A un lado Asia, al otro Europa…

La Veranda de Rafa Rius

Sabemos que en las agencias y en los grandes medios de formación de opinión, las noticias vienen y van de los titulares a la ausencia, llevadas por vientos que en unas ocasiones responden nítidamente a los intereses de las empresas propietarias pero en otras resultan en gran medida inescrutables. Algo así suele ocurrir a menudo con las novedades que llegan desde Turquía. A veces hay hiperinflación de noticias del país otomano y de pronto desaparecen como por ensalmo sin dejar rastro. Y eso teniendo en cuenta que por múltiples razones, todas ellas de peso, no convendría perder de vista la situación en el país del Bósforo.

Desde que hace casi tres mil años la Guerra de Troya comenzó a definir las relaciones comerciales entre Asia y Europa -lo del rapto de Helena queda muy bonito para una epopeya, pero en realidad la guerra fue por intereses económicos, como todas- hasta hoy mismo, ya entrado el siglo XXI, las tierras de la actual Turquía han visto pasar mucho y a muchos. De tránsito casi obligado para los que desde el continente asiático quisieran acceder al Mediterráneo y a Europa, tenían el Bósforo como puerta de entrada y lugar de encuentro de mercaderes y culturas. Así, Estambul es sin duda una de las ciudades clave para entender algo del mundo en el que vivimos. A caballo entre dos continentes, el hecho de contar con una parte asiática y otra europea, es algo más que una metáfora. Su geografía y su historia son un resumen del mundo.

En el último siglo, a raíz de su derrota en la 1ª Guerra Mundial y el consiguiente fin del Imperio Otomano, Turquía ha vivido tiempos convulsos que se han prolongado hasta ahora mismo. Con una sociedad “modernizada” por decreto gubernamental del régimen de Kemal Atatürk, con continuas tensiones políticas y religiosas, una minoría kurda sojuzgada y masacrada, problemas en todas sus fronteras y amplias capas de la población viviendo en la mayor precariedad, el presente se muestra confuso y de aventurado pronóstico.

Uno de los eternos problemas es la ausencia de información contrastada y fiable en nuestros medios. Al parecer, el pasado 1º de Mayo fueron detenidas en los alrededores de la plaza Taksim de Estambul, cerrada y ocupada por mas de 5000 policías, más de 150 personas que intentaban manifestarse en contra de sus condiciones de trabajo pero también del último referéndum con graves sospechas de fraude y que convierte al régimen de Erdogan en una dictadura de facto (como anécdota, uno de los lemas más coreados dedicado al referéndum fue nuestro conocido “No es No”). Pues bien, de todo ello apenas hubo noticia en nuestra querida prensa. Si a ello le unimos el giro de la política exterior en la zona, en la que EEUU está armando a los combatientes kurdos en Siria mientras están siendo bombardeados por el ejército turco, a pesar de que ambos países se supone que pertenecen a la OTAN y teniendo en cuenta el carácter altamente imprevisible, tanto de la Administración Trump como de la de Erdogan, la situación inmediata cada vez aparece más confusa.

Confiemos en que no tengamos que asistir a otros diez años de Guerra de Troya, entre otras cosas porque todos los héroes han muerto. Los espíritus de Héctor y Aquiles ya no vagan por las anchas playas del Egeo. Drones y misiles, mucho menos épicos, los han sustituido.

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