La educación militar como oxímoron

La Veranda de Rafa Rius

No debería haber mayor contrasentido en cualquier ámbito educativo que la imposible relación entre ejército y pedagogía, aunque se trate de un contexto lúdico (¿?) y se disfrace de cooperación para la paz (¿?, ¿?, ¿?) o de unidades de emergencias.

Todos los años, cuando nos visita el solsticio invernal y la Iglesia y el resto de comerciantes de todo tipo se apresuran a reconvertir los festejos Saturnales en las “entrañables” y rentables fiestas navideñas, las autoridades competentes suelen montar espacios lúdicos de asueto para que niños y niñas en vacaciones escolares tengan en que entretenerse, no vaya a ser que los malos pensamientos producto de un exceso de tiempo libre, invadan sus tiernas cabecitas. En Valencia, ese espacio es EXPOJOVE y en él, con gobiernos municipales del PP, la presencia del ejército ha venido siendo tradicional desde los orígenes del certamen. Ahora, con un gobierno municipal supuestamente de izquierdas, también.

A pesar de que más de 60 entidades que incluyen organizaciones pacifistas, sindicados de enseñanza, de estudiantes, asociaciones de maestras, y AMPAS, han potenciado la campaña ‘Desmilitaricemos la educación: desmilitaricemos Expojove’ y se han reunido de nuevo para reclamar al Ayuntamiento de València la desaparición del ejército y otros cuerpos armados de la feria infantil y juvenil, parece ser que, dado que el Ayuntamiento está de acuerdo con la presencia del ejército, este año las niñas y niños podrán de nuevo informarse y formarse para la guerra.

En un mercado mundial de armas, liderado por EEUU, Rusia y el Reino Unido, en el que el Estado Español ocupa un rentable pero muy poco honorable séptimo lugar entre los diez mayores exportadores y en el que en los últimos cinco años han crecido las ventas en más de un 15%, no es de extrañar que entre los principales importadores de armas estén todos los países de Oriente Medio, además de India, Arabia Saudita, China, los Emiratos Árabes Unidos…, países que mantienen conflictos armados o latentes o bien sirven de intermediarios para la reventa a otras zonas en conflicto en las que tienen algo más complicada la compra directa a los proveedores. En estos días en que se conmemora algo tan hermoso como inútil, cual es la Declaración Universal de Derechos Humanos, bueno sería recordar que todo lo relacionado con el comercio mundial de armas es el principal responsable de la violación de la mayoría de esos Derechos.

En un contexto comunicativo en el que la violencia que llega hasta los niños y niñas resulta omnipresente a través de todos los soportes mediáticos a su disposición, habría que pensar en medidas paulatinas pero drásticas y contundentes. Como en tantas ocasiones, si queremos comenzar a solucionar una situación tan monstruosa, habría que empezar por el principio, que no puede ser otro que introducir la educación para la paz en los currícula escolares como asignatura troncal. No parece que publicitar el ejército -en cualquier forma que se presente- aprovechando un espacio lúdico sea la mejor manera, porque, aunque lo vistan de seda, ejército se queda…

Hay medidas como la de suprimir la presencia del ejército en Expojove, que no inciden en el presupuesto y que un Ayuntamiento autocalificado de izquierdas debería plantearse. Si quieres la paz no prepares la guerra. Y sobre todo, no la muestres en ninguna forma a los niños y niñas desde un espacio público.

2 comentarios sobre “La educación militar como oxímoron

  • el 13 diciembre 2018 a las 21:39
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    Un ácrata en camiseta

    Las ideologías también tienen su carga beligerante y guerrera en cuanto a militarismo se refiere. Ese espurio derecho del que se reclaman las religiones, a que estas se enseñen en las escuelas publicas y subvencionadas, son en esencia una carga de profundidad en la formación de los “escolares”. Los escolares se deben a una formación y aprendizaje depurado de todo adoctrinamiento tendencioso que pretenda llevar la formación de la infancia hacia obscuros intereses mal intencionados. El vocablo aprendizaje, hijo directo de este otro sustantivado como Paidea, debe de ser la preparación en el saber para la vida en el sentido más práctico de la vida. De los pedagogos habría que ponerlos en cuarentena. El alumno nunca puede ser igual que el maestro, lo será, e incluso es su deber el superarlo en sapiencia a través del aprendizaje, nunca desde su inicio. De igual manera que un padre no es coleguilla de su hijo nunca, el hijo se equiparará a este cuando sea padre él también. Es la pura lógica que la razón pone ante nuestras narices.

    Emili Justicia

  • el 13 diciembre 2018 a las 23:18
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    Un ácrata en camiseta

    Pero claro. De oximorones esta plagada toda la enseñanza, hasta la universitaria, que es cualquier cosa menos “Universitas”. Lástima que estas sufran esos recortes presupuestarios que la obligan a suspender la expedición de masters en las ramas de la ciencia, como son los masters en medicina ayurvedica, homeopática y en acupuntura, grandes ciencias enfrentadas a la “Ciencia oficial y excluyente” . Quienes si lo tendrán imposible son aquellos licenciados que pusieron sus ojos en hacer un master en el expansivo género de los “hijos de padres desconocidos”, master acreditado por la temática que desarrolla. Que miseria y que mala intención el vaciar de contenido suprimiendo esos saberes, que las Universidades impartían con la generosidad que les caracteriza.

    Emili Justicia

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