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Bitácora personal de tres días reveladores

Por Abelardo Muñoz (periodista)

divendres 12 de març de 2010, per  Ràdio Klara

FORO DEL CAMBIO O LAS UTOPIAS FACTIBLES

Nuevas herramientas de comunicación, positividad, optimismo, humor, creatividad…Sonaba muy bien lo de un foro intitulado Del cambio individual al cambio global y pintaba bonito en el tríptico el dibujo promocional del evento, obra de DolÇa. Una chica arrebolada con un pardalet sonriente sobre la melena y en sucesión secuencial, un globo, el planeta tierra, sacudido por el maëlstrom abstracto de conchas marinas y caparazones de erizos. Un poco surrealista, enigmático como los contenidos inauditos de este foro. Me dije que para desentrañar de qué demonios trataba el asunto tenía que ir a verlo. Así que allí me presenté a finales del dulce mes de abril para saber más.


Las mujeres y hombres de la ONG valenciana y global CERAI no solían defraudar en sus invenciones para mover y cambiar el mundo. Y como el pardalet de Dolça, revolotee picoteando en la pequeña babel de gentes y temas interesantes en que se convirtió el suceso. Así que esta crónica no cubre todos los actos pero si algunos a los que asistí. El lugar, las aulas asépticas del centro empresarial universitario ADEIT, en el corazón de la ciudad vieja. Bajo la advocación de Santa Catalina y don Lope de Vega, que da nombre a una de las plazas más italianas de la ciudad. Todo un escenario en el que se mezclaron los ejecutivos y los hippies y utópicos, los futuristas y materialistas, los místicos y agnósticos, activistas todos de un mundo en transformación, en divino revoltutum. Este que sigue es el resultado, amigos.

Primer día: Las luces de Carolina Punset

La concejala ecologista y guerrera de Altea, Carolina Punset, comienza fuerte en su testimonio. “Ese es mi pueblo de adopción porque yo soy ciudadana del mundo”. La hija del tremendo periodista Punset, rubia, camisa blanca, con el salitre del Mediterráneo pegado a la piel, no parece una utopista sino una mujer resuelta que tiene poco de quijotesca. No lucha con su gente contra los molinos de viento sino contra el monstruo depredador del litoral por excelencia, el cemento armado. No se limita a eso, tiene tiempo para impulsar los huertos urbanos, invento inaudito para aquellos cuya imaginación no pasa del rellano de su escalera, pero esperanza y ocupación de muchos ciudadanos sin ocupación.

Carolina, frente a una audiencia atenta, abre las manos como una líder y dice: “No podemos cambiar el mundo pero si engendrar una semilla de rebelión y disidencia”. Se apagan las luces y comienza un documental con guión de Carlos Moro. Escuchar el Nací en el Mediterráneo a las cinco de la tarde, en la doble versión de Ana Belén y Rosario, espabila, vaya que sí. El fondo visual es la destrucción de los pueblos de la costa del País Valencià. Hay un tipo largo y calvo, de aspecto simpático, que se retrepa en el asiento. La cosa empieza bien.

Encendidas las luces del aula del ADEIT, Carolina empieza a volcar información sensible sobre la audiencia atónita y despabilada. “El caso es que la Coca- Cola ofreció a los agricultores valencianos producir un “minute maid” de zumo de naranja de cultivo ecológico. Pero, ¿saben? No pudo ser porque no hay suficientes hectáreas”. Punset y los ecologistas de Altea quieren declarar el pueblo libre de transgénicos.

Una razón para levantarse por las mañanas

“Esto es una lucha contra el escepticismo y el cinismo pues como dijo Ghandi, cada vez que das un paso, se levanta el polvo”. Carolina y los suyos están dando muchos pasos en la comarca alicantina. Ecoaltea es la marca utópica. Dice que la gente tiene hambre de que le cuentes cosas diferentes. “No parece que funcione muy bien lo que nos proponen ahora”, y en eso estará de acuerdo con Pep Martí, el defensor de L´Horta, que hablará mañana.

Punset y los suyos han encontrado una solución que trata de enfrentarse a la desidia urbanística que permite la existencia de puntos negros sin urbanizar de PAIs que no se aplican: para adecentar esos solares llenos de ratas se han inventado los huertos urbanos. “Lo que era protección ambiental se ha convertido en una fuente de felicidad. La satisfacción que supone cultivar un huerto. Hay un vecino que estaba deprimido en casa por la muerte de su mujer; el salir a preocuparse de su huerto urbano le ha devuelto la sonrisa”. Es el “pick your own”, o sea “tu mateix”. La posibilidad de no tener que ir al mercado para pagar la verdura. La perspectiva feliz de tratar directamente con el productor ganando en calidad , sobre todo.

