Victor Martínez
Erase una vez, en un país muy, pero que muy lejano, porque así debe empezar todo cuento que se precie, vivía un rey, según las encuestas bastante bien valorado por su pueblo, y ese reino estaba dividido en ocho ciudades y cada ciudad tenía su alcalde. Todo era paz y felicidad, los ciudadanos llevaban una vida apacible, digna y sencilla, todos eran felices dentro de unos márgenes aceptables, todos tenían su casita, su utilitario, su nevera y hasta un horno microondas…. hasta que uno de esos ciudadanos comenzó a pensar que él quería algo más, que quería tener más de una casa, quería tener no un utilitario, quería un coche de alta gama como los que veía en las películas del país ultralejano. Quería tener moto y hasta yate, y por qué no, hasta su propio avión privado. Así es que fue a ver al alcalde de su ciudad, del cual era muy amigo….y le dijo: “Las calles de nuestra ciudad están muy limpias”. El alcalde sonrío y alagado dijo: “No solo están muy limpias, son las más limpias del reino”. “¿Y cuánto cuesta que estén tan limpias?”. El alcalde abrió un cajón de su mesa y sacó el libro de las cuentas de la ciudad. Pasó varias hojas y al fin dijo: ”Mantener las calles tan limpias cuesta 30 monedas”. El ciudadano se quedó mirando al alcalde y le dijo: “Yo te la mantengo igual de limpia por 25” . Al alcalde los ojos se le abrieron como platos…podría ahorrarse 5 monedas todos los meses… Aceptó la oferta. “¿Y cómo lo vas hacer para ahorrar esas 5 monedas?”. El ciudadano cogió el libro de cuentas y le dijo “Ves, tú ahora tienes 10 trabajadores a los que les pagas 2 monedas al mes, lo cual hace 20 monedas, y el resto de las 10 monedas que te falta lo gastas en escobas y utensilios de limpieza…. Yo voy a quedarme con la mitad de los trabajadores es decir 5 y no solo eso, en lugar de pagarles 2 monedas les voy a pagar 1,50, lo cual hace 7,50, ahora cambias las escobas todos los meses, yo las voy a cambiar cada tres meses, lo cual me supondrá un ahorro de casi 7 monedas al mes, con lo cual con 14,50 pago la limpieza de la ciudad”. El alcalde lo volvió a mirar. “Pero eso no puede ser, como vas a reducir a la mitad la plantilla y van a limpiar lo mismo” “Claro que puede ser, ahora cada trabajador limpia cuatro calles, pues a partir de ahora los que queden limpiaran ocho” “¿Pero como vas a conseguir que limpien el doble por menos salario? El sindicato se te echara encima”, “Eso déjalo de mi cuenta”. El ciudadano, sacó una bolsa, la abrió y le dio 2 monedas al alcalde, el cual lo miró.” Toma, cógelo, y a partir de ahora todos los meses te daré 2 monedas, mientras yo limpie la ciudad” El alcalde cogió las dos monedas y se las guardo. El ciudadano se levantó e iba a salir por la puerta cuando el alcalde le hizo otra observación: “Pero las escobas no aguantarán tres meses” “Las escobas aguantaran tres meses, en caso contrario los trabajadores las pagaran por mal mantenimiento del material de trabajo” Cuando el ciudadano salió del ayuntamiento se dirigió a la sede del sindicato, e hizo lo mismo con el secretario general que había hecho con el alcalde, le dio 2 monedas, y así sería todos los meses si le mantenía a los trabajadores controlados. El ciudadano descontento ahora estaba muy contento, por fin podría tener más de una casa, incluso una en el país ultralejano para ir de vacaciones, pues todos los meses sin ensuciarse las manos ganaba 7,50 monedas, y no solo eso, porque ahora había “convencido” al alcalde previo pago de 2 monedas para que le cediera también los servicios de sanidad, electricidad, teléfono, agua, gas….. Los alcaldes de las demás ciudades del país viendo lo beneficioso económicamente para ellos y el ahorro en los servicios decidieron seguir el ejemplo de la primera ciudad. Un día el alcalde llamó al ciudadano que ahora se llamaba ciudadano millonario y le dijo: “Me ha llamado el rey y dice que como el desempleo ha subido tanto pues en todas las ciudades las plantillas de todos sus servicios se han reducido a la mitad, su popularidad ha empezado a bajar, y que los subsidios por desempleo que se han de pagar están haciendo que el déficit de las arcas públicas crezca mucho, he estado revisando las cuentas a petición del rey y no es estoy ahorrando dinero, me estoy gastando más” “Pero como” dijo el ciudadano millonario “te estas ahorrando 5 monedas en la limpieza de la ciudad”
