Anarquistas, comunistas, socialistas; el camarote de los Marx (y los Bakunin)

Abel Ortiz

pez-grande-peces-pequenos

Los socialistas, por lo general, no todos, desprecian a los anarquistas. Apelan a los tópicos sobre utopías, a la, según ellos, legendaria indisciplina libertaria, al miedo a lo que llaman, sabrán porqué, mejorando lo presente, caos (antes decían revolución). También hacen algo parecido, pero menos, parlamentarismos mediante, con los comunistas a los que tachan de sectarios, decimonónicos, totalitarios o pinzas. Eso dice la ortodoxia socialista, devenida en socialdemocracia, devenida en reformismo, del siglo XXI con sus, pocas, voces discrepantes.

Los comunistas, por lo general, no todos, desprecian a los anarquistas. Los acusan de viejas cuitas históricas, de inconsistencia teórica, de ser pequeño burgueses, de padecer enfermedades infantiles, en última instancia, de contrarrevolucionarios. También hacen eso, pero menos, parlamentarismo mediante, con los socialistas a los que adjetivan como vendidos, traidores, social fascistas o colaboracionistas. Eso dice la ortodoxia comunista, devenida una galaxia de mini-ismos, de refundaciones, de vanguardias ensimismadas, con sus, pocas, voces discrepantes.

Los anarquistas, por lo general, no todos, desprecian (¿despreciamos?) a los socialistas. Señalan (¿señalamos?) su doble juego, su esquizofrenia calculada, su inconsecuencia, sus mentiras, su pusilanimidad, su colaboración indispensable en el montaje del sistema (antes lo llamaban estados), su connivencia con la mafia internacional. También hay estopa extraparlamentaria para los comunistas; liberticidas, totalitarios, doctrinarios, oportunistas, autoritarios. Eso dice la ortodoxia anarquista, suponiendo que ambos términos no sean contradictorios, devenida mosaico de los movimientos sociales, devenida minoría marginada y, en algunos casos, automarginada, con sus, pocas, voces discrepantes.

Así, con perdón, vamos de culo. Sólo son palabras. ¿Alguien, por favor, puede explicarme quienes son esos socialistas, comunistas o anarquistas, ortodoxos?

Hasta que alguien me ilumine tengo mi propia teoría. Los socialistas no son definibles. Los comunistas no son definibles. Los anarquistas no son definibles. Ningún ismo es definible cuando pasa del papel a la carne, cuando deja de ser teoría para respirar dentro de una persona. ¿Qué o quien es socialista? ¿Es lo mismo un diputado socialista alemán que un sindicalista socialista hondureño? ¿Es lo mismo Evo Morales que Bono? ¿Es lo mismo un minero de la UGT de los años treinta que un concejal de urbanismo del PSOE durante el boom de la construcción? ¿Es lo mismo Salvador Allende que Francois Hollande? ¿Es lo mismo Largo Caballero que Felipe González? ¿Es lo mismo un maestro socialista de un pueblín de la montaña que un alto funcionario socialista de la OTAN?. Hablemos del cuando. ¿Mussolini no fue socialista delegado enviado por Italia a la internacional? ¿Ya no son socialistas Boyer, Rosa Diez o Leguina? ¿De donde salieron Curiel, Antonio Gutiérrez o Rosa Aguilar?

Pasemos a la hoz y el martillo; ¿Son equiparables Enver Hoxa y Llamazares? ¿Da lo mismo Pol Pot que Gramsci? ¿Los comunistas italianos que luchaban contra Mussolini eran iguales que los dirigentes comunistas de Sendero Luminoso? ¿Los obreros comunistas alemanes represaliados por Hitler eran intercambiables con los vopos?
¿Niemeyer es indiferenciable de Kim Zong Il? ¿Son indistinguibles un obrero de la siderurgia de Bilbao y Ceacescu? ¿Da igual el Che Guevara que Stalin?
Cuestión temporal: ¿Siguen siendo comunistas Tamames o Piqué?

En todes les cases cuecen fabes. Y en la mía a calderaes: ¿Es Chomski un Netchaev? ¿Durruti y un punki adolescente con la A en la chupa son lo mismo? ¿Es intercambiable Eliseo Reclús con Felipe Sandoval? ¿Qué diría Tolstoi del black block? ¿Un príncipe ruso y un jornalero andaluz, de los de Salvochea, son la mismísima mismidad? ¿No hubo un antes y un después para Andreu Nin o García Oliver? ¿Siguen siendo anarquistas, o lo han sido alguna vez Savater o Dragó?

La polémica, eso del polemós, (lo que no hayan inventado los griegos…) relaciona los argumentos con el interlocutor. Eso que ha descubierto la física cuántica (o así lo hemos entendido los ignorantes que seguimos, algo, la divulgación científica): El observador actúa sobre el fenómeno, la mirada cambia la realidad.

Resumiendo, al grano. Me molestan las generalizaciones, las simplificaciones, los pensamientos reducidos a eslóganes. Anarquistas, comunistas y socialistas (por orden alfabético) están condenados a relacionarse; entenderse es más difícil. Puede que no soporte a Felipe González o que tenga alergia a Bono. Puede que Anguita me resulte antipático o Cayo Lara insulso, cosas mías. Es posible que me revienten algunos anarcojetas. Sin embargo lo más probable es que ninguno de nosotros tenga que tratar a diario con tales personajes pero sí compartir muchas horas de trabajo, de ocio, de parque o de familia, con alguien que vota esto, o lo otro, o no vota. Me niego a la discusión perpetua. Me niego a despreciar, insultar o aleccionar a nadie en función de su actitud ante la urna. Nadie es más que nadie. Es un refrán medieval pero me gustaría que resumiese un pensamiento integrador: Nadie es perfecto. Ni siquiera con faldas y a lo loco. El 15 M es una oportunidad para dar pasos. Hacia delante o hacia atrás.

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