El concejal Soto, del PSPV en su facción más radical, IS, está allí de incógnito, entre el público y los cursillistas, y aprendiendo de firme del desparpajo de Carolina, una activista a la que se le nota una mezcla de formación anglosajona y alegría meridional. Soto está en la Comisión de Cultura y Educación. Punset nos ha ganado a todos. Al final hace preguntas como esta: “¿Porqué las instituciones no ponen en hospitales y colegios menús ecológicos?”. Y hasta el bebé Samuel, que está con su madre en la sala, parece regocijarse.

Segundo día: El humor dialéctico de Rafael Ubal o el arte del ¡jua jua jua!

Para desengrasar, el director de la escuela municipal de humor del País de Nunca Jamás, Rafael Ubal López, da una charla patafísica y bastante original sobre su Felizsofía. Un invento bastante cachondo pues desarrolla una ética de la risa extraordinaria y desconocida entre los humanos apagados de las metrópolis robóticas. Sus maneras de eficaz payaso que hace descacharrase a la gente no ocultan que este extraño profesor es psicólogo, teólogo y ¡risoterapeuta!

Su conferencia mañanera sobre un extraño Tratado de la sabiduría de la felicidad ha supuesto para mi un antes y un después. Jamás pensé que me pudiese reír tanto de buena mañana, yo amigos, que soy de la estirpe de los buhos y no de los ruiseñores, aunque amo a ambos pájaros. El autollamado Caballero de la Sonrisa Erecta parecía salido del país swifteano de Gulliver, de los yahoo y los houyhnhnms.

“No es que venga del mono pero voy al mono. Estaré más mono, ja, ja, ja!”; o chistes irreverentes: “¿Qué hacía Dios antes de la creación? Respuesta, follar, ja, ja, ja!!”. Rafael, tipo simpático donde los haya, venia de la meseta y se había disfrazado de valenciano folclórico con su blusón negro y su servilleta de fallero enroscada al gaznate. No contento con eso, mostró a la audiencia un cubata de naranjada (no era cubata pero vacilaba a placer con nosotros) y llegó a subirse a un pupitre para dar el mitin de la risa.

Afirmó que así como hay donantes de órganos hay donantes de risa. “Los monos bolobos no tienen problemas con la sexualidad ergo están más avanzados en la evolución” sostuvo el extraño filósofo. “¿Y tú, de qué vives?”, “Del aire, jua, jua , jua!”. Ubal, que no es gallego pero ha vivido mucho tiempo en aquella finisterra remota, expuso el decálogo de la risa y aquello, amigos, aquello era una lección de filosofía cotidiana increíble.

Vivir tu presente como un regalo, luchar contra la partición del yo, darse cuenta de que la muerte supone la plenitud de la vida y desde ese momento vas a perder el miedo. Ubal deconstruía con minuciosidad de cirujano, los tópicos reaccionarios que impìden la libertad. Recomendaba alejarse de una civilización basada en la matanza. “¿Usted levita?; algunas partes de mi cuerpo sí, ¡jua jua jua!”. Me lo había recomendado vivamente la rubia Estela, de CERAI, y fue una revelación. Saludé luego al felizsófo, catedrático de rebuznos, y le dije: “Cuando me levante por las mañanas de mala leche, le llamaré para que se ría un rato”. El psicólogo contestó, “llámame, no te cortes”. Increíble. Lo cierto es que Ubal tiene una dirección que ya ofrece servicio, (donantederisas@yahoo. es.) Todo un hallazgo, pardiez.

Pep Martí en la huerta

Desde que leí Puerca tierra del John Berger, el maravilloso artista y disidente británico, no he dejado de observar el mundo campesino con interés. Pep Martí, un agricultor ecológico de Benifaio, hijo de ferroviarios, me recordó en el acto al escritor de Londres. Tenía las ideas tan claras como un campo de girasoles. Explicó el origen de una revelación. “No me gustaba matar insectos con pulverizadores”. Así que llegó a comprender lo que sintetizó en una frase que fue espontáneamente aplaudida por la gente que abarrotaba el aula, “La agricultura es ecológica o no es agricultura”, y también “Los agricultores son la clase social más desfavorecida”.

Martí, hombre maduro pero no tanto, de barba blanca bien cortada, se vio obligado a hablar en castellano pues la audiencia tenía gentes de todos los lugares. Sus actividades de cultivo ecológico en L´Horta intentan abrir un camino nuevo que compense la barbarie de destrucción a la que nos enfrentamos. Partiendo de la base de que la agricultura es una forma de vivir, Martí defendió vivir de manera “justeta” y combatir la agricultura industrial que sólo pretende ganar dinero. “La ecológica tiene por fin primordial el vivir con la naturaleza y hacer una agricultura sana”. También señaló este pionero de la huerta que la agricultura es indisoluble de la ganadería. Y es que desde su granja “La Peira”, en Benifaió, hace años que trabaja en la recuperación de razas autóctonas de ganado, como cabras, ovejas y gallinas.

