La organización obrera y sus conquistas, en el 1º de mayo

Acratosaurio rex

El 1 de mayo se instituyó como día de la clase trabajadora, o del trabajo, o algo así. La idea es mostrar que todo cuanto se hace en el mundo, parte del esfuerzo de ti, de aquélla y del otro. Remunerado o no, el trabajo de alguien es el que nos viste, nutre, sana, cuida y nos permite existir. Alguien que penca, está haciendo cosas por ti, lo sepas o no. En resumen: los trabajadores y trabajadoras somos…, lo más grande, y lo celebramos. Aquí, tal vez en paz. Allí, tal vez con sangre.

El nuestro es un trabajo social, dado que no existe persona alguna que haya sido capaz de vivir por sí misma. Piensa. El primer trabajo que facilita la existencia de cada uno de nosotros, es el de la maternidad. Ya sé que echar un polvo no es considerado trabajo, aunque algunas veces sea muy trabajoso. Después viene el trabajo del parto, una cantidad de contracciones de la hostia que te cagas y te meas… En fin, que todo parte de la brega, y que lo que diferencia unos trabajos de otros, no es el que se cobre o no por ellos, si no lo que se hace, para quién se hace, y qué efectos produce. De ahí que los trabajadores asociados, en activo o desocupados, han de estar organizados para velar por sus intereses comunes, y acabar dirigiendo la producción, la distribución y el consumo. Abajo la plutocracia. Viva la asociación.

Hay quien piensa que esto de celebrar la efeméride del trabajo, es una cosa de catetos. ¿Para que glorificar nuestras cadenas? –dicen–, etc. Llegan a afirmar que las supuestas conquistas del sindicalismo a través de huelgas, protestas, levantamientos, (vacaciones, contratos, jornadas cortas, festivos, convenios…), no son más que regalos de nuestros amos para seguirnos explotando. No fuera existido el Movimiento Obrero, nos lo fueran dado igual, vienen a decir.

Vale. Ahora yo os propongo un experimento mental. Imaginad que en plena revolución industrial inglesa, no se producen a fines del siglo XVIII todas aquellas insurrecciones que fueron aplastadas por el ejército a cañonazos. Imaginad que no nacen los sindicatos a principios del siglo XIX en Europa (1), y que no aparece la legislación represiva que condenaba a cárcel o al patíbulo a quien rompiese una máquina o hiciese una huelga. Imaginad que dos siglos de protestas no se hubiesen dado, y que el pueblo obrero de ambos géneros, se hubiese comportado como ganado agradecido… Yo apuesto en mi imaginación, a que tú, yo, el otro y el de más allá, estaríamos ahora mismo, peor que los abuelos de los abuelos de nuestros abuelos (2). Además, precarios, parados y sin papeles, muestran cómo se comporta el mercado cuando el capitalista no tiene ante sí a un sujeto organizado: pagando a la baja.

Así que para mí está claro: el Primero de Mayo es nuestra conquista. Es el día que nos une por encima de categorías, géneros y razas. Sal a la calle, mira a tu alrededor y respira, en la primavera florida de la clase obrera.

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NOTAS

(1) Los sindicatos aparecieron mucho antes de que Marx, Bakunin o Proudhon escribiesen sus inspiradoras paranoias.

(2) Yo nos imagino a todos en un lago de mierda líquida, chapoteando, y cada vez que abriéramos la boca, chaf, trago de caca.

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