Gracias, señor Sampedro

Abel Ortiz

No hace falta que el estado premie a José Luis Sampedro para constatar su lucidez, su humanidad, su cercanía, su calor, su enorme tamaño intelectual. Asombra, eso si, lo estrambótico de premiar a alguien a quien se oye, pero no se escucha. La mayoría de quienes han recibido el mismo premio, u otro similar, claman en el desierto. Escuchar, una de las mejores medicinas para cualquier enfermedad, no se lleva. Escuchar a los pocos sabios que nos hablan en nuestro idioma se ha convertido en un ejercicio casi marginal. Se concede, con desdén, un mérito, un galardón, a esos hombres y mujeres prometéicos que roban el fuego, el saber, a los dioses, para intentar ofrecérnoslo a los mortales. Gracias por eso.

Es el premio quien es honrado por Sampedro, Ferlosio, Castellet y tantos otros, no al revés. En el actual río que nos lleva, también lleno de troncos muertos, un economista humano, el reverso de la escuela de Chicago, intenta hacernos entender la situación real en la que estamos; engañados, asaltados, estafados. Sus lectores conocen sus argumentos, reflexionan sobre ellos, aprenden, aprendemos. Sin embargo, en los saloncitos del mando, el ninguneo, la condescendencia paternalista a sus propuestas y planteamientos es ofensivo, insultante, irresponsable. La mayoría de quienes tienen el poder en sus manos, capacidad ejecutiva o legislativa, dibujan en su cara una media sonrisa de superioridad y hablan de realismo, pragmatismo y todas esas palabras que nos han traído hasta aquí. José Luis Sampedro sabe mucho, perdón por la obviedad. Ellos creen que saben mucho. Hay una gran diferencia; el saber es nutritivo, el sucedáneo no.

Gracias, señor Sampedro, por desasnarnos, ingrata tarea. Gracias, señor Sampedro, por orientarnos en el difícil oficio de vivir. Gracias, señor Sampedro por acompañarnos en los momentos de desánimo. Gracias, Señor Sampedro, por ser y por estar. Gracias, señor Sampedro, por todo.

4 comentarios en “Gracias, señor Sampedro

  • el 7 diciembre 2011 a las 11:18
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    José Luis Sampedro es uno de esos intelectuales integros que se atreve a hablar de lo que ocurre en el mundo actual con claridad y credibilidad.
    Su mejor premio, desde hace muchos años, es el aprecio que los que le conocemos, personalmente o a través de su obra, sentimos por él.
    Lo cual no quita para que también resulte necesario y útil que las instituciones que se dedican a dar premios se acuerden de una persona integra, de un pensador que siempre ha luchado por conseguir que las mejores sociales alcancen a todas las personas.
    Bienvenido sea el premio y bienvenido sea siempre José Luis Sampedro, las ideas que defiende y los valores que con sus palabras y su forma de ser nos transmite constantemente.

  • el 7 diciembre 2011 a las 19:54
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    Pues…¿sabes qué?.. Que tienes razón.

  • el 11 diciembre 2011 a las 21:39
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    Las reflexiones de José Luis Sampedro, deberían reproducirse en las paredes de las escuelas, en las fachadas de los edificios, en los muros de las fábricas, en las calles… en los parlamentos, ser de lectura diaria en las universidades, difundirse en las televisiones, en los periódicos, y componer con ellas un himno para toda la humanidad.

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