Las escuelas de Chicago: Friedman, Capone y los tecnócratas del opus

Abel Ortiz

El dinero que nos están robando, los campechanos liberales, va a servir para acabar con cualquier capacidad de respuesta civil y para financiar guerras, propagandas, saqueos y estafas.

Todo el mundo lo sabe. Sólo que algunos piensan que sumándose a la fiesta se librarán. Probablemente tengan razón; unirse al enemigo es una opción que muchos contemplan y que suele estar pagada, mejor o peor. Vivimos la Aznaridad, sufrimos aquel desvarío imperial, y nadie pagó por ello. Se decía que, respecto al franquismo, existía no se qué pacto, nunca firmado ni verbalizado, de no agresión. De los Trillo, Acebes, De Palacio, Zaplana y compañía, nadie dijo nada. Pero se libraron, claro. Ese fue el mayor error. La impunidad de los ladrones, asesinos y estafadores que gobernaron, y gobiernan, este país.

Los ministros actuales, Gallardón, Wert, Morenés, Montoro, De Guindos, Báñez, y los demás, actúan desde la impunidad. Son conscientes de que nadie va a pedirles explicaciones en los tribunales y que, llegado ese caso, actuarán las fuerzas que han limpiado el expediente del Yakolev, que oscurecen los hechos que prueban el robo de niños hasta bien entrada la democracia, con monjitas implicadas, que ocultaron las derivaciones del caso Fórum filatélico, que han enterrado el Gurtel, que implicarán a pringaos en el caso Prestige, que no encontrarán nada de la gestapillo madrileña ni absolutamente nada que implique a ningún político de primera línea en el gigantesco trágala que nos venden como “crisis”.

No hay ninguna crisis. La crisis son ellos. Son ellos los que vaciaron las cajas públicas autonómicas y estatales. Son ellos los que hicieron negocios con bancaja, cajamadrid y las demás. Son ellos los que han gestionado las mafias de las drogas, la prostitución, el tráfico de armas, la especulación, el pelotazo y el ladrillazo. No pagarán. Nunca pagan. Por eso se pueden permitir esa chulería legionaria. Por eso pueden reírse de nosotros detrás de un cordón policial. Por eso nos pueden mandar a todos a la miseria real, la del hambre y el frío, mientras ellos hablan de austeridad. Son generaciones de ordeno y mando. Que asco.

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