Moriarty Talegón (el final, perdonen las molestias)

Los socialistas ya no son socialistas. Ley número uno de la nueva termodinámica. Es un tanto tautológica, pero pase. Este aserto se refiere, supongo, a la enorme, visible e innegable diferencia de planteamientos entre los históricos, los de la guerra, los de la UHP, los de la revolución de Asturias, y los de hoy. Gran descubrimiento. Hallazgo. Monolito. Rubalcaba no es Pablo Iglesias. Parece ser que no.

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Moriarty Talegón (segunda parte)

La segunda legislatura de Aznar fue gloriosa. No sólo ajustamos las cuentas al moro de la costa en Perejil sino que volvimos al lugar que nos corresponde en la historia, junto a los “grandes”, con los pies en la mesa y fumando un puro. Regresamos gallardamente a las pomporrutas imperiales que nunca debimos abandonar, por dios, por la patria y el rey, y enviamos a “nuestros” militares a morir en una tartana voladora que estaba de oferta.

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Anarquismo e izquierda olímpica

En el anarquismo ibérico actual hay muy pocos pensadores y comunicadores tan sólidos y solventes como Rafael Cid. La solidez y la solvencia le vienen, a mi entender, de un conocimiento exhaustivo, profundo y de primera mano de las vicisitudes libertarias durante las últimas décadas, de sus innumerables lecturas, de su brillante trayectoria profesional, y del trabajo conjunto con algunas de las figuras más importantes y nutritivas del anarcosindicalismo moderno, Eduardo de Guzmán, Peirats u Octavio Alberola, entre muchos otros.

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Alemania es culpable

Alemania, contra lo que muchos creen, no es un país, es un estado (mental). Alemanes son, contra la percepción generalizada, gentes nacidas en Pontevedra, en Madrid, en Ohio o en Palermo. Alemanes son aquellos cerebros nibelungos que creen en runas, el martillo de Thor, guijas, imperios de mil años, primas de riesgo y protocolos escritos por la policía del zar. Las verdades inmanentes.

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Que salga el Sol por Antequera

Hay muchos análisis sobre el quince m pero, desengáñese, son todos erróneos. El mío, sin embargo, es irreprochable se mire por donde se mire. No sólo contemplo variables ni siquiera imaginadas por la mayoría de mis doctos colegas del juntaletreo, sino que, por si esto fuera poco, aporto, humilde pero implacable, las claves más ocultas del quincemayismo; las referencias vitales inexcusables necesarias sin las cuales se hace muy cuesta arriba una comprensión somera del fenómeno por parte de un lector medio, tirando a tonto.

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Adolescentes y cuarentones

Un policia que le dice a una chica de dieciseis años que no vale ni para puta es un mierda. Como policia y como persona. Eso no significa que no pueda llegar a ministro. Puestos a dar hostias los antidisturbios se quedan solos, claro. Están escogidos, entrenados, adiestrados y pagados para eso. Pagados por el estado. Igual que maestros, médicos, militares, bomberos, políticos, jueces, espias. Hay de todo.

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Siete magistrados se la meneaban…

Entretenido con Garzón y los gabachos, el público palomitero, formado mayoritariamente por jurisconsultos de CCC, sigue, con interés, el desarrollo de una trama más vieja que el anteproyecto del código babilónico de Hammurabi. En algunos países, para desesperación de Paco Toronjo y el Cabrero, los tontos, aunque sean supremos, no se acuestan nunca. La cosa no puede ser más fácil de explicar por mucho que enrede la chirigota de Trillo: Son sólo negocios.

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Apuntes sobre Mierdología

La palabra mierda es, según el diccionario, polisémica y tiene muchos usos coloquiales casi todos metafóricos. No es, o no lo parece, un término científico. En los escritos de los grandes pensadores homologables como tales (el adjetivo, no el señor de Mileto) aparece poco. Sin conocer a fondo las obras completas de Voltaire, Sartre, Kant, Proudhon, Marx, Herzen, Bakunin, Bertrand Russell o Walter Benjamín, por citar, a modo de ejemplo, sólo unos pocos pensadores, me atrevería a decir que no utilizan, la mierda, como concepto, ni la manejan como categoría. En matemáticas, física o química, materias en las cuales mi ignorancia también es transoceánica, no suele aparecer mucho, o eso afirma, y lo haría ante notario, un preclaro amigo, genio de las ciencias, que hizo, con asombrosos resultados, primero de veterinaria por la UNED.

