Primero de Mayo; Ni olvido ni perdón

Abel Ortiz

La memoria se construye desde el presente. Todos tenemos memoria, todos tenemos pasado. Ese es nuestro patrimonio, esa es nuestra herencia, eso somos nosotros. Por eso desde el poder tienen alergia a mirar hacia atrás, al lugar donde se descubren sus mentiras. Para negarnos, para ignorarnos, para explotarnos, para estafarnos, primero tienen que inventar una coartada, un relato, una novela, una excusa.

La historia no es la guerra civil, ni la revolución del 34, ni la transición. La historia es todo lo que ha ocurrido hasta este mismo instante. La gran estafa que vivimos, el saqueo de las arcas públicas, los desahucios, los suicidios de los perseguidos por bancos y jueces, los despidos masivos, los recortes sociales, las represiones a quienes protestan, están ya, le guste a quién le guste, en la historia de los hechos, en la memoria colectiva.

Llegarán, claro que llegarán, que nadie lo dude, los días en que tendremos que oír, como hemos oído siempre, esas milongas sobre pasar página, sobre reabrir heridas. Volverán a llamarnos extremistas y radicales, hablarán sobre el injusto término medio, e inventarán nuevos juegos de manos, nuevos triles. Incluso tendremos que soportar que los nazis nos llamen nazis. Esa es la manera de justificar sus privilegios. Esa es la manera de justificar la represión.

Resulta que hay cosas injustificables se pongan como se pongan. Lo pinten del color que lo pinten lo que están haciendo es un crimen y nosotros somos las víctimas. Ya se las arreglarán, lo están haciendo, para hacernos pasar por culpables.

Nos están miserabilizando. Nos están robando el futuro a nosotros y a nuestros hijos. Y, una vez más, desde Espartaco a nuestros días, no lo vamos a permitir.

No somos fuertes, no somos héroes ni santos. Cometemos errores y somos conscientes de nuestra responsabilidad. Aún así, volveremos a dar la cara aunque nos la partan. Nos tienen enfrente. Tienen ejércitos, jueces y policías, tienen periódicos y universidades, tienen fundaciones y paraísos fiscales. Nosotros tenemos memoria.

No vamos a olvidar lo que estamos viviendo. No vamos a perdonar a quienes nos están jodiendo la vida. Que lo sepan, que nos oigan. No hablo de odio, hablo de justicia.

No somos tampoco, ni queremos serlo, justicieros ni vengadores. El daño que nos hacen es irreparable, cada día que pasa la deuda, la real no la inventada, la de la sangre y la libertad, aumenta. Pero no vamos a renunciar a defendernos. No somos corderos que se llevan al matadero, como no lo fueron quienes se sublevaron en Chicago hace más de un siglo, como no lo fueron quienes salieron de las cuencas mineras a luchar contra Hitler, Mussolini y Franco. Tenían todas las de perder. Perdieron. Los asesinaron por las cunetas como a perros. Los encarcelaron y exiliaron. Robaron a sus hijos. Fueron esos perdedores quienes nos enseñaron que la victoria sirve para imponer la voluntad de los ganadores y para nada más. Lo están demostrando otra vez. Y, otra vez, estamos aquí para recordárselo.

No queremos olvidar, no queremos perdonar. Queremos un mundo nuevo. Llevamos mucho tiempo construyéndolo. Un mundo en el que no nos roben, no nos maten, no nos exploten.

Hace más de un siglo nos ahorcaron. Hace setenta años nos masacraron. Hace treinta años nos estafaron. Hace unos días nos criminalizaron. Aquí estamos. Aquí seguimos. Ni olvido, ni perdón.

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