Ángeles Sanmiguel
¡Carta blanca para el tráfico de dinero! Casi el cuarenta por ciento del dinero público en el País Valenciano va a parar al saco de la tauromaquia mientras que más de treinta mil familias sobreviven en la pobreza extrema, ¿alguna señoría, en algún momento de su estatus de “sillón”, se plantea actuar conforme lo sentenciado en los versos budistas Dhammapada: “Practicando la virtud para beneficiar a otros”? ¿Qué entidad financiera transfiere los trescientos mil euros de “regulación nominativa y concesión directa» que se han regalado a la fundación Toro de Lidia (FTL) nacida en dos mil quince y, para mayor escarnio, exógena (sede en Madrid) al País Valenciano? “No creemos que sea justo, lógico ni asumible que con el dinero de todos se haga política y se intente colonizar conciencias. Nosotros creemos que la cultura, cuando además está pagada con dinero público, no tiene que ser un medio político. Queremos ir hacia una cultura blanca, donde no sea un arma de colonización de conciencias y de adoctrinamiento político”, declaraba en noviembre de dos mil veintitrés el defenestrado ultraderechista exconseller de Cultura y Deportes de la Generalitat Valenciana quien en su mano, para el año dos mil veinticuatro (hasta el dos mil veintiséis), tenía el poder de jugar con más de doscientos veinte millones de euros más los Next Generation europeos. “Es el momento de impulsar la verdadera cultura del pueblo valenciano (..) se suprimen todas las ayudas de contenido sectario (..)”. Exseñoría, entonces, ¿cómo definir la tauromaquia y su feligresía lobista? ¿Fundaciones constituidas como testaferros?
Casi medio centenar de millones de euros públicos anualmente viajan por las cocinas partidistas bajo el epígrafe de “festejos populares con toros” siendo significativas las declaraciones al respecto de actuales “votantes del PSOE, el 71% se muestra en contra de las subvenciones públicas” a la tauromaquia, también “entre los votantes del PP el 44% se muestra en contra” y entre votantes de ultraderecha el “46% se muestra en contra de las subvenciones públicas” (AnimaNaturalis). Endiablado arte el encauzar dinero público enmascarando turbias escaramuzas. Ya sucedió que una cantidad de casi dos millones de euros europeos de la PAC (Política Agraria Común) fue cucamente distribuida yendo a parar a personas ligadas al empresariado y “algunas a nombre de su mujer”. ¡El pillaje de toda la vida! ¿Entidades financieras eximidas al estilo mafioso? Cruz Morcillo y Pablo Muñoz, periodistas, escribían años atrás que: “Cada organización criminal importante tiene su propia compañía, a la que protege”. ¿Para cuándo la fiscalización de los fondos FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional), utilizados “para construir y remodelar plazas de toros”, informa “Esto lo pagas tú”. Anja Hazekamp, eurodiputada, holandesa declaró que “Es inaceptable que personas en Holanda y otros países de Europa estemos contribuyendo con esto”. ¡Con esto! señorías. ¿Qué excentricidad es la de otorgar cuatro millones y medio de euros para las sesenta y cuatro ganaderías de lidia de la Comunidad de Madrid en contraposición al millón y pico para ganaderías de vacuno? En la misma comunidad “para artes escénicas 4,2 millones, para tauromaquia 4,5 millones”.
En entresijos taurinos, además del clan y sus gurús, se instalan cenáculos y personajes como el presidente del Real Madrid Club de Fútbol quien promociona la tauromaquia en espacios que no vienen a cuento… Madrid como destino perfecto para movimientos sui géneris del erario. ¿Cuáles son los pilares maestros para el próspero desfalco público? Obviamente los paraísos fiscales de todo orden y la logística para lo cual existen cabecillas aleccionados en transfigurar cantidades privándoselas a la sanidad, educación, dependencia, pensiones, vivienda y la totalidad de derechos. ¿Desfalco tradicional? Familias que han mantenido durante generaciones el chanchullo, premios, contratos y cuentas corrientes son algunos de los conductos por los transitan los presupuestos precisando de los denominados “hombres de confianza”, que no son ni más ni menos que el “producto típico de la socioeconomía española”, ejemplares depositarios de “secretos que afectan a los movimientos de dinero que no pueden exponerse a la luz pública, y mucho menos a las lámparas de la voracidad del fisco”, relata el exbanquero Mario Conde. ¿Para cuándo iluminar los sótanos de las gobernanzas locales? ¿Qué metalenguaje puede travestir lo que viene sucediendo en las arcas del País Valenciano? Campañas de cuñas radiofónicas y soportes publicitarios este año utilizan el presupuesto oficial de Cultura anunciando montajes expositivos taurinos y programaciones de sangre y brutalidad como si se tratase de indispensables conocimientos.
Mediante la fundación Toro de Lidia criadores de toros quisieron crear un dique ante “el creciente número de ataques antitaurinos sufridos por el sector en los últimos años”, aseveran. ¿Ataques o concienciación de la población? Se aunaron ciento veintinueve “benefactores” de singular espectro, ¡todo hombres menos apenas un par de mujeres! Dado el enjambre laberíntico por donde se cuela el botín no es de extrañar que ocho entidades, recientemente, se constituyesen en Consejo Internacional de las Culturas Taurinas, por su parte el ganadero y presidente de la fundación Toro de Lidia, en el Congreso de Diputados español, declararía que la tauromaquia es: “Una cultura que compartimos en todos los rincones de España”, ¿y qué hay de Canarias donde está prohibida? A su vez la portavoz de Cultura del PP añadiría: “Defendiendo juntos y unidos los valores que nos enseña la tauromaquia”. ¿Valores? es guasa ¿verdad? Exponencial y notoriamente municipios nacionales y extranjeros se declaran contrarios a la tauromaquia avizorándose el momento en el que millones de euros dejen de sustentar esta trasnochada aberración enaltecedora de la violencia. Curso de dirección de espectáculos taurinos (UNED), aula de tauromaquia del CEU y cursos en la Universidad de la Rioja hacen posible barnizar este tinglado y, ¿qué decir del margen crematístico en proyectos como el apoyado por el removido extorero, alquímicamente trocado en político, para la formación de novilleros en el País Valenciano? “El Circuito Valenciano de Novilladas ya está aquí”. Es la primera edición y viene de la mano de la Generalitat Valenciana y la Fundación Toro de Lidia, ¿cómo no? -siempre las señorías pertinentes moviendo hilos-. “Partida presupuestaria del “difunto” Vicente Barrera para promover las novilladas en los pueblos de la C.V. En Ayora no ha habido nunca toros pero ahora hay un chaval del pueblo que es torero y están a tope con él y el ayuntamiento (que es del PP) ha tirado de esa subvención (dinero de todas) para montar una plaza portátil y matar allí, y que su joven promesa mate cuatro novillos. Repugnante todo. Lo positivo es que mucha gente del pueblo se está posicionando en contra (que ya es un logro) y estamos intentando que salga en prensa para que su Alcalde (con más de trece años en el consistorio y director general de Gestión del Sistema Sociosanitario y del Instituto Valenciano de Formación, Investigación y Calidad de los Servicios Sociales, titular de la Vicepresidencia Segunda y Consellería de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda y “rival de Mazón en las primarias del PPPV”) se lo piense dos veces antes de hacer algo así”, mensajea una ciudadana ayorina. ¿Habría que preguntarse cuánto le cuesta al pueblo ese otro cachivache denominado Liga Nacional de Novilladas (con reses de tres años y caballos)? ¿La citada fundación nuevamente en el ajo?











































