Alemania es culpable

Abel Ortiz

Alemania, contra lo que muchos creen, no es un país, es un estado (mental). Alemanes son, contra la percepción generalizada, gentes nacidas en Pontevedra, en Madrid, en Ohio o en Palermo. Alemanes son aquellos cerebros nibelungos que creen en runas, el martillo de Thor, guijas, imperios de mil años, primas de riesgo y protocolos escritos por la policía del zar. Las verdades inmanentes.

Los alemanes son seres superiores, eso nadie lo duda. Un registrador de la propiedad, una condesa, o un veraneante en Quintanilla de Onésimo, Cuadrado en este caso, son, evidentemente, superiores al resto de los mortales, subhumanos en la mayoría de las ocasiones. Los subhumanos existimos para que los alemanes puedan montar sus conferencias de Wansee, o Mastrich, y nos deporten, condenen a trabajos forzados (arbeit mach frei), encarcelen, roben y gaseen.

Los alemanes son gente seria, eficaz. No se les escapa una, ni uno. Trabajan más que el resto de los mortales, mandando que es más sufrido, hacen sus cuentas en limpísimos cuadernos sin una sola corrección y no hay un pero que ponerles; son el faro de la civilización. Una humanidad alemana, sin gitanos, rojos, homosexuales, judíos, polacos, negros, enfermos, sindicalistas y viejos es, hay que reconocerlo, mucho más competitiva.

Serrano Suñer, ese gran alemán cartagenero, pronunció un famoso discurso en 1941 que se resumió en una frase: Rusia es culpable. ¿De qué? Podría preguntarse un lector despistado. De todo, hombre, de todo. Por eso se llamaban totalitarismos, por la manía que tenían a los matices, siempre reductores. El cuñadísimo, para demostrarnos su superioridad, murió con ciento cuatro años sobreviviendo a cerillita que era un alemán bajito, con el glamour que eso quita.

Los alemanes están ahora preocupados por que no les salen las cuentas. Las cuentas alemanas tienen que salir porque si no salen se enfadan. Ellos, como son muy limpios, necesitan mucho jabón y si no les llega piden por favor a sus vecinos que cambien su dieta. Necesitan la grasa. Los alemanes, de Washington o Berlín, tienen muchos filósofos y economistas que les dan la razón. Cobran bastante por ello, asentir es un esfuerzo que hay que recompensar. El País Beobachter y otras publicaciones rellenan todos los días páginas y páginas con la Verdad. La Verdad alemana es indiscutible salvo que uno quiera terminar entrando por la puerta y saliendo por la chimenea.

En los juegos olímpicos un alto cargo de la delegación alemana, amigo de Samaranch, hace el saludo a la romana para que todos veamos que nadie chista. Ay del subhumano que se le ocurra. Para cerrar hospitales, mandar a casa a las mujeres, desatender a los enfermos, y ponernos a todos un traje de rayas, hay que ser buen alemán.

2 comentarios en “Alemania es culpable

  • el 7 agosto 2012 a las 12:25
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    Abel, es una de las mejores opiniones que he leído, tu posición es sólida, coherente, la raza de los opresores no tiene una cabeza rubia y pulcra, tampoco son seres lejanos y teutónicos.
    Existen en nuestro planeta una cantidad considerables de personas que lo único que pretenden de su vida es vivir de los demás, puede ser tu hermano, vecino, hasta tu marido.
    Haciendo un poco de historia de barrio, estudiando las cuentas que tanto les gusta a ellos, y midiendo lo que hicieron en todo el mundo en la segunda guerra, ¿Cuánto deberían pagar a la humanidad éstos impresentables? ¿Cuándo vimos su arrepentimiento?¿Cuánto dinero costó a Europa volver a reconstruirla?
    De rodillas deberían pedirle perdón a la gente por lo que hicieron!!!!

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