Eres, prejubilaciones y matapobres

Rafael Cid
Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

El BOE acaba de publicar las cuentas de la subvención dada en el primer trimestre del 2011 a los partidos políticos con representación parlamentaria. Alcanza a más de 18 millones de euros sólo entre el PP y el PSOE. Queda claro, pues, que nuestros re-presentantes están subvencionados por el Estado, vamos que somos todos los contribuyentes quienes asumimos sus facturas. Normal en el reino de la impunidad monárquica. Lo mismo ocurre con otras instituciones supuestamente representativas, léase Comisiones Obreras (CCOO), Unión General de Trabajadores (UGT) y la patronal CEOE.

Viene esto a cuento de ese plan de jubilación anticipada que piensan ejecutar las cajas de ahorros sometidas a la purga decretada por el tándem gobierno-banca para una mayor concentración del negocio financiero (¡viva la competencia!) y de la más difícil todavía (por tratarse de una multinacional con beneficios astronómicos) que está dispuesta a ejecutar la Telefónica privatizada por el aznarismo. Posturas ambas totalmente indecentes, habida cuenta de que hay más de un 20 por ciento de la población activa en paro (entre los jóvenes supera ya el 43%), aunque según la OCDE somos uno de los países de la Unión Europea que más horas de trabajo realiza y más empleo precario tiene (lo uno por lo otro). Una evidencia de que el cacareado déficit de competitividad de nuestro sistema productivo viene de la tradicional huelga de inversiones de nuestro patriótico empresariado, que utiliza la complicidad de los diferentes gobiernos para seguir ganando dinero a través de una sistemática destrucción de empleo.

Pero todo eso se estrellaría contra la berroqueña empalizada levantada por las cúpulas de los partidos y sindicatos -que nos representan como el ángel de la guarda y las cuatro esquinitas que tiene la cama-, si no fuera porque papa Estado está al quite con su proteccionismo de armas tomar. Un corcho que impide que los problemas reales, de la gente real y las situaciones reales, culmine en su destino natural. Los partidos transigen porque la banca es amiga y siempre perdona algunos milloncejos de la cuenta que tienen con ellos. Y CCOO y UGT, inocentes ellas, demasiado tienen con pagar la nómina de sus miles y miles de empleados (me dicen, y no lo afirmo, que sólo Comisiones emplea a cerca de 50.000 personas). Por no hablar de los buenos euros que les caen cada vez que asisten en la resolución de los EREs, esa curiosa modalidad de cierre patronal con auxilio sindical que casi ha logrado pervertir su finalidad social, haciendo un suculento negocio privado del despido colectivo de quienes en teoría son sus protegidos.

Pobres Comisiones y Ugeté, que semana de pasión les espera, tener que enfrentarse a Telefónica por las prejubilaciones, cuando se llevaban tan bien con su presidente Cesar Alerta que hasta tenían un negocio conjunto en los planes de pensiones de la entidad. La bicha se llama Fonditel, está participada al 70% por Telefónica y el resto a partes iguales por CCOO y UGT. Y el año 2005 Fonditel reportó a ambos sindicatos, en comandita, 4,5 millones de euros.

Matapobres

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