Profanar la apostasía

El Vaivén de Rafael Cid

Rafael Cid

La estupidez, como la belleza, no conoce bandos ni admite indulgencias. Es una especie que florece en los terrenos más extremos. Secano o regadío. En los trópicos y en los polos. Un endemismo global ante el que conviene estar sobre aviso. Lo contamina todo y a menos que retengamos una brizna de sentido común podemos caer en sus redes. Y más cuando el big data al acecho hace crecer exponencialmente cualquier ocurrencia que venga de una “fuente acreditada”.

Asistimos a una escalada de despropósitos y chorradas como pocas veces ha habido. Todo conspira contra los razonamientos más elementales. Se espolean estímulos, emociones y efectos especiales para entontecer la realidad monda y lironda. Blanco o negro, rojo o azul, bueno o malo, sólido o líquido, no existen medias tintas. Aunque la vista nos devuelva un cromatismo múltiple y complejo, el cetro de esperpento lo corona todo. A diestra y siniestra.

Los del “todo por la patria” sacan de arcón de las polillas términos calderonianos como “felón” y “traidor” para abanderar su cruzada. Creen que polarizando la sociedad suman. Se consideran el partido de la gente. Cuando lo que hacen es mirar el futuro por el ojo retrovisor de la caverna. El macizo de la raza como referente identitario. Están cebando al monstruo que vendrá a verles. Porque mudos o con vox (sic) propia anticipan funeral. De suyo ya están de cuerpo presente. Aquí y en Lima, el original desplaza a la copia, y la moneda mala expulsa a la buena (Ley de Gresham).

Eso en la orilla derecha y en la de enfrente, en la teatral equidistancia. Se han disciplinado como vasos comunicantes en el mismo empreñó. El poder por encima de todo y caiga quien caiga. No dicen “felón” ni “traidor”, pero tratan de “fachas” (Pepiño Blanco y cía) indiscriminadamente a los que se manifiestan pidiendo elecciones, y al mismo tiempo hornean sus reivindicaciones como “alertas antifascistas” y guiños pirotécnicos sobre un 14 de abril electoral. Tal cual en caliente. En reposo militan en la misma fe avalando el golpe de mano de Guaidó en Venezuela o el no menos descarado juicio del procés viciado de origen por un Tribunal Supremo controlado “desde detrás”.

La clase dirigente y la clase dirigida, cada vez más clase abducida. Representantes y representados, clonados estos, inanes aquellos. Triunfa el “y tú más”, versión mamporrera de la política como vaivén amigo-enemigo, patentada por el filonazi Carl Schmitt sobre la huella del Hegel de la dialéctica amo-esclavo, hoy reivindicada por populismos varios. Lo que no nos mata nos hace más dependientes. ¿Por qué nadie reflexiona sobre el hecho de que, según las encuestas, sean precisamente Madrid y Valencia, las polis epítomes de aquel 14-A del 31, donde más está calando el seguidismo ultra, xenófobo y homófobo a lo Santiago Abascal?

Y por si fuera poco, los medios afines no pierden ocasión de contribuir a la refriega. Lejos de reprobar la cretinez, el oscurantismo y el “ande yo caliente”, los suben a los altares de su devocionario. El último invento para marcar territorio progre viene de esa “profanación de las tumbas de Pablo Iglesias y la Pasionaria” (literal en los medios). ¿Otra forma de conjugar la alerta antifascista? Ni que estos santos laicos hubieran sido canonizados postmorten. “Profanar”, al contrario que su colindante “profano”, supone “tratar algo sagrado sin el debido respeto” (la primera acepción de la RAE). Usarlo en modo victimista es comulgar con ruedas de molino sin asaltar los cielos.

Claro que en el caso de Dolores Ibarruri puede ser harina de otro costal. La prensa contaba que “La monja Teresa fue testigo del regreso a la fe católica de la dirigente del PCE a su vuelta a España” (El País, 8-01-19. La última comunión de la Pasionaria). Lo que nos lleva una vez más a la alteralidad simbiótica entre esfera pública y privada como pandemonium de la ingeniería social ofertada. El padre José María Llanos pasó de preceptor espiritual del Caudillo en El Pardo a respetado militante comunista “antifranquista”.

El matrix ideológico devorando el ecosistema político.

