La guerra «justa» del Nobel de la paz

Rafael Cid
Rafael Cid

El Vaivén de Rafael Cid

La polémica está servida. ¿Es legítima la guerra de Libia porque tiene una resolución del Consejo de Seguridad (CS) de la ONU, frente a la ilegal guerra de Irak sin veredicto concluyente? ¿El Consejo de Seguridad, una asamblea tan poco democrática –una nación no es un voto- que algunos miembros tienen el privilegio del veto, es un organismo legítimo para declarar una guerra cuando pesos pesados pasan sobre ascuas del “no” a la abstención?

Veamos puntos coincidentes y divergentes entre ambos escenarios.

La guerra de Irak se inició con un subterfugio que no era en realidad una autorización firme del CS de la ONU para el conflicto. Una coalición formada por EEUU, Reino Unido y España, el Trío de las Azores, utilizó la resoluciones 1441 (2002), 1483 (2003) y 1512 (2003) que exigían al régimen de Sadam Hussein un desarme efectivo y verificable para iniciar una ofensiva militar en toda regla. En el caso de la actual guerra de Libia existe una resolución clara del CS de la ONU tras haber cambiado por la abstención su veto anterior países como China, India, Rusia, Brasil y Alemania.

En ambos casos se ha usado la presunta existencia de armas de destrucción masiva como justificación para la intervención. En Irak fue mentira de principio a fin y en Libia aún no ha sido probada. El fantasmagórico suceso del avión derribado por las tropas de Gadafi, cuando éste acababa de declarar el cese de hostilidades, que en realidad fue tirado por la artillería del bando rebelde, suena también a otro ardid para desencadenar sin miramientos la operación “Amanecer de la Odisea” contra el régimen Libio.

Cuando Iraq el Congreso de los diputados votó antes a favor de la intervención junto a la coalición. Ahora ha sido a posteriori, una vez estallado el conflicto y con el contingente bélico español sobre el teatro de operaciones.

Entonces España no enviaba tropas para el combate directo. Ahora sí, y en primer plano: 6 aviones, 1 submarino, 1 fragata. Aparte de poner a disposición de la ofensiva militar aliada las bases “españolas” de Rota y Morón.

Entonces la izquierda y el PSOE en la oposición abanderaron el “No a la guerra” contra la mayoría parlamentaria del Partido Popular en el gobierno. Ahora el PSOE en el gobierno abandera la guerra con el apoyo del PP en la oposición, sin apenas contestación en otros partidos, medios de comunicación, sindicatos mayoritarios, artistas y sociedad civil, en principio. Eso sí, ambas guerras preventivas, la del 2003 y la del 2011, se iniciaron un mismo día: el 19 de marzo.

Distinto pero no distante. En Irak el comandante supremo de la coalición era el ex alcohólico George Bush, y ahora, en Libia, lo es el Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, quien en la mejor tradición de los halcones de la Casa Blanca se ha negado a pedir perdón al pueblo chileno porque el país que representa promoviera el derrocamiento y asesinato del presidente democrático Salvador Allende. Lo idus de marzo.

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