El militante de vuelta

José Asensio

El militante de vuelta está, aparece, opina, siente, asiste, resiste, pero la cosa no está tan clara. Vamos a ver por qué.

El militante de vuelta está, se sabe que es militante, se le ve por reuniones, pero, no suele acabarlas. Siempre tiene cosas súper importantes que hacer. De ahí que sea difícil que tenga algún cometido o trabajo orgánico concreto. Y no será porque no recuerda constantemente a toda persona que le quiera escuchar los tiempos que era un militante número uno y se ocupaba, día y noche, por sacar adelante la organización. Eran malos tiempos organizativos aquellos, suele contar. Menos mal que estaba él para organizar la cosa.

El militante de vuelta, por tanto, aparece por las asambleas pero le cansan cada día más. Son tantas durante tantos años que le parecen todas iguales. Los mismos análisis, las mismas caras, o menos, las mismas decisiones. De hecho, ya ni se lee la documentación que recibe. Total, ya sabe de lo que se habla con leer el título o punto del orden del día que se va a tratar.

Y, no será, porque no opina en las escasas reuniones a las que asiste, que suelen ser las que merecen la pena, lógicamente. Y cuenta, de donde, y cómo, y por qué viene la cosa que merece la pena. Pero tiene la certeza que caso sobre la cosa no se le hace mucho caso, vistos los resultados. Con su experiencia, joder. Eso sí, suele estar atento a lo que sus palabras provocan en los militantes números uno, los destacados. No por nada en especial.

Principalmente por estas razones, y otras que se calla, siente que no es valorado en su justa medida y suele abandonar la organización cada cierto tiempo. A veces, incluso, se da de alta en otra donde, allí sí, no se calla nada de lo anterior y cuando asiste a las reuniones y cuenta, de dónde, y cómo, y por qué, viene la cosa anterior, aquí sí siente que es valorado. Claro, que la cosa dura lo que dura y vuelve a la casa madre, de vuelta de lo anterior, lo posterior, y lo siguiente, y convencido como estaba antes de lo anterior que no es valorado en ningún sitio.

Como no puede ser de otra manera asiste a todas las movidas que puede, claro está. Suele estar casi siempre al comienzo. Mira cómo va la cosa, saluda a mucha gente, ve quién viene, quién no, con quiénes hablan los que tienen voz y mando, esas cosas de las movidas. Finalmente se va cabreado con alguna gente de las del comienzo, cuando no con varias, y se dice a sí mismo que no vuelve más a esa movida, total pa cuatro gatos que eran.

El militante de vuelta resiste, como especie única que se sabe es, a que el conjunto de militantes de su especie aumente hasta tal nivel que puedan hacer una escisión potente y envíen a las de la casa madre al sitio que se merecen en la historia reciente y futura del país.

Artículo incluido en el último Notícia confederal

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