“Sí, pero en el cómputo general estoy perdiendo dinero. Los cinco trabajadores menos que hay en la plantilla están cobrando 1,5 monedas al mes por la prestación de desempleo, es decir 7,5 que sumados a las 25 monedas que tú me cobras por el servicio hacen 32,5 luego el servicio a las arcas del reino le cuestan 2,5 monedas más que antes” El ciudadano millonario sonrió y le dio 3 monedas al alcalde, “A partir de ahora te daré 3 monedas todos los meses” el alcalde calló. Cuando salió de allí se fue a palacio, a ver al rey y le dio 5 monedas, y así iba a ser todos los meses, pues él poseía todos los recursos del reino, él era el auténtico rey. Pero el verdadero rey le dijo “No podremos mantener el reino, no podremos pagar los servicios que tú nos prestas, el pueblo ya no me apoya como antes, las arcas están vacías y no puedo subir los impuestos pues entonces pedirán hasta mi cabeza” “ Tranquilo majestad, aquí estoy yo, para lo que haga falta, soy un patriota y como tal voy a actuar. ¿Cuánto dinero necesita?, yo se lo presto, si usted me lo devuelve en un año, yo solo le cobrare un1% de intereses, incluso si me lo devuelve en dos años, si me lo devuelve en tres un 4% y a partir del quinto año un 8% y además subiremos los impuestos indirectos, diremos al pueblo que la electricidad nos cuesta mucho mas de producir que lo que se paga por ella, lo mismo con el agua, el gas o la gasolina, por supuesto subiremos los impuestos del alcohol, el tabaco y cobraremos hasta por respirar y así usted podrá seguir manteniendo su reino, los alcaldes seguirán viviendo como viven y yo podré mantener mis posesiones aquí y en el país ultra lejano. A los pocos días el ciudadano millonario dejaba de ser un ciudadano para convertirse en caballero de honor del reino nombrado por el rey. Mientras tanto los ciudadanos del país ya no eran felices, el desempleo aumentaba. Las calles ya no estaban tan limpias, pues el exceso de trabajo hacía que los trabajadores se pusieran enfermos constantemente y en lugar de cinco trabajadores había días que eran solo dos o tres, lo que aprovecho el ciudadano millonario convertido en caballero para despedir a los más viejos y que más veces se ponían enfermos y contratar a otros ciudadanos que desempeñarían la misma labor aun por menos monedas. Uno de los viejos ciudadanos que trabajaba en los servicios de limpieza recordaba los años en que la plantilla pertenecía al ayuntamiento, lo bien que vivían, como con el salario les daba para tomarse todos los días la cervecita y el café en el bar almorzando con sus compañeros, como con ese salario podían pagar los estudios de sus hijos, salir a cenar a algún restaurante los fines de semana e incluso poder ir de vacaciones en verano….. Qué tiempos más lejanos, hoy a duras penas le daba para comer todos los días y no podía ir al bar a almorzar ni al restaurante a cenar los fines de semana y mucho menos irse de vacaciones. Veía el bar donde almorzaba cerrado, recordaba los tiempos en los que en el bar trabajaban cinco camareros además del dueño, el restaurante donde cenaba los fines de semana con su mujer también a punto de cerrar, la agencia donde contrabata las vacaciones hacía varios años que no existía….¿Pero porque se había empobrecido tanto el reino? Se preguntó en voz alta. Y un forastero que había llegado del reino ultralejano dijo, “La culpa es del capitalismo de la privatización y la corrupción, en mi país lo padecimos más de cien años”. “¿Y que hicisteis? Preguntó el ciudadano…”En mi país le cortamos la cabeza al rey, colgamos a los capitalista y repartimos su riqueza, ahora no tenemos ni reyes, ni amos todos trabajamos por el bien de cada uno que es el bien de todos” “Pero eso es imposible, aquí siempre hemos tenido rey, alcaldes, amos lo otro es la anarquía, el caos siempre se ha dicho eso” “¿Y quién os lo ha dicho semejante majadería?” “El rey, los alcaldes, el amo” “pues ahí tenéis vuestra respuesta” dijo el forastero a lo cual el ciudadano se dio media vuelta y se fue pensando en las palabras del forastero….¿que no tendría razón?










































Un Comentario
Genial, simplemente genial.