2 comentarios sobre “Un Primer de Maig que els mitjans valencians del règim no han vist … o no volen que veges.

  • el 12 junio 2018 a las 21:15
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    Son los primeros de mayo una celebrada fiesta de la diversidad de sindicatos y de sus sindicalistas. Algunos de estos sindicatos, negando la mayor dicen que es una jornada de lucha reivindicativa, en la que ponen de manifiesto sus malestares y exigencias. Bien; las jornadas de todos los primeros de mayo, de todos los sindicatos, no tienen mayor proyección que la puesta en escena de unas liturgias o de unos ritos que han adquirido la costumbre o las malas costumbres del auto engaño propio y ajeno.
    Los sindicatos del año 2018 no son la herramienta que en manos de la clase obrera y trabajadora, posibiliten una vía liberadora y autogestionada de esta misma clase. Mas bien son el freno o la férula que impide a su afiliación y de rebote a todos los trabajadores, que por absoluta mayoría no comparten ni estrategias, ni tampoco las tácticas sindicales de estos sindicatos y hacen bien en no compartirlas. Unos por ser descarados apéndices del Estado. Otros por defender descarados proyectos nacionalistas, centrando todo su hacer en una línea univoca y desclasada basada en el mito. Algunos más, en nombre de no se sabe bien que modelo de auto- gestión y horizontalidad, se reivindican de glorias pretéritas, sin que sus proposiciones vayan más allá de las fábricas o las empresas de servicios y esto desde la inoperancia de los comités de Empresa o la sección sindical de turno, en donde el gremialismo o el corporativismo más obsceno operan a su satisfacción. El mundo del trabajo ha sido siempre extenso y complejo en alto grado, pero todo sindicato limitará su mediocre “acción” a presupuestos ya establecidos de antemano, como quien utiliza plantillas para rotular una frase.

    Los sindicatos que en sus postulaciones se limitan a criticar el individualismo como un vicio burgués, dando como solución la maniquea respuesta “sin nosotros no eres nada, estás perdido. Bien; de diecinueve millones de trabajadores , si la afiliación sindicalera no alcanza a más de dos millones de estos, algo falla en la manera de enfocar el problema, aunque el mantra que se enarbole sea el de el “grupo no se equivoca”, quien se equivoca son siempre los demás. Este planteamiento falso él y falsos quienes lo defienden desde posiciones cobardes y a la defensiva, son la fiel realidad de unas organizaciones raquíticas, que sin el apoyo del sistema ya habrían pasado a mejor vida. No es mi propósito el dar aquí soluciones, pues no las tengo ni las quiero. Lo que me mueve a hacer este comentario, desde el espacio que se me brinda desde la página Web de Radio Klara, no es otro que el expresar mi opinión desde una realidad poco o nada halagüeña y desde una racionalidad critica y operativa. Ah, se me olvidaba: mi vida se resume en cincuenta años de trabajo manual en obras de todo tipo, de estar sindicado y a la postre desencantado en extremo, pero sin aceptar el conformismo ni nada por el estilo. Solo me queda decir una cosa: Ánimo…

    Emili Justicia

  • el 13 junio 2018 a las 19:38
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    Una nueva reflexión sobre el problema sindical

    Estimo que el hablar de sindicalismo es hablar de arqueología antropológica. Cuando surge desde el feminismo esa disidencia hacia los hombres, sospechosos ellos del estigma del patriarcado, la manera mas sencilla de encontrar respuesta a tan manifiesto choque podría ser; El problema y conflicto se puede y debe de solucionar, de igual manera que se soluciona las diferencias de una pareja o matrimonio canónico mal avenido. Es el divorcio y el alejamiento mutuo, el que opere como bálsamo de Fierabrás entre dos géneros que se distancian a marchas forzadas. Los hombres y los trabajadores y obreros en general tenemos todo el derecho y deber de ser soberanos en nuestras vidas y decisiones y a su vez, resolver o erradicar aquellas cuestiones que puedan colisionar con terceros o terceras en intereses encontrados.

    Como aborrezco de las organizaciones sindicales, (esta cuestión ya la argumenté anteriormente) la fórmula podría ser organizaciones obreras estructuradas por oficios, de carácter único, tanto para hombres como igualmente para mujeres, separadas e independientes las unas de los otros. Mutualidad de obreros de la metalurgia: Torneros, fresadores, ajustadores, soldadores, etc. Otro tanto se podría decir con los trabajadores de la medicina y la salud, la albañilería o el campo, etc. De esta forma se evitarían los conflictos de género, al tener las mujeres sus organizaciones en absoluta exclusividad y ya no habría lugar a estereotipos patriarcales de ningún género. De igual manera o forma operarían las organizaciones obreras masculinas, siendo así que los posibles riesgos de crear un conflicto, se pudieran solucionar entre iguales o al menos con una supuesta igualdad nominal. Las mujeres en sus organizaciones mutualistas, ya decidirían ellas la manera o forma de solucionar sus conflictos internos si los hubiere.

    Ignoro si esta forma organizativa sería operativa, o por el contrario estaría abocada al Kaos. De cualquier manera estoy convencido que toda organización de acción directa e independiente, debe de evitar el estar mediatizada por el Estado, el género, ni nada por el estilo. Abandonados a su suerte, nadie podrá decir que sufre presión o manipulación externa alguna, ni culpar de sus males a nadie desde un victimismo infame.

    Desde estos planteamientos, ningún hombre podrá formar parte o estar adherido a ninguna organización femenina, ni ninguna mujer sería parte activa y formal de las organizaciones masculinas, pues es arto demostrado que los intereses de ambos géneros la más de las veces son intereses que colisionan lo indecible. Y ¡¡¡ojo!!!, la libertad no admite encorsetamientos, se la trabaja uno como puede y sólo él individuo es responsable de sus actos, sin dejarse arrastrar nunca por la inercia e injerencia del grupo, argumentando muy mal argumentado, que después de haber cometido una barrabasada, lo hizo a consecuencia de la obediencia debida.

    Emili Justicia

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