que la convocatoria sea este año lo más numerosa y unitaria posible.

Muchas siguen siendo las preguntas que, a día de hoy, siguen sin resolverse sobre aquella fatídica noche de junio. ¿Por qué aquella represión? ¿Quién la planificó y ordenó? ¿Qué se pretendía conseguir?

Durante el proceso de documentación y preparación del primer borrador de guión para el documental Valentín, la otra Transición(1), pude acceder, conjuntamente con Paqui y Luis Miguel Arroyo, hermana y sobrino de Valentín, al sumario judicial, el proceso 122/1979. Resultó irritante asistir a la descripción de los hechos según los testimonios policiales, todos coincidentes: “…se le disparó su arma de forma involuntaria (al policía nacional) al tratar de serle arrebatada por uno de aquellos (los huelguistas) yendo a dar dicha pelota contra uno de los componentes del grupo (de trabajadores) que portaba una valla…

Pero aún resultaba más indignante leer como la cadena de mandos en el operativo no adquiría ninguna responsabilidad o como se cerraba el círculo represivo como tantas veces se hacía en aquellos tiempos modélicos. Los tres magistrados de la sala 7 solo avalaron la versión policial, aunque la mayoría de las declaraciones judiciales que hicieron los trabajadores señalaran lo contrario y ninguna avalara dicha “versión oficial”. Del mismo modo el teniente al mando de aquel dispositivo no ordenaba en ningún momento, según su propia declaración, el disparo de las escopetas ni la utilización abusiva de la fuerza, aunque reconocía que conectó por radio-teléfono tanto con su Oficial de Servicio como con el Mando de la Jefatura en el Paseo de la Pechina. Ninguna referencia más aparece sobre las órdenes recibidas. La respuesta realizada por escrito al juzgado por el Gobernador Civil de la época, José María Fernández del Río, al fin y al cabo, máximo responsable de las fuerzas policiales, cerraba todo el proceso. Se actuó, dice su contestación, según la normativa vigente y ante los graves desórdenes provocados por los huelguistas, apoyando dicha versión de los hechos en una foto aparecida la mañana siguiente en el diario Las Provincias, cuya subdirectora era María Consuelo Reyna Doménech, donde se veía a los trabajadores en las puertas del mercado, hablando entre ellos, parados, alguno mirando a cámara, pero se podía leer un pie de foto que aseguraba que impedían el paso de mercancías. Círculo cerrado. La connivencia que tantas veces denunció la periodista Rosa Solbes, entre otras voces, sobre la versión valenciana de la modélica transición española.

Fernández del Río fue acusado en numerosas ocasiones de inmovilismo frente a las tramas ultraderechistas que campaban a sus anchas en la ciudad de València hasta su destitución en el cargo en diciembre de 1982, más de un año después del intento de golpe de estado de Tejero con el cual se le vinculó. Antes de abandonarlo otorgó a María Consuelo Reyna el premio al mérito civil. A partir de ahí su carrera empresarial posterior ha sido meteórica y exitosa. Condenado en 1999 a una pena de seis meses de prisión y multa de 21 millones de pesetas por fraude a la Hacienda Pública, vinculado en 2006 con la corrupción urbanística madrileña por el ‘caso Porto’, relacionado posteriormente con la Gurtel, absuelto por prescripción del delito en el caso de las tarjetas black de Caja Madrid, de la cual fue consejero a propuesta del PP por su afinidad con Rodrigo Rato. A María Consuelo, en cambio, sus aventuras empresariales no le han ido tan bien.

40 años después de aquel asesinato seguiremos reclamando justicia. Y recordándole al mundo que hubo otra transición.

José Asensio

(1) Para quienes creáis que hay que seguir difundiendo lo sucedido el documental (se encuentra en YouTube) cuenta ya con subtitulaciones en distintos idiomas gracias a la labor militante de muchas compañeras.

Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=DMeiGW2eD5E

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