Los Partidos partidos

La Veranda de Rafa Rius

Comenzaremos con una perogrullada, a saber: los partidos, por lo general, suelen estar partidos. Excepto en ocasiones, cuando detentan el poder, situación en la que las diferencias se enmascaran y disimulan y los navajeos corren subterráneos, procurando que no lleguen a los “medios”, los partidos, como digo, suelen estar fragmentados en diferentes facciones que responden a diferentes intereses. Incluso en situaciones como la del franquismo de un supuesto partido único (Movimiento Nacional) los diferentes bandos facciosos mantuvieron desde el principio una lucha sin cuartel para ocupar las principales parcelas de poder: distintas tendencias falangistas entre sí, falangistas contra requetés, y a partir de finales de los años 50, falangistas nostálgicos contra un emergente Opus Dei desarrollista y “modernizador”… Si eso era así con una inhumana y despiadada dictadura de supuesto partido único, con la llegada de una no menos supuesta democracia, la cosa se complicó. Siguiendo la consigna de Mao: “Que florezcan cien flores” -pero no tanto lo de que “compitan cien escuelas de pensamiento”, puesto que las varias decenas de partidos que se presentaban a las primeras elecciones, tenían en muchos casos escasas diferencias ideológicas: sólo de tendencia troskista había cuatro- se fueron multiplicando hasta un punto en el que quedó patente la denodada afición de la mayoría de partidos a unas escisiones que fragmentaban su capacidad de influencia social hasta llevarlos de cabeza a la irrelevancia y en la mayoría de los casos a su desaparición…

En la actualidad, ya bien entrado el siglo XXI, los partidos políticos en eso que llaman España, han evolucionado ligeramente partiendo de una alternancia bipartidista (PP – PSOE) a una situación que se complica con la aparición de nuevos partidos emergentes, aunque de momento minoritarios (C´s – PODEMOS) lo que no implica necesariamente la aparición de nuevas opciones ideológicas teniendo en cuenta que ambos se sitúan como “marcas blancas” de la derecha y la socialdemocracia respectivamente.

Si eso sucede en el Estado Español, en el caso de Catalunya la situación roza el esperpento. Tras la suspensión del autogobierno y la aplicación del artículo 155 de la constitución las opciones se han polarizado aún más si cabe, creando un abismo insalvable entre independentistas y constitucionalistas, con una zona intermedia de ambigüedad para la marca catalana de PODEMOS. Teniendo en cuenta que las expectativas electorales parecen situarse en torno al 50% para cada una de las dos opciones, cabría pensar que la situación aparece complicada pero clara y definida. Pues no. En cada una de las dos partes en litigio, mientras en un caso se hacen votos por la unidad inviolable de una irreal España mítica y mística y en el otro se lucha por la independencia de una república catalana como idea no menos mítica y mística, parecen ignorar que tanto en un caso como en el otro se mueven en el contexto de una economía capitalista de intereses muy definidos, situados por encima de cualquier opción y que condiciona de manera determinante cualquier posible salida.

Y por si esto fuera poco, dentro de cada uno de los bloques de partidos, cada uno tira por su lado apurando las propias opciones electorales. Tanto los independentistas de “Junts pel Sí” que forman un conjunto disjunto en el que lo de “junts” no pasa de ser un mero eufemismo, como los “unitarios” que desde una, según ellos, inquebrantable unidad de España, barre cada cual para su propia casa, conforman en este momento un auténtico galimatías.

Mientras el laberinto político catalán se eterniza y los problemas reales –sanidad, educación, servicios sociales, vivienda- que afectan cada día a la gente se hacen endémicos, los políticos siguen discutiendo si serán galgos o podencos. Los Partidos partidos, una vez más están demostrando su inoperancia y su inanidad. Y a este paso, las elecciones del día 21D no parece que vayan a solucionar nada.

¡Ojalá nos equivoquemos!

Un comentario sobre “Los Partidos partidos

  • el 19 diciembre 2017 a las 13:53
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    Bueno, en el presente RÉGIMEN DE PODER OLIGÁRQUICO-PARTITOCRÁTICO-ANTIDEMOCRACIA-USURPADOR-EXPOLIADOR-CORRUPTO-CORRUPTOR-ESTATALISTA-FILOFASCISTA-REPRESOR-ALIENADOR-IMBECILIZADOR-ETC. no existe ni puede existir (obviamente) ni separación de poderes, ni representación política (ni sindical) del votante (mano inocente-bobo que únicamente hace de repartidor de los premios-cargos-chollos-canonjías, y que a nadie ni a nada elige con ese voto en este Régimen), ni tampoco (obviamente) existe ni puede existir UNA CONSTITUCIÓN VERDADERA-DEMOCRÁTICA, NI LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA.

    Por tanto, en este Régimen sólo puede fabricarse todo tipo de podredumbres, abusos sistémicos y auto-legalizados, usurpaciones, esperpentos tratados como “democracia”-“sabiduría del pueblo”-“lo que nos hemos dado entre todos”-etc., etc., etc., etc.

    Es ridículo, por tanto, ponerse a pretender analizar tanta basura, falsedad, mentira, crimen sistémico e institucionalizado, etc., etc., etc.

    Aquí, en este Régimen, es donde habitamos, para desgracia y daño de las personas honradas, éticas, honorables, etc.

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