Los atípicos expertos de la liberación mental

A estas alturas de la movida la dialéctica de este foro iba tomando cuerpo entre los asistentes. Lo que al principio era un enigma se iba desvelando como una sucesión de descubrimientos tan sencillos como un solo de guitarra. Habían contribuido a ello el desfile de profesionales alternativos que allí participaban. Profesores, sicoterapeutas de disciplinas insólitas para muchos. La experta en mediación de conflictos, como Charo Altable; el profesor Gonzalo Hervás, el dialogista social Jordi Grané, la oradora internacional Lupia Volio; el terapeuta reichiano Pablo López; Marga Iñiguez, investigadora mundial de procesos creadores; Juan Pastor, de la Sociedad de la Imaginación; Jean W. Lescouflair, animador de talleres de crecimiento erótico y sentimental y así hasta un sinfín de personas ocupadas en el alma humana y su entorno. Y así llegamos al tercer día. ¡Era el de los chamanes!

Tercer día: viaje al centro de la tierra

El Foro de foros, propuestas para la Nueva Humanidad iba a traer increíbles sorpresas a los asistentes. Para empezar, habíamos cambiado de escenario y ahora, bajo la mirada del humanista Luis Vives, en la icónica La Nau, comenzó la cumbre final de un encuentro cada vez más interesante. Los talleres echaban humo y muchos participantes estaban al límite. Esa tarde, al entrar al ágora en el tercer piso de la vieja universidad, esperaba una sorpresa. Thutan Gullamont, del Congreso Mundial de Chamanes y Místicos,(que se celebrará en Barcelona entre el 22 y 24 de este mes) sugirió un trance antes de comenzar las charlas.

¿Qué fue eso? El chamanista nos trasladó en diez minutos al centro de la tierra; en medio de una intensa expectación empezó sugiriendo que abriéramos las piernas, cerrásemos los ojos y realizásemos las tres respiraciones de rigor. Seríamos unas cincuenta personas pero no se oía ni el ronroneo del aire acondicionado.

Flotaba en el ambiente el espíritu zen de Allan Watts, las puertas auténticas de la percepción que empiezan por respirar bien. No era un ritual pero se le parecía. Con voz tranquila y resuelta, el orador fue señalando una ruta cósmica que elevaba hacia el espacio para observar el planeta azul y luego descendía dulcemente hasta llegar al núcleo terrestre, incandescente e imaginario, de donde todos regresamos a la realidad. Había una sugerencia cromática, el violeta, el azul, el blanco, que eran los colores de Pachamama, la madre tierra. La casualidad hizo que siguiera el ritual cósmico junto a un invitado muy especial. El chamán boliviano Fernando Ergueta. Acaso fue por eso que logré llegar a algún sitio, sintiendo la mirada curiosa del especialista en el viaje interior. Todo el mundo salió de allí dando saltitos. Parecíamos ranas.

Mitin místico por el futuro de la Humanidad

Estábamos preparados para recibir al mitinero Koldo Aldai, del Foro Espiritual de Estella. Empezó diciendo algo bonito: “La fraternidad no es un sueño de místicos. La podemos construir aquí y ahora”. Koldo iniciaba así una especia de mitin místico de dejó a la gente alucinada. “Sabemos que la información mediática no es la noticia; la noticia está aquí. Esta es una conspiración silenciosa, pacífica, que está invadiendo toda la tierra. ¡Aquí no hay líderes, aquí luchamos contra el virus del miedo con el que nos atenazan estos días ¡”. Mientras Koldo peroraba diciendo verdades como puños, se mostraban en fotos a todo color los encuentros en los localidad vasca de Estella.

Allí, cogidos de la mano, cristianos, budistas, judíos, musulmanes y representantes de otras soluciones místicas hacían homenaje a la tierra. Fernando Ergueta, el amaota (que así se llaman los chamanes), una especie de sacerdote que tiene el equivalente de sabio, según su propia definición, escuchaba impertérrito. Algunos asistentes y cursillistas ya salían de la estancia. Uno de ellos dijo, “Esta bien pero estoy un poco saturado de espiritualismo”.

Era cierto, el Foro de Foros había llegado a un punto de no retorno en el que los asistentes se vieron poseídos por una suerte de claridad de miras. De certeza en el cambio de mentalidad y costumbres. Místicos, creyentes y agnósticos. Ahí eso daba igual. El concierto al anochecer de cuencos tibetanos, titulado “El sendero del viento”, fue el colofón más apropiado Para El foro del cambio individual al cambio social.

El desde mí, para ti por todos, consigna subversiva en tiempos de individualismo depredador, parecía haberse cumplido.

Y así, entre utópicos y realistas, materialistas y místicos, se fue consumiendo el fuego de tres días impagables de reflexión y experiencias insólitas, y todo en el corazón de la caótica y contaminada urbe de València, en un mes de luminoso abril del final del segundo lustro del nuevo siglo. En el tiempo de la transformación y la nueva revolución de valores para beneficio de la maltratada humanidad.

Fin

Abelardo Muñoz en www.radioklara.org

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