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Manifiesto de La Plataforma per la Memòria del País Valencia contra la realización de la cumbre fascista europea en Valencia

Plataforma per la memòria del País Valencià

El próximo sábado día 21 de mayo está prevista en Valencia una cumbre fascista internacional que pretende congregar a unos 200 asistentes, entre ellos la nieta de Benito Mussolini, el líder de Forza Nuova Roberto Fiore –condenado en Italia por pertenecer a grupo armado, relacionado con la matanza de la estación de Bolonia del 2 de agosto de 1980 (85 muertos) y exiliado durante 20 años en Londres hasta que prescribieron en Italia los delitos de los que se le acusaba-, y Pedro Varela, escritor, editor y propietario de la Librería Europa condenado en repetidas ocasiones por difundir ideas genocidas y atentar contra los derechos fundamentales y las libertades públicas (LEVANTE 11, mayo).

En relación con este hecho queremos recordar que en 1992 también Valencia fue la sede de la cumbre de los jóvenes fascistas europeos, con asistencia de ultraderechistas de varios países europeos, presidida por el entonces jefe de Fuerza Nueva, Blas Piñar , reunión que celebró, entre otras cosas, los 500 años de la creación del Santo Oficio –la Inquisición- y los 100 del nacimiento de Franco, “vigía de Occidente gracias al cual podemos reunirnos aquí”, según sus propias palabras de entonces. (El País, 29 marzo 1992)

Ante el anuncio de su próxima reunión incluso la asociación “Espai Italia” formada por italianos residentes en España ha declarado: “Es una vergüenza que vengan aquí a hacer apología del fascismo. En Italia esto es delito”. (LEVANTE 12, mayo)

La Plataforma per la Memòria del País Valencia quiere recordar que la mayor parte de los bombardeos que sufrieron los municipios valencianos en 637 días de los 992 que duró la guerra, con el resultado de 1850 muertos civiles identificados, y otros muchos sin identificar, en su mayoría mujeres, niños y ancianos, fueron realizados por aviones de la Aviacion Legionaria Italiana –Fiats, Savoia, Caproni- enviados a Franco por Benito Mussolini. Estos tenían su bases en Mallorca y bombardearon repetidamente núcleos urbanos sin ningún valor militar como la ciudad de Valencia (entre 515 y 800 muertos), la estación de Játiva (144 muertos), el mercado de Alicante (más de 250 muertos), Castellón (131) , Sagunto, Segorbe, Alcoy, Villarreal o pueblos insignificantes desde el punto de vista militar como Manuel. Y eso hasta los últimos días de la guerra, cuando ésta estaba ya ganada por los franquistas: Gandía fue bombardeada por aviones fascistas italianos tres días antes del final de la guerra, el 28 de marzo de 1939. Los motivos los expresa fríamente una anotación del diario personal del conde Galeano Ciano, yerno de Mussolini y ministro de Exteriores de la Italia fascista: el 26 de agosto de 1937 ordena que esa noche se bombardee Valencia «para aterrorizar al enemigo». (“Los bombardeos sobre la Comunidad Valenciana”, de los profesores Rafael Aracil y Joan Villarroya, Universidad de Valencia, 2010).

El fascismo no es una ideología cualquiera, es una ideología muy peligrosa porque es violenta e irracional. Bajo una compleja trama de grandes palabras y símbolos que suenan muy bien a los oídos y satisfacen los sentimientos de frustración y descontento naturales en poblaciones afectadas por el paro y las crisis capitalistas –así fue en los años 30, así está siendo ahora-, envuelve grandes conceptos abstractos, irracionales, que cada cual puede interpretar a su manera, y por tanto muy aptos para la manipulación: la fuerza de la sangre, la raza, la patria, la gloria, los valores eternos, el heroísmo, el destino, lo universal…. Pero bajo esa bien urdida capa de grandes palabras lanza consignas extremadamente peligrosas: la superioridad de unas personas y de unos pueblos “ superiores, nacidos para mandar”, sobre otros “inferiores, nacidos para obedecer”; dignifica como heroica la fe irracional y la obediencia ciega -el miedo a la libertad- de las masas al ser superior, llámese jefe, líder, duce, Führer o caudillo, mitificado a fuerza de propaganda, parafernalia y escenografía cuanto más masivas mejor hasta el punto de anular la conciencia y la responsabilidad individual; esconde los temores de muchos ciudadanos, pequeños propietarios inseguros, que aún poseen algo en momentos de crisis –empresa, tierras, casa, dinero, trabajo o seguridad social…-, a perderlo todo arrebatado por los indignados que no tienen nada –emigrantes, pobres, desahuciados, jóvenes…, todos terroristas, todos peligrosos…- y ese miedo les lleva a clamar por el “orden” a cualquier precio –lo estamos viendo cada día de manera creciente en los discursos de los gobernantes y el endurecimiento de ciertas leyes-; el fascismo magnifica la superioridad de la fuerza, la violencia, el machismo y la disciplina hasta extremos de crueldad y brutalidad -“la dialéctica de los puños y las pistolas” según el fundador de la Falange-, contra la razón, el respeto y la democracia.

