¿Gente del 15M denunciando a gente del 15M? Claro que sí. La Policía no miente.

Juanlu Sánchez

El oficio del periodista es, dice el tópico, contrastar informaciones y ponerlas a disposición del público. Por eso, dicen también, uno no puede asumir como cierto ningún hecho que venga de una parte interesada en un conflicto de intereses. Hay que contrastarlo o, a lo sumo, hacer referencia distanciada sin darlo por cierto.

Eso lleva a los medios muchas veces a metodologías más cercanas a la equidistancia que a la objetividad. Los medios presumen de no titular “Los bancos han estafado a pequeños ahorradores” sino “Un grupo de economistas denuncian la estafa de los bancos a pequeños ahorradores”. Por eso los periodistas, se nos dice, no podemos decir que “España viola los derechos humanos de los inmigrantes” sino “Las ONG acusan al Gobierno de no dar un trato digno a los inmigrantes”. Y, por supuesto, nunca se nos ocurriría decir “La Policía tortura a activistas en comisaría” si no tenemos constancia directa y documentada de que es así; en todo caso escribiríamos “Varios detenidos denuncian agresiones policiales”, y con prudencia.

En resumen: no es lo mismo asegurar algo (porque lo das por cierto) que hacer referencia a las afirmaciones de otros (no entras ni sales en si es verdad: le das importancia a la afirmación, veracidad, pero no credibilidad total al hecho).

Esta norma, a veces, se rompe. Casi siempre en el mismo sentido: el del “periodismo institucional”. Hoy tenemos un ejemplo de manual. Varios medios de comunicación llevan en sus titulares:

Lo dice El País (actualización: ya corrige la forma de expresarlo) y, tras un teletipo de Europa Press y otro de EFE con este mismo titular, muchos medios digitales. ¿Acaso esa afirmación viene de una investigación periodística, de un chivatazo a la prensa de los propios “delatores” o su entorno? No. ¿Hay diferentes fuentes, aunque sean anónimas, o algún documento que lo constate? No.

La afirmación procede de un comunicado y una rueda de prensa de la Policía, que afirma que un sector del 15M les ha ayudado a detener a 6 personas, que participaron en la paralización del metro como acto de protesta, porque no están de acuerdo con este tipo de acciones.

Independientemente de si lo que dice la Policía y Delegación del Gobierno es verdad o no (es importante este matiz para que el debate sea útil), estos medios no han aplicado la misma regla de distancia que con otros aparatos de comunicación. La lógica editorial es sencilla: si la Policía dice que esto es verdad… es que es verdad. La Policía no miente. Los políticos sí mienten; las ONG sí mienten; los activistas, buaf, mienten mucho. Pero la Policía no. La Policía nos cuenta esto sin ningún interés secundario. La Policía no miente: podemos dar por cierto todo lo que nos diga. Y, claro, no.

Nos hemos puesto en contacto con Delegación del Gobierno, que obviamente insiste en la afirmación de que han sido personas “desencantadas” con la evolución del movimiento los que han delatado a los activistas de “Toma el Metro”. No pueden dar más detalles, claro. La Policía cuenta esto (insisto: sea verdad o no) porque le interesa contarlo. Si no callaría porque puede hacerlo. Hace propaganda, como también la hace el 15M y casi todo el mundo. Es parte “del juego“.

En este caso, esta afirmación de la Policía viene a servir al argumentario que desde hace meses se intenta trasladar desde Delegación del Gobierno en Madrid: el 15M es maravilloso pero hay un sector violento que les está fastidiando el movimiento; qué pena porque el 15M mola mucho y sus manifestaciones son una gran fiesta de la democracia. Una estrategia, también de manual, de buscar la división en los entornos críticos. Precisamente por eso el titular debería haber sido, en todo caso: “La Policía asegura que miembros del 15M han ayudado a detener a los saboteadores del Metro”. Y aún así, el mensaje queda imbuído de una credibilidad no documentada, como en el Telediario territorial de Madrid, que coloca un “según la Policía” para después poder destacar que en las detenciones “ha sido importante la colaboración del Movimiento 15M, en desacuerdo con este tipo de acciones”. Es curioso además como de una misma rueda de prensa, unos extraen que los que han ayudado a la policía han sido “personas desencantadas”, otros “sectores” y otros directamente “el Movimiento 15M”, así, en general.

Pero las reglas de este juego están cambiando. Las redes sociales, como herramienta no solo de difusión sino de vigilancia, convierten en cuestionable cualquier aspecto de la realidad. Puede que el periodista que está en una redacción y que recibe un comunicado de la Policía lo publique sin más, sin contrastar y asumiendo la “versión oficial”, porque la Policía no miente. Pero horas después se puede encontrar en redes sociales con fotos, vídeos y testimonios que no solo van a desmentir la versión policial sino que dejarán en ridículo su trabajo como periodista, o más bien el de su medio de comunicación como notario de la actualidad. No sería la primera vez que ocurre.

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