La victoria de los lugares sobre los no lugares

La Veranda de Rafa Rius

“La identidad se construye en el nivel individual a través de las experiencias y las relaciones con el otro. Eso es también muy cierto en el nivel colectivo. Un grupo que se repliega sobre sí mismo y se cierra es un grupo moribundo”
Marc Augé

“la política se debe hacer en las instituciones y no en la calle”
Editorial El País 02/04/2018

Poco se puede decir de la línea errática, tendenciosa y manipuladora que siguen los editoriales de la cabecera de referencia del grupo PRISA, pero en cualquier caso resulta reveladora del temor que la recuperación de la calle como espacio de acción política ha suscitado en los estamentos partidarios del mantenimiento del statu quo reinante en el actual Estado Español. Contradictoriamente, en el citado editorial se reconocía que: “La debilidad del Gobierno, pareja a la de la oposición, ha convertido el Parlamento en un teatro en el que en lugar de hacerse política, alcanzarse pactos y buscar compromisos que impulsen el país y atiendan las necesidades de los ciudadanos, se escenifica día tras día la incapacidad de unos y otros para ir más allá de las batallas retóricas campales.” Así pues, ¿en qué quedamos? Si en estos momentos lo que se representa en el Parlamento es un mal sainete que en el mejor de los casos resulta inútil, cuando no tóxico, ¿a qué extrañarse de que las personas de diferentes colectivos tomen la calle, hartas de tomaduras de pelo gubernamentales y parlamentarias?

Aquello que ya no podemos ignorar es que hoy, en nuestras ciudades hay sitios de tránsito y sitios de encuentro; sitios donde los itinerarios corren en paralelo y sitios donde tienden a cruzarse; sitios estáticos y sitios dinámicos; sitios donde uno puede encontrarse con personas y sitios donde las personas se transforman en cosas. En definitiva, hay lugares y, en palabras del antropólogo Marc Augé 1, “no lugares”. El “no lugar”, se identifica con el espacio de tránsito, de flujo, que desplaza la hegemonía del “lugar antropológico”, fijo y estable, sede de la identidad y la subjetividad. Un no-lugar es una autopista, una habitación de hotel, un restaurante fast food – drive in, un aeropuerto o un centro comercial… En cambio, un lugar es el café del barrio, la asociación de vecinos, el centro social okupado… Y, sustancialmente, el lugar paradigma de humanización, convivencia e intercambio interpersonal es, desde el neolítico hasta nuestros días y en las más diferentes culturas, la calle.

Desde que el 1º de Mayo de 1976 Manuel Fraga, según parece, pronunciara la nefasta frase “la calle es mía”, hasta ahora mismo en que los políticos en el poder no se atreven a invocarla pero intentan ponerla en práctica por medio de leyes represivas cada vez más duras y sofisticadas, el espacio colectivo de calles, plazas y avenidas, se ha revelado como un espacio de lucha insustituible en el que nos relacionamos, compartimos perplejidades, desechamos espurias diferencias y combatimos el miedo al “divide y vencerás”.

La identidad de un grupo social entra en crisis cuando rechaza el juego social del encuentro con el otro. Frente a un espacio virtual –y por tanto ficticio- que parece estar cada vez más vinculado a la identidad de toda una generación de aborígenes digitales, perdidos en una selva de pantallas en distintos pero similares soportes, atiborrados de informaciones aparentemente banales, diseñadas a fin de construir para ellos su lugar en el mundo, frente a todo ello: la calle, salir a la calle a manifestarse y reivindicar o sencillamente a pasear, a lo que los situacionistas llaman “derivar”, caminar sin un objetivo concreto y abiertos a todo tipo de insólitos encuentros, perseverando contra los urbanicidas que tratan de llenar nuestras ciudades de “no lugares” fríos, inhóspitos, refractarios a cualquier tipo de relación humana.

Decía el futurista Marinetti hablando de arquitectura: “Cada generación deberá construir su ciudad”. Pues bien, mujeres, jubilados y otros diversos colectivos, han tomado las calles para no dejarlas, para construir paso a paso su ciudad. Bienvenidos sean.
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1. Marc Augé: “Los no lugares. Espacios del anonimato”.

Un comentario sobre “La victoria de los lugares sobre los no lugares

  • el 14 abril 2018 a las 10:21
    Permalink

    Cuando los grupos no están estructurados a través de diversas individualidades, sean estos gremios, sociedades de distinta índole y estos anulan la individualidad o dan mayor importancia al grupo, el primer paso para la manipulación y en conductismo ya está dado.
    La individualidad como bien se dice al principio del articulo de opinión, se construye desde el individuo mismo y a través de la relación con los otros, pero siempre desde una soberanía personal y nunca propensa a la abducción por el grupo. es esto último lo que nos convierte en rebaño y da paso a la formación del Líder. Es así siempre, por muy justas y legitimas que sean las reivindicaciones que se demanden o exijan. (la acción personal queda subordinada siempre a la decisión del individuo a través del sujeto)

    Emilio Justicia

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