Y todo esto ¿para qué? Simple y llanamente, el fascismo es el recurso del gran capital cuando se ve en peligro. Explicado metafóricamente el fascismo es lo que han inventado los grandes pastores del rebaño cuando ven peligrar sus beneficios y su dominio ante la posible rebelión de los corderos más o menos hambrientos y cabreados. Entonces, ante el temor de que no les sirvan los métodos de dominio normales de la democracia para controlarlos – los medios de comunicación, las leyes y la justicia, las fuerzas armadas, las mejoras económicas y sociales, las elecciones…-, echa mano de métodos más duros y de sus fieles perros guardianes ladradores y mordedores entrenados para mantener el rebaño agrupado y eliminar a las ovejas díscolas: esos perros guardianes y no otra cosa son los fascistas para el gran capital. Naturalmente es un trabajo indigno y sucio, por eso hay que embellecerlo y justificarlo con una complicada y atractiva ideología.

La historia ha dado suficientes ejemplos de la peligrosidad del fascismo.

En forma de nazismo fue el culpable de la guerra más mortífera de la Historia Universal: la IIª Guerra Mundial – entre 50 y 70 millones de víctimas-.

En forma de franco-fascismo o nacional-catolicismo fue el causante de nuestra guerra. Los generales franquistas no se sublevaron para defender a España, a la que arruinaron cultural y económicamente por muchos años. Basta recordar lo que contaban nuestros abuelos –si es que contaron algo- o las causas de muerte de las más de 26.000 personas enterradas en las fosas comunes del cementerio de Valencia en los primeros cinco años de nuestra posguerra, los “años de la victoria”, de la “España, una grande y libre”: la represión, el frío, el hambre, el miedo, la miseria, en una palabra.

Los generales franquistas tampoco se sublevaron contra la República porque ésta fuese culpable del desorden, el caos y la anarquía–aunque algunos de buena fe así debieron creérselo y así nos lo han hecho creer durante 80 años-. Se sublevaron para defender, como perros guardianes, a una nefasta clase dominante de señoritos, nobles, militares ,monárquicos, caciques de toda la vida, más los ricos y cultos burgueses con relaciones internacionales a lo Juan March, más las jerarquías eclesiásticas acostumbradas a mandar en conciencias y bolsillos; esta clase dominante “nacional” prefirió aliarse con el fascismo internacional antes que ceder ni una mínima parte de sus privilegios y antes que respetar las leyes y las elecciones democráticas. Clase social históricamente ciega y sorda ante las reivindicaciones de la mayoría de la población cuando ésta –en plena crisis de los años 30- ya no quiso ser más un rebaño manso y se organizó, como en cualquier país democrático, en sindicatos y partidos y en la alianza, más o menos de izquierdas, que fue el Frente Popular. Esta clase social azuzó para que le hicieran el trabajo sucio a sus -metafóricamente hablando- perros guardianes: militares africanistas embrutecidos en las guerras de Marruecos, falangistas, requetés, mussolinianos, hitlerianos, los “viriatos” portugueses, moros y legionarios. Unos, mercenarios, otros convencidos de estar defendiendo a dios, la patria y el rey, a las sagradas tradiciones y a la España imperial “unidad de destino en lo universal”, como decían los libros de “Formación política” de los años 50.

Lo terrible de nuestra historia, a diferencia de la de otros países, es que aquí los fascistas, de perros guardianes momentáneos pasaron a ser los amos del rebaño, e impusieron sus normas de tal forma en instituciones y mentes –con la ayuda bien pagada de la santa madre iglesia- que su imprenta sigue viva y vigente. De ahí la pésima calidad de nuestra democracia, las enormes dificultades de la recuperación de nuestra memoria histórica y la permisividad con los fascistas españoles y extranjeros que permite que vengan aquí a reunirse tranquilamente.

