El huevo de la serpiente eclosiona ante nuestras narices

La Veranda de Rafa Rius

Y por aquí, tan tranquilos. Cuando en 1977 Ingmar Bergman rodaba El Huevo de la serpiente ya dejaba entrever que, aunque la película estaba localizada en la Alemania de los años 20, el problema no se circunscribía a Alemania, su República de Weimar o a la socialdemocracia en general sino que la serpiente venenosa de la barbarie fascista siempre permanece amenazante, esperando las circunstancias propicias para eclosionar.

En los últimos años, en Europa se está gestando ante nuestros ojos atónitos un nuevo fascismo perfectamente adaptado al contexto económico y sociopolítico del siglo XXI y las llamadas democracias parlamentarias, no sólo se muestran incapaces de detener su avance sino que en muchos casos colaboran de manera entusiasta en su montaje, como ahora mismo en Andalucía.

Brevemente algunos datos para la reflexión: En Hungría la ultraderecha supone un 65% del electorado, en Polonia un 46%, Austria un 27%, Bélgica un 24%, Francia y Dinamarca un 21%, en Finlandia, Italia y Eslovaquia un 17%. Y aún peor: en Grecia, Amanecer Dorado fue el partido más votado entre los jóvenes que lo hacían por primera vez.

Así las cosas, ¿cómo nos sorprende que Vox haya obtenido el 12% en Andalucía? (Eso sí, contando con una abstención que se acerca al 50% del electorado) ¿Acaso pensábamos que estábamos curados de espanto por la larga tragedia franquista? ¿que habíamos establecido un cordón sanitario de Irún a Port Bou que nos libraba del contagio? Pues parece ser que no. Y es así porque las obsesiones miserables que caracterizan al fascismo de siempre permanecen inalterables: corporativismo sindical, misoginia, homofobia, xenofobia, ultranacionalismo excluyente, ultraliberalismo económico… Todo junto aunque con distinto orden de prioridades, continúa centrando su discurso como si el tiempo no pasara para ellos. Y en eso que llaman España, como trasfondo insoslayable, a todo ello habría que añadir la castradora y omnipresente Santa Madre Iglesia Católica y la no menos Santa Tradición que hace buena cualquier insensatez por el simple hecho de que “siempre ha sido así…”

Ante semejante estado de cosas, ante semejante tomadura de pelo, ante tamaña sensación de impotencia, no puede extrañarnos que casi la mitad de las andaluzas/es, hayan optado por pasar de estas urnas y no caer de nuevo en la trampa de unas elecciones que una vez más no van a cambiar nada como no sea a peor.

Ahora en Andalucía, las derechas de los señoritos de toda la vida, mientras buscan espárragos, persiguen toros y cazan en sus latifundios, andan discutiendo como se reparten el pastel parlamentario después de décadas desperdiciadas por el PSOE para implementar una política redistributiva mínimamente presentable. De momento, nada va a cambiar ni con “Voz” ni sin “Voz” porque los que deberíamos dejar oír nuestras voces airadas andamos ocupados en las compras navideñas y otras fruslerías semejantes con las que nos entretienen y someten.

Un comentario sobre “El huevo de la serpiente eclosiona ante nuestras narices

  • el 28 diciembre 2018 a las 1:55
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    Un ácrata en camiseta

    El cuento de Pedro y el lobo viene en estos tiempos como anillo al dedo. La extrema derecha no solo ha venido para quedarse, ha venido para joder sobre todo a la clase obrera. Claro, que en esta misma radio no hace ha, una representante del feminismo valenciana afirmaba con rotundidad que los obreros como clase ya no existe, esta afirmación un tanto gratuita se entiende en el interés de querer llevar el agua a su molino. Por cierto, en la CGT también se defiende esta tesis. Es un negacionismo tan obtuso que la misma realidad los desmiente. La realidad de contratos de trabajo basura rayanos en la esclavitud. Ante ese posicionamiento qué sentido tienen dichos sindicatos, mejor harían en disolverse. Qué ha hecho el anarcosindicalismo y el movimiento libertario en general, aparte de sus loas a las cooperativas y las comunidades libertarias históricas. En sociología los espacios en blanco no existen y en este sentido la extrema derecha si tiene futuro por desgracia, debido a la inoperancia de esos colectivos que se autocalifican de acratillas, pero que no van más allá del autoengaño. Cómo se le va a plantar cara a este grave problema con hechos y no con retóricas de “rentas de las iguales”. Con la ocupación del territorio que no ocupa ni ocupará jamás esta extrema derecha, ni siquiera la “izquierda Podemita”, mucho menos esos feminismos urbanitas que se les va la fuerza por la boca a todos ellos, pero que cuando se acuestan se acuerdan de “su Estado proveedor”. Que viene el loboooo…

    Emili Justicia

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