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Alcalde: Todos somos contingentes pero tú eres necesario

Abel Ortiz

dijous 28 d'octubre de 2010, per  Ràdio Klara

El alcalde más ocurrente de la península ibérica, el munícipe por antonomasia, todos adivinan quien, ha vuelto a utilizar sus jocosos e inteligentes comentarios, con la sutileza que derrocha habitualmente, para, haciendo un esfuerzo pedagógico, transmitirnos, a las pardillas y pardillos, su vieja sabiduría visigoda.


El alcalde de Valladolid, mitad Brando, mitad de Niro, icono gay, que ha convertido la capital en referencia mundial de la democracia, la tecnología, la innovación, las ciencias y las artes, como a la vista de todos está, liderando una ciudadanía reacia a sus concepciones revolucionarias, explica en palabras llanas lo que piensan las personas como él, universitario excelso, profesional modélico, padre generoso, marido ejemplar, político exitoso. Hombre, blanco, católico y rico.

Las personas como el alcalde de Valladolid, líderes contrastados de importancia geoestratégica planetaria, unifican criterios globalizados; las mujeres tienen utilidades limitadas. Una de ellas dar de comer a los ginecólogos. También pueden servir para una lapidación, como en Irán, para ser ejecutadas con inyección letal, como en USA, para ser masacradas, como en Ciudad Juárez, o explotadas y asesinadas cotidianamente al norte, al sur, al este y al oeste. Eso es evidentemente secundario. Lo importante es el orden y que no se pierdan las tradiciones y las buenas costumbres. Santa Teresa estaba siempre entre fogones. Allí encontraba a Dios. También estaba dios de guardia, en los buenos viejos tiempos, en el Castillo de la Mota, bajo los luceros.

El alcalde de Valladolid ha pedido disculpas a la ministra y aquí otros veinticinco años de paz y después gloria. Penitencia no hace falta, vale con el arrepentimiento. La catequesis del señor alcalde era muy liberal. Además un socialista llamó tontos de los cojones a sus conmilitones. Y para cojones los del alcalde.

El alcalde de Valladolid, eximio regidor, monologuista notable, tiene los cojones como el caballo de Espartero, según sus partidarios nacionalsindicalistas, como los tigres de Malasia, (negros, pequeños y pegados al culo), según las lenguas ponzoñosas de la provincia, y cuadrados según la oposición. Los poliédricos cojones del alcalde de Valladolid nunca van solos, como los balillas. Suelen ir acompañados por la policía municipal o por guardaespaldas. Son cojones protegidos. No estaría bien que le colgaran de los campanarios.

Dicen en la central de Madrid que las cosas del alcalde son anécdotas, chascarrillos; criadillas. Todo es una maniobra para ocultar que Hugo Chávez financió y entrenó a los etarras que robaron la kangoo, contrataron a la orquesta Mondragón y ocultaron a Bin Laden en un gaztetxe de Ondarroa. El alcalde no estaba despreciando e insultando a la ministra, a las mujeres, pretendía, elegantemente, llamar la atención sobre el grave problema del paro.

El señor alcalde no tiene la culpa del paro a pesar de cobrar lo que treinta obreros o cuarenta obreras. Ni él ni los cojones de Aznar, Bush y Blair. La culpa del paro la tienen los parados en general, que no se esfuerzan en trabajar más y ganar menos, las mujeres, en particular, que no se conforman con cobrar menos que menos, y los piquetes que protestan.

En lo que queda del imperio amanece que no es poco. (No cito a José Luís Cuerda porque no está bien mentar la correa en casa del ahorcado).

Abel Ortiz

Abel Ortiz en www.radioklara.org


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