Otro ladrillo. Sobre la propuesta de José María Olaizola

Jipy

De propuesta en propuesta, hasta la propuesta final.

El escrito, de José María Olaizola, independientemente de si es largo, profundo o teórico, es una aportación muy interesante en los momentos actuales, principalmente por que posibilita no solo la información sino que además estimula la formación, que es elemento imprescindible, como en algún momento se plantea en el escrito de José María :

«debemos tener en cuenta que la formación no solo está en los libros y en el estudio, también está en la observación, en el trato con los demás, en la convivencia, en la construcción de proyectos colectivos».

Antes que nada, decir que voy a hablar de anarco-sindicalismo sin estar afiliado y quiero mostrar mi profundo respeto por quién lo está. Tampoco represento a nadie ni quiero, pertenezco a un grupo de afinidad pequeño pero activo ( Piedras en los Zapatos ) y me gusta tanto la práctica como la reflexión. Vaya pues por delante de nuevo mis respetos para la gente libertaria que piensa distinto y se organiza con y como cree conveniente.

No me extenderé sobre esos momentos que estamos viviendo pero si diré que, cualquier propuesta de continuar las luchas, o alternativa de continuar en las que actuamos o intervenimos (o para mejorarlas, para hacerla más influyentes o para que sirvan de referencia), si no tiene en cuenta la «realidad» en la que se desenvuelve, está generalmente condenada a fracasar. Otra cosa es como concebimos cada cual la realidad, y por lo tanto no es de extrañar que se llegue a conclusiones distintas sobre como actuar o relacionarse con o dentro de ella. La interrelación entre las distintas perspectivas podría quizás acercarnos a una valoración lo más realista posible sobre en que situación, en que momento nos encontramos y que podemos o queremos hacer sin estrellarnos.

Algo interesante sobre lo que acontece, es que personas y grupos de ideas y practicas libertarias, unas en estado de letargo y otras en estado de aceptación de sus limitadas posibilidades, estamos confluyendo y replanteandonos de nuevo : ¿Qué está pasando ? ¿por qué pasa? ¿dónde estamos y como me sitúo? ¿con quién y para que? ¿cómo actúo? etc.

Algunas tienen el peso de lo pasado y otras lo ligero de lo nuevo…pero al menos en Valencia, que es donde desenvuelvo mi vida, 15-M y el movimiento estudiantil han supuesto un impulso palpable al desarrollo de los planteamientos anarquistas. Lo más seguro es que si viviera en Euskadi el 15-M me diría muy poco o nada, pero en mi entorno sí ha tenido una incidencia en la evolución de los acontecimientos. Y nos estamos organizando un buen numero de gente desde planteamientos comunes, dotando de sentido palabras como apoyo mutuo, solidaridad, acción directa, democracia de base, autonomía, unidad en la lucha,etc. (1 )

Dicho esto, quiero dejar constancia… que entre tanto análisis como los que hacemos circular, muy poca gente está dejando margen para lo improbable, lo imprevisto o lo espontaneo y sin embargo esos elementos han incidido últimamente de manera definitiva en el desarrollo de respuestas como el 15-M o la Primavera Valencia, por ejemplo. No estoy apostando por que la alternativa sea dejar que las cosas pasen. Digo, que estos acontecimientos están demostrando muchas cosas con respecto a que leches estábamos haciendo los grupos libertarios o anarquistas en esos momentos, como se estaban relacionando entre ellos, y como se relacionan estos con las respuestas populares llenas de acción directa, participación e iniciativas autogestionarias, etc. No creo que por que esas luchas tengan aspectos y caracteristicas propias del pensamiento libertario eso lo conviertan en tal, pero sería de ciegos no tener en cuenta, que si eso es así, tiene mucho que ver con la incidencia de nuestras practicas y el desarrollo de nuestras ideas desde y durante años. Conste que digo que tiene mucho que ver…que no todo. Podría poner cientos de ejemplos; de como el pensamiento libertario es más expansivo que lo que creen o abarcan las organizaciones anarquistas y de como lo sembrado durante generaciones, explosiona o fecunda cuando menos lo esperamos.

¿Dos mejor que ninguna, o una mejor que dos?

El anarco sindicalismo se encuentra a remolque de la misma realidad que en lo social nos asfixia, y que de forma parcial si se quiere, pudimos atacarla con respuestas sociales más amplias de lo que hubiéramos imaginado. Pero el ámbito del trabajo sindical es más duro de lo que imaginamos. Las clases trabajadoras están pagando muy caro el entreguismo de lo que se suponía que eran sus organizaciones naturales (asesinaron la conciencia de clase) y también lo están pagando porque las organizaciones de clase no claudicantes como CGT y CNT son responsables de su propio fraccionamiento (desorientaron la misma conciencia ). Al sistema le podemos achacar lo del consumismo, lo del individualismo, lo fargamentación social y laboral…lo que queramos ,vaya. Pero ¿quién pone sobre el tapete nuestros errores, nuestras luchas internas, nuestras disputas estériles… y como nos a perjudicado eso como clase?.