4 comentarios sobre “Profanar la apostasía

  • el 16 febrero 2019 a las 15:38
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    Un ácrata en camiseta

    Todos, absolutamente todos están grillados como patata vieja. Qué es lo que fuma la izquierda, o qué sustancias consume, que les reduce las Neuronas a pura sustancia viscosa y sin conexión de unas con las otras. Las derechas, (porque a día de hoy se puede decir que hay cinco derechas, las nacionalistas periféricas y las centralistas) la iglesia Católica, beligerante como nunca en estas lides de independentismos, de su alineamiento con los sectores económicos mas relevantes del País y detrás, muy detrás de todos estos, un Vulgo siguidista y rastrero, con una ignorancia que ofende a cualquiera que sea capaz de pensar con un mínimo de dignidad. Solo me queda añadir la siguiente frase lapidaria ” cómo podéis ser tan cabrones”

    Emili Justicia

  • el 16 febrero 2019 a las 20:42
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    Visto lo visto…Compromìs, Unidos Podemos, PNV; Partidos que se les llena la boca de “dialogo” y luego votan en contra de él.
    4 u 8 años más de derecha les vendrán bien para recapacitar y saber que aquello que piensas y dices debe ir unido a lo que haces. Salud

  • el 17 febrero 2019 a las 14:53
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    De haberse unido en una sola decisión Compromìs y UnidosPodemos en favor del diálogo otro gallo hubiera cantado. Del PNV te puedes esperar cualquier cosa por muy buen orador que sea Aitor Esteban. La presión de los demócratas habrían solapado las voces de la caspa pesoista, el miedo a perder votos a corto plazo ha ganado a la razón. En fin ¿que podemos esperar de gentes acomodadas? Una vez más la monarquia y la burguesía han decidido dejar las cosas como están por otros tantos años , El Señor de la Farlopa, El Cid Campeador y Mastercard podrán aplicar sus 155 mandamientos con el previo consentimiento de Pablo Iglesias, Joan Valdovi y Aitor Esteban con la Gracia de Dios. Hágase la voluntad de los españoles.

  • el 18 febrero 2019 a las 0:17
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    Un ácrata en camiseta

    Un nuevo comentario sobre “autonomías, Soberanismos impostados, delegaciones varias y llamados a las urnas para votar no se sabe qué.

    Este argumentario, más que opinión es discurso a contra corriente y quien lo expone lo hace desde la práctica o experiencia personal de más de cinco años, en un colectivo que decidió romper amarras con todo tipo de demanda o exigencias hacia el Estado o los gobiernos de turno. Este colectivo es a día de hoy un colectivo de no más de cuatro o cinco personas. Su función operativa se reduce a cultivar unas tres hectáreas de tierra en el termino de Picassent, en ellas laboran productos de temporada, pan, bollería, etc. A ellos les resbala toda la artillería discursiva de los que juegan al sucio juego de la política, pues si bien cierto es que los problemas que tienen que resolver son numerosos, sobre todo por motivo de ir a contra corriente o por vías que siendo de una sola dirección, tienen el atrevimiento de circular en contra sentido.
    Ya nadie habla de recuperar esos pueblos y aldeas abandonados en otros tiempos pretéritos, al calor de aquellas promesas de trabajo y bienestar, que en las grandes ciudades se ofertaban como si de una subasta se tratara. Es cosa imprescindible que para dejar de ser plebe, masa o otras zarandajas de ese jaez, que se recuperen los valores de vivir en comunidad, en comunidad elegida libremente. sin las presiones de teoriquillos del tres al cuarto, sin catecismos, sin los cantos de sirena de los nacionalismos. Las crisis de valores no se solucionan con biblias partidistas, sindicaleras o religiosas. se resuelven desde la individualidad, de la conjunción de muchas individualidades y, del trabajo personal que se haya elegido como vía univoca que resuelva sus vidas. Perderse o empantanarse en falsas promesas, o viciados discursos que mucho prometen y nada dan, es entregarse voluntariamente atado de pies y manos a quienes viven de su discurso, de la explotación de sus semejantes con engaño y alevosía. Claro; la disyuntiva estriba en comprarles “su cuento”.

    Tres mil pueblos y aldeas abandonados o en pura recesión no son moco de pavo, es la necesidad y el deseo de resolución la manera de avanzar en eso que llamamos humanidad.

    Emili Justicia

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