Valencia, coces en el aguijón

El Vaivén de Rafael Cid

Rafael Cid
Rafael Cid

Con el PP no sólo han llegado más y “mejores” hachazos laborales y desbarajustes sociales, eso que llaman impúdicamente “reforma laboral” y “planes de austeridad”, también comienza una nueva forma de asumir la legítima protesta ciudadana ante esas agresiones desde el ministerio del Interior. El Gobierno tiene miedo de que los colectivos damnificados, parados, precarios y ciudadanos normales que ven sus derechos y servicios públicos en almoneda, formen piña, confluyan y se retroalimenten en la confrontación. La derecha intenta que no le amarguen la marcha triunfal lograda con los réditos electorales ofrecidos por el viraje neoliberal del anterior gabinete socialista y la complacencia mórbida de los llamados sindicatos representativos.

De ahí que sofocar a toda costa otro 15-M haya sido desde el principio una de las consignas de Jorge Fernández Díaz, el responsable del ramo y desde antiguo brazo derecho del presidente Mariano Rajoy. Creen los nuevos inquilinos de La Moncloa que pueden escarmentar en cabeza ajena, no sólo por lo mucho que el movimiento de los indignados perjudicó al PSOE de Rodríguez Zapatero, muy justificadamente, sino porque aún recuerdan las funestas consecuencias que las masivas movilizaciones por el caso Prestige, la guerra de Irak y las mentiras del 11-M tuvieron para sus rancios colores.

Y dicho y hecho. Pero como la signatura de educación para la ciudadanía parece vetada en las academias de policía, a la primera de cambio han echado mano de la única política que conocen quienes consideran que la calle es de ellos, como proclamara el que fuera presidente de honor del partido, el fenecido Manuel Fraga, el hombre al que le cabía el Estado en la cabeza pero ni una idea buena, y menos si era democrática. La política del garrote, el apaleamiento de la ciudadanía.

Viene esto a cuento de ese bochornoso e incalificable episodio protagonizado estos días por los antidisturbios en la calles de Valencia al reprimir a hostia limpia y con una saña que no oculta un asomo de rencor social (“Ni cuerpo de puta tienes”) a grupos de estudiantes que protestaban en la vía pública contra los recortes en educación. Solamente a unos políticos cafres, ignorantes de los más básicos valores democráticos, pegados de sí mismos y confabulados en la doctrina de la obediencia debida, se les podía ocurrir semejante manera de gestionar el diálogo social.

Valencia inaugura, gracias a la contumacia policial, un nuevo ciclo de resistencia ciudadana. Si hace casi un año el 15-M brotó entre los sectores más concienciados de una juventud sin futuro por el expolio perpetrado por el sistema financiero con la ayuda de la clase política, la irrupción en escena de los chavales de los institutos bajo el mismo impulso ético puede representar el relanzamiento exponencial de la protesta social, a poco que la “mayoría silenciosa” abandone el falso confort y el estéril tancredismo con que pretende conjurar la evidencia del saqueo a que está siendo sometida toda la población, pasada, presente y futura.

Ya pueden pedir disculpas aquellos sabiondos que se han pasado años parlotando sobre la juventud de la litrona y su imperturbable pasotismo. A las pruebas nos remitimos. Claro que desde el poder sólo conocen el idioma de las coces. Pero con la revuelta del Turia ya son coces dadas en el aguijón. No hay más que oír al sheriff valenciano calificar de “enemigos” a los escolares airados. Más educación y menos policía.

6 comentarios en “Valencia, coces en el aguijón

  • el 22 febrero 2012 a las 20:15
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    También hay que oir al Ministro de Educación que ha hablado en el Parlamento de «protesta violenta». No hay más ciego que el que no quiere ver.

  • Pingback: Valencia, coces en el aguijón « Jon Kepa

  • el 25 febrero 2012 a las 11:18
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    DEL SHOCK HACIA NUEVAS OPCIONES

    No se contempla, en toda su dimensión, la revolución de las tecnologías de información y comunicación (TIC), no hay confrontación de los diversos sectores de incidencia, ni estudios sobre interrelación entre las partes. Sin lugar a dudas el uso apropiado de estas tecnologías incide, de manera determinante, en la modificación de aquellas “realidades” que, en el instante presente, resultan inadecuadas o inapropiadas para generar nuevas opciones o posibilidades reales de transformación.

    El salto cualitativo y cuantitativo es de tal proporción en el uso de las TIC que resulta del todo desconocido actualmente, a nivel institucional, tanto lo referido a su impacto económico, como aquello relacionado con niveles de introducción e implantación en usuarios finales. Cabe destacar, en este sentido, la brecha abierta en cuanto a inclusión y exclusión social respecto a usos de determinados servicios (face, twit,…..) e incluso la conveniencia de establecer redes de información libre. A este respecto reseñar la pérdida de privacidad e intromisión en la intimidad desde el ámbito de la empresa privada.

    I. ¿Qué hacemos con el instante?

    Trataremos pues de incidir en aquellos procesos de transformación con generación dinámica de respuesta viral. La brecha se abre en las TIC. El activista vital se ocupará y preocupará de establecer por tanto unas pautas formativas de conocimiento propio, así como unas informativas de difusión y sensibilización. Resultaría del todo conveniente “liberar” aquellos espacios virtuales extendidos socialmente (face, twit,….) y potenciar aquellos otros (n-1, toma la plaza, Virtual Pool, Propongo,……), con posibilidad de convertirse en plataformas de difusión viral. Cabe recordar que en una primera instancia los receptores somos todos los integrantes de la especie humana, y que cada suma equivale a incluir nuevas variables al constructo global. Surgen entonces dudas sobre la privacidad, intromisión y vulneración de las intimidades individuales, dudas que aquellos usuarios despejan al reconocer que estos derechos ya están siendo vulnerados, sistemáticamente, por las corporaciones privadas que mercadean con aquellos datos susceptibles de comportar beneficios económicos. Es decir, en este sentido, la inclusión de datos privados estará sujeta a secreto única y exclusivamente viable en aquellas redes de comunicación y socialización de carácter libre y no sujetas a otros intereses. De ahí la importancia de Lorea u otras plataformas que proporcionen software libre. Gracias al uso y potenciación de estas plataformas y las ya existentes la viralidad en determinados rangos de edad puede llegar a incidir prácticamente en la totalidad de la población, por ejemplo en el intervalo de14 a24 años en el que su uso es masivo. Hemos de recordar e identificar el carácter informativo, de sensibilización y concienciación individual como objetivo previo hacia la búsqueda del colectivo (el bien común).

    El movimiento en sí mismo ofrece hoy por hoy la toma de conciencia y la transformación, en base al cambio de estructura socioeconómica con el abandono progresivo de la fórmula piramidal, hacia la horizontalización, inclusión y transparencia de todos y cada uno de los procesos y estructuras humanas. Hacia un bien común con base en la no violencia activa y la solidaridad entendida desde el respeto

  • el 25 febrero 2012 a las 19:37
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    A lo que tú dices… qué … quieres que te diga, si no dices nada, simplemente lloras de lo malos que son los del PP

  • el 2 abril 2012 a las 20:53
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    Enorabona per tot el vostre treball si no fora per vosaltres la gent que volem un altre mon agerem desistit. Gracies per estar ai GRACIES…. I FELIC ANIVERSARI I FORSA SALUT

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