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El termostato de la guerra y la receta libertaria

En sociedades putrefactas, pochas, corrompidas por carísimos vicios patrióticos y militaristas, Corea del Norte, EEUU, Irán, Gran Bretaña, Israel o Alemania, por ejemplo, los maximalismos propagandísticos son ley. La fotografía del enemigo, ese cheque en blanco, religioso, político o económico, tres variaciones de lo mismo, se transmuta, a lo largo de generaciones, retocando aquí y allá con el programa pertinente, en una actualización constante del perfil que sirve para englobar, como hostiles y combatientes, a todos aquellos que no hayan demostrado, de todas las formas posibles, haber abandonado, como si de un estigma probatorio se tratara, la ya célebre, aunque en desuso, “funesta manía de pensar”.

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Europa, náufragos y atunes

Puesto que según machaconean, por lo terrestre y por lo digital, los Goebbels cañís, vamos todos, una mierda de Estambul, de aquí a Troya, en el mismo barco vestido de amargura, convendría ser realistas y, como dice el nuevo Gauleiter, Herr Mariano, llamar al pan, pan, y no, por ejemplo, alimento básico cuyo precio desbocado provoca muertos en Egipto, y al vino, vino, no brebaje cultural identitario productor de beneficios maximizados para empresarios con bodegas subvencionadas en las anchas Castillas nacional-sindicalistas, la Andalucía de Alba o las múltiples Riojas autónomo-carlistas. Es decir, acabáramos, esto, en lo que se supone que navegamos no es, para casi nadie, un barco; malamente llega a patera carcomida de madera podre.

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Mirando a Marsella

Supongo, de suponer, no de supositorio, que hablar del clan de los marselleses mientras se reúnen los líderes, pues tal cosa se creen algunos directores de concesionario, será un lugar común. La apelación a la Marsellesa, himno patriótico sangriento, con acento alemán, será también inevitable para los surcos rutinarios del cerebro espongiforme que llevamos entre las sienes moraitas de martirio. Previsibles somos y en la refundación, March, Noos, Franco, nos encontraremos.

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Gracias, señor Sampedro

No hace falta que el estado premie a José Luis Sampedro para constatar su lucidez, su humanidad, su cercanía, su calor, su enorme tamaño intelectual. Asombra, eso si, lo estrambótico de premiar a alguien a quien se oye, pero no se escucha. La mayoría de quienes han recibido el mismo premio, u otro similar, claman en el desierto. Escuchar, una de las mejores medicinas para cualquier enfermedad, no se lleva. Escuchar a los pocos sabios que nos hablan en nuestro idioma se ha convertido en un ejercicio casi marginal. Se concede, con desdén, un mérito, un galardón, a esos hombres y mujeres prometéicos que roban el fuego, el saber, a los dioses, para intentar ofrecérnoslo a los mortales. Gracias por eso.

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Año Mariano; Peinetas y la perpetua

Antes de que a Zapatero, en el último capítulo, le pusieran drogaína (caducada) en la morcilla de Matachana los supervillanos del FMI, (ya ni siquiera existe Matachana), habíamos quedado, más o menos, en que nadie tiene nada contra los ricos; lo que jode es que haya pobres. Si no hubiera pobres los ricos se tomarían el martíni, o el vega sicilia, más tranquilos, leyendo algo de Vargas Llosa o Vizcaíno Casas, que tanto monta, monta tanto, haciendo comentarios a los sirvientes filipinos, más o menos patrióticos, los comentarios, no los sirvientes filipinos, sobre cotizaciones, chistes de Hermann Tertsch, único humorista del universo investigado capaz de superar en sutileza a Aznar, y alineaciones de o técnico mais alto e melhor de todos os tempos conhecidos.

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Real Academia de la Historia de la Mierda Pinchada en un Palo

Hay por ahí un marqués del capullo verde, presidente del club de amigos del revisionismo, que ha “dirigido” una “enciclopedia”. Ha costado seis millones y medio de euros, de dinero público por supuesto, y ha sido presentada por el “ciudadano” Borbón y una ministra “socialista”. Lo que se dice en los cincuenta tomos, de los que se han editado veinticinco, sirve muy bien para explicar donde nos llegamos.

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Políticos violentos y los guardias de la porra

Políticos violentos, que cobran de pacíficos ciudadanos, envían violentos policías, que cobran de ciudadanos pacíficos, a aporrear a estos. Lo normal. Es como el mundo financiero en el que violentos banqueros, que cobran de sus pacíficos clientes, envían violentos juzgados, que cobran de la caja pública, a desahuciar ciudadanos pacíficos.
El que paga manda. Y si no se obedece se saca la porra y a sacudir.

