ORA et LABORA

Artículos Perecederos

Antonio Pérez Collado

El Ora et labora, la famosa locución de los monjes benedictinos que vendría a decir “reza y trabaja” les ha salido de carambola a nuestras emprendedoras autoridades valencianas. Si desde hace unos años se viene aplicando la ORA, esa tasa que te cobran por estacionar en la vía pública (aunque ya hayas pagado varios impuestos por tener un vehículo y circular con él) a continuación ha llegado el LABORA, nuestro rebautizado servicio autonómico de empleo y formación, para completar la frase de la orden monacal creada por San Benito.

El loable propósito de la Generalitat es hacer este organismo más moderno, ágil y eficaz, a través del cual se ha de facilitar la búsqueda de empleo a las personas en paro; algo que parece no se había logrado por el extinto Servef durante sus 18 años de existencia. Desconocemos lo que va a costar el cambio (rótulos, impresos, programación, etc.) y más aun lo que ha gastado el gobierno valenciano en campañas conjuntas y subvenciones a sindicatos mayoritarios y patronal para estudios, cursos de formación sobre búsqueda de empleo y otras materias tan enriquecedoras como el saber actuar en una entrevista de trabajo o confeccionar un atractivo currículo. No lo han dicho, pero sumando los sucesivos y costosos planes valencianos por el empleo y la formación nos tememos que se han regalado muchos millones de euros; seguramente no tantos como en Andalucía, pero unos cuantos.

Cambiar el organigrama o los logos del servicio público para la búsqueda de empleo y la formación de las personas en paro servirá de muy poco, a pesar del interés y profesionalidad de funcionariado adscrito al departamento, si no se cambian también las normas de contratación y las leyes sobre despido. Y es que las sucesivas reformas laborales han precarizado tanto las condiciones de trabajo que cada día es más difícil –por muchos cursillos que se tengan realizados- encontrar empleos dignos y con salarios suficientes para vivir. Si a eso añadimos que desde que en 1994 el gobierno de Felipe González legalizara las Empresas de Trabajo Temporal son estas ETT las que se han ido quedando con este mercado (para eso son de ambiciosos empresarios) dejando a los servicios públicos las funciones de asesorar y censar al precariado.

En cuanto a la formación, tampoco parece que el modelo de repartir subvenciones a la patronal y los llamados agentes sociales haya servido para poco más que mantener distraídos a los parados y facilitar una vía –como se está viendo en muchos lugares- para financiar de tapadillo a las propias organizaciones que imparten tan variopintos como inútiles cursos.

Puestas así las cosas pareciera prudente cambiar totalmente de modelo, dejando al sistema público las responsabilidades de la Formación Profesional y los servicios de colocación, al mismo tiempo que se articulan leyes que faciliten largas permanencias en los centros de trabajo, lo que abundaría en mayor conocimiento de los oficios, menos accidentes laborales y, a medida que se consolidan las plantillas, más oportunidades de ir mejorando los salarios y los derechos de los trabajadores. En pleno siglo XXI no creemos que sea preciso orar mucho para poder ejercer el derecho a laborar.

Antonio Pérez Collado

Un comentario sobre “ORA et LABORA

  • el 2 noviembre 2018 a las 21:57
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    Un enemigo del pueblo

    El delegar la formación de “los parados” al sistema, es hacerle un flaco favor al este. Lo que verdaderamente importa es la fórmula en que los desempleados se tienen que reciclar, es decir: el qué, de que manera y para qué, ese debe de ser el verdadero motivo de todos los desempleados, que sientan la necesidad de ser útiles a la sociedad y a ellos mismos. Eso no se logra por medio de intermediaciones, por el motivo que esa supuesta buena voluntad se desgrana y desvanece por el camino siempre, así de rotundo. La sociedad tiene unas grandes necesidades de servicios que el capital se lo proporciona a esta, de igual manera que el ganadero engorda su ganado. El tomar la iniciativa en positivo, al margen de competencias y rivalidades, sino, el ocupar espacios que por derecho debieran corresponder a sus legítimos “propietarios” ( El trabajo o el oficio es y debiera de ser propiedad indiscutida del individuo que lo ejerce, nunca del patrón. La producción de un número de obreros debiera de ser a su vez de ellos mismos. hay fórmulas ya muy trilladas, que no hace puñetera falta que las reseñe en este panfleto, que es más que un comentario). El número descomunal de empresas pequeñas e inútiles, que juegan a hacerle el culo gordo al sistema, que se comportan exactamente lo mismo que hacía el perro del hortelano. No hay que competir con semejante bazofia manipuladora de los medios de producción de consumo, hay que destruirlos. Está claro que conforme está el panorama actual, no es posible plantarle cara, en guerra abierta a las grandes empresas y transnacionales, pero, a las empresas pequeñas y medianas, que tanto uso hacen las mismas de ETTs. Que magnifica ocasión para ocupar esos espacios y dictar otro modelo productivo, mucho mas razonable y equivalente.

    Emil justicia

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