Aquí tenemos nuestros propios ejemplos más cercanos del resultado de la ideología fascista: Guillem Agulló o Miquel Grau -ovejas díscolas que pensaron con su cabeza-, asesinados por fascistas prácticamente impunes, uno de ellos actualmente procurador de los tribunales en Valencia. Ataques a librerías, centros sociales y sedes de organizaciones vecinales, culturales y políticas progresistas. Agresiones racistas, homófobas, machistas… en calles, plazas, parques, campos de fútbol y espectáculos varios. Destrozos en monumentos y memoriales a víctimas del franquismo o a personas de izquierdas. Más reciente aún: el sábado 14 de mayo la directora del periódico “El Jueves” atacada por un fascista a la puerta de su casa indudablemente a causa de la portada del último número de la revista que dice “La ultraderecha crece en Europa. PLAGA DE NAZIS”. Mas testimonios: algunos jóvenes de nuestra Plataforma –miembros de colectivos nacionalistas, anarquistas, socialistas, comunistas o simplemente progresistas- han expresado repetidamente miedo a los grupos parafascistas que campan libremente por sus barrios.

Y mientras la tolerancia de las fuerzas del orden y de los jueces con los grupos fascistas es total – ¡son cosas de jóvenes, sin mala intención, sin contenido político, son hooligans… patriotas… españoles….!- la tolerancia de las mismas fuerzas de orden, de la “justicia” y de los medios con los jóvenes de ideología clara y políticamente definida de izquierdas que luchan de diferentes formas no violentas en institutos –recordemos la “primavera valenciana”- en universidades, barrios y todo tipo de asociaciones, especialmente si se proclaman anarquistas o comunistas, es tolerancia cero: reciben palos, son perseguidos, detenidos y multado, calumniados y acusados de violentos, radicales, antisistema, okupas, perro-flautas, terroristas etc., etc.

Y ahora fascistas internacionales se van a reunir en Valencia si las autoridades responsables no lo impiden, mussolinianos italianos y franquistas españoles –no sabemos si también vendrán hitlerianos alemanes- con total libertad. Y nuestros gobernantes, ciegos y sordos ante sus mordiscos y sus ladridos. La misma Mónica Oltra, tan firme en otros casos, dice que no le gustan y que no cree que sean bienvenidos –¡ menos mal ¡-, pero “que forman parte de esta sociedad e intentaremos que cambien”.

Su presencia se justifica diciendo que se van a reunir en privado. Pero una reunión internacional de 200 personas de la misma ideología – prohibida por la ley en sus respectivos países y aquí también- y con indudable finalidad política, no es ni puede ser de carácter privado.

Alguno de los organizadores ha dicho que ellos no van a salir a la calle a dar palos.
¿Cómo se vería que en Valencia se reuniesen con “carácter privado”, 100 o 200 antiguos militantes, por ejemplo, de ETA –nuestro coco nacional- para hablar de organizarse aunque desde hace años tampoco salgan a la calle a cometer atentados y hayan dicho que no lo van a hacer más, cosa que jamás han dicho los fascistas? ¿Se daría permiso para una supuesta asociación de “Parientes, amigos y partidarios de Al Caeda”? ¿O de titiriteros revolucionarios? ¿O de Okupas Anarkistas a toda Kosta?

¿Para qué y a quién sirve la Ley Mordaza? ¿No hay Ley Mordaza contra los fascistas? ¿Por qué se reúnen aquí y no en Italia o en Alemania, que les quedaría más cerca y donde encontrarían también muchos partidarios? Porque allí son ilegales, están mal vistos y la ley se cumple. Aquí también es ilegal la apología del fascismo pero al parecer no están mal vistos, no se cumplen las leyes y se van a reunir.

Por todo lo expuesto la Plataforma per la Memòria del País Valencià exige a las autoridades responsables que impidan a toda costa la reunión de la cumbre fascista europea en Valencia prevista el día 21, y se suma a las organizaciones que se van a manifestar en contra.
Valencia no debe ser ciudad de corruptos, ni ciudad de fascistas. El pueblo valenciano no es una cosa ni otra.

¡Fuera organizaciones, manifestaciones, actos y símbolos fascistas de nuestros pueblos y ciudades!

PLATAFORMA PER LA MEMÒRIA DEL PAíS VALENCIÀ

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