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Insumisión, deconstrucción, decrecimiento

Llegó el momento. Ya no se puede hablar de preparaciones. Ahora los responsables de lo que ocurra seremos nosotros; vértigo. Pocas bromas. Ahora veremos que la misma mierda, puede ser, además, cristofascista. Ya no hay excusas, roto el mecanismo, desbancado el PSOE, estamos, cara a cara, frente a un futuro que, según el punk, no existía. Una vez fusilado Zapatero, Moriarty, culpable de todos los crímenes imaginables, desde todas las esquinas, ya solo nos quedan por delante Camps, Aguirre, Trillo, Mayor Oreja, Cascos, el pnv, ciu, el tribunal supremo, el constitucional, la cia Merkel, eta, tepco, los paraísos fiscales, Sarkozy, el mossad, las agencias de rating, el tea party, Berlusconi, la guardia civil, el fondo monetario, los bancos, la otan, el Vaticano, Murdock y las múltiples derivaciones de los Corleone. Faena tenemos.

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Y la derecha llegó….

Vendrán tiempos peores y nos harán más ciegos. Así titulaba Sánchez Ferlosio uno de sus libros relativamente reciente. Clarividente. La guerra envilece, quienes participan, como beneficiarios del botín o como actores sobre el terreno, adaptan y retuercen las normas, los usos, las costumbres y por supuesto las leyes, para que sirvan como coartada del crimen. Las sociedades enfermas no pueden tener democracias sanas.

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De la puerta del Sol a la Luna de Valencia

El gallinero político periodístico anda revuelto a cuenta de las movilizaciones que han surgido de las redes sociales. Ya se sabe que los chavales, cuando se juntan, tienen, para lo establecido, más peligro que un ciego con una pistola o un danés dogmático y estúpido, con una cámara, lenta o no. Están descolocados, próceres y escribas, ante lo que les resulta incomprensible. Tantos fachas sueltos, en el poder, en los poderes, tantos mafiosos respaldados por las urnas, tantos chorizos de suite en suite, no les parece raro, ni antidemocrático. Que se proteste sin la autorización del director del instituto, el jefe de estudios, la asociación de padres y el gobernador civil es intolerable. Hasta ahí podíamos llegar. Se puede cuestionar todo, pero no se puede tocar nada. Niño, deja ya de joder con la pelota que los mayores estamos hablando de cosas serias; ajustes, recortes, despidos, represión.

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El curita y la alcaldesa; vamos a por más

Paquito y Ritita se frotan las manos. Una vez más tienen cerca el presupuesto calentito de valencianas y valencianos. En menos de un mes podrán seguir repartiéndose el dinero que se ahorran con los barracones de los colegios públicos, los porcentajes de las constructoras, los contratos “partidos”, el desguace de la sanidad, el derribo de El Cabanyal, el tocomocho Calatrava. No tienen dignidad; no la quieren, no cotiza en la bolsa electoral (tampoco es raro). Lo que si tiene valor es mentarle los muertos al enemigo, da igual que sea el abuelo de Zapatero, ejecutado en León, o los enterrados en el cementerio de Valencia. Mucho valor. Y un gran cuajo.

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El curita y la alcaldesa; tenemos un marrón

Siguiendo el rastro de la arcana norma energética a la que rimara Valle unas prosas de apologética, y las luces de los puticlubs con aparcamiento para mil coches, se observa el hormigueante ir y venir de los billetes manchados de polvo, sudor y babas.

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El curita y la alcaldesa; durante toda tu vida, hijo de puta…

En el puerto de Altea, en un yate, a cinco minutos de la casa de Zaplana, a siete del chalet de Alvarito, aparecen pruebas contundentes. Contabilidades en Alicante y Barcelona; fichas de la gran partida que sirven lo mismo para negociar con interior que para tumbar a un juez. En la diócesis de Orihuela el periódico quema. Hacen falta más cortafuegos. Radio Liberty llamando a Cartagena. Marchando una de michirones.

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El curita y la alcaldesa; folletín de pornoterror por capítulos

En los amenes del zaplanismo, barra libre de cemento hipotecario y hormigón crediticio, economía de dieciséis válvulas, algunos confesionarios piramidales vendían sellos de juguete a la feligresía más confiada mientras otros, imperiales, cocinaban bodas escurialenses con invitados del gran mundo; el rey, Berlusconi, Blair, Pedro José, Zaplana, Correa, Alvarito. La piel de Rouco Varela brilla en el altar como un jueves santo. Refulge Aznar, antes de la vigorexia, más que el gallo de la pasión. Algo parecido a un intento de sonrisa se atasca en el mecanismo gástrico cardenalicio al cruzar la mirada con el padrino. Poder contra poder. Los amigos del novio, con bula parrandera, simpatiquean con las más altas y decrépitas aristócratas del solar ibérico.
El monasterio revive nostalgias de Flandes. Una boda como dios manda; sin líos de manzanas.

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