Ambas organizaciones anarcosindicalistas tienen motivos para arrojarse a la cara que no son fieles al pensamiento anarquista que dicen que les alimenta. Tendrán que ser las dos quienes busquen la unidad, quienes den pasos para variar sin desviar, para adecuar sin renunciar, en definitiva para aportar y mejorar.

Sería posible elegir un camino por el que caminar junt@s, si quienes ahora detentan responsabilidades organizativas comprenden que en realidad su función no es abanderar o proteger no se que principios, es luchar por un ideal que se encarna en miles de personas (también más allá del sindicato), que su papel no es controlar una organización y lo que representa. Teóricamente están asumiendo responsabilidades de organizar, poner en común, coordinar, impulsar y hacer efectivo la importancia de estar auto-organizad@s, no de defensores de los principios, ni como vanguardias que puedan hacer o deshacer a su antojo.

La unidad debe pedirse (necesitarse) desde abajo, desde las bases de ambas organizaciones, pero no nos engañemos…si la gente que adquiere responsabilidades en ellas no lo tiene claro y anteponen, unos fines y otros estrategias, y al final, ni fines ni estrategias. Una posible unidad sólo tiene futuro si ese es nuestro deseo conjunto; si ponemos bases para la participación y la transversalidad de la propuestas…de un@s a otr@s…de abajo arriba, sí en horizontal, decidimos por nosotr@s mism@s que la unidad y la cooperación es necesaria y apetecible.

Creo muy acertado poner sobre la mesa, que sea la realidad la que fuere, la responsabilidad de dar una salida al momento actual pasa por plantearnos que ostias hacemos separados y desperdigados, por no me toques no se que dogma. El dogma es anti libertario…es tan perjudicial como la jerarquía … nos convierte (sin serlo) en sectas. Convertir un principio en dogma, o quizás convertir un medio en un fin … no se…tanto monta monta tanto.

La cuestión es que los llamados al trabajo en común, de crear organización, y a partir de ahí buscar afinidades, la unidad desde la lucha y la practica, resultan inusuales y deberían ser bienvenidos en nuestra atomizada dispersión. Por que nos hacen falta ya…ahora, y no creo que seamos tan torpes como para no darnos cuenta.

Pongo un ejemplo : Las huelgas actuales del sector minero deberían tener repercusión en nuestras ciudades aunque no nos veamos afectados por el problema. En mi ciudad, CGT y CNT podrían haber convocado ya una jornada de solidaridad, una reunión para organizar algo, una propuesta o incluso un comunicado. No podemos esperar que lo hagan CC.OO-UGT por que no lo harán, ni tampoco el 15-M por que ya sabéis de su dispersión (aunque también podría hacerlo). Si las organizaciones anarco-sindicalistas tomarán conjuntamente la iniciativa, mucha gente (afiliada o no) estaríamos implicándonos en una lucha con métodos directos de acción, que funciona más allá de la política de sus dirigentes, que decide en asambleas, que planta cara a las agresiones, etc. Pero no….aquí nadie mueve nada en la calle en actitud solidaría con la lucha minera… y las vemos pasar cada cual en su madriguera. Se podía haber montado algún autobús a Madrid en la Marcha Minera, una concentración ante la delegación de gobierno pidiendo la libertad de la gente detenida. Cualquier cosa menos lo que tenemos. Convocando algo por separado, un sector de la fuerzas de las que disponemos no acude, se desentiende, se refugia. Reducimos nuestra capacidad de convocatoria y lo peor … menguamos la solidaridad, no generamos esperanza ni ilusionamos nuestro espíritu rebelde.

Si alguien piensa que sólo su grupo tiene la verdad absoluta sobre que hacer y como, sobre su papel de verdadera organización revolucionaria, si los demás son unos vendidos (menos yo), si no vemos que tod@s estamos en el ámbito de lo marginal (podemos hasta pintar eso como lo queramos), que ostias andamos por ahí proclamando el apoyo mutuo, la solidaridad, la unidad o chorradas varias. Calladitos estaríamos mejor.
CGT,CNT y Solidaridad Obrera deberían iniciar un proceso creíble, apoyados por los grupos anarquistas varios (ateneos, revistas, radios, de acción trabajo de base, de afinidad, insurrecccionalistas o reflexivos) que nos ilusionara y nos pusiera las pilas. ¿Cómo? Manteniendo la autonomia de cada sindicato, de cada sección sindical para que establezcan cuales son sus estrategias en el terreno concreto de cada empresa, de cada sector, (industria, servicios, rurales, asistenciales, etc.). No hay una linea de actuación para todos pero si una linea de planteamientos comunes. Por ejemplo acordando que se puede presentar alguien a las elecciones sindicales pero los delegados están sometidos a revocación directa, o por la sección sindical de empresa o por la asamblea de trabajador@s de la misma. En una empresa o en un sector ¿puede que la sección sindical o en su caso la federación determine que es lo les interese para conseguir mayor incidencia o implantación de la alternativa libertaria? ¿O eso lo deben determinar las estructuras orgánicas de la casa común?

Debería tenerse como referencia prioritaria retomar el poder de la Asamblea de trabajadores como marco de decisión por encima de siglas y como espacio de decisión. Los sindicatos mayoritarios no creen en la Asamblea como órgano de decisión. El anarco-sindicalismo, ¿podría sentirse cómodo impulsando y resaltando la importancia de la toma de decisiones de abajo hacía arriba, rescatando el poder decisorio de la Asamblea?. Si la respuesta es no… entonces al carajo la etiqueta de anarquista….unos y otros.

¿Es tan difícil establecer objetivos comunes?

A nuestro enemigo de clase (el capitalismo) no le cuesta tanto. Si se proponen saquearnos y robarnos derechos… lo hacen sin miramiento, pero a la parte más consciente de las clases trabajadoras (se supone que la gente anarquista lo es) nos da por mirarnos con recelo, insultarnos y descalificarnos, nos ponernos trabas y zancadillas o lo que sea. Eso es lo que hacemos, en lugar de articularnos y elaborar una propuesta organizativa que recoja el pasado y actúe en el presente mirando por un futuro transformador donde el anarquismo haga valer su peso como propuesta de organización para una sociedad diferente.

Hoy sería un reto para los responsables de CNT, CGT Y Solidaridad Obrera el poder decirle a la gente … «nosotros participamos en el proceso de unidad que hizo posible que el anarco-sindicalismo fuera la sabia nueva de las luchas que hicieron posible que una nueva sociedad surgiera de las ruinas del capitalismo depredador»… o como pasó con nuestr@s antepasad@s … que pese a perder en su empeño revolucionario siempre se sintieron orgullosos, de haber intentado y conseguido demostrar de lo que se es posible si se quiere. Estaban tan fraccionados como ahora y sin embargo demostraron unas alturas de miras, en tiempos tan difíciles, que ojala ahora les pudiéramos hacer honor a su gesta…no por ell@s, no … por nosotr@s y quienes vienen detrás.

Se pusieron manos a la obra porque si no estaban lejos de lo que querían conseguir … responder con eficacia a las agresiones de los patronos pero también poner en marcha la consecución de una forma distinta de entenderlo todo…trabajo, economía, relaciones humanas, igualdad, justicia,salud, educación, alimentación,sexualidad, etc,etc,. Pongámonos pues ahora también manos a la obra.

El escrito «LA NECESIDAD DE ORGANIZARSE LOS ANARQUISTAS», no es más que una buena aportación en ese sentido ( o así lo entiendo yo). Es un «ladrillo» de un edificio que debemos construir con aportaciones de tod@s, Espero que se entienda lo de ladrillo correctamente…esto que escribo lo entiendo también así….como otro «ladrillo».

Doy mi apoyo a iniciar proceso de libre federación, coordinación u otra forma de organización de grupos anarquistas, sindicalistas o no. Para organizarnos quienes estamos al margen del sindicalismo, pero también para incitar a CNT, CGT y Solidaridad Obrera a que emprendan un camino de unidad desde la acción, que facilite la futura unidad organizativa desde la pluralidad que ya sabemos que nos caracteriza.

Con respeto a la autonomía desde la libertad, pero también adquiriendo el compromiso de trabajar desde el apoyo mutuo y la solidaridad.

Puede que no sirva para nada manifestar mi opinión al respecto de lo que plantea su trabajo. Pero estoy con la necesidades que señala J.M.Olaizola (sin conocerlo) y en las lineas que plantea: Si no nos organizamos no tendremos ocasión de hacernos valer con nuestras propuestas específicamente libertarias.

Eso depende exclusivamente de nuestra voluntad y de nuestro esfuerzo para superar nuestras diferencias.

Para acabar quiero dejar claro que esta no es más que una opinión entre tantas. No tiene más intención que alimentar el debate y carece de propuestas concretas para crear una organización. Antes debemos interiorizar si queremos o no acercarnos un@s a otr@s.

No se la respuesta del resto del personal…pero la mía es: ¡SI y YA! ¿Cómo? A través del debate sincero y de las propuestas que nazcan del mismo … y también desde la unidad de acción en cada respuesta a nuestros grandes enemigos: EL CAPITAL, LA IGLESIA Y EL ESTADO (entre otros)

Salud y acción.

La necesidad de organizarse los anarquistas de José